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Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

La ciudad sureste del sur que pertenece a las entrañas de la región, el pie del gigante. Región que se encuentra en los extremos del reino extranjero del sur por su singular forma geográfica. Su nombre, El pie del gigante, no viene de un simple simbolismo a las tierras del sur de los reinos extranjeros por su fe al padre protector. Solitas de Kokoro. Un ser de la gente de las nubes. Los gigantes. O también conocidos como anteriormente dicho: La gente de las nubes. El nombre de la región se le atribuye por lo siguiente, de igual modo que a la propia ciudad de Ysta: Su figura le ha dado renombre. Su forma se ilustra en los mapas de los reinos extranjeros. Incluso en el mapa mundial de los siete continentes. Punto que se hospeda por una sola y llana razón para su valor en el reino extranjero del sur: Su forma no es más que literalmente el pie de un gigante, la región enmarcada de estas tierras sueste y frescas, tierras húmedas y de naturaleza, sitio en que, como se dictó previamente, es en donde se hospeda la ciudad sureste de Ysta. Ysta. Que viene de la propia huella del gigante que marcó la figura de la región dentro del propio territorio de los reinos extranjeros. Un gigante que luchó durante la gran Primera Guerra de los Siete Continentes, la Gran Guerra entre los dragones y gigantes. Y que dio a la separación del viejo y supremo continente Kukultimon. Ysta o bien, como es mejor conocido en los libros de la historia del mundo y de aquel gran y viejo conflicto entre dragones y gigantes, le llevó en ganancia el siguiente apodo: "Leytsa: la lanza del viejo mundo." Un guerrero que dio todo por su gente. Pero que lastimosamente murió en manos de los temibles dragones defendiendo el corazón de su querida gente, de su familia y de sus principios, eh, por su amor a su amada. Su huella, la huella de su pie. Su planta y dedos están marcados sobre tierra donde ciudades, pueblos y nuevos bosques nacieron. Que, aunque absurdo, su población le ha otorgado un gran significado. "Aquel que en grandes dificultades jamás dejó de levantar su espada; el corazón que en su gente latió por la fe que se depositó. De su espada la sangre fluyese; jamás del miedo se alimentó. Su valentía demostró el valor de sus tierras. Leytsa, el guerrero en su último aliento su huella plantó. Y la paz a su gente tras la muerte del temible dragón; una gran historia, Marco". Su huella, aquella que marcó historia. La huella que defendió a su pueblo ahora marca en soberanía de paz en los territorios del reino extranjero del sur. La ciudad de Ysta. Donde hospeda el dedo índice del gigante; pese a ello, no es solo la única marca que represente algo o dé un motivo de ser en la ciudad de Ysta o en general en lo que es la región, porque su gente no solo rinde un significado a lo que es el "territorio" sino incluso al propio apodo de Ysta, que también cuenta con una gran razón de ser y de por qué está ahí. "Leytsa" significa valentía, honor y lealtad. Nombre que proviene del antiguo idioma del viejo mundo. Siendo el gran y supremo continente de Kukultimon. Cuando los gigantes, los elfos, los habitantes de los mares, hadas y espíritus coexistían y eran las únicas razas que presumían de pisar este enorme mundo. Leytsa viene concretamente del nombre de una elfa. Amada de Ysta. Que se encargó de prosperar la valía de su amado a la historia del mundo tras su muerte y, aunque en aquel entonces su relación era algo bien visto en aquellos tiempos de "paz" por la normalidad entre las relaciones que se daban naturalmente, hoy en día se juzga mucho entre elfos y gigantes tras su separación de los continentes después del primer gran conflicto entre dragones y gigantes que dio a la separación del supremo continente de Kukultimon. No obstante, su nombre no fue simplemente puesto como un significativo de "valentía, honor y lealtad" porque sí. Su caso fue un tanto distinto al de Ysta, siendo que Leytsa enfrentó directamente al viejo rey dragón. No con armas, sino con diálogos. No fue una vez, tampoco una segunda, mucho menos una tercera vez. Fue un sinfín de intentos que en derivadas ocasiones estuvieron a nada de llevarla con la muerte. El rey dragón de aquellos tiempos de antaño, cansado y frustrado de la terquedad y valía de la mujer élfica, le dio aquella tan ansiada charla. Fue esa misma y exacta valía y terquedad en hacer posible algo que se creía imposible, y fue que los dragones, gigantes y habitantes de los mares, con excepción de los elfos, hadas y espíritus, acordaran nuevas decisiones que regalaron un corto tiempo de paz. Donde Leytsa se encargó de así mismo esparcir el nombre de su difunto amado y ella demostrar día con día su valía, honor, terquedad y lealtad por sus deseos y amor a su gente. Una figura bastante importante por el continente de los bosques y los elfos. Y así mismo para la ciudad de Ysta respecto a lo que era Leysta para el protagonista. Ysta,es una ciudad que abarca una enorme historia. Su gente lo sabe, sus caminos muestran esa historia. Tierras sagradas de una poderosa huella en que su gente no duda jamás en mostrar la valía que esta inculcó en su enseñanza y, por supuesto, su gran y devota fe a los gigantes. Mariadna de Lordtta.... En especial, es una gran fan del personaje principal de la historia de la ciudad. ⁂ Mariadna y Kulios llegaron a mitad del atardecer a la ciudad de Ysta. Tras largas horas continuas de caminata. —¡Mira,Kulios, mira mira!— En el centro de la ciudad de Ysta. Mariadna, emocionada como lo estaría una niña pequeña de tal vez unos seis o cinco años, ejerce suaves y pequeños saltitos de rana emocionada. Kulios, quien. A su lado, con prendas distintas y, en retrospectiva, una apariencia distinta al haberse visto obligado a cambiar de apariencia de nuevo para evitar que alguien de casualidad descubra su identidad. Kulios, ahora siendo "Richard" de nuevo, con ese pelo plateado blanquecino, ojos marrones y ondulado, le observa. Intrigado, con la mirada de un padre deslumbrando la felicidad de su niña. Aunque el sentimiento no es el mismo. En todo caso, solo está resignado. —¡Es Ysta! ¿Lo entiendes? ¡Ysta!— Repite ella, con los ojos saltones con dos pares de estrellas. Kulios suspira, analizando la gran estatua de piedra que decora frente a él. —Era más feo en persona. —Comentó. Mariadna lo escuchó y, ofendida, contrarrestó. —¡Es guapísimo! S-Solo... ¡Solo mira esos pectorales, esos brazos, esa cara! ¡Wawawawawa!— La multitud de las calles sigue su rutina; lanzando una que otra mirada a la entusiasmada Mariadna, quien observa a sumo detalle y lo más cerca posible los pectorales de la estatua. La chica desde siempre ha sido característica de un gusto en particular por los músculos pectorales. Esta zona en particular le fascina pese a no tener una explicación "real"; solo es eso, un gusto culposo. —Todos te están viendo.— Murmuró Kulios y Mariadna, quien estaba por tocar uno de esos músculos de piedra con una sonrisa boba, se detuvo al instante. Su garganta sube y baja tras un largo trago de saliva. Su mirada, ahora volteando de izquierda a derecha, notando al instante esas miradas incrédulas sobre ella. En silencio y con calma respira, camina unos pasos en dirección trasera, tras previamente haber bajado de la estatua sin que nadie fuese capaz de saber cómo fue en primer lugar que logró subir hasta los pectorales de la estatua. En suelo, respira; se coloca al lado de Kulios y en silencio.. —Tengo hambre.— Kulios, con una reacción llena de incredulidad y ojos en blanco como palomitas de maíz, menciona y responde con lo siguiente: —Eres increible.— Dice el y Mariadna asiente. —Lo sé, vamos.— He sin preámbulos; Kulios suspira, pero de igual modo sonríe. Siguiendo a Mariadna a sus espaldas en el momento en que comenzó con la caminata por las calles transitadas del centro de la ciudad de Ysta. Mientras tanto, la multitud solo regresó a sus rutinas después de observar aquella escena absurda. Tras un buen rato de caminata, he de observar la infraestructura de la ciudad, que se define en estructuras "sencillas" pero tradicionales, un alma que refleja la devoción por los gigantes. Estructuras elegantes, pero con un apego dinámico y brillante. Un estilo llamativo a primera vista para cualquier turista. No solo las calles; la plaza central de la ciudad es un agregado más que vuelve única la ciudad. Una zona cúbica en que ardonan arbustos y otras estructuras como una fuente y lo que es un "quiosco". Mariadna y Kulios, que caminan tranquilamente, observan todo esto. Cuando pronto, Mariadna decide sumar una conversación a la especial caminata. —Kulios, conozco muy poco de ti. Pero.. Uhm, ya que estamos. ¿Has probado los platillos tradicionales de la ciudad de Ysta? Oh, en general, ¿de las tierras de los reinos extranjeros?— ¿Los platillos tradicionales de la ciudad de Ysta? Buena pregunta, piensa Kulios. La primera buena pregunta desde el día en que conoce a esta chica gracias al abismo. Sin embargo, ahora que lo piensa... ¿Hace cuánto fue la última vez que pisó este sitio? Y no concretamente la ciudad, sino en general lo que son los reinos extranjeros. Buscando entre los recuerdos ambiguos de su memoria, la última vez fue justo el día en que el reino extranjero del oeste caía en manos de los Dararam. Evento que se dio hace, pero hace mucho tiempo atrás, y desde entonces solo se ha dedicado a holgazanear en su hogar, pelear con el dios del sol y casi terminar muerto por un par de chiquillos del continente demoníaco que se hacían llamar los próximos reyes demonio. Ah, y si no fuera menos importante, aguantar los acosos matutinos de su secretaria. Pero eso es lo de menos. Aunque... ¿Cuál fue exactamente la última comida "tradicional" que probó de estas tierras? Uhm... No lo recuerda. ¡Oh! No, Kulios ha hecho memoria. Recuerda un platillo del que no está muy seguro si aún se sigue preparando. Pero... Consistía en algo más o menos como esto: —Uhm... Creo recordar que sí, hace siglos no piso los reinos extranjeros. Pero... Uepa, se llamaba algo como "J'bals" o burbujas de agua saladas.— J'bals, un platillo que consiste en una pequeña criatura perteneciente a los lagos frescos del territorio del reino extranjero del sur. Pequeña criatura redonda y azulada, y tanto viscosa que, debido a su poca inteligencia y alta confianza en las criaturas, la convirtió en una especie de fácil caza. Especialmente en los tiempos de guerra, donde la comida era escasa. Ayudando a los soldados a mantenerse satisfechos con el hambre voraz a la que se sometían en esos tiempos de guerra. No obstante, su sabor por sí solo no es agradable al gusto. Es amargo, ligeramente salado y su textura es demasiado viscosa, lo que lo vuelve desagradable. Pese a ser de esa forma, su preparación es incluso mucho más delicada; su pesca es con las manos para no arruinar su forma, inicialmente su piel y cuerpo, que luce como goma, que un simple apretón podría arruinar todo su sabor. Porque es especialmente eso que viene su sabor "amargo" y salado. Siendo que los J'bals cuentan con una ligera bolsa de membrana en su hígado. Que, ante cualquier mínimo tacto o movimiento brusco, esa membrana se rompe, echando a perder toda su carne. Carne que en sí es su piel, ya que al momento de haber sido cazado y transportado con sumo cuidado en cajas rellenas de pieles para cuidar al animal de cualquier mínimo golpe o movimiento brusco. Una vez llega a su destino, se le extrae su piel tras haberlos sacrificado con una muerte rápida y sencilla usando artes Annaksas. Artes que pertenecen a la gente del sonido: Los ofala. Una vez su piel es extraída y lista para el comercio, es preparada de la siguiente forma: Primero, las pieles se limpian quitando el resto de la viscosidad de su piel. Seguidamente, la piel se deja reposar unas horas bajo plena luz del sol con el objetivo de que la piel seque un poco. Sin embargo, mientras la piel se encuentra bajo el sol, se prepara un condimento especial que lleva y se prepara con la misma baba restante de la piel, un poco de sal y otros condimentos como: semilla de Rususu, una semilla picante que se muele antes de su uso. Ofreciendo ese toque "picante" pero no abrumante al paladar. Una vez la piel está lista y el condimento igual, se marina y se deja enfriar por unas horas más. Para que el sabor sea mucho más fuerte y lo amargo de la piel se oculte de mayor forma. Una vez todo listo, solo restaría llevar la piel a fuego directo y cocinar por un minuto y medio cada lado de la piel, quedando preparado lo que es un "J'bals a la parrilla" que suele ser acompañado con papas u otros aderezos más. Oh, como último punto, este platillo se sirve en un plato cúbico debido al tamaño y forma singular que la piel toma al momento de la cocción. —¡Oh! ¿J'bals? ¡Je, conozco un muy buen lugar cerca de aqui!— Mariadna, entusiasmada observa a kulios sin detener su andar. —Pues en marcha.— Responde con una voz serena y tranquila Kulios, observando de reojo a una anciana tejer diversos artilugios artesanales en un extremo derecho de la plaza central. La anciana nota su mirada. La mujer mayor le saluda con la mano. Kulios repite la misma acción. Mariadna, que de vistazo observó esto, sonrió. —Aunque, ¿hace siglos que no vienes acá? Entonces, eres mucho más viejo de lo que creia.— Uhm, es un punto con mucho sentido. Kulios guarda secretos y Mariadna lo sabe muy bien. ¿Será momento de descubrirlos en este viaje? Piensa ella. Sin embargo, por ahora no es el momento. —Claro, nunca he dicho que sea joven.— —Eso es cierto. Pero, como sea. Seguro que no recuerdas el exquisito sabor de un buen J'bals preparado por manos expertas.— Kulios alza la ceja, pero el momento se mira interrumpido justo cuando pronto llegan al "Quiosco" de la plaza del centro de la ciudad. —Es sorprendente cuánto ha cambiado este lugar.— Murmura él; Mariadna asiente. Ambos observando la simplicidad del quiosco. Una simplicidad única y hermosa. —Nosotros también tenemos uno. Aunque creo que todo lo que es considerado como un centro turístico "mágico" tiene su propio Quiosco.— La ciudad de Ysta, un agregado más, es su segundo apodo. La ciudad "mágica" de Ysta, que se considera así por llanamente su historia e infraestructura. Al igual que pueblos cercanos que son considerados "pueblos mágicos", también, por el mismo motivo. Entre ellos, el pueblo de las estrellas. —Sí, lo miré en algún momento. Todos siguen la misma infraestructura. Incluso lo que son las propias plazas.— —Bleh, para colmo el de nosotros es más pequeño.— —Ya, pero tiene su toque.— —Supongo que sí, pero, como sea. Tengo hambre, así que de prisa. ¡Rápidos como liebres!—He aquí, sin más espera, ambos renudan su caminata. Mientras la conversación continúa. —A veces olvido lo grande que son los reinos extranjeros.— Menciona Kulios, Mariadna, en silencio, asiente. —Lo sé, es grandioso. Es algo que me fascina desde niña. Solo con saber que una región como esta puede ser tan... Ya sabes "wow" me vuela la cabeza.— —Ah, te hace falta explorar más. Los territorios hobbits y enanos te explotarán la cabeza, ya te aviso.— —¿Tu crees?— Responde Mariadna con ironía. Kulios bufa con una sonrisa. No solo es la región el pie del gigante, que abarca un enorme territorio en donde cada dedo del gigante cuenta con cientos de asentamientos pequeños o grandes. La planta de lo que es el pie decora un enorme bosque musgoso en donde también asisten pueblos pequeños o tribus. Entre los pertenecientes al pueblo de las estrellas que se ubica a los extremos superiores de la región, dentro del dedo índice del pie. Por ello, su cercanía con la ciudad de Ysta y que puedan compartir ciertas similitudes. Como lo son los "quioscos". Aunque esto en general es una representativa de cualquier "pueblo" mágico, ya sea dentro de los que son los reinos extranjeros o fuera de. El continente humano no es por nada un continente vasto en tierras y distintos lugares son más enormes de lo que se puede creer. Por ese mismo punto, el país de Estrellatum es el centro del continente. Literalmente. No obstante, ¿qué son los quioscos? En realidad, solo son una simple y llana estructura. Estructura que es redondeada, en su base cierta cantidad de escalones que traen a lo que es un "cielo" en que su interior decora de diversidad de pinturas. Pinturas que hagan apología a personajes históricos o a algún animal referente que sea único de la región. Incluso a las estrellas. Esto mismo se debe a algo en concreto y es que es bastante común encontrarse con una apología o algo relacionado con las estrellas en cualquier lugar de los siete continentes. Esto debido a lo trascendental que las estrellas son para el mundo. —Bueno, bueno, como sea. ¡Tengo mucha hambre! En marcha.— Dice Mariadna, Kulios. Asiente. Sin preámbulos, se dirigen a aquel "lugar" que Mariadna conoce. ⁂ —¡Mamá! ¡Una orden de J'bals a la parrilla por aquí!— La bulla de utensilios culinarios, pasos y gritos por doquier retumba en el interior de un establecimiento. Un establecimiento pequeño pero funcional, limpio y acogedor. En donde por sus afueras un enorme cartel dice lo siguiente: La cocina de Maslak. Por su interior, mesas redondas y sillas de madera con cojines embellecen el lugar. Cuadros y otros adornos otorgan un esplendor atractivo y especial al interior del establecimiento. —¡Un par J'bals a la parrilla listos por aca!— La multitud exalta de un grito sincronizado; cuando la voz en alta sinfonía de una mujer se escucha venir de la cocina del establecimiento. Mujer que deslumbra con una sonrisa bastante orgullosa. Mientras que otra chica más se le acerca. Quien luce cansada. —¿De nuevo llega tarde?— Pregunta la muchacha, extendiendo las manos para tomar el enorme platillo que la mujer adulta le ofrece. —Cariño, ya conoces a tu hermano. Seguro que estuvo toda la noche con aquella muchachita.— Responde la mujer; la chica suspira. Frunciendo el ceño. —¡Eso no quita que descuide sus responsabilidades! Deberías ponerle más mano dura, mama.— —Lo sé, lo sé, pero en fin. Apúrate, Uika, que estos glotones no aceptarán un plato de comida fria.— Responde la mujer adulta observando a Uika, el nombre de la muchacha que de igual modo es su hija menor. Uika suspira, observando la tonta expresión de su madre, que saca la lengua regalándole una media sonrisa. —Deberías subirme el sueldo, mamá. —Murmura ella; su madre agita la mano, restándole interés. —Claro, claro.— Uika rueda los ojos; sin mayores preámbulos, reanuda su trabajo; sin embargo, la puerta principal del establecimiento se abre de pronto. ¡Clink! Resonó, Uika, al escuchar; respira y prepara su mejor expresión de bienvenida. —¡Bienveni— No obstante, su voz se pausa al instante, justo cuando observa y se da cuenta de quién se trata. —¡Uika!— Brumo una señorita de cabello castaño, baja estatura, pero hermosa. Radiante de una larga y llana sonrisa. No obstante, no es ella el punto de interés en que Uika se intereso cuando su mirada recorrió ambas nuevas figuras del establecimiento. SI no, al hombre que acompañaba a la chica pelicastaña. —¡P-Prima!— Salio de los labios de Uika. La peli castaña, que no es otra más que Mariadna de Lordtta, se adentra con los brazos extendidos. —¡Haz crecido un montón desde la última vez que vine a visitarlas!— Uika, con gran habilidad, se vio en la necesidad de esquivar el abrazo de Mariadna. No por irrespetuosa, sino porque justo ahora se encuentra en un intervalo laboral y con un enorme platillo aún en manos. —L-Lo siento.— Murmura; Mariadna agita las manos. Kulios, quien aun en su lado se mantiene en silencio. —No, no, tranquila. Habrá otro momento para platicar. Por ahora, ¿aún hay mesas disponibles?— Uika asiente, aun observando una vez mas al hombre que acompaña a Mariadna; en cambio, prefiere no comentar mucho al respecto. Ya tendrá otro momento. —¡Ah! Sí, sí, tenemos una mesa libre por el extremo de alla.— Su brazo izquierdo se extiende, apuntando con el dedo índice al lugar indicado, cuidando con el brazo derecho que el platillo no se le resbale de las manos. —Bien, bien. ¡Gracias, Uika! Venga, vamos, Richard.— He Uika... Observa cómo Mariadna, su prima. Se aleja de su vista. —Que guapo...— Murmuro. Agitando la cabeza.
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Estás leyendo el capítulo 11 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.