arrow_back

Leer Evolución y muerte (Novela) Capítulo 7 online gratis en español

Alexandra despertó sin saber dónde terminaba su cuerpo. Lo primero que sintió fue calor. Un calor sofocante, húmedo, vivo, rodeándola completamente como si hubiera despertado enterrada dentro de un animal gigantesco. Después llegaron los sonidos; respiraciones profundas, lentas, decenas de ellas resonando en la oscuridad absoluta como motores dormidos. Estiro su mano y todo lo que pudo tocar fue pelaje, subió mas y exactamente lo mismo, extendió su mano hacia abajo y toco el suelo mojado y pegajoso no pudo reconocer lo que cubría el suelo, aunque el olor a hierro le daba una pequeña pista de lo que podía ser Se incorporó bruscamente y algo enorme reaccionó junto a ella. Un cuerpo cálido se movió inmediatamente a su lado emitiendo una vibración grave que recorrió el suelo bajo sus manos. Alexandra retrocedió instintivamente hasta golpear algo blando detrás de ella, esa cosa blanda también se levantó, sintió el suelo retumbar solo con que estas bestias se despierten Respiró agitadamente dentro del cráneo que aún cubría su rostro mientras extendía las manos desesperadamente intentando orientarse. No veía nada. Absolutamente nada. Solo oscuridad comprimida acompañada por el olor húmedo de lo que se convenció era nada mas que tierra mojada Un chillido resonó cerca de su rostro cubierto y Alexandra reconoció el sonido antes incluso de tocarla. Las membranas cálidas del rostro de la criatura rozaron lentamente su hombro mientras el enorme cuerpo se acomodaba junto a ella otra vez, mientras mas tomaba aire sus oídos se destapaban y el pánico desaparecía dando pie a miedo nada más e incertidumbre, pero la dejaba oír, no eran pocos eran tal vez cientos de ellos o eso le pareció pues la tierra temblaba cada momento que pasaba, extendió la mano nuevamente y sintió algo frio, frágil y con una textura que le parecía familiar El gran murciélago se acercó y la lamio compulsivamente como si tratara de limpiarla y después pudo escuchar a otras de ellas haciendo lo mismo con sus propias crías, la trataban ahora como uno de ellos La chica levantó lentamente una mano temblorosa hasta tocar la membrana cálida sobre ella. La textura estaba viva, recorrida por pequeños movimientos musculares y vibraciones constantes que parecían atravesar directamente el aire, la lengua recorría su rostro cubierto por lo que podía sentir el aliento cálido, luego su cuerpo y ropas Pronto fue dejada en el piso no veía absolutamente nada detrás de la máscara formada por el cráneo del joven murciélago, pero comenzaba a entender el espacio de otra forma. El bosque hablaba constantemente; raíces crujiendo bajo tierra, pétalos abriéndose, alas desplazando aire sobre su cabeza. Cada superficie tenía un sonido distinto y cada criatura alteraba el ambiente de una manera particular El murciélago y su madre la seguían a donde sea que fuera, aunque solo podía sentir sus respiraciones cercanas y sus vibraciones al caminar que cuando caían la hacían levantarse levemente del piso por la fuerza Las criaturas intervenían únicamente cuando Alexandra estaba realmente en peligro. Si tropezaba, la dejaba levantarse. Si perdía orientación, emitía vibraciones cortas para ayudarla a ubicarse. Pero cuando una raíz intentó abrirse bajo sus pies liberando esporas Noctis se abalanzo tragando la flor de un solo bocado evitando que ella saliera herida Alexandra cayó de espaldas mientras escuchaba el sonido húmedo de pétalos siendo despedazados violentamente. Las vibraciones graves de Noctis llenaron el bosque entero durante unos segundos y después solo hubo silencio dejándola de nuevo desorientada —Gracias… —susurró temblando. Noctis respondió con una vibración baja y tranquila. Algunas criaturas dormían cerca de ella ahora. Otras le permitían tocar parcialmente las alas o el cuello cuando pasaban junto a ella dentro de la oscuridad. Los más jóvenes incluso se acercaban ocasionalmente a escucharla hablar, inclinando las enormes orejas mientras Alexandra les contaba cosas que ninguno podía comprender realmente, en su mente aun estaba en aquel laboratorio del otro lado del vidrio blindado hablando con Noctis sobre música, ciudad y amigos La madre seguía observándola constantemente, Alexandra siempre podía sentir su presencia. El enorme cuerpo desplazaba demasiado aire y sus vibraciones graves atravesaban el bosque entero cuando se movía. Nunca se acercaba demasiado, pero era tan enorme que simplemente era imposible de ignorar Aquella noche, mientras la manada descansaba colgada entre raíces gigantescas y árboles huecos, Alexandra despertó por un sonido nuevo, estas semanas se había acostumbrado a lo mismo y nada más que lo mismo tanto que ese sonido le fue difícil de reconocer solo hasta que estuvo cerca Eran Helicópteros nada más y nada menos Alexandra se incorporó de inmediato mientras el corazón comenzaba a golpearle el pecho con fuerza, La manada también reaccionó. Las vibraciones graves comenzaron inmediatamente alrededor del nido mientras decenas de alas enormes se desplegaban sobre la oscuridad. Noctis descendió junto a Alexandra casi al instante, colocándose frente a ella. Las hélices comenzaron a romper el cielo mucho antes de que los helicópteros descendieran realmente sobre el bosque. El sonido mecánico atravesó la niebla roja como algo ajeno, antinatural, haciendo que incluso las flores Calixto cerraran parcialmente sus pétalos ante la vibración constante del aire. Potentes haces blancos atravesaron la oscuridad roja desde arriba mientras varios helicópteros militares rompían las nubes lentamente. El bosque entero reaccionó al instante; raíces moviéndose bajo tierra, flores cerrándose y la manada elevándose parcialmente hacia las alturas. Soldados completamente cubiertos por trajes sellados y máscaras antigás tocaron el suelo del bosque apuntando armas térmicas hacia la oscuridad. Sus respiraciones sonaban pesadas y artificiales dentro de los filtros mientras avanzaban lentamente entre flores gigantes y cadáveres cubiertos por raíces. Uno de ellos levantó la cámara corporal hacia el nido y la logro ver ahí, delgada, cubierta de tierra y sangre, con el cráneo de un murciélago como mascara de gas mientras enormes criaturas la rodeaban —Alexandra… —susurró su padre al otro lado de la cámara Un pequeño sonido estático emergió desde uno de los dispositivos adheridos al traje del soldado que avanzaba frente al nido. Alexandra levantó lentamente la cabeza. —Alexandra… ¿me escuchas? Alexandra sintió inmediatamente un nudo cerrársele en la garganta. —Papá… Uno de los soldados avanzó un paso más hacia ella. La reacción fue inmediata. Docenas de vibraciones graves llenaron el bosque entero mientras enormes sombras comenzaban a moverse sobre las copas de los árboles. Los soldados levantaron las armas de inmediato. —¡No disparen! —gruñó Calixto por la radio inmediatamente—. ¡Nadie dispare! Alexandra respiraba agitadamente detrás de la máscara ósea. —Papá… ellos no quieren hacerme daño… La transmisión quedó en silencio unos segundos. Detrás de las cámaras militares podían escucharse operadores discutiendo y generales exigiendo autorización para iniciar fuego aéreo sobre el bosque. Las imágenes térmicas mostraban demasiadas criaturas moviéndose alrededor del equipo de extracción —Alexandra… —la voz de Calixto volvió más lenta esta vez—. Necesitamos sacarte de ahí. Ella giró apenas la cabeza hacia Noctis. La criatura seguía delante de ella, Protegiéndola y lista para dar su vida por ella Alexandra tragó saliva. —Ellos me salvaron… Uno de los soldados giró rápidamente al escuchar un movimiento enorme entre la niebla. Durante un instante, la gigantesca silueta de la madre apareció detrás de los árboles muertos observando toda la escena sin acercarse. —Alexandra… escucha atentamente. Si el ejército considera esto una amenaza irreversible… van a quemar todo el bosque, Si vienes ahora conmigo… tal vez podamos evitarlo —Noctis... A lo lejos, la madre emitió una vibración grave que atravesó todo el bosque. La manada respondió. Detrás de ella estaban las criaturas que la habían aceptado. Delante… su padre. Su especie. Su antigua vida. El bosque permaneció inmóvil después de las palabras de Calixto. Solo las hélices seguían rompiendo el aire sobre las copas de los árboles mientras los soldados mantenían las armas apuntando hacia sombras demasiado grandes para comprenderse completamente. Las luces de los helicópteros atravesaban la niebla roja revelando fragmentos de alas gigantescas moviéndose lentamente entre las alturas. Noctis permanecía frente a ella, baja, protectora, mientras la enorme silueta de la madre observaba desde la oscuridad del bosque muerto. Las vibraciones graves de la manada continuaban resonando suavemente alrededor del nido como una conversación constante imposible de entender para los humanos. —Iré con ustedes… El alivio explotó inmediatamente en la radio militar. Voces superpuestas, órdenes rápidas, soldados preparándose para extracción inmediata. Pero Alexandra levantó una mano antes de que nadie pudiera acercarse. —Pero no sola… Calixto cerró lentamente los ojos y luego mordió su mano —Alexandra… Ella negó apenas con la cabeza y alzo la mano a su compañero —Noctis viene conmigo. Los soldados se tensaron inmediatamente. Uno de ellos incluso soltó una pequeña risa nerviosa dentro de la máscara antigás. —Eso no va a ocurrir. Alexandra dio un paso hacia Noctis y apoyó lentamente la mano sobre el cuello cálido de la criatura. —No voy a abandonar a alguien que me protegió mientras todos querían quemar este lugar. Calixto observó la cámara corporal en silencio durante varios segundos antes de hablar otra vez. —Alexandra… si esa criatura entra en una ciudad y algo sale mal… —No saldrá mal. Noctis emitió una vibración baja al escucharla. Alexandra sintió inmediatamente cómo el enorme cuerpo se relajaba parcialmente bajo su mano. —Papá… míralo y dime si crees que es peligroso o crees que puede hacerme daño La cámara corporal giró apenas hacia Noctis la criatura seguía completamente quieta. No atacaba. No mostraba agresión. Solo permanecía junto a Alexandra. La madre bajo desde la copa de una enorme flor las ramas gigantes crujieron bajo el peso monstruoso de la criatura colosal mientras avanzaba apenas unos metros hacia Alexandra. Los soldados retrocedieron instintivamente levantando las armas, aunque sabían que si apretaban ese gatillo estarían muertos incluso antes de que la bala saliera del cañón Alexandra tragó saliva. Después levantó lentamente ambas manos y las apoyó sobre la membrana cálida del rostro gigantesco. —Necesito irme… La criatura emitió una vibración profunda que hizo temblar raíces y flores alrededor. No agresiva, triste y Noctis respondió inmediatamente desde atrás de Alexandra, acercándose a ambas criaturas mientras producía sonidos cortos y graves. La pequeña empujó apenas el cuerpo de Alexandra con la cabeza antes de volver a mirar a la madre. Calixto entendió inmediatamente el significado cuando vio a la manada comenzar a relajarse lentamente sobre los árboles, La madre había aceptado el trato dejando a su cría cuidar de la nueva adquisición de la manada —Doctor… —murmuró uno de los militares por radio—. ¿Qué demonios hacemos ahora? Minutos después, las hélices comenzaron a elevarse lentamente sobre el bosque mientras Alexandra ascendía sobre el lomo de Noctis. Sus manos se aferraban a la membrana cálida del cuello de la criatura mientras las enormes alas negras se abrían debajo de ella. Los soldados observaban aquello sin hablar. Una adolescente montando un monstruo de doce metros de envergadura en medio del ecosistema más letal del planeta El bosque desapareció debajo de ambas mientras la criatura atravesaba la niebla roja siguiendo a los helicópteros militares hacia las nubes. Y detrás de ellas la madre observó hasta que desaparecieron del cielo, la manada los siguió hasta que el bosque terminaba, hasta la barrera creada por el gobierno para evitar la propagación, un muro de piedra y granito que evitaba a las flores seguir su terrible expansión, aunque debía cambiarse cada tanto pues el concreto no era suficiente contención para el ecosistema Las primeras grabaciones aparecieron en redes apenas minutos después de que el convoy militar cruzara la costa. Videos temblorosos apuntando hacia las nubes nocturnas, personas señalando sombras imposibles moviéndose entre los edificios de New York City mientras helicópteros militares atravesaban el cielo acompañado por algo mucho más grande. El pánico comenzó antes del aterrizaje. Tráfico detenido. Personas abandonando calles. Miles de teléfonos grabando hacia arriba mientras las noticias interrumpían programación normal mostrando imágenes térmicas de dos criaturas gigantescas aproximándose directamente hacia Manhattan. Cuando la madre emergió completamente de las nubes, la ciudad entera dejó de sonar por un instante, era mas grande que el helicóptero y mucho más aterradora quince metros de cuerpo oscuro descendiendo lentamente entre rascacielos iluminados. Las alas monstruosas bloquearon edificios completos mientras las corrientes de aire hacían explotar papeles, basura y anuncios luminosos sobre las avenidas. Los chillidos comenzaron inmediatamente abajo, la gente corría y algunos lloraban de pavor Otros simplemente permanecían inmóviles grabando mientras ambas criaturas descendían lentamente sobre la torre de contención biológica improvisada por el ejército. El edificio entero tembló bajo el peso monstruoso de la criatura mientras enormes garras negras se hundían parcialmente en concreto reforzado. Varias ventanas estallaron por la presión del aire cuando las alas se plegaron lentamente alrededor del cuerpo gigantesco de la madre y detrás su hija El silencio que recorrió la ciudad fue peor que el pánico previo. Porque millones de personas acababan de ver algo imposible. Una adolescente montando un monstruo salido directamente de una pesadilla biológica. Horas después, el doctor Calixto apareció frente a cientos de cámaras dentro de una rueda de prensa improvisada. Detrás de él, enormes paneles blindados separaban parcialmente el interior de la instalación donde podían verse sombras gigantescas moviéndose lentamente bajo luces rojas. —Doctor Calixto, ¿estas criaturas representan una amenaza para la humanidad? —¿Cuántas existen? —¿Cómo sobrevivió su hija? —¿Son inteligentes? —¿Son controlables? El doctor respiró lentamente. —Por el momento… las criaturas no han mostrado comportamiento hostil directo hacia humanos fuera de situaciones defensivas. Las cámaras no dejaron de disparar fotografías sobre el doctor, su cabello marrón y sus ojos naranja pálido eran la primera plana de todas las noticias y noticieros, su imagen estaba en todas las calles —Creemos que poseen una estructura social compleja, reconocimiento individual e incluso vínculos emocionales fuertes Un periodista levantó la voz entre el resto. —¿Entonces pueden ser domesticadas?, ya sabe tal cual hicimos con los lobos hace miles de años —“Domesticadas” —hizo comillas enormes con las manos varias veces mientras su rostro lucio indeciso si esa era una buena palabra — Creemos que coexistencia y adaptación mutua podrían ser posibles en el futuro Nuevamente su cabello marrón y sus ojos naranja pálido brillaron, pero esta vez por los miles de millones de fotos mientras este dejaba el micrófono de lado, tras de el estaba la sombra de aquella criatura enorme a través del vidrio blindado casi como si extendiera sus alas para la foto, frente a ella Calixto era poco mas que una pequeña figura, Calixto cubrió su rostro unos segundos tratando de ocultarse de las cámaras
Evolución y muerte (Novela)

Continúa leyendo

Evolución y muerte (Novela)

Capítulo 8

Siguiente Capítulo ›

Evolución y muerte (Novela) Capítulo 7

Estás leyendo el capítulo 7 de Evolución y muerte (Novela), un novela. En la naturaleza todo sigue su orden hasta que algo rompe los planes de evolución del planeta, un efecto provocado por fuentes del azar ha echo evolucionar a varias criaturas y la humanidad se ve en la necesidad de usar… Este capítulo tiene publicado el 7 de junio de 2026. Evolución y muerte (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.