Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 22 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"Xiaomei, ve abajo con el Administrador He y retira mil doscientos taeles en billetes de plata", dijo Chang Haowen enarcando apenas una ceja, con tono despreocupado.
"Enseguida, joven maestro".
La doncella que aguardaba a su lado se retiró de inmediato de la habitación y no tardó en regresar.
Concluido el intercambio de plata y mercancía, Xu Mingwei respiró con alivio en su fuero interno, constatando una vez más el talento de su hermano menor. Con solo mover la lengua, había conseguido doscientos taeles más. Para el Clan Xu, aquello no era en absoluto una suma menor.
"Joven Maestro Chang", dijo Xu Mingyuan juntando las manos en un saludo de cortesía, "dentro de unos días mi familia abrirá una tienda de frutas y verduras en la calle Changle del Mercado del Oeste. Si dispone de tiempo libre, sería un honor que viniera a la inauguración. Para entonces tendremos a la venta Peras de Jade Verde; bien podría comprar algunas para probarlas frescas".
"Si aún no he partido del Condado Qingjiang, sin duda me daré una vuelta".
Xu Mingyuan asintió. "Mi hermano mayor y yo aún tenemos muchos asuntos pendientes, de modo que nos retiramos primero".
En cuanto ambos se marcharon, la sirvienta llamada Xiaomei miró de reojo la piel de tigre y de pronto comentó: "Joven maestro, en nuestra mansión no nos faltan cosas semejantes; ¿por qué tratarlos con tanta consideración? En cuanto a las Peras de Jade Verde, incluso poseemos un huerto entero. En la cabecera de este condado de Qingjiang tal vez se consideren valiosas, pero en nuestra ciudad de comandancia no pasan de ser una fruta ordinaria".
Chang Haowen soltó una risa leve. "Distinto lugar, distinto nivel; como es natural, no se puede medir todo con el mismo rasero. En apenas diez años y pico, el Clan Xu ha pasado de simples campesinos a alcanzar su escala actual. Sus métodos no son nada ordinarios".
"¿Acaso no son simples advenedizos?". Xiaomei no se mostró muy convencida y continuó agitando con suavidad el abanico de jade.
"Que sean o no advenedizos depende de su descendencia; si tres generaciones sucesivas de herederos son sagaces, en una sola vida pueden forjarse los cimientos de un clan ilustre". Chang Haowen volvió la cabeza de pronto hacia ella y, con una tenue sonrisa en los labios, preguntó: "¿Qué te han parecido los dos de hoy?".
Xiaomei ladeó la cabeza pensativa y luego sonrió: "Los dos son bastante apuestos, pero ni de lejos se comparan con el joven maestro".
Chang Haowen sonrió con indulgencia y la reprendió en tono bromista: "Muchacha superficial, qué remedio tengo contigo".
"Ji, ji". Xiaomei sacó la punta de la lengua y rio un par de veces: "Hablando con franqueza, ese Xu Mingyuan tiene una labia formidable y se le nota la agudeza. Su hermano mayor, en cambio, parece más tosco; se quedó sentado ahí como un leño seco, sumamente aburrido".
"Xu Mingyuan es el segundo hijo, mientras que su hermano mayor es el heredero legítimo de la casa; las exigencias para con él son, naturalmente, muy distintas. Mira a mi propio hermano mayor: ¿no tiene también un carácter retraído? Cuando nos vemos apenas intercambia saludos de cortesía; rara vez abre su corazón para charlar con soltura".
"Tiene toda la razón", asintió Xiaomei sorprendida tras meditarlo. "Cada vez que veo al joven maestro mayor, siento un pavor que me nace desde el fondo del alma".
"Que el Clan Xu cuente con semejante primogénito legítimo basta para asegurar la continuidad de su estirpe. Al menos en la generación de estos dos hermanos, seguirán prosperando día tras día. Y además...".
"¿Además de qué, joven maestro?".
"Hasta siento cierta envidia de ellos. Aunque no tengan la casa llena de oro y jade, se tratan con absoluta sinceridad. No son como los descendientes directos de ciertas grandes familias que, aun naciendo entre pañales de seda bordada, ignoran que en esos mismos brocados ya van cosidos los hilos del cálculo y la intriga. Aunque uno no quiera andar a la defensiva, no tiene alternativa".
"¿En verdad ocurre eso? ¿Por qué yo nunca lo he notado?".
"Muchacha boba; si pudieras notarlo, serías una señorita de cuna y no una criada".
"A mí me basta con ser la sirvienta del joven maestro y servirlo toda la vida", rio Xiaomei por lo bajo, mientras deslizaba una mano desde la nuca de Chang Haowen hasta posarla sobre su pecho.
Chang Haowen aprisionó aquella suave mano y tiró ligeramente de ella. Tomada por sorpresa, Xiaomei soltó una exclamación coqueta y, entre remilgos y complacencia, se dejó caer sobre su regazo.
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"Ese Joven Maestro Chang es ciertamente extraordinario; no parece ser de Qingjiang. Con semejante porte, bien podría provenir de la capital de la comandancia", comentó Xu Mingwei en voz baja mientras caminaban por la calle.
"Pienso exactamente lo mismo que tú, hermano mayor, por eso he mantenido el contacto con él; confío en que estos lazos le sirvan de ayuda a nuestro Clan Xu en el futuro", respondió Xu Mingyuan.
"En esos asuntos, este hermano tuyo no se compara contigo".
"Ja, ja, hermano mayor, papá te ha llevado siempre a su lado para instruirte, ¿cómo habrías de ser inferior a mí? Basta ver con qué acierto maneja él sus relaciones con la gente a su alrededor para saberlo".
"Ni siquiera alcanzo a igualar dos o tres décimas partes de la agudeza de nuestro padre".
"Es solo que tus energías han estado concentradas en las artes marciales". Una luz resuelta destelló en la mirada de Xu Mingyuan, cobrando un brillo penetrante: "Para que el Clan Xu dé un paso más, a fin de cuentas necesita guerreros de formidable poder que lo respalden. Mira a la Familia Xu: les bastó contar con un Artista Marcial de Primera Clase para imponer su ley en la Aldea Dongxi durante más de veinte años. Aun con toda la sabiduría e ingenio de nuestro padre, no le quedaba más opción que agachar la cabeza y someterse. Pero esos días han llegado a su fin".
Al oírlo, Xu Mingwei esbozó una sonrisa de complicidad y asintió: "Así es".
Xu Mingyuan le ofreció recorrer la ciudad para distraerse, pero Xu Mingwei declinó con una sonrisa, aduciendo que no había prisa; sin más demora, traspuso las murallas de la urbe, montó a caballo y emprendió el regreso a la Aldea Dongxi.
En el Mercado del Oeste, Xu Mingyuan y los suyos captaron a varios comerciantes independientes de frutas y verduras; sin embargo, estos únicamente aceptaron venderles sus productos. En lo tocante a pagar un alquiler y arrendar puestos, ninguno estuvo de acuerdo. Él sabía que aquello requería avanzar paso a paso, por lo que no los forzó. La tienda que habían comprado abarcaba un área considerable, aunque más de la mitad estaba destinada a la disposición de puestos. Al no contar de momento con la aceptación de nadie, no quedó más opción que clausurar temporalmente esa sección. El espacio restante bastaba con creces para acomodar las diversas frutas y verduras del Clan Xu.
No tardó en fijarse la fecha de apertura de la tienda del Clan Xu. Xu Mingyuan envió invitaciones a todos los contactos que conocía. Con lo demás no había inconveniente, salvo con las Peras de Jade Verde. Xu Mingyuan temía que, al enterarse la Familia Xu de que en adelante no les venderían sus peras, les pusiera trabas, recurriera a la fuerza o se presentara a armar un escándalo el mismo día de la inauguración.
Por este motivo hizo un viaje de vuelta a casa para consultar con Xu Chuan. No obstante, Xu Chuan le dijo que no se preocupara por tal asunto y que se limitara a regresar a la cabecera del condado a preparar la apertura. Xu Mingyuan, confiando plenamente en él, regresó obediente a la ciudad. En la zona norte, cerca del Mercado del Oeste, compró una residencia de dos patios para que sirviera como vivienda del Clan Xu en la cabecera del condado.
En un abrir y cerrar de ojos llegó el momento de cosechar las Peras de Jade Verde. Apenas faltaba un día para la apertura de la tienda del Clan Xu.
Como era natural, la Familia Xu no tenía noticia alguna de las andanzas del Clan Xu en la ciudad del condado. Como cabía esperar, Xu Mao se presentó en la residencia del Clan Xu encabezando a siete u ocho sirvientes. Xu Mao era el hijo mayor del Tercer Maestro Xu. Dada la avanzada edad de este, desde hacía varios años la compra de las Peras de Jade Verde había quedado bajo su encargo.
Al llegar a la entrada de los Xu, Xu Mao observó el lugar unos instantes, con un deje de desprecio asomando en sus ojos.
A su lado, un mayordomo de mediana edad se acercó y le dijo en voz baja: "Joven amo mayor, hoy en día el Clan Xu no es lo que solía ser; en la Aldea Dongxi, su prestigio no desmerece ante el de nuestra Familia Xu. No olvide lo que le encomendó el Tercer Maestro antes de salir".
"Ya lo sé, seré cortés con ese Xu Chuan", respondió Xu Mao con fastidio, aunque para sus adentros añadió: 'Si es que sabe comportarse'.
El mayordomo lo miró de reojo y suspiró para sus adentros. Ambos rondaban ya los cuarenta años, pero la diferencia entre él y Xu Chuan era un abismo, como el cielo y la tierra. Xu Mao aún hablaba y actuaba como un muchachuelo imberbe, sin medir jamás las consecuencias.
"¿Se encuentra el cabeza de familia Xu?", alzó la voz el mayordomo, esbozando una sonrisa.
Apenas se apagó su voz, salieron dos niños, un varón y una pequeña. Esta última llevaba en brazos a un gato blanco de pupilas de oro rojizo que contemplaba a los presentes en el patio. Se trataba de los hermanos Xu Mingxian y Xu Mingshu.
"¿Quiénes son ustedes?", preguntó Xu Mingxian con recelo.
Al oír las voces, Bai Jing salió a paso presuroso del aposento interior y, al ver a los recién llegados, sonrió: "Vaya, si son el joven amo Xu y el mayordomo de la Familia Xu. Mi esposo y los demás fueron a recolectar las Peras de Jade Verde; calculo que aún tardarán un rato en regresar".
"Así que era por eso. En tal caso, aguardaremos en el patio".
"Está bien".
Bai Jing asintió y sacó dos sillas para Xu Mao y el mayordomo de mediana edad.
Xu Mao clavó la mirada en el dócil gato blanco que Xu Mingshu sostenía en brazos. Al notar sus pupilas de oro rojizo, pensó con asombro: '¿De dónde habrá salido semejante gato exótico? Si lo llevo a la ciudad y se lo obsequio al Magistrado Asistente Yang, de seguro quedará encantado'.
"Niña, pásame ese gato blanco que tienes en brazos para que lo vea".
Xu Mingshu desvió la cabeza sin hacerle el menor caso y continuó jugando con la mascota en su regazo.
"¡Vaya insolencia! Qué falta de educación; no cabe duda de que son la ralea que engendran unos salvajes".
Al oír semejante afrenta, el rostro de Bai Jing mudó al instante a una expresión de severa indignación, y le espetó con firmeza: "¡Joven Amo Xu, mida sus palabras y compórtese con respeto!".
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 22 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 26 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.