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Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

Desde el primer momento en que Mariadna hizo su primer contacto en tierras medds y enanas, fue consciente de un punto crítico al cual se fue acostumbrando con los días que han transcurrido. Que, aunque no han sido muchos, sí que fueron los suficientes para saber que una humana como lo es ella. No está preparada ni diseñada para las estructuras medds. No por nada, siempre le pareció un tema curioso, pero sin la necesidad de entrar mucho en profundidad debido a que no era algo muy relevante. Y en todo caso siempre puede consultarlo con ayuda de una nueva enciclopedia que lleva por nombre "Kulios Yarts" y también "El dios del abismo". Sin embargo... Pese a creer que ya estaba empezando por acostumbrarse a estas estructuras pequeñas y angostas que, en realidad, no eran demasiado problema al menos para ella; sí que lo eran para Kulios. Quien en todo momento se ha visto en la necesidad de caminar encorvado por el centro medd. A excepción del exterior. —U-Ghhag...— Ah Mariadna, eso siempre le pareció divertido. Viéndolo como una oportunidad constante de soltar bromas o burlarse de él con comentarios pasivo-agresivos que le provocaban rodar los ojos al temible dios que resultaba ser muy blando con ella. Por ello, la confianza para hacerlo. Sin embargo... Ahora, la vida le sonríe y no porque le esté sucediendo algo bueno. Aunque tampoco es malo o peligroso. Si no, que en simpleza. Justo ahora, Mariadna experimenta la misma sensación que Kulios ha sufrido en todo este instante durante su quedada en el municipio de Arma. Comiéndose esas propias bromas y burlas que cometió contra Kulios en bandeja de oro y un pañuelo en su cuello para no mancharse más de lo que ya lo hizo. —Ahora no es tan gracioso. ¿Verdad?— Mariadna es ahora ella quien rueda los ojos por el comentario suelto de Kulios. Mientras ambos caminan con cuidado sobre este pasadizo. Pasadizo que no es más que el propio interior del hogar de Tatsir. —Cállate, comienza a dolerme la espalda. Y eso me pone de mal humor.— Tatsir que se encuentra guiándolos, deja salir un suspiro. Después de haber bajado las escaleras y este les esté guiando hasta su estudio. En silencio, los tres avanzan. Tatsir no ha dicho mucho; aún luce cansado y sin ganas de entablar una conversación. Mientras tanto, Mariadna observa su alrededor. Dándose cuenta y por razones obvias de que este sitio es concretamente mucho más angosto que las estructuras del municipio. No solo en sí, lo que es el interior del hogar. Donde Mariadna también ha descubierto esos "túneles" extra que Kulios le habló previamente a adentrarse en el lugar tras darle una breve descripción de las viejas estructuras medds. Aunque, en propia opinión de la chica, el interior no es feo. De hecho, es bastante lindo, considerando que se encuentran bajo tierra en medio de la nada. E incluso, luce mucho más "moderno" que los interiores del propio municipio. Contando con mesas de madera bastante bien pulidas. Paredes lisas y cuidadas. E incluso, pequeñas lámparas sobre el techo que se encargan de iluminar el lugar. Vaya, que incluso le da un poco de envidia. —Ugh.. Debe de haber alguna razón por la que este lugar sea más pequeño que las tiendas del municipio.— Es entonces que murmura con fastidio. Tras haberse golpeado accidentalmente la cabeza sobre el borde de una estructura que se encontraba sobre el techo. —¡Tsk!— Se quejó, al sentir el dolor punzante sobre su cabeza tras el golpe recibido mientras se encontraba distraída. Kulios, que la observó, se rio un poco. Enfureciendo más a Mariadna. Aunque, pronto Tatsir habla. A la vez que Mariadna aún sigue acariciando su cabeza para curarse del dolor. —¿Que nunca te dijeron que criticar hogares ajenos es una falta de respeto?— Menciona él. Mariadna gira su cabeza a un lado, ignorando ese hecho. Tatsir lo nota, así que solo suspira y se limita a decir lo siguiente: —El municipio de alguna forma se adapta a los turistas. Este lugar no recibe concretamente muchas visitas, si te das cuenta. Además, fue diseñado por los primeros medds del mundo. Que eran un poco más pequeños que los medds actuales. Mariadna, en silencio lo escucho atentamente. Esta vez, prestándole atención al interesarse sobre el tema.—¿Eran mucho más pequeños que ahora? — Es entonces que pregunta. Pero, antes de lograr recibir una respuesta por parte, esta vez de Kulios, Tatsir se detiene; justo en el momento en que llegaron frente a una puerta de piedra. —Esperen un momento aquí, arreglaré un poco el desorden— Kulios y Mariadna asienten, observando cómo Tatsir se adentra en la habitación. Dando por hecho que se trata de su estudio. Cuando Tatsir desaparece en el interior tras haber cerrado la puerta, Mariadna se tumba al suelo, cansada de estar encorvada. Descansando su espalda al recargarla sobre la pared. Aunque cargar con su mochila, no le ayuda de mucho, aun así. Es mejor que nada. De alguna forma, funciona como una almohada. Con un suspiro, piensa en algo. Dejando de lado el tema del tamaño de los primeros medds. —Honestamente.... Creí que sería mucho más... Ya sabes... Pero es muy tranquilo. Demasiado que incluso me da pena cómo habla la gente de él. Su comentario llegó a oídos de Kulios. Después de todo, Mariadna cree y piensa que han exagerado en la forma en que la gente relaciona a Tatsir. Hasta ahora, y analizando las pocas interacciones en las que se ha involucrado con él, que solo han sido un par de palabras intercambiadas inicialmente para un trato donde había dinero de por medio... Le parece... Exagerado todos esos rumores y relatos que Kulios le contó sobre él. Teniendo en cuenta las horas en la taberna, en donde no le vio ingerir o meterse sustancias que le alteren drásticamente. Más que el alcohol de aquel momento. Y sin embargo, no fue demasiado. De hecho, le pareció admirable su control para no emborracharse y beber con calma, cosa contraria a ella. Que apenas el sabor amargo desapareció, comenzó a dar tragos largos como si se tratase de una enana. Además, si es honesta, en algún momento, cuando aún se encontraba consciente, dudaba en acercarse a él. Creyendo que este en algún momento podría intentar sobrepasarse con ella. Decir alguna barbaridad o, en general, actuar como un medd deplorable frente a ella y su mujer. Sin embargo, nada de eso sucedió y, por el contrario, el trato se llevó con bastante facilidad y normalidad. Llevando a que ahora esté en el hogar de este mismo medd. Esperando pacientemente a que limpie el desastre de su estudio; escuchando desde las afueras de la habitación algunos muebles moverse y el maldecir de vez en cuando. Kulios, que respondió con calma, también se dejó caer al suelo. Mantenerse encorvado ya le comenzó a pasar factura a su espalda. Incluso un dios es incapaz de huir de los dolores de espalda. Vaya.... —Las personas pueden cambiar cuando tienen algo que no quieren perder.— Murmura Kulios a Mariadna, quien cierra los ojos, respirando con calma una vez más. Sin embargo, antes de que pudiese decir algo y preguntar de nuevo respecto a lo que Tatsir había mencionado hace solo unos minutos sobre el tamaño de los medds en el pasado, ahora que su duda regresó de nuevo, es interrumpida. —Ahh... Este tipo no tiene idea de cómo tratar a sus invitados.— Una voz femenina viaja por el pasadizo iluminado. Mariadna, curiosa, dirige su mirada al origen de la voz. En donde se encuentra con una figura femenina. —¡Ah! ¡Kilsa!— Brumo de repente, mirando con atención a la medd. Quien... Bueno, viste una bata que apenas le cubre lo suficiente. Su cabello, desaliñado; mejillas sonrojadas. Y en general, estar mostrando justo ahora una imagen y apariencia que deja en claro que la estaba pasando bien sin necesidad de decirlo directamente. —Mariadna— Responde Kilsa, justo en el momento en que le da un mordisco al fruto rojo y redondeado que decoraba sobre su mano derecha. Encontrándose también con la mirada de Kulios. Su mirada se demora un par de segundos encima de él, que incluso descoloca a Mariadna al darse cuenta de este hecho. Algo sucede. Y es que Kilsa no lo recuerda. Oh... No, sí, sí lo hace; el inconveniente es que no recuerda su nombre. —Y tú... ¿Cómo era tu nombre? ¿Ri....?— —Richard.— Completa él, sin mucha sorpresa. —A-ah.. Si, Richard...— Repite un poco avergonzada. En concreto, por creer que le ha faltado el respeto. Con un suspiro, Kilsa camina con calma hacia ellos. Tosiendo un poco y seguido tallar sus ojos. —Y... B-Bien ¿qué hacen aquí afuera?— Mariadna no demora en responder. Mientras Kilsa da otro mordisco más a su fruto, cubriendo la piel expuesta de su cuerpo con la bata ahora que Kulios está por aquí. —Ah, Tatsir nos pidió esperarle un momento.— Kilsa mastica con calma; su garganta baja y pronto sube al momento de tragar. Entonces, suspira. Recordando cómo en esta mañana, Kilsa estuvo insistente con Tatsir en que mantuviese todo el hogar y su estudio limpios para dar una buena primera impresión a estos nuevos "clientes" agregado. Que también se hizo buena amiga de Mariadna a partir de ese día en la taberna. Que, si es honesta, le generaba un poco de vergüenza imaginarse que Mariadna viese todo este lugar hecho un desastre. Por eso mismo es que se encuentra con la bata, el cabello desaliñado y sonrojada. No porque estuviese haciendo cosas que una pareja normalmente haría en su intimidad. Si no, por qué desde temprano ha estado ordenando la casa, debiendo a eso su apariencia desaliñada de ahora, así como la de Tatsir. —Bien, le dije que tuviese todo listo desde temprano, pero prefirió hacerse el idiota.— Mariadna ríe un poco, antes de hablar. —Bueno... No podemos culparlo; también nosotros llegamos de la nada. —Uhm... Supongo que sí. Aun así, eso no quita que sea un perezoso de mierda. —Ahh.. Durante la charla, ocurre algo. ¡Tunck! De la habitación, o bien el estudio de Tatsir, un fuerte estruendo se escuchó. Estruendo que generó un brinco desprevenido en Mariadna y Kilsa. Pero la nula reacción de Kulios. Casi, como si él ya supiese que esto tendría que suceder. —¡¿T-Tatsir?!— Brumo Kilsa, elevando su voz. Preocupada y alterada. Ya que aquel estruendo sonó realmente fuerte. —¡¿E-Esta todo bien?!— Llamó una vez más, caminando con cautela. Mariadna, en silencio y con las manos sobre sus oídos, intentando aliviar el dolor que le ocasionó haber escuchado el estruendo de cerca; dirige su atención cuando Kilsa abre la puerta de piedra del estudio. —¿Q-Que...?— Kilsa.... No lo podía creer. No el escenario que justo ahora tiene delante. Mariadna, dudosa y curiosa, observó con mejor atención, intentando quitar de enfrente la espalda de Kilsa. Para cuando esta se mueve. Entonces, Mariadna dibuja con mucho mejor detalle el escenario que se dibujó dentro del estudio.... —A-Ah... Mi amor... Bueno.... ¿P-Podrias echarme una mano?— La voz de Tatsir viaja con calma. Sin embargo, lo curioso es desde dónde es que su voz está viajando. Kilsa, con su vista puesta en el techo del estudio, antes plano y decorado con un par de piedras luminiscentes. Ahora, en su contrario, adorna un enorme hueco. Un enorme cráter, el cual Kilsa está segura de que días anteriores no se encontraba ahí. No, hasta este momento. —¿P-Pues qué pasó?— Pregunta Kilsa, mientras Mariadna se acerca con cuidado, observando con mayor atención. Kulios mantiene su distancia. No luce muy interesado en la escena. —Eh.... Bueno.... Mariadna alza su vista. Tras haber dado un vistazo rápido a la habitación, hecha un total desastre. Muebles de aquí y por allá partidos a la mitad. Paredes chamuscadas y el suelo resquebrajado. Pero, en el techo. Se encuentra Tatsir. Hecho también un desastre. Su cabello chamuscado, la mitad de su cuerpo dentro de aquel enorme hueco. Y si no es menos. Su cabello tiene aún un par de llamas activas y vivas. —Wow... Todos están sin palabras. Después de un buen rato... —Y entonces... ¿Me dirás qué carajos sucedió?— Kilsa es que pregunta, cruzada de brazos. Observando a Tatsir arrodillado y cabeza gacha. Mientras que Mariadna y Kulios ayudan un poco a limpiar este repentino desastre. Posteriormente, fue que Mariadna se ofreció a voluntad a darles una mano. Kulios, por supuesto, fue obligado en el proceso por la joven costurera. —¡No fue mi culpa! ¡Simplemente... S-simplemente! Ugh...— Tatsir nervioso y asustado ante la presencia de su mujer, agacha un poco más la cabeza. —¡De la nada había una mina en mero del suelo! —¿Una mina? ¡¿Cómo va a haber una mina en mitad de la habitación?! —¡No lo sé, simplemente apareció por arte de magia! Oh, bueno.... Cayó... Mariadna escucha la discusión. No se entromete. Kulios tampoco lo hace, no le interesan las interacciones o discusiones amorosas de parejas. —¿De verdad están enamorados?— Susurra ella, en forma de pregunta a Kulios. Quien responde sin necesidad de ocultarse. —De no estarlo, no estarían juntos.— Mariadna rueda los ojos. Ante tal respuesta. A veces, Kulios no es tan divertido como en otras ocasiones. —Gracias por señalarlo, señor obvio. —Bueno, es lo que preguntaste. ¿Que no? Ella en verdad odia a este hombre. Apuesto, sí. Pero eso no quita su odio. Tatsir y Kilsa continúan discutiendo... Y la mañana continúa avanzando... n ⁂ La tarde llegó. Mariadna coloca su brazo sobre su frente. Secando una gota de sudor que cae tras terminar de recoger la última pieza de un mueble de madera que se destrozó durante la explosión. Explosión que al parecer se originó de forma natural por unas piedras luminiscentes que decoraban sobre el techo y que iluminaban el estudio. Piedras, que, según la propia explicación que Kulios brindó de forma rápida y concisa tras haberse cansado de escuchar los gritos y quejas de ambos medds, provocaron que estas piedras se mezclasen con la propia humedad y calor del cuarto. Generando un impacto térmico, que desencadenó un efecto extraño en cadena que dice por qué estas explotasen en el momento en que Tatsir decidió abrir la puerta y manipular los objetos de la habitación. Habiendo provocado que una de las piedras del techo cayese, él la pisara y ¡Bum!, la explosión entonces mandara todo por los aires. O bien, por bajo tierra. Aunque eso último no lo explicó Kulios. Solo siendo la parte del impacto térmico y la humedad. Tatsir se encargó de completar la historia con lo demás. Después de haber escuchado la breve explicación de Kulios. Que para él es Richard. A fin de cuentas, Kulios aún no revela su identidad. Manteniendo su postura como Richard. —Ahh... Ahora, sí. Discúlpame todos los inconvenientes, Mariadna. Y gracias por la ayuda.— Justo después de todo el desastre, Mariadna, toma asiento en uno de los sofás de la casa de Tatsir. Kilsa fue quien le ofreció tomar asiento, extendiéndole un vaso con lo que parece tener algún tipo de jugo refrescante en su interior. —No debiste molestarte, Kilsa.— Responde la chica con una sonrisa. Mientras que, del mismo modo, Kilsa ofrece un vaso extra a Kulios. —A ti también, Richard.— Kulios, toma el vaso, agradeciendo. Del fondo de la casa, Tatsir hace presencia. Con un nuevo cambio de ropa. Kilsa fue quien obligó a hacerlo, al igual que a darse una ducha rápida. Ella también cambió sus ropas. Ahora, encontrándose mucho más cómoda y menos reveladora sin la bata puesta. —U-Gh... Prometo hacerles un descuento por todo esto.— Con un respiro, él también toma asiento. Mientras Kilsa le ofrece un vaso más. Bebiendo lentamente. —Ya que... Bueno, el estudio no está en condiciones. Tomemos las clases aquí. —¿Estás conforme con eso?— Tatsir pregunta, dirigiendo su atención a Mariadna. Quien rápidamente siente sin quejas. —Claro, sin problemas.— Kilsa es la última en tomar asiento, cerca de Tatsir, pero también cerca de Mariadna. Kulios observa en silencio, con el vaso sobre los labios. Bebiendo un poco del jugo. Sin tardanza, Tatsir habla. —Ejem, ahora. ¿Que tipo de diseño tenías en mente?—Mariadna, que fue interrumpida dando un trago a su propia bebida, responde dejando el vaso de lado. Después de retirarlo de sus labios. —Siendo honesta, no tengo ni idea. Por eso mismo estamos aquí.— Tatsir asiente. —Entiendo... Dijiste que es para los Dararam. ¿No es asi?— Mariadna no duda en asentir. —Sí, concretamente para la princesa Furinta. La princesa más joven del reino por su cumpleaños...— Tatsir no dudó en suspirar cuando Mariadna reveló esa información. Después de todo, en sí mismo los Dararam ya son un problema por sí solos. Ahora, que este encargo sea exclusivamente para la princesa más joven del reino y agregado en una fecha bastante importante. Solo aumenta las probabilidades de ser decapitado si la prenda entregada no convence a la familia benevolente de las ranas. Tatsir, sin demora y con un suspiro, cruza los brazos. —¿Qué tanto conoces acerca de las artes artesanas de los medds artesanos?— Su pregunta llega a Mariadna; sin embargo, esta niega sin preámbulos. —N-No mucho.. Alguna vez lo intenté, pero, ya puedes imaginarte el resultado.— Tatsir comprendió e inevitablemente no evitó no suspirar de nuevo. A fin de cuentas, Mariadna no miente. Oh, al menos no demasiado. En el pasado, ella investigó un poco respecto a estas artes. En sus comienzos de su carrera como costurera, con el afán de poder diseñar y crear grandes prendas de forma rápida y sin demora. No obstante, se rindió tan rápido como comenzó. Esta razón se debió a la alta complejidad con la cual se asocian estas artes. Frustrándose en aquel último intento. Incluso, si ya lo hubiese intentado con otras artes hace mucho tiempo, cuando aún seguía siendo una niña. Como ese día en que convirtió una cuchara en un arma mortal. Kulios y Kilsa, aún presentes, escuchan con atención. —De ser así... Vamos a tener una buena sesión de clases. Así que, más te vale tomar notas. ¿Entendido?— Mariadna asiente al comentario de Tatsir. Y pronto; las clases en busqueda de aprender nuevas cosas abre sus puertas. Y también, por qué ser decapitada termine por ser una opción cada vez menos viable. —Escucha atentamente, primero comenzaremos con un poco de la teoría e historia.....— Mariadna asiente con prisa. Prestando toda su atención a Tatsir. Kilsa sonríe, y Kulios, como siempre, en silencio se mantiene. ⁂ A los medds, y en especial a los medds artesanos. Fueron una especie que nunca fue considerada como experta o unos genios para la guerra. De hecho, en su caso. Los medds artesanos solo eran una carga o carne de cañón para las presas enemigas. Pese a ello, algo los hizo destacar. Algo que se creó a partir de que Darantin confinó el control mágico para las otras razas y especies. Y donde él también, de alguna manera, influyó en la creación de esto que volvió especiales a los medds artesanos en gracia del propio A_uts, las manos de hierba._ —¿Auts?— Es que pregunta Mariadna de pronto. Escuchando atentamente el comienzo del relato de Tatsir. Quien se está tomando muy en serio todo esto. Incluso le parece divertido a Kilsa observar a Tatsir, su Tatsir, tan entusiasmado. Es lindo, piensa ella. Quiere besarlo. —Es un amigo de mi fallecido padre. Ambos tienen que ver un poco con todo esto. Al igual que mi madre.— Mariadna en silencio asiente, no pregunta más al respecto, debido al tono de voz con el cual mencionó a su madre; mientras tanto, Tatsir continúa. Landip de Uhrs, esposa de Darantin y así la madre biológica de Tatsir. Fue una de las involucradas y quien también contribuyó un poco, al ser ella la primera medd artesana de la historia y quien básicamente trajo consigo el nacimiento de más y más medds artesanos. Después de todo, Landip, antes de haber conocido a Dantarin, conoció a otras parejas con las cuales tuvo sus romances. Aunque Tatsir no menciona este hecho a Mariadna ni a nadie. Después de todo, él mismo lo desconoce. Su contribución se debió principalmente a que, a fin de cuentas, esos medds. Era su gente. Le partía el alma verlos sufrir por guerras en las cuales ellos no tenían por qué involucrarse. —Ah... Eso... Fue bondadoso.— Brumó de nuevo la joven costurera. Tatsir sonrió un poco. —Mi madre siempre fue relacionada con su gran bondad... Pese a bueno... Olvidalo.— Mariadna nota la expresión complicada en el rostro de Tatsir, así que evita más preguntas. El medd continúa con su relato: Esta misma contribución entre marido, esposa y amigo dio al nacimiento de Las Artes Artesanas de los Medds Artesanos. Las mismas artes que tiempo después les otorgaron una identidad propia y les hicieron comenzar a ser respetados por otros medds y razas distintas. Siendo ellos quienes les otorgaron esa oportunidad de ser mucho más que simple carne de cañón. Sin embargo, ¿Cómo funcionan estas artes? Es lo mismo que Mariadna se pregunta, escuchando atentamente. El problema es que... Ahhh —Intentaré explicarlo de la mejor forma.— Murmura él, Tatsir. Suspirando. Explicándolo de forma resumida: Estas artes utilizan dos conceptos distintos. Conceptos que llevan por nombre Magia de trazos y Magia de puntos imaginativos. Estos dos conceptos fueron unidos para crear solo un mismo concepto en sí. Que dieron por resultado la creación de las propias artes artesanas. Aun así. ¿Qué son exactamente la magia de trazos y la magia de puntos imaginativos? Una vez más, expliquemos el concepto de forma individual para agilizar la carga de información. Comencemos con: La magia de trazos. Esta magia, que en realidad no se considera una magia como tal, sino un "propio" arte individual, como lo es igual la propia magia de puntos imaginativos. En concreto, la funcionalidad del arte/magia de trazos se basa en algo muy sencillo. Algo que en sí cualquiera podría intentar y tener éxito a partir de un par de intentos. Aunque, a fin de cuentas, esto siempre depende de la persona. Cosa que a Mariadna no le parece. Al final del día, ella no fue capaz de lograrlo en el pasado. Aunque esto se debió inicialmente a que la magia de trazos se guía mucho en base a lo que es la "lógica" de la propia persona. Ya que la magia de trazos funciona en parte con la lógica misma que la magia/arte de puntos imaginativos le otorga y la propia lógica que el usuario le da a la propia magia/arte de los puntos imaginativos. Para hacerlo más sencillo de explicar. La magia/arte de trazos funciona a partir de "líneas". Líneas rectas. Líneas que en el proceso son líneas "imaginativas", una línea. Que deja de ser solo una plena y llana "imaginación" en el momento en que El poder, central del manejo del "mana" que utilizan los medds, centrando ese "poder" a las líneas cerebrales de su cuerpo, viajando hasta sus dedos y convirtiendo aquella línea en un hilo de "magia" físico y real. Hilo de magia. Es concretamente eso o, más bien, una red neuronal "mágica". Sin embargo, la magia/arte de trazos no es simplemente fabricar un "hilo", un hilo mágico. Si no que. Este propio hilo. Es la misma puerta que abre al concepto y arte de lo que es la magia/arte de los puntos imaginativos. Debido a que, como ya se mencionó. Este hilo es, en todo caso, una "red neuronal" que se creó a partir de la concentración mágica. Este hilo o red. Independientemente de cómo se le sea nombrado. Conecta de forma indirecta con la "imaginación" del propio usuario. Que es ahí la parte complicada. Ya que, en sí, el proceso de fabricar el hilo o red es lo sencillo. Mas no, que ese hilo conecte en primer instancia con la "imaginación" del sujeto que creó primeramente el hilo. Esto se debe a que no es solo "concentrar" el "mana", sino concretar en concreto por dónde es que viajará el mana. No es solo llevar un punto a al punto b, sino que es llevar de la mano al punto a, para que este no tropiece al momento de caminar hasta el punto b. En un camino lleno de piedras, barranco y lodo. Viaje, que se concentra hasta el cerebro. Para así llegar y conectar con la red de imaginación del cerebro propio. —Y-Ya veo...— murmura Mariadna, un poco abrumada. Intentando no olvidarse de nada. Sin embargo, cuando aquel viaje se logra llevar a cabo. Es cuando el arte/magia de los puntos imaginativos tiene su protagonismo. Funcionando de la siguiente manera: Este hilo, al estar conectado con la "imaginación", es capaz de moldearse y darle forma en base a lo que el sujeto quiere "conectar" usando puntos. Prácticamente, el hilo se comprime hasta convertirse en un solo punto. Ese punto actúa como un vértice y ese mismo vértice se extrae, creando un nuevo vértice. Que se va colocando y extrayendo en base a la imagen que el propio usuario "imagine" en el proceso de cada extracción de vértice por vértice. He de esta forma, hasta seguir un patrón. Un patrón que dibuja el plano "imaginativo" del deseo que el sujeto quiere crear y llevar al plano físico. No obstante, esto no se rige plenamente en solo "imaginar" porque Este proceso de creación en base a esos "vértices" una vez el hilo se comprime. Se puede llevar a una creación en base a leer textos o cualquier cosa que haga fluctuar y trabajar el cerebro, su pensamiento e ideas que exploten a la mención de las palabras. Por ello mismo. Las artes artesanas de los medds artesanos son tan aclamadas para la costurería e incluso en su entonces estrategias militares. —W-Woah... Siento que me duele la cabeza.— Menciona Mariadna tras haber escuchado la larga explicación. Kulios, a su lado, sonríe un poco. Ofreciéndole su propio vaso de jugo; una vez Mariadna terminó el suyo durante la explicación. —G-Gracias.— Tatsir, por otro lado, suspira. —La teoría siempre es así. Ya lo comprenderás de forma más sencilla en la práctica. Después de todo, aún falta explicarte algunas cosas más. —Kilsa, por su lado, deja su propio vaso sobre la mesa cercana a ellos. Aplaudendo un poco; atrayendo la atención de todos. —Bien, ¿qué les parece comer algo antes de enrrollarse con todo eso? —sugiere. Y Mariadna no duda en asentir. Sin duda, todo esto... Le ha generado mucha hambre... —Te lo agradecería mucho... Kilsa asiente y, sin más preámbulos, se pierde entre los caminos de su hogar. Mientras Mariadna se desploma en el sofá. Observando de reojo a Kulios, quien le coloca su mano izquierda sobre su hombro. —No necesitas consolarme.— Menciona ella, aunque a Kulios le da igual. —No necesitas avergonzarte. —No me estoy avergonzando, idiota. Solo estás tocando mi hombro.— Menciona, aunque a fin de cuentas el color de sus mejillas la delata. Y Kulios sonríe. Tatsir, simplemente los ignora. No le interesa.
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Estás leyendo el capítulo 21 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 6 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.