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Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 16 online gratis en español

El municipio de Arma siempre fue considerado un lugar animado y tranquilo, incluso desde sus cimientos. Su creador, Auts, las manos de hierba, fue un aliado de la santa y vieja ciudad de Gryatmon, y también, como se mencionó, el señor que confinó estas tierras en apoyo de las otras especies Medds que comenzaron a nacer a partir del control mágico en las primeras especies "progenitoras". Que fueron afectadas por el control mágico. Alterando la reproducción entre ellos mismos. La ciudad de Arma fue creada en principio para los medds artesanos. La especie más débil entre las especies medds restantes. Sin embargo, las puertas del municipio son abiertas para todo tipo de raza o especie que desea visitar estas calles. Siendo un lugar que trata de forma cordial a los turistas. O de esa forma es como tiene que serlo gran parte de las veces. —¡M-Mi creación! ¡Mi vida entera! ¡Nooooo!— Tatsir, quien desde muy temprano despertó con una grata sonrisa en este nuevo y agradable día en esperanza de hacer feliz a su querida Kilsa con un pequeño pero gran detalle, no se esperó en ningún momento un resultado como este. Su estatua, que con sangre y sudor se esmeró por construir, ahora está hecha añicos por el repentino impacto de una humana que caía del cielo sin explicación. —¡Ahhh!— De rodillas, con lágrimas de "cocodrilo" derramándose y recorriendo por sus mejillas. Hert, que observa todo este espectáculo, se acerca. No para consolar a su amigo. Si no, para verificar el estado de la chica que ocasionó todo esto. —Respira...— Menciona, cuando su mano se colocó de forma respetuosa sobre el pecho de la castaña. —¡Eso qué importa! ¡Mira la desgracia!— Responde Tatsir. Hert suspira. Sin embargo, cuando Hert estuvo a punto de actuar para cargar a la muchacha, alguien más entra en escena. —¡Hey!— Bruma una voz, masculina, grave y animada. Ambos voltean. Encontrándose con un tipo peliblanco, alto y delgado. —Lo siento, lo siento..— Habla una vez más. Acercándose con cada paso que da. Hert, le miro. Y pronto suelta una pregunta. —¿Quién eres?— A lo cual, el peliblanco responde rápidamente. —Soy compañero de la chica. Ocurrió un pequeño accidente y digamos que... Conoció las nubes muy de cerca. Aunque no tendría que haber sido así. Fallos técnicos.—Hert escuchó atentamente. Algo en este hombre lo dejaba descolocado. No entiende el "qué", sin embargo. Prefiere no llenarse de dudas y preguntas la cabeza justo ahora. Tatsir, por su parte, aún sigue llorando a la estatua. —Entiendo. De ser así, no viene mal que la lleves a algún hospital. Está uno cerca por aquí.— El peliblanco asiente, observando al Medd apuntar a una zona específica. —Lo tendré en cuenta, muchas gracias.— He, sin preámbulos. El peliblanco se acerca una vez más. Cuidando de no pisar los restos de madera. Una vez estando cerca de la castaña. Pronto, la toma entre sus brazos. Cargándola del modo en que un príncipe lo haría con su princesa. Mirando con atención el rostro dormido de su compañera. —Entonces, me despido.— Menciona el peliblanco. A punto de retirarse. Sin embargo. Tatsir no pierde el tiempo y lo detiene. —¡Detente! ¡Aun tienes que pagarme por lo— Para su mala suerte, Hert lo interrumpe. Con un suave, pero poderoso golpe atrás de su cabeza. —¡¿Q-Que haces, idiota?!— —Discúlpalo. Solo es tonto. Sin querer, se cayó de pequeño. Y bueno, no hay nada que hacer ahora.— —¿¡Ah?!— Y antes de poder quejarse. Múltiples voces se escuchan una vez más. En compañía de pasos. Fuertes y resonantes pasos. —A-Ah...— Hert, que, sin decir una sola palabra más, desaparece. Tatsir observa a su izquierda y derecha. El peliblanco. Solo suspira justo en el momento en que esos pasos se muestran ante los ojos de ambos. —¡Guardia municipal de Arma! ¿¡Quién ha provocado todo este alboroto?!— La Guardia Municipal de Arma. El grupo de Medds que se encarga de mantener un equilibrio en el municipio y quienes se encargan de preservar la seguridad de su pueblo. Sin embargo, se les ha conocido también por ser demasiado duros y medds difíciles con los que dialogar. Debido a su fuerte sentido de la justicia y cierto aire de superioridad al creerse más importantes que el resto de medds del municipio. —¡Tu!— De pronto habla uno de los guardias. Su rostro, cubierto de una tela. Sobre su cabeza, una pequeña flor. Sus ropas, siendo piezas de armadura distribuidas en su pecho, rodillas, pies, brazos y muñecas. Solo para protegerle lo esencial de su cuerpo y zonas vitales. Tatsir, traga saliva. Justo cuando este guardia se le acerca especialmente a él. —Tatsir...— Murmura, mientras que el medd adicto a las sustancias aparta su mirada. Fingiendo hacerse el tonto. —La última vez huiste de mis manos. Pero hoy, no será así.— —Fiu... Fiu...— El guardia lo observa fijamente; Tatsir sigue desviando su atención. Sin embargo, mientras tanto. Ahora una de las mujeres de la guardia se acerca al peliblanco. —Identifícate, humano.— Colocándose frente a él, espera una respuesta. Mirando a la chica entre sus brazos. —Richard, señorita.— —¿Richard? Bien. ¿Que haces por estas tierras y qué pasó con la señorita?— Pregunta una vez más. Richard o bien. Kulios, responde de prisa. —Soy comerciante. Sin embargo, a mitad de camino ocurrió un pequeño accidente con un par de bestias, terminando por aquí de forma un tanto... ¿Inesperada?— La guardia aún le mira fijamente. Escuchando su relato. Tras unos minutos, asiente. Suspirando. —De ser así, permítame llevarles a un hospital cercano.— Richard asiente. No discute. —Se lo agradecería mucho.— Tatsir, mientras tanto, intenta huir de las temibles garras de aquel guardia. Aunque, al final. Solo es atrapado con facilidad. —¡Pagarás por tus crímenes!— —¡Sueltame, esto va en contra de mis derechos como ciudadano medd!— Y así... Kulios es acompañado de la guardia con Mariadna entre sus brazos. Aun sin despertar. Tatsir solo es llevado en contra de su voluntad. ⁂ Después de una breve caminata, Kulios y Mariadna llegaron a un hospital cercano, un hospital pequeño, como todo lo que adornan las calles exteriores del municipio. La guardia que los acompañó se retiró justo en la entrada, deseándoles buena suerte tras haber hablado con una enfermera para que les diera un cuarto en la zona de "Emergencias". Justamente donde Mariadna ahora mismo descansa plácidamente. Kulios, al ser un poco alto para lugares como lo es el territorio de los Medds se encuentra un tanto... Incómodo, en especial, por los establecimientos del municipio de Arma. Donde su estructura está diseñada para los cuerpos pequeños de su especie. Viéndose Kulios obligado a encorvarse. Debido a que el hospital sigue la misma estructura. Estructura redondeada, angosta y hasta incluso claustrofóbica para las personas poco acostumbradas a espacios muy cerrados como lo son los interiores Medds. Agregado de su diseño rústico que le agrega cierto toque especial y único al municipio. —Uhm..— Kulios, estando cerca de la costurera, toma su muñeca derecha. Observando sus venas. Las cuales brillan, pero no intensamente. Si no, que parpadean. Kulios, con cuidado, tocó con las yemas de su dedo índice y el de en medio la zona, sintiendo el calor de la muñeca de Mariadna. Haciendo un poco de presión, el parpadeo comienza a desvanecerse lentamente. Cuando, sin espera. Pequeñas y diminutas fibras son expulsadas de su cuerpo. —Listo.— Bruma. Y Mariadna, despierta al instante. Abriendo los ojos, un poco desorientada. —¿K-Kulios?— Su voz, suave como un gorrión, viaja a oídos de Kulios. Sus ojos le buscan con prisa. Calmando sus nervios repentinos cuando esta lo encuentra justo a su lado. —¿Q-Qué pasó?— Es entonces que pregunta. —Caíste desmayada después de haber usado la torrente. Sin embargo, no te preocupes. Es algo normal.— Los torrentes de Oros cuentan con efectos secundarios tras su uso. Estos efectos son naturales. Debido al estado en que el cuerpo del usuario que usa la torrente es sometido en el momento de entrar a la ruta de viaje en que la torrente fue establecida. Activando así el viaje mismo, este estado se debe a que las fibras no se conectan entre las venas solo porque sí. Si no, que cuenta con su explicación detrás y su porqué. Este porque es el siguiente: Cuando las fibras conectan directamente con el cuerpo del usuario y el sistema es activado, obliga al cuerpo entero a entrar en un proceso de "desintegración" en el preciso momento en que aquellas "chispas" explotan en cada tubo sanguíneo, contaminando su cuerpo y haciéndolo desintegrar. Actuando como una chispa más, cumpliendo con la misma función que las demás chispas. Viajando en gracia del sonido y la propia tierra. Una vez en su destino, la chispa se regenera. El cuerpo también lo hace. Regenerando órganos, nervios, el propio cerebro y los recuerdos. Todo, en un proceso de solo unos cuantos segundos. Dejando como resultado que el cuerpo entre en un estado de "coma". Que solo desaparece una vez las fibras o bien los conectores se retiran del cuerpo del viajero. Quien, cuando recupera la conciencia, termina sintiendo un fuerte dolor muscular agregado a un ligero mareo y confusión. Sin embargo, desapareciendo una vez el cuerpo descansa y procesa los efectos de haberse desintegrado y regenerado en solo segundos. Aunque con Mariadna ocurrió un error de cálculos. Lo que le llevó a caer desde el cielo. Y terminarán justamente en el Municipio de Arma. Al tener un centro de viaje proporcionado por la propia Oros, al ser una buena amiga de Auts. —E-Entiendo...— Murmulla Mariadna. Kulios sonríe, colocando su mano en su frente. —Descansa un momento. Después buscaremos alguna morada. No tenemos prisa.— Mariadna, con las pocas fuerzas que tiene, asiente. Cerrando los ojos y rápidamente, caer rendida ante el sueño. Dos horas más tarde.... Mariadna despierta. Aún un poco desorientada. Pero mucho mejor que hace unas horas. Kulios, aun estando a su lado, sonríe. Mariadna, en igual, responde con una sonrisa. —¿Mejor?— Pregunta, Mariadna asiente. —Un poco... Al menos, ya no siento que todo me dé vueltas.— Con cuidado, y usando la fuerza de ambos brazos, se incorpora sobre la cama. Recibiendo un repentino golpe de mareo. Viéndose en la obligación de sostener su cabeza. —Mhmg.... Habría estado bien que me avisaras de esto con anticipación.— —Olvide hacerlo. Como a mi no me afecta...— —Ya, a ti. Pero esto se siente fatal.— Con un último suspiro, Mariadna observa su alrededor. Dándose cuenta de lo pequeño que es este lugar. En especial la cama donde se encuentra. Siendo relativamente pequeña incluso para ella. Teniendo en cuenta que Mariadna no es alguien muy alta, incluso para ser una humana. Pero tampoco muy pequeña para compararse con los Medds o los enanos u derivados de las razas y especies pequeñas. —Me hubiese gustado una bienvenida mas... Formal...— Se queja una vez mas. —Entonces, hubiesemos tardado el doble en llegar.— —Ahh... Me molesta cuando tienes razon.— Con un ultimo suspiro, Mariadna se deja caer una vez mas sobre la cama. —¿Nos vamos?— Pregunta, Kulios, sin preambulos asiente. —Si te sientes con las fuerzas para caminar, entonces. Marchemonos.— —En ese caso... Solo unos minutos mas...— Kulios asiente, sin muchos problemas. Mariadna respira, cerrando los ojos un momento. Y tras cinco minutos de silencio, pronto estira sus brazos. —Bien, vamonos.— ⁂ —¡Por aquí, señorita! ¡Tengo todo esto para usted y su acompañante!— El centro del municipio de Arma. Un lugar simbólico dentro de las calles de los Medds artesanos. Y el sitio en concreto que deja fascinados a todos los turistas que deciden viajar a estas tierras. Los medds, en especial los medds artesanos, cuentan con una cierta característica. Y esa es su pequeña debilidad contra los rayos solares. Que, aunque realmente no es algo "grave", es molesto para su piel. Auts las manos de hierba se encargo de diseñar por completo el municipio. Habiendo desde el comienzo en cuenta ese pequeño detalle de los medds artesanos por el sol. Creando "pasadizos" por debajo de la tierra. Y así mismo, un enorme hueco en el centro del municipio. Hueco que hoy en día es una de las principales maravillas del municipio. Un hueco que floreció con grandes campos de flores, animales y otras cosas más que posteriormente fabricaron y adornaron los propios medds artesanos para darle más visibilidad a su municipio. Este hueco, conecta con cada "pasadizo" que Auts las manos de hierba creo en beneficio de las pieles de los medds. Cada hueco, llevándote a zonas distintas del municipio. Alguno de ellos que conecta con el exterior, debido a que, a fin de cuentas, Los medds no siempre pueden quedarse bajo estos pasadizos ocultos de la luz solar. Unos cuantos te llevan mucho más profundo bajo tierra del municipio donde se encuentran los barrios bajos. Y en su excepción. Los pasadizos restantes son los que conectan entre sí, creando una multitud de medds y más razas y especies. Llevando por nombre El centro medd. Lugar en concreto que Kulios. Trajo hoy a Mariadna. Después de que esta se cansara casi al instante en que se retiraron del hospital. —Waa... Todo es muy... Pequeño.— Murmura, observando de reojo a Kulios, que en todo momento se ha mantenido encorvado. —Es molesto.— Mariadna le regala una sonrisa nerviosa; después de todo lo supone. Con esfuerzo, ella apenas es capaz de caminar entre estos pasadizos sin problemas. Ahora, Kulios... Ah, solo suspira. Volteando a su izquierda y derecha, observa las rutinas de los medds. Muchos medds, o gran parte de su mayoría, se encuentran en su horario laboral. Ofreciendo diversos productos o exhibiendo su mercancía. Inundando los pasadizos de voces entusiastas y carcajadas. Incluso, familias o parejas riendo y caminando. Hay niños corriendo de aquí para allá. Jugando y divirtiéndose. Mariadna y Kulios avanzan entre la multitud, pero en mitad de la caminata, Mariadna es detenida por un grupo de medds infantes. —¡Señorita, señorita!— Llama uno de los medds desde la espalda de Mariadna. Cuando voltea, se da cuenta de que se trata de una niña, una pequeña que observa asombrada a Mariadna. Kulios se detiene justo en el momento en que Mariadna también lo hace. —¿Uhm?— La pequeña Medds se posiciona justo frente a ella. Al mismo modo que sus amigos. —¿Sucede algo, pequeños?— Pregunta, con una voz suave, blanda y meliodosa, agachando su mirada. La pequeña Medd pronto responde. —¿Es usted una princesa?— La pregunta tan repentina descoloca a Mariadna. ¿Una princesa? ¿Ella? Mariadna nunca ha sido buena para los cumplidos. Sin embargo, escucharlo tan inocentemente de un niño es... Diferente. Es linda, ella lo sabe. No por nada su vida siempre ha sido rodeada de halagos sobre su apariencia. ¿Pero una princesa? Es incluso demasiado para ella. Sin embargo... —U-Uhmm... ¡S-Si, la princesa más fuerte de todas las princesas!— Dice animada, flexionando sus brazos, para así marcar sus bíceps. Los medds infantes abren las bocas sorprendidos, emocionados y fascinados. —¡Vez! ¡Te lo dije! ¡Te dije que se trataba de una princesa!— Brumó otro de los medds infantes. Esta vez, una segunda niña, que discute con un medd varón. —¡Uhm! ¡Ahora págame lo que me debes!— La medd luce un poco indignada. Ya que el pequeño medd no ha dicho nada. Por otro lado, el medd infante restante, que es otro varón, se acerca a Mariadna. —E-Entonces ¿él es su prometido o algo asi?— Pregunta inocentemente, refiriéndose a Kulios, que hasta ahora se ha mantenido en silencio observando la escena. Dándose cuenta de que este medd parece ser un poco más tímido. —Ah... N-No, digamos que es... ¡Mi sirviente! SÍ, eso. Sí...— Vaya, Kulios parece un poco indignado. Seguramente se queje después. El pequeño medd no nota esto y una sonrisa pícara se forma en sus labios. —¡E-Entonces tengo una oportunidad, por favor, cásese conmigo!— Mariadna se queda en silencio, los niños también se quedan en silencio. Kulios, sonríe un poco. Y la gente de alrededor que escuchó al infante, ríe un poco de igual manera. Aunque, Mariadna. Solo suspira y coloca su mano sobre la cabeza del niño, colocándose de rodillas para estar a su tamaño. Su mano acaricia el cabello y la cabeza del pequeño, mientras Mariadna sonríe. —Esas palabras debes guardarlas para cuando seas un adulto. Ahora, solo encárgate de divertirte y ser un niño feliz. ¿Si?— Las mejillas del pequeño medd se calentaron en consecuencia. No dijo nada más. Y solo asintió. Alejándose justo en el momento en que Mariadna se puso de pie. El grupo de infantes pronto se despide. —¡Fue un gusto conocerle, princesa!— Se despide la primera medd. Quien fue la que la detuvo. El medd tímido la observó por un par de minutos, antes de asentir y retirarse junto a sus amigos. Provocando que Mariadna alzase su ceja. Entre mitad, Kulios se acerca. —¿Tu sirviente? ¿Eh?— Murmura, Mariadna. Solo rueda los ojos. —Que solo fue una broma, señor delicado.— Kulios le mira. Pero al poco rato suspira. —Sea como sea, sigamos caminando y tengamos prisa en encontrar un lugar donde quedarnos. Se hace tarde.— —Sí, sí...— Y sin preámbulos, ambos reanudan su búsqueda. Aunque, pronto a Mariadna le entra hambre. —Bleh... L-Lo siento.— ⁂ Las horas siguieron su camino. Mariadna y Kulios terminaron encontrando una morada particularmente barata en zonas más alejadas del centro. Sin embargo, no por los barrios bajos; eso era una ventaja. El costo de la habitación fue mucho más barato de lo que podría haberlo sido en comparación con la ciudad sureste de Ysta. Incluso, los dueños del lugar resultaron ser mucho más amables de lo que Mariadna se pudo haber imaginado. Tratándose de una pareja de Medds ancianos. Algo curioso: debido a que Mariadna hasta ahora no había visto a ningún anciano por aquí. En especial, porque los medds cuentan con un punto especial, y esto es para todos los tipos de especies que existen de medds: siendo su larga longevidad de vida, llegando a vivir más de 250 años. Además de que no envejecen hasta cierta edad, manteniendo una apariencia joven hasta entonces. —Ahh..— La habitación que se les fue dada continúa manteniendo la misma estructura angosta y pequeña. A estas alturas, Mariadna ya está un poco más acostumbrada. —Entonces... ¿Mañana iremos en búsqueda de ese Medd?— Mariadna suelta su pregunta, sentándose sobre el suelo. Su trasero golpea firmemente sobre las pequeñas alfombras fabricadas de ¿hojas?, al igual que la cama de la habitación que, ahora que lo recuerda, el interior del hospital es exactamente igual que el de esta habitación. —Podríamos ir ahora. Pero, honestamente, Tengo un poco de pereza.— —Waah... La verdad, yo también. Solo quiero dormir una vez más.— Responde, estirando los brazos y bostezando. —Ahora que lo pienso, la gente aquí es muy amable.— —Lo son, en especial con los turistas.— Este es un punto más. Los medds artesanos siempre han destacado por su amabilidad con las demás razas. Siendo una especie que en general es bien recibida en cualquier lugar del continente humano. Incluso, algunos nobles tienen preferencia por ellos. —Ya veo... Aun así, fue lindo lo de aquellos pequeños. Jeje, son tiernos.— —Aunque aún sigo pareciéndome una gran falta de respeto haberme llamado sirviente.— —¡Que solo era una broma! No puedes ser tan rencoroso.— Kulios suspira. —Sea como sea, descansa. Mañana tenemos cosas que hacer.— —Como digas, señor de piel fina.— Y Kulios, una vez más, se cuestiona por qué sigue aquí con ella. Antes de soltar un último suspiro. Mariadna continúa con una duda rondando por su cabeza hasta ahora. —¿Los medds hablan el idioma de las estrellas?— Pregunta ella. Debido a que, en todo este transcurso, todo medd que se ha topado habla su propio idioma. El idioma internacional de las estrellas. Lengua, que mayormente se habla en zonas humanas. —Correcto. Todo lugar cercano o que gira en influencia al reino de Estrellatum habla en este idioma. Incluso tu hogar, los reinos extranjeros. Aunque sean reinos independientes. Debido a la comodidad del idioma.— El idioma de las estrellas, como se comentó, es un idioma internacional. Incluso, fuera del continente humano, de vez en cuando es común escuchar a otras razas hablar este mismo idioma. Aunque cuenten con sus lenguas maternas. Pero, solo en casos excepcionales. Para poner de ejemplo, los Arañaktas son una especie que se niega rotundamente a hablar en otras lenguas que no sea la suya. Incluso si realmente no son una especie demasiado conflictiva naturalmente. Y los Medds, y todo medd, como enanos, hablan este idioma por su cercanía y relaciones con el reino de Estrellatum. Agregado, de ser un idioma que se usa en gran parte la comodidad de comercios entre tierras lejanas. —Waaa...— Con un último respiro y suspiro, Mariadna se deja caer sobre la cama. —Wegh... Acostarme fue mala idea.— Dice ella. Kulios, sonríe. —Pues a dormir, bella durmiente.— —Aja... Como sea, buenas noches...— Y así... El viaje aún continúa.
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Estás leyendo el capítulo 16 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.