Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 18 online gratis en español
—A-Ahh.... N-No me gusta cómo me miran...—Los barrios bajos de Arma siempre han sido considerados un sitio un poco... Turbio... No especialmente porque sea peligroso. De hecho, es curioso e incluso cómico. Pero los barrios bajos del municipio resultan ser de todo, menos un lugar que temer si tu miedo es morir por aquí; incluso, si el temor es que tus pertenencias sean robadas, tampoco es una preocupación.
No obstante, no es un lugar tranquilo. En absoluto. Después de todo, es el principal lugar de tráfico sexual del municipio. Y de hecho, de los territorios Medds y Enanos. Mariadna no tiene idea de este punto. Kulios no se lo ha contado. Sin embargo, las miradas que los pocos transeúntes le han regalado en su primera y corta estancia por estos rumbos es que su cuerpo tiemble constantemente y sus pelos se pongan de punta por el temor constante. —Solo ignóralos y mantente cerca de mí.— Menciona, con voz suave, calmada. Intentando transmitirle la misma calma a Mariadna.
Quien, en silencio, se acerca un poco a él. —Uhm...— Su mano izquierda toma con cuidado y fervor uno de los dedos de Kulios. Sin llegar a tocar completamente su mano. Su vista se dirige a varios puntos de este pasadizo, que es más grande que los pisos superiores del centro Medd. Sin embargo, sí que es más feo y poco descuidado en comparación.
Todo su alrededor es terroso. La luz que guía el camino es tenue, pero lo suficiente para no tropezar. Ratas y otros animales como bichos caminan entre sus huellas. Algunos de esos bichos y animales salen de huecos, huecos oscuros, donde gemidos y quejidos se escuchan. Cosa que ocasiona aún más escalofríos a Mariadna. Ni hablar de los pocos Medds que transitan por aquí. Todos con las miradas perdidas, cuerpos casi esqueléticos. Ropas maltrechas. Y lo más destacado en sus apariencias quebrantadas son las marcas en sus pelvis que están a plena vista sin mostrar más de lo debido.
—¿E-Estan drogados?—
Es entonces que Mariadna pregunta. A fin de cuentas y a pesar de las miradas perdidas de estos Medds. Ella aún nota esas "miradas" rápidas y perversas sobre ella. Sobre su trasero, pecho y piernas. —No totalmente. Solo están "extasiados".— ¿Extasiados? Es lo primero que Mariadna se pregunta. Kulios, rápidamente responde sin Mariadna haber dicho algo aún. —Es un poco complicado, ya que, en sí, No están drogados totalmente, aunque se encuentren bajo efectos de esa marca en sus pelvis.—
—Si... P-Pero.. ¿Qué es esa marca?—
—Se trata de obra de Marysitia Luxuber. La monarca del reino de la lujuria Satisfayer.— Marystia Luxuber. Es lo que resuena en la cabeza de Mariadna. Una monarca demonio. Una temible y atemorizante monarca demonio. —¿M-Marystia? Creo... Creo haber leído de ella. Pero no existe mucha información. Solo sé que.... Está un poco obsesionada con el gran padre gigante.— Kulios, sonríe y suspira ante tal comentario. —Sí, es un poco demente.— Marystia. Una mujer a la que la lujuria le ha contaminado cada neurona, convirtiéndola en toda una demente al pie de la letra.
Demencia a la cual Kulios en diversas ocasiones se vio sometido sobre las garras de la bestia perversa. Sin éxito, pero asqueado. Debido a que ya tenía suficiente con Lorelei. Y Marystia era un poco más... Ágil y experimentada con sus métodos a diferencia de su secretaria. —¿Qu-Qué es lo que hace concretamente la marca?— Mariadna, quien aún se aferra al dedo de Kulios, le sigue el paso. Dando un pequeño brinco, cuando un bicho extraño y raro roza sobre sus zapatos. Sacando una risa de Kulios antes de contestar.
—Es una marca de "placer" constante. Que se implanta de la misma forma en que se marcan a los caballos. Provocando que el sujeto sienta un placer y estimulación constante siempre y cuando su deseo sexual se dispare a niveles exagerados. Por eso mismo lucen "drogados" cuando en realidad solo están en constante excitación y estimulación carnal.—
Mariadna escuchó atentamente la declaración. Sin embargo, aún desea saber más.
—Entonces.. Debe ser doloroso al momento de dejar la marca. Aunque... ¿Que es exactamente lo que sucede en sus cuerpos?— Antes su pregunta, Kulios no duda en responder de nuevo, mientras ambos continúan caminando al mismo ritmo.
—Verás... —
La marca, o bien, como muchos le llaman, las líneas del oasis, funcionan en base a una estimulación cerebral. La marca, cuando es implantada, deposita lo que es un "parásito" que come la piel lentamente a los días posteriores de haberse hecho la marca sobre el cuerpo. Debido a que en sí la marca son "huevesillos" que viajan a través de las vías intravenosas que deja la cicatriz hasta el cerebro, dejando su paso más huevesillos que se dedican a adulterar las zonas más privadas de los cuerpos, creando, por así decirlo, nuevos "nervios" sobre la zona pélvica.
Estos nuevos nervios conectan con el cerebro. Donde aquellos parásitos se encargan de comer el cerebro lentamente. Una vez, un parásito de los tantos que contaminan el cuerpo se conecta directamente con el cerebro para activar el sistema límbico de la criatura. Generando deseo, calor y cosquillas sobre el cuerpo. Hasta llegar al hipotálamo. Donde este parásito se encarga de regular el deseo originado en base a las "fantasías" que el sujeto tendrá una vez este proceso termine.
Para pronto finalizar en la corteza cerebral. Donde el cerebro contaminado analizará el deseo, convirtiéndolo en un placer ferviente y mandando esas sensaciones nuevas y placenteras a esos nuevos "nervios" que se originaron sobre la zona pélvica para generar esa estimulación casi "real" al estar el cuerpo sumergido en una constante fantasía.
Mientras los parásitos restantes se encargan de así mismo comer el cerebro. Aunque es curioso. Ya que la víctima no muere en sí. Porque, incluso, estos parásitos regirán el propio cerebro para así. Alimentarse constantemente y seguir generando ese placer que las víctimas buscan con desespero. Por eso mismo, no se considera una "droga", tampoco un hechizo como tal o algún tipo de magia. Si no, las propias artes de la monarca de la lujuria, Marystia Luxuber. Que guarda para ella misma y solo unos pocos saben el secreto detrás.
Aunque, en realidad, no es un efecto permanente y el parásito puede morir por su propia contaminación.
—W-Wah... Es un poco, no. Es bastante tétrico y seguramente doloroso...— Lo es, Mariadna, no quiere ni imaginarse el dolor que se debe soportar durante todo ese proceso. —Es lo gracioso. No es doloroso. Todo el proceso es placentero.— Mariadna traga saliva en consecuencia. —Ugh... Jamás creería que un lugar como lo es el territorio Medd y enano tuviera cosas así.—
—Te hace falta conocer el mundo entonces.—
—Ya... Creo que sí... Aunque no entiendo por qué no hacen nada para frenar esto.—
Mariadna, de alguna forma se lo cuestiona. Pues, estar aquí abajo, a lo que es el centro Medd, sus demás pasadizos y ni hablar del exterior, es como entrar en un mundo completamente distinto en un solo municipio. —Oros tiene un poco de culpa porque este lugar se encuentre de esta forma.—
—¿Oros? ¿Por qué?— Pregunta alzando la ceja. —Porque Auts, el creador de este lugar, es muy buen amigo de esa idiota.—
Auts, pese a tener cierta reputación. También fue un completo bobo en su toma de decisiones durante el crecimiento del municipio. Estas decisiones tomadas también en parte por dejarse llevar por la "sabiduría" del hada de los vientos. Quien, para colmo, era y es la enamorada de Auts las manos de hierba. Dejándose engañar por Oros, quien en su momento creó estos pasadizos subterráneos para ella y sus experimentos.
Misma razón por la cual se dio esa "falla" de cálculos cuando Mariadna usó la torrente, al haber por estos pasadizos otra torrente más que conecta con su laboratorio al jardín de las mesetas. Habiendo entrado en conflicto con tres caminos distintos, y al final. Mariadna, habiendo terminado apareciendo sobre los cielos debido a aquel conflicto entre los conductos.
Oros engañó a Auts, al decirle que la "marca" traería protección a sus habitantes. Probándolo él mismo. Luego, más medds y así, en un efecto dominó.
Todo por Marystia, que tenía un poco de recelo de Auts por haberle dicho una vez "mujer sucia" en una de sus extrañas y viejas visitas al continente humano. Y también, bajo la promesa de la propia Marystia a Oros, para ayudarle a acostarse con Eliotath en aquel entonces. Por supuesto, nunca sucedió. Y simplemente, trajo a la creación de los barrios bajos de Arma y el tráfico sexual que condena hoy en día gracias a la propia marca que deteriora el cerebro.
—Espero algún día esto se pueda solucionar...— Menciona mariadna. —No lo creo, a fin de cuentas, ya es algo que genera dinero al propio municipio y trae beneficios consigo.—
—Aun así...—
—Incluso los reinos extranjeros tienen su cara oscura. En especial los Dararam y el reino del este.—
—Ugh... Ya hablemos de otra cosa... Como por ejemplo. ¿A dónde se supone que estamos yendo?— Hace un buen rato que han estado caminando hacia un rumbo que Mariadna desconoce. Solo guiándose en la dirección que Kulios avanza. He sin duda, el poco rato que ha estado avanzando sobre este lugar, ya le ha generado el desagrado suficiente para ya no querer estar un solo rato más por aquí. —En dirección donde Tatsir se encuentra.—
—¿Y qué es ese lugar donde se encuentra? Además... ¿Cómo sabes que es exactamente ese lugar en preciso donde ahora mismo está?— Mariadna analiza su pregunta. Y pronto, agita la cabeza. Después de todo, se trata de Kulios. Así que seguramente debe tener algún truco por ahí para descubrir la dirección exacta donde Tatsir se encuentra ahora mismo.
Aunque esa razón solo sea seguir el propio hilo del destino de Tatsir. Cosa que Mariadna desconoce en absoluto. Después de todo, ella es incapaz de ver aquel hilo. —Sea como sea, solo aceleremos el paso, de verdad. Ya no soporto más estar en este lugar.—
Kulios, asintiendo, sigue el camino y ahora en silencio ambos avanzan con más prisa.
⁂
Después de breves minutos más de caminata, ambos llegan al lugar deseado.
—¿E-Es en serio? ¿Aún tenemos que bajar más?— Mariadna observa en frente de ella. Donde una puerta pequeña decora. Una puerta de madera, bastante bien cuidada para estar en un lugar tan oscuro y horripilante como este. La puerta está abierta; donde vislumbran escaleras de piedra y tierra que solo llevan aun más profundo de este pasadizo. —Ujum, aun así. Ya es el último tramo.—
—Ya sería el colmo si no...—
Con un último suspiro, y todavía con muchas dudas, Mariadna, llena de valor, es quien da el primer paso. Adentrándose en esta nueva habitación oscura. Kulios le sigue el paso. Y pronto comienzan a descender..... Escalón tras escalón. Mientras más descienden, más oscuro es su alrededor. Mariadna traga saliva, de vez en cuando mirando a su espalda para asegurarse de que Kulios avanza junto a ella. Tras varios minutos de descenso, una luz comienza a asomarse. Una luz violeta. Algo intesa que descoloca a Mariadna.
—¿Q-Qué es eso?— Es que pregunta, mientras sigue avanzando. Kulios no responde. Y esto genera ansiedad a Mariadna. Pronto, la luz se hace más cercana. Y más, con cada paso. Cuando pronto, la luz deslumbra sobre sus ojos. Y delante de ella... Un sinfín de medds, enanos, orcos, medianos, monstruos menores, incluso elfos, gente humano-bestia y hasta demonios están aquí. Bailando, riendo, conversando y festejando en la bulla de enanos bardos que canturrean borrachos y divertidos...
—¿Q-Qué?— Mariadna se detiene abruptamente ante el escenario que se generó de imprevisto. Observa a su derecha, a su izquierda. Incluso al techo de este lugar. Donde, entre tanta búsqueda por comprender qué es lo que estaba sucediendo, Mariadna se encuentra con un cartel que dice lo siguiente:
◜¡Bienvenidos!
Centro de las manos del Oasis.◝
Parece ser que Kulios.... Le ha traído en algún tipo de taberna metida bajo tierra...
—Kulios...— Murmura Mariadna. Sin embargo, antes de que siquiera pudiese alcanzar a mirarlo y cuestionarle por qué le ha traído a un lugar así. Alguien entra en escena. Un hombre de la especie humano-bestia. Con una sonrisa arrogante. Que no dudó en colocar sus manos encima de Mariadna. Rodeándole la cintura y atraerla sobre su pecho. —¡Hip! Q-¿Qué tal... ¿Princesa?— Su aliento apesta a alcohol barato. Mariadna se da cuenta; incluso sabiendo que Mariadna no es alguien que suele beber alcohol, fue capaz de descubrir su calidad.
Agregado, sus manos están sudadas y es desagradable; esas mismas manos se sujetan firmemente en su cintura. Bajando lentamente a su trasero. —¡H-Hey!— Se queja e intenta apartarse. Para su mala suerte, el hombre la sujeta mucho más fuerte. Mariadna, temerosa, intenta forcejear con él.
Sin embargo....
De pronto, el ambiente se siente pesado.
Kulios, que ha estado observando desde el comienzo, se acerca lentamente. El hombre-bestia parece no darse cuenta de la presencia de aquel dios encubierto. —Venga...— El hombre-bestia continúa insistiendo. Kulios tiene la mano izquierda abierta. Parece estar jugando con algo. Aunque en sí mismo no parezca que algo esté sucediendo.
Antes de que algo sucediese, el hombre-bestia es interrumpido. Y no por kulios. Si no, por un medd. Que entró en escena sin aviso alguno. —Hey, amigo... La señorita te ha dicho que no.— Su voz es suave y calmada, escuchándose desde la lejanía a pesar de que los bardos toquen sus instrumentos a todo volumen. Kulios alza su ceja. Mas no menciona nada. El hombre-bestia por su parte. Se tensa al darse cuenta de quién se trata.
—H-Hert..— Murmura, alejándose al instante de Mariadna. —A-ah... Disculpa..— Bruma, nervioso. Alejándose del lugar de prisa. Mariadna, confusa, ladea su cabeza, aunque suspira de alivio. Limpiando sus ropas, he intentado quitar ese contacto asqueroso que aún siente sobre su cuerpo. —G-Gracias..— En el proceso, agradece al medd que le dio una mano. Mientras Mariadna se acerca nuevamente a Kulios.
—No me agradezca, dulce señorita.— Hert, el medd, camina hasta donde se encuentra. Observando a ambos. Especialmente curioso en Kulios. —¿Qué hacen por estos rumbos? Son turistas, ¿no es así? Acaso. ¿Tienen tratos con alguien?— Es que pregunta. Sorprendiendo a Mariadna. Debido a que el medd no tardó en darse cuenta de sus intenciones. Kulios, asiente. —Sí, venimos en busca de Tatsir. Un medd artesano.—
Ante su respuesta, Hert demora unos segundos en responder. —¿Tatsir?— Cuestiona. Mariadna asiente. Hert, pronto habla de nuevo. —¿Y qué asuntos tienen con él?—
—No son de tu incumbencia.— Responde Kulios; Mariadna traga saliva. —E-En realidad..— Mariadna no termina su frase, debido a que Hert habla antes. —Tienes colmillos, humano. Me gusta. Venga, venga. Los llevaré hasta donde Tatsir.— Mariadna, una vez más, luce confundida. Pero no menciona nada al respecto...
Después de todo, la charla no generó ningún conflicto. Aunque Kulios fuese un poco descuidado con sus palabras. —Vamos.— Mariadna escucha el comentario y, sin preámbulos, sigue a Kulios, quien sigue al medd.... Después de unos minutos, ambos llegan a un extremo de la taberna. —¡Tatsir! Dos personas vienen a buscarte.— Desde lo lejos, Hert alzó su voz; al fondo, en una mesa enorme de piedra, dentro de un salón cubierto de cortinas rosadas, Tatsir, el otro medd, alzó su cabeza tras haber escuchado su nombre. Observando a Hert, quien llega con dos personas completamente desconocidas.....

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Hilos Del Destino (Novela)
Capítulo 19
Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 18
Estás leyendo el capítulo 18 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 2 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.