Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 19 online gratis en español
—¿Y quiénes son ustedes?— Tatsir cuestiona. Observando al hombre y la chica que al parecer han llegado buscándole concretamente a él. Mariadna, quien, aun nerviosa por el ambiente, se mantiene cerca de Kulios. Observando a su alrededor, esta habitación terrosa pero decorada con objetos de formas un poco... Extrañas. No intimas, o al menos no tanto. Solo son extrañas. Muy extrañas si Mariadna es honesta. —Solo somos comerciantes.— Fue que Kulios responde con esa calma y serenidad que le caracteriza en situaciones como estas.
Tatsir alza su ceja. Desconfiado. Sin embargo, Tatsir pronto reconoce a este par. ¡Se trata de esos mismos que destruyeron su estatua! Sin embargo, supone que es mejor no hacer un escándalo justo ahora. No porque sea sensato, sino. Porque Kilsa está aquí al lado. Mejor hacerse el tonto y olvidar el tema..—¿Qué es lo que quieren unos comerciantes conmigo?— Mariadna escucha la conversación. Mientras su mirada aún analiza todo el lugar. En concreto, algo le parece muy interesante y es la cantidad de todo tipo de gente que se encuentra por aquí. Punto que noto desde que piso este lugar. Sin embargo... Incluso dentro de esta habitación se encuentra otra medd más que parece estar observando muy fijamente a Kulios y Tatsir. Agregado a ella también está una humana, una mujer demonio e incluso... ¿Una elfa? Es raro... Teniendo en cuenta que lo poco que sabe de los elfos y lo que le han contado cercanos de Mariadna sobre esa gente es que no son particularmente sociables.
Por ende, encontrarse a una elfa por un lugar tan mundano como este es de sorprenderse. En especial porque la elfa está muy cerca y coqueta con aquel medd que le dio una mano con ese hombre-bestia. Ni hablar de la mujer demonio, que sin duda le causa aún más pudor. —Mi compañera necesita un poco de tu guía y enseñanzas.— Tatsir al escuchar la respuesta, dirige su mirada a Mariadna. La costurera siente su mirada, pero se mantiene firme. A pesar de su inseguridad persistente. —No soy el mejor maestro que buscar.— Es entonces que Tatsir menciona. Mariadna es quien en esta ocasión habla.
—En realidad... También soy costurera, y recientemente tengo un pequeño problema con un pedido. Qué bueno, la cabeza no me da para "visualizar" algo. Un diseño... Ya sabes.— Su voz, que, aunque temblorosa, es clara. Dejando su problema al aire y a oídos de Tatsir. Este demora en responder. Debido a que rápidamente entiende el problema de la chica. Después de todo, él ha sufrido el mismo "bloqueo" justo cuando menos necesita que algo así suceda. Muchas veces por el estrés o porque la mente ya no quiere trabajar con la misma agilidad de repente.
Y él sabe lo frustrante que es. Aunque con todo eso... ¿Cómo saben que él también se dedica a la costura? No, bueno. Es una pregunta tonta. A fin de cuentas, Tatsir tiene idea sobre su fama como costurero aparte de su mala fama como adicto a las sustancias. Aunque, en proceso de dejarlas.
Hey, lleva dos días de racha. Es bastante progreso para un medd de su clase.
—¿Qué esperas que te enseñe?— Pregunta rápidamente Kulios; de reojo observa a Mariadna; la multitud de la habitación también observa y escuchan curiosos. —Para ser honesta, no tengo idea... Solo quería encontrar un diseño rápido para lo que es mi encargo.—
—¿Ah? ¿Vienes a mí sin saber exactamente qué quieres? Eres bastante tonta para los negocios.— Normalmente, Mariadna respondería ofendida y atacando con la misma brutalidad. Para su mala suerte, el ambiente no le ofrece esa oportunidad, por lo cual traga saliva. —Y a todo esto... ¿Para quién es ese encargo? Si estás aquí, es porque definitivamente es importante.— Mariadna duda en responderle. Después de todo, quiera o no, este trabajo es un poco confidencial. Aun así... Tampoco puede quedarse callada. Con lo cual decide arriesgarse.
—Es para los Dararam.—
Tatsir en ese instante se queda en silencio. ¿Los Dararam? Es lo primero que se pregunta. Y entonces se da cuenta de que la chica y su situación es bastante problemática. Porque él, en el pasado, también ha tratado con esa misma familia noble loca por su fe a las ranas por culpa de su familia en el pasado y reuniones importantes. Incluso, casi siendo esclavizado por una de las hijas del rey porque esta le había visto "tierno" y esta lo queria para su colección de medds.
—Uh.... Está jodido, ¿Eh?— Mariadna asiente. Con un suspiro, Tatsir cruza los brazos, camina hasta donde la otra medd. Su pareja, y entonces este le pregunta. —¿Debería ayudarlos, Kilsa, mi amorcito?— Kilsa le mira rodeando los ojos; sin embargo, solo deja ser a su medd preferido, Tatsir. Sin perder el tiempo, coloca su brazo derecho alrededor de ella, atrayéndola sobre su pecho, quien, Kilsa, solo se pone cómoda dejando caer su cabeza sobre el pecho plano del medd. Y entonces, con calma responde. —Mientras exista dinero de por medio, trabajo es trabajo.—
Tatsir sonríe. Y entonces, nuevamente dirige su mirada a Kulios y Mariadna, quienes le observan. —Ya escucharon. ¿Cuánto ofrecen?— Mariadna, que en todo este transcurso hasta los barrios bajos y este lugar cargaba con su mochila, la dejó caer al suelo. Abriéndola, extrajo un pequeño bolso, bolso que trajo desde su hogar antes del viaje cuando Kulios mencionó venir hasta acá; este bolso no es más que sus propios ahorros. Pronto extendió el bolso a Tatsir. —E-Espero sea suficiente.— Tatsir ejerce una señal con su dedo índice para que arroje el bolso. Mariadna lo hace y con suave ¡Plof! Impacta en sus manos. Pronto, le ofrece el pequeño bolso a Kilsa, quien lo abre. Retirando la soga que mantenía oculto su interior.
Y entonces, varias monedas pintaron sobre su lienzo.
Kilsa se demora en dar una respuesta. —No es mucho... Pero, teniendo en cuenta que es como dar clases particulares, supongo que está bien.— Guardando el bolso, Tatsir suspira ante la respuesta positiva de su mujer. Respira y sin mucho interés en realmente por trabajar. Más que demostrar a Kilsa que realmente quiere cambiar. Entonces, habla de nueva cuenta. —Pues sirve para su deuda conmigo por la estatua, así que bien. Entonces. Vamos a mi estudio.—
Mariadna alzó su ceja confusa ¿Estatua? Es que casi pregunta esa misma duda, aunque Kulios la detiene. Así que en silencio se mantuvo.
Sin embargo, antes de que Tatsir lograse colocarse de pie, es interrumpido. Hert que en todo este momento se mantuvo en silencio. Riendo con aquella elfa y otro más de mujeres de otras especies y razas, se acerca con una sonrisa. Sonrisa que Tatsir supo al instante que no traía buenas noticias. —¿Tan rápido se irán? Venga, que apenas llegaron hace unos minutos— Menciona. Tatsir observó de reojo a Kilsa, quien se mantuvo en silencio. Como si esta estuviese poniéndolo a prueba.
Mariadna y Kulios, en silencio, no interrumpen.—Hert.. No venimos a celebrar. Solo... —Bueno, a cobrarte lo que le debías a Kilsa.—Hert bufa con una sonrisa. —Pues el pago está hecho. Ahora, no viene mal divertirse un poco.— Tatsir suspira; después de todo, Hert ya tiene la cabeza sobre las nubes desde hace rato. Y él, mejor que nadie, es consciente de que cuando su mejor amigo llega a ese estado, es imposible hacerlo cambiar de opinión. Tatsir no dice mucho, y de nuevo de reojo observa a Kilsa, quien esta vez alza los hombros.
Su cabello, morado, se sacude. Y sus ojos no cuentan con sorpresa. Como si supiese lo que Tatsir decidiría. Y esta, ya luce un poco decepcionada. —H-Hert....— Y sin preámbulos, Hert de pronto se dirige a Kilsa. —Cuñadita mía... Ándale, deja que tu hombre se divierta solo un poquito. ¿Si?— Esto es absurdo. Incluso para Mariadna y Kulios que aún observan en silencio. Kilsa, por su parte, rueda los ojos, ignorando ese tonto comentario. —Hagan lo que quieran.— Y pronto Hert, con un fuerte aplauso, toma una botella y se la extiende a Hert.
—¡Pues dicho y hecho! ¡Dale un fuerte trago, hermano mio!— Y Tatsir solo pudo suspirar. Hert, por otro lado, casi olvida que Mariadna y Kulios están aquí. Y dando una mirada rápida a Mariadna, que nuevamente le causó escalofríos, toma otra botella más y se las extiende. —¿Se unen?—
Y Tatsir... Solo pide disculpas......
⁂
Las cosas.... Para sorpresa de todos, no se salieron de control.
Tatsir se mantuvo cuerdo en todo este momento. Bebiendo con cuidado y no de prisa. Manteniendo una postura inquebrantable ante la mirada juzgadora de su querida y amada Kilsa. Hert, por otro lado, se divierte y canturrea con las demás chicas. Tocando sus cuerpos, contando chistes sin sentido o simplemente dando largos tragos para seguir nublando su juicio. Por contraparte. Mariadna tomó asiento en uno de los sofás de piedra acolchado con hojas en un extremo de la habitación. Kulios de pie se ha mantenido a su lado sin quejas.
En razón de ser que el propio aroma del alcohol y los largos minutos que han permanecido aquí dentro le han comenzado a marear a Mariadna. Dejando en claro su poca resistencia al alcohol para que solo el propio aroma afecte en su cabeza. Kilsa, quien no ha bebido en absoluto, se acerca a ella. Curiosa. Tomando asiento a su lado, ignorando la charla que se origina entre Hert y Tatsir.
—Hola.— Menciona, sin mirarla. Mariadna, de reojo la observa y rápidamente responde. —¿H-Hola..?—
—Uhm... ¿Cuál es tu nombre?— Mariadna observa esta vez a la chica dirigiendo su mirada. Los murmullos de la multitud y de los bardos retumban aún en sus oídos. En oídos de todos. Hert se ha puesto a cantar. —Mariadna... Mariadna de Lordtta. ¿Y tu...?—
—Kilsa, Kilsa Varmzen.—
—Ah... Bonito nombre.—
—Gracias, opino lo mismo del tuyo.— La charla termina abruptamente. Ninguna de las dos menciona algo más. Aunque Kilsa rápidamente rompe esta barrera. —¿Son pareja o algo así? Me refiero a ti y a él.— Menciona, apuntando a Kulios. Mariadna niega con la cabeza. —No, no, para nada. Solo somos amigos comerciantes. Bueno, comerciante y costurera. Pero amigos a fin y al cabo.—
Kilsa asiente sin preguntar más al respecto. Pero pronto, apunta con el dedo índice a Tatsir, quien aún charla con Hert. —Él es mi novio, es un poco idiota. ¿Sabes qué hizo esta mañana?— Mariadna niega a su pregunta. —No.. ¿Qué hizo?—
—¡El cabrón armó una estatua enorme de mí de madera en pleno exterior del municipio delante de todos! ¿Sabes lo vergonzoso que fue? Los medds se me quedaban viendo. Me sentí juzgada. Dios...— Explica Kilsa, abriendo los brazos y manos de forma exagerada, tratando de explicar las dimensiones de la estatua. Mariadna en silencio sonríe; por su cabeza cruza lo siguiente: ‹‹Los medds tienen formas extrañas de demostrar amor..›› Con un suspiro, pronto habla.
—Debe amarte mucho en ese caso.— Kilsa asiente. —Yo también lo amo, solo... A veces es un completo idiota.—
—Bueno... Mejor que sea un idiota enamorado a nada.—
—Ya... Tienes razón.— Y de nuevo, el silencio llena este pequeño espacio. Vaya que incluso Kulios se siente incómodo. Cosa problemática. —En fin. ¿No quieres un trago?— Es entonces que Kilsa, sin preámbulos, pregunta. —Lo siento... No suelo beber.— Kilsa, ante la respuesta, le observa. —Un trago no hace daño. Te ayuda a dejar de estar tan tensa en un lugar poco apetecible como este. Además, mientras estés aquí dentro, no pasará nada. Confía en mí.—
¿Confiar en ella? Uh, sus padres siempre le han recalcado a Mariadna desde pequeña que jamás confíe en desconocidos. Sin embargo, creyó en un dios en pocos días. Y ese mismo dios le trajo hasta aquí, generando esta espontánea situación en que una medd le está invitando a beber. Además... Técnicamente, su madre también confió ciegamente en Kulios para traerla hasta acá. Así que... ¿No es eso una falta de coherencia en sus enseñanzas como madre? Aunque lo mas seguro es que a estas alturas su madre la regalase a cualquier hombre con tal de que ella ya se independizara de la casa.
Y su padre abogaría por ella, perdiendo en el proceso. Teniendo eso en cuenta. ¿Qué tan mal sería aceptar un trago a una desconocida? Es joven, nunca se ha divertido.... No puede ser tan malo. —Esta bien... Solo un trago ¿Vale?— Kilsa ante su respuesta positiva sonrie, y pronto se coloca de pie. Toma una botella de una mesa cercana, agregado de un recipiente donde se derramó un poco del líquido de la botella tras abrirlo. Toma la botella para ella y le extiende el recipiente a mariadna que lo toma con cuidado una vez se acerca.
—Salud.— Mariadna observa la mirada de la chica, mirando el líquido del recipiente, traga saliva. —S-Salud..— Y kulios, suspira....
Un buen y largo rato después...
—¡Ah! ¡Es un imbécil total!— Mariadna cantó a los cuatro vientos. Su recipiente con alcohol apenas y disminuyó un poco. Pero lo suficiente para que su lengua comenzase a soltarse. Kilsa, que aún se mantenía cuerda, también ríe. Un par de chicas más se han acercado a ambas. Contándose entre sí diversos chismes. Principalmente chismes sin sentido sobre chicos con los que han estado. Aunque Mariadna jamás ha estado con uno.. —¡Ya lo sé! ¿Puedes creerlo? Tanta palabrería y, al momento de la acción, nada. Me decepcioné tanto.— Dijo una chica del círculo. Aquella mujer demonio con alas y tres cuernos. Tiene una cola con la piel violeta.
—Ya... Yo lo hubiese golpeado por hacerme perder el tiempo.— Habla otra más. Ahora, esa humana de cabello azul, pechos grandes y mirada penetrante. —¿Y tú qué tal, querida? ¿Tienes algo que contar?— Es que pregunta, la demonio de piel violeta a Mariadna, quien disponía a dar un trago más a su recipiente.
—¿Yo? Bueno... No realmente... Nunca he estado con alguien.— Las chicas, incluso Kilsa, se sorprendieron por la respuesta. —¿Nunca?— Dicen las tres al unísono, sin alzar la voz. Aunque la humana de cabello azul es quien habla primero que las otras dos. —Pero... Sí estás hermosa, cariño. Cualquiera creería que ya tendrías un par de pretendientes. Incluso, que estuvieses casada o algo así.— Mariadna, que escuchó la respuesta, solo ríe. ¿Ella casada? Ni de broma. No le desagrada la idea. Se mentiría a ella misma si alguna vez en su vida no ha fantaseado con estar al lado de un hombre apuesto y formar una familia. Sin embargo, Ahora mismo, su sueño por crecer y avanzar su carrera como costurera es mayor que la idea de ir cazando hombres.
Agregado, los hombres de su pueblo no son... Muy buen partido o, al menos, los pocos que ha conocido. —Pues no, no me interesa mucho la idea de meterme con alguien por ahora.—
Las chicas solo asienten. —Haces bien.— Dice Kilsa.
Kulios que a permanecido en silencio todo el rato pero cerca de Mariadna, es inesperadamente interrumpido por Tatsir y Hert. —Hey, tu. ¿Acaso no bebes?— La voz de Hert viaja a sus oidos. Kulios, le observa. Y este niega con la cabeza. —Pues, te pierdes de mucho. Eh.— Menciona ahora Tatsir que aun sigue conciente; pero que, ahora el alcohol tambien le a soltado un poco mas la lengua. —Venga, toma un trago.— Kulios, que, observa a Hert extenderle su botella, duda en tomarla. Pero al final, la sujeta. Crea un vaso rapido de tierra con artes enanas y pronto derramada un poco del liquido para dar un suave pero fuerte trago.
—Hey, hey. Despacio, que luego pega más fuerte.— Hert con una sonrisa lo dice, Kulios, suspira. —Un poco amargo.— Es que murmura. Kulios y Tatsir alzan los hombros. —Es lo que hay amigo.—
La mañana continuó.
Los tragos aumentaron. Y en algun momento, Mariadna termino lo suficienmte borracha para caer dormida en el regazo de Kulios tras haber hecho un completo desastre gritando a todo pulmon cosas que sin duda Kulios, usara en un futuro o al dia siguiente para burlarse de ella y fastidiarla un poco..
Pero al menos el objetivo se ha cumplido.
Y mañana a primera hora, Mariadna, después de una larga caminata que llevó consigo caídas y relatos que le permitieron descubrir nuevos lugares. Tal vez... El ser decapitada por la pequeña princesa furiosa comienza a ya no ser una opción cada vez más viable. Ahora, que está a punto de aprender las grandes artes artesanas de los Medds Artesanos.

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Hilos Del Destino (Novela)
Capítulo 20
Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 19
Estás leyendo el capítulo 19 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.