Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 16 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El cuervo dorado ascendía por el oriente y los primeros rayos del alba apenas despuntaban.
En el gran patio del Clan Xu, los dos hermanos, Xu Mingwei y Xu Mingyuan, intercambiaban golpes en un combate de práctica.
Xu Chuan, Li Er, Zhao Dalong y los demás observaban atentos desde un costado.
Xu Mingyuan plantó los pies sobre las posiciones del Bagua y arqueó ambos brazos en derredor, semejando a un dragón de inundación enroscado a un pilar.
Aquella era la postura inicial del Puño del Dragón de Inundación: el Dragón Duerme en el Abismo Profundo.
"Hermano mayor, ten cuidado".
"Ataca con todo lo que tengas".
Xu Mingwei se mostraba sereno y compuesto, con entera calma.
Entre fríos y calores, habían transcurrido ya cinco primaveras e inviernos desde que Xu Mingyuan comenzara a practicar artes marciales.
Xu Mingwei cumplía quince años ese año. Su estatura ya casi alcanzaba la de Xu Chuan, y en un par de años sin duda lo sobrepasaría.
Xu Mingyuan era una cabeza más bajo, pero en estos años también había entrenado sin tregua en los días más caniculares del verano y en los más gélidos del invierno, puliendo por completo su carácter inquieto.
Con el brillo de su mirada recogido hacia el interior, se había convertido en un auténtico artista marcial.
Tampoco había dejado de lado los estudios ni la caligrafía, si bien no les consagraba tanto tiempo como a la senda marcial.
En cuanto al comercio, solo acompañaba a Chen Ergou en sus viajes tras la cosecha anual de frutas y verduras.
Hoy en día, transportaban los frutos y hortalizas al Condado Qingjiang para comerciar con ellos, granjeando poco a poco una notable reputación para los productos agrícolas del Clan Xu de la Aldea Dongxi.
Las propiedades de ambas familias se habían incrementado considerablemente a lo largo de esos cinco años.
El Clan Xu había adquirido sus tierras mediante compras directas: ahora contaban con ciento veinte mu de arrozales, sesenta mu de campos de labranza y ochenta mu de bosques montañosos.
Entre esos ochenta mu de bosque se hallaba un estanque llamado el Estanque del Frío Esmeralda. Sus aguas superficiales eran gélidas, pero jamás llegaban a congelarse.
Lo más insólito radicaba en que, tras descender cien metros bajo el agua y continuar bajando, la temperatura aumentaba de forma paulatina.
Incluso un artista marcial que se arrojara a dicho estanque moriría congelado si permanecía dentro el tiempo de tomarse una taza de té. En cuanto a descender hasta el fondo, resultaba una proeza en extremo difícil.
Fue justamente por semejante rareza que Xu Chuan buscó el modo de adquirir el lugar.
Xu Chuan se había sumergido en una ocasión en el Estanque del Frío Esmeralda, pero regresó a la superficie al poco rato.
A medida que su cultivo marcial progresaba y se refinaba, respaldado por su Talento de Destino, el vigor de su sangre y energía vital se tornaba cada vez más impetuoso.
Aunque no pasaba de ser un Artista Marcial de Segunda Clase, la plenitud de su qi y sangre era más aterradora que la de muchos Artistas Marciales de Primera Clase.
Xu Mingwei también era un Artista Marcial de Segunda Clase; había desbloqueado nada menos que doscientos ochenta y seis puntos de acupuntura, más de veinte por encima de Xu Chuan.
No se hallaba lejos de alcanzar el reino de Artista Marcial de Primera Clase.
Un prodigio capaz de llegar a Artista Marcial de Primera Clase antes de cumplir los dieciséis años probablemente solo podía ser forjado por aquellos clanes de la ciudad comandamental respaldados por un Gran Maestro.
Xu Mingwei gozaba del Talento de Destino Fuerza Divina Innata y, gracias a su corta edad, su estructura ósea aún no se había consolidado por completo, lo que facilitaba la apertura de los puntos de acupuntura.
A ello se sumaban su incansable laboriosidad de día y de noche, sin permitirse el menor descuido, y el sustento diario con guisos medicinales a lo largo de cinco años.
Solo gracias a todo ello había alcanzado semejante progreso.
Desde que obtuvieron la Técnica de la Creación de los Cinco Elementos Xiantian, Xu Mingyuan resolvió que todos los miembros consagrados a las artes marciales debían consumir guisos medicinales a diario para su cultivo.
Quienes contaban con la gracia de un Talento de Destino podían prescindir de tales preparados; no obstante, la gente común que transitaba la senda marcial requería forzosamente de guisos medicinales o de hierbas que reconstituyeran el qi y la sangre, pues de lo contrario sufrirían un severo desgaste vital.
Tanto los guisos medicinales como las hierbas reconstituyentes demandaban considerables sumas de plata.
Por suerte, la capacidad del Clan Xu para generar ingresos ya no era desdeñable.
Años atrás se habían hecho con una fortuna imprevista de doce mil taeles gracias al Jefe Xiong.
Las Peras de Jade Verde les reportaban cada año un ingreso constante de más de tres mil taeles, mientras que las frutas y verduras, que al principio generaban entre setecientos y ochocientos taeles anuales, tras las expansiones aportaban más de dos mil taeles al año.
Los beneficios obtenidos de los frutales en el bosque montañoso arrojaban cifras similares.
En la actualidad, el Clan Xu era el hogar más acaudalado de toda la Aldea Dongxi, únicamente por detrás de la Familia Xu.
De hecho, al calcular los excedentes anuales tras saldar todos los gastos, el Clan Xu ocupaba sin discusión el primer puesto de la aldea.
Sin embargo, a excepción de Xu Chuan, Bai Jing y Zhou Ming, nadie más estaba al corriente de ello.
Incluso Xu Mingwei y sus hermanos solo conocían el asunto a grandes rasgos.
El Clan Xu mantenía un perfil sumamente reservado en la Aldea Dongxi.
Los miembros del linaje directo trataban a todos con humildad y cortesía, sin mostrarse jamás arrogantes. Del mismo modo obraban Zhou Ming, Zhao Dalong, Sun Fugui y los demás.
Al cabo de cinco años, todos ellos habían tomado esposas y tampoco se descuidaron al momento de procrear: cada hogar contaba ya con uno o dos niños.
Al tener mujer e hijos, aquellos hombres finalmente echaron raíces firmes en la Aldea Dongxi, encontrando un genuino sentido de pertenencia.
En lo sucesivo, sus luchas ya no tendrían como único fin su propio bienestar, sino también el porvenir de sus descendientes.
Xu Mingyuan y Xu Mingwei continuaban midiendo sus fuerzas.
Las palmas de Xu Mingyuan, curvadas como garras, se cruzaban en tajos sucesivos mientras su cintura giraba con una fuerza impetuosa, emulando a un dragón de inundación que lanza sus zarpas o a un dragón enfurecido que parte las aguas, desplegando una bravura colosal.
A un lado, Li Er asintió con una sonrisa satisfecha:
"El Segundo Joven Amo ejecuta ya este Puño del Dragón de Inundación a un nivel que no desmerece en nada ante el mío. Me temo que en cuestión de un año o año y medio me superará por completo".
Zhao Dalong miró de reojo a Li Er, visiblemente engreído, y soltó una burla:
"Vaya descaro el tuyo al compararte con el Segundo Joven Amo. ¿Qué edad tienes tú y cuántos años tiene él? Para cuando el Segundo Joven Amo llegue a tu edad, ¡de seguro ya será un Artista Marcial de Primera Clase!".
Li Er mostró un gesto de contrariedad.
Su talento para las artes marciales siempre había sido ordinario, de modo que no tenía cómo rebatirlo.
No obstante, al haber nacido en un clan distinguido, su visión y perspectiva no eran algo que Zhao Dalong y los suyos pudieran igualar.
Xu Mingyuan había sido guiado personalmente por sus manos; aun con el beneficio de los guisos medicinales cotidianos, semejante velocidad de cultivo no resultaba lenta en absoluto.
Los brebajes que él mismo tomaba en el pasado eran mucho más valiosos que los ofrecidos por el Clan Xu, y aun así no había alcanzado el nivel actual de Xu Mingyuan sino hasta los diecisiete o dieciocho años.
Por supuesto, aquello también se debió a su propia indolencia.
Y tras contraer matrimonio, su empeño decayó todavía más, razón por la cual apenas acababa de convertirse en un Artista Marcial de Tercera Clase.
Li Er solía creer que, con el amparo de su familia, al menos podría llevar una vida plácida y sin tropiezos.
¿Quién habría de prever que el cielo depara tempestades imprevistas?
Li Er todavía lograba calibrar a Xu Mingyuan, pero era incapaz de descifrar a Xu Mingwei.
Aquel muchacho de apenas quince años se le antojaba insondable, provisto ya de la estampa de un consumado maestro marcial.
'¿Acaso el Primer Joven Amo se convirtió en Artista Marcial de Segunda Clase en silencio y sin llamar la atención? A esa edad, un Artista Marcial de Segunda Clase es algo insólito incluso entre las familias de la capital del condado'.
'Pensando en mi Clan Li de antaño, aquellos que alcanzaban la Segunda Clase antes de los quince años no pasaban de uno o dos por generación'.
'Si el Primer Joven Amo es tan sobresaliente y el Segundo Joven Amo tampoco se queda atrás... ¿será que este Clan Xu posee un linaje marcial heredado en la sangre?'.
Li Er meditaba en silencio.
Había oído que algunos grandes clanes de la ciudad comandamental transmitían herencias de sangre especiales, razón por la cual en ellos brotaban con mayor facilidad poderosos maestros marciales.
Frente a la embestida de Xu Mingyuan, el rostro de Xu Mingwei no mostró la menor alteración; cruzó los brazos sobre el pecho y contuvo el ataque en seco.
Acto seguido, descargó un golpe de palma en giro exterior.
Al estallar la fuerza, Xu Mingyuan salió despedido por el aire.
Tras dar una voltereta en el vacío, aterrizó con una rodilla en tierra y se deslizó un par de metros antes de detenerse.
"¡Las Escamas Invertidas Hendiendo las Olas!".
Xu Mingyuan se inclinó a ras de suelo deslizándose con presteza, mientras su puño derecho arremetía en una estocada ascendente en espiral.
Aquel movimiento acometía directamente contra la guardia baja.
Xu Mingwei sonrió. Levantando un faldón de su túnica larga, retrocedió con pasos alternados mientras alzaba las piernas con soltura.
Al cabo de unos pasos, tras descifrar la técnica del adversario, se afianzó sobre una sola pierna como si hubiese echado raíces, firme e inamovible.
Su pierna derecha se desató cual trompa de elefante y chocó de lleno contra el puño derecho de Xu Mingyuan.
Xu Mingyuan rodó por el suelo dando varios tumbos seguidos, visiblemente maltrecho, mientras que Xu Mingwei, pese a recibir la fuerza del contragolpe, permaneció firme como el monte Tai y bajó la pierna con serenidad.
"¡Bien hecho!".
Zhao Dalong, Sun Fugui y Qian Youcai vitorearon al unísono.
Al ver las muecas de dolor de Xu Mingyuan, Xu Chuan sonrió con indulgencia:
"Ayuan, con esas mañas de aficionado, será mejor que no sigas haciendo el ridículo frente a Shitou. Zhao Dalong, intercambia unos golpes con Shitou. No te contengas".
"A la orden, Patriarca". Zhao Dalong dio un paso al frente y juntó los puños en saludo hacia Xu Chuan; luego se volvió hacia Xu Mingwei y dijo: "Primer Joven Amo, concédame el honor de sus enseñanzas".
Zhao Dalong había sido aprendiz en una academia de artes marciales y solía medirse en combate con regularidad.
Su experiencia de pelea era mucho más curtida que la de Xu Mingyuan; no se ataba a la rigidez de los manuales, sino que sabía adaptarse con astucia.
Cada uno de sus ataques iba dirigido a puntos vitales, certero y feroz.
Sin embargo, ni aun así consiguió tocar a Xu Mingwei en lo más mínimo.
Delante de los demás, Xu Mingwei jamás desplegaba más que la fuerza de un Artista Marcial de Tercera Clase; no obstante, su percepción y sus destrezas de combate a muerte eran incomparablemente superiores a las de Zhao Dalong y los otros.
En los últimos dos años, cada dos o tres días se internaba en lo profundo de las montañas para combatir cuerpo a cuerpo contra fieras salvajes, y con frecuencia traía consigo sus despojos.
Tan solo las pieles de lobo y de zorro que acumulaba representaban una suma considerable de dinero.
Hubo incluso una ocasión en que trajo el cuerpo intacto de un zorro blanco.
Aquellos zorros eran veloces como el viento; en medio del bosque, hasta a un Artista Marcial de Primera Clase le costaría horrores capturar uno.
Una piel entera de zorro blanco alcanzaba un valor de más de mil taeles de plata en el Condado Qingjiang.
Cuando Xu Chuan le indicó que dispusiera de ella a su voluntad, Xu Mingwei no lo pensó dos veces: la mandó a confeccionar como un abrigo de piel y se la obsequió a Bai Jing.
Bai Jing quedó tan conmovida que casi no se atrevía a usarlo por temor a desgastarlo.
Poco después, Zhao Dalong se vio del todo incapaz de sostener la defensa.
Xu Chuan volvió a intervenir:
"Sun Fugui, Qian Youcai, únanse a Zhao Dalong y asédienlo juntos".
"¡A la orden, Patriarca!".
A los dos ya les ardían las manos por combatir; con la orden del Patriarca, se abalanzaron de inmediato sobre el terreno.
Bajo el asedio de tres hombres —cada uno de ellos un artista marcial con más de veinte puntos de acupuntura desbloqueados—, Xu Mingwei comenzó al fin a sentir verdadera presión.
Y ante ello, elevó ligeramente la potencia de su Fuerza Interna.
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 16
Estás leyendo el capítulo 16 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.