Leer Evolución y muerte (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
No existe criatura más peligrosa que una madre buscando a su hijo y mama siempre encuentra todo, siempre
Un sonido bajo y grave ilumino el cielo nocturno, esta vez no era un punto en el radar sino una docena, las armas apuntaban al cielo oscuro, no sabían donde disparar pues, aunque su radar les dijera que ahí había algo, sus ojos les decían completamente todo lo contrario
Los operadores militares comenzaron a hablar unos sobre otros dentro de la base aérea mientras las pantallas se llenaban de señales gigantescas desplazándose sobre Newark. Algunas desaparecían durante segundos enteros antes de reaparecer kilómetros más adelante. Otras simplemente se detenían sobre la ciudad, suspendidas en el cielo negro como depredadores flotando sobre un cadáver.
Un chillido grave sonó en el cielo como un trueno y otro respondió mas fuerte, el cielo se llenó de chillidos, aunque para la vista de los soldados estaba vacío, un rayo atravesó el cielo nocturno y durante unos segundos se vio la silueta, podrían haber jurado que era del tamaño de un avión, podrían haber jurado si no supieran lo que es que era una aeronave de alguna clase solo por el tamaño
No les prestaban atención, no parecían buscar sus vidas, ni siquiera parecían asustados de las armas apuntando hacia sus cuerpos, chillaban insistentemente como gritando el nombre de la cría perdida, habían viajado kilómetros, habían recorrido ciudades solo buscando la pieza faltante de su manada
Dentro del laboratorio subterráneo, Noctis comenzó a alterarse mucho antes de que las alarmas militares confirmaran contacto visual. Caminaba de un extremo a otro del recinto emitiendo sonidos graves y nerviosos mientras las membranas de su rostro vibraban constantemente.
Alexandra permanecía junto al cristal.
—Está respondiéndoles… —susurró
La cría grito, dio un enorme chillido que hizo temblar los vidrios blindados, sus membranas se abrieron de par en par mostrando su monstruosa boca, recibió pues su respuesta, no un chillido de uno de su manada sino el pitido de el radar
Los radares colapsaron durante varios segundos cuando todas las señales cambiaron de dirección al mismo tiempo. La manada descendía lentamente sobre la ciudad como una tormenta viva, silenciosa, organizada con una precisión aterradora.
Un rayo partió el cielo justo cuando el chillido de la madre resonó en busca de su hijo, sin duda estaba anunciando su llegada, estaba feliz de su re encuentro, las alas extendidas cubrían una sección completa del cielo mientras el enorme cuerpo permanecía suspendido sobre la tormenta. No aleteaba. No necesitaba hacerlo. Las otras criaturas orbitaban a su alrededor manteniendo distancia, siguiendo sus movimientos, respondiendo a cada vibración grave que emitía
—Dios mío… —murmuró un operador frente al radar—. es una colonia entera de ellos
Algo cayo a toda velocidad desde el cielo nocturno el concreto del complejo subterráneo tembló violentamente como si un terremoto hubiera golpeado directamente bajo los cimientos. Las luces parpadearon y varios científicos cayeron al suelo mientras una grieta atravesaba el corredor principal de seguridad.
—¡Contacto estructural en el nivel inferior!
—¡Repito, algo está entrando al complejo!
Una raíz de concreto y metal salió despedida hacia el techo cuando una enorme garra negra atravesó el piso principal del laboratorio. Después otra. Y otra más. El acero reforzado chilló como papel húmedo mientras algo empujaba desde abajo con una fuerza absurda, los disparos iniciaron, pero no sirvieron de nada, no sabían donde apuntar, hasta donde sabían estaban disparando a la nada misma
Una criatura descendió desde un conducto de ventilación superior antes de que los soldados pudieran reorganizarse. Luego otra. Y otra más. Los murciélagos más pequeños irrumpieron en la instalación moviéndose por paredes y techos con velocidad imposible
Uno de los soldados intentó disparar y una criatura cayó sobre él plegando las alas alrededor de su cuerpo como una manta viva, inmovilizándolo contra el suelo mientras emitía vibraciones graves directamente cerca de su rostro. Otro fue desarmado violentamente cuando unas garras arrancaron el rifle de sus manos y lo lanzaron lejos. Incluso aquellos que abrían fuego eran reducidos con precisión brutal, sujetados por brazos, piernas o torso contra paredes y pisos.
Calixto observó horrorizado cómo una de las criaturas apartaba cuidadosamente a un científico inconsciente lejos de una zona que comenzaba a derrumbarse, entendió que estas criaturas no mataban por deporte ni por rencor
El muro principal del recinto de contención explotó hacia adentro.
La madre emergió entre polvo y acero deformado como una montaña viva. Su cuerpo gigantesco obligaba a arrastrar parcialmente las alas por los corredores mientras avanzaba. Las enormes orejas se movían frenéticamente captando cada sonido dentro del complejo destruido, hasta llegar al laboratorio vio a Alexandra justo en frente del vidrio roto con la mano extendida hacia Noctis, ella ataco por instinto al ver a su hijo en peligro, pero este la detuvo con sus alas
Noctis volvió a emitir aquellos sonidos profundos y entrecortados, señalando ocasionalmente hacia los humanos inmóviles detrás del laboratorio destruido. Las membranas de su rostro se abrían y cerraban rápidamente mientras las enormes orejas de la madre permanecían completamente orientadas hacia ella
La madre descendió lentamente la cabeza hasta quedar a pocos metros de Alexandra. El aire cálido que escapaba de la enorme criatura agitó el cabello negro de la adolescente mientras aquella masa gigantesca permanecía completamente inmóvil frente a ella, ella era como un pequeño animal junto a esa masa de casi 15 metros de envergadura
La pequeña criatura reaccionó de inmediato, desplegando parcialmente las alas antes de colocarse bruscamente frente a Alexandra. Su cuerpo rodeó a la joven casi por completo mientras una de las enormes alas negras se plegaba alrededor de ella como un escudo vivo, ella podía sentir el frio de la membrana y el calor del pelaje del pecho de la criatura enorme que la protegía
Noctis volvió a emitir otro sonido corto, esta vez más bajo, casi suplicante, después inclinó apenas la cabeza hacia Alexandra, como si intentara mostrarle algo a su madre.
Como si intentara decirle que no era peligrosa, que humano no era igual a peligro
La enorme criatura permaneció inmóvil durante varios segundos que parecieron eternos. El laboratorio destruido apenas emitía sonidos ahora; solo alarmas lejanas, metal crujiendo y las respiraciones aterradas de quienes observaban aquella escena imposible
Una vibración grave que recorrió el concreto roto bajo los pies de todos como si el edificio entero estuviera escuchándola hablar.
Los demás murciélagos reaccionaron inmediatamente al sonido, inclinando ligeramente las cabezas desde los corredores y techos destruidos. Parecía una orden, el regaño de una madre hacia su cría mas pequeña
Noctis dio un leve rugido como una respuesta y retrocedió un paso las enormes alas se plegaron parcialmente mientras el largo cuello oscuro descendía hasta quedar al alcance de las manos temblorosas de la adolescente. La membrana facial permaneció cerrada y las vibraciones defensivas desaparecieron por completo.
Calixto reconoció este comportamiento, como muestra de respeto ciertas razas de animales muestran sus zonas más vulnerables, como los perros que exponen el cuello a quienes consideran incapaces de dañarlos, Alexandra observó a la criatura unos segundos sin moverse. Después, lentamente, levantó la mano y la apoyó sobre el cuello cálido de Noctis y lo acaricio con suavidad, sin causarle el más mínimo daño
Noctis respondió inmediatamente levantando apenas las membranas de su rostro antes de volver a inclinarse hacia la mano de Alexandra, insistiendo en el contacto, la madre alzo la cabeza entendiendo la situación, emitiendo leves sonidos para poder reconocer la situación
La madre descendió lentamente la cabeza hacia Noctis una última vez. Ambas criaturas intercambiaron una serie de vibraciones graves demasiado complejas para parecer simples sonidos animales. Después, la colosal bestia giró apenas hacia Alexandra
Los soldados levantaron las armas de inmediato.
Los otros murciélagos reaccionaron al mismo tiempo.
No atacaron.
Pero el laboratorio entero se llenó de vibraciones graves y amenazantes. Las criaturas desplegaron parcialmente las alas, tensando el aire con advertencias silenciosas. Bastó eso para que nadie disparara.
Alexandra sintió la respiración cálida de la madre frente a ella. La gigantesca criatura permaneció inmóvil apenas unos segundos, escuchándola, oliéndola, memorizándola.
Después abrió ligeramente una de sus alas.
—Alexandra… —la voz de Calixto salió quebrada desde el otro lado del laboratorio—. No te muevas…
Pero ella ya entendía algo horrible.
La madre descendió aún más el cuerpo permitiendo que Alexandra alcanzara naturalmente la base del cuello oscuro cubierto por aquella membrana gruesa y cálida. Noctis volvió a empujarla apenas con la cabeza mientras emitía vibraciones tranquilas.
—Papá… —susurró Alexandra, girando apenas hacia Calixto.
El doctor dio un paso adelante inmediatamente.
Los murciélagos reaccionaron al instante.
Un coro grave llenó el laboratorio y varias criaturas descendieron parcialmente de las paredes y techos, bloqueando cualquier avance hacia ella.
Los dientes de la madre se posaron sobre su camisa y luego las enormes garras la fijaron en su espalda tal cual como hace con las crías mas pequeñas, la subió a su espalda antes de despegar, lo único que podía hacer Alexandra era aferrarse con todas sus fuerzas
El concreto destruido explotó hacia arriba cuando la criatura atravesó el techo parcialmente derrumbado del complejo usando pura fuerza bruta. Polvo, acero y fragmentos de cemento cayeron sobre los investigadores mientras la gigantesca silueta desaparecía hacia el cielo nocturno.
Calixto corrió hasta el agujero destruido justo a tiempo para verla alejarse entre la tormenta.
Alexandra permanecía aferrada al cuerpo de la criatura mientras Noctis seguía junto a ella en pleno vuelo, el resto de la manada volaba bajo y detrás protegiendo de su caída y atentos por cualquier alteración en su ecolocalización, tras horas enteras de vuelo donde Noctis rodeaba felizmente a su madre con Alexandra encima de ella, pudo ver aquello que dejo atrás, mucho peor
Las flores Calixto cubrían kilómetros enteros del suelo como un océano carmesí iluminado tenuemente bajo la noche. Árboles muertos sobresalían entre las enormes flores con forma de cráneo mientras nubes de esporas flotaban lentamente sobre la vegetación enferma y en la flor mas enorme, aquella que inicio todo esto a medio comer, muerta desde hace tiempo ya hacia el nido de los murciélagos
Enormes árboles huecos y cadáveres cubiertos por raíces entrelazadas formaban estructuras gigantescas donde docenas de murciélagos descansaban colgados entre membranas negras y restos de flores destruidas.
Alexandra se tapó la boca con la manga de la camisa apenas sus pies tocaron el suelo del bosque. El aire era distinto allí abajo; espeso, húmedo, caliente… vivo. Cada respiración traía consigo el olor de tierra podrida, sangre seca y flores abiertas liberando millones de esporas invisibles sobre la noche.
Noctis reaccionó al instante, emitiendo una vibración corta mientras varias criaturas alrededor levantaban las enormes orejas hacia ella. La madre permanecía inmóvil detrás como si estuviera observando a la humana retroceder desesperadamente buscando algo, cualquier cosa con la que cubrirse.
Alexandra tropezó entre restos dispersos bajo las raíces gigantes del nido. Costillas abiertas, esqueletos deformados por el bosque, alas secas… y entonces encontró un pequeño cráneo ennegrecido parcialmente cubierto por membranas endurecidas; Un murciélago joven o lo que quedaba de él.
Las manos le temblaban mientras arrancaba cuidadosamente los restos de tejido aún adheridos al hueso. Las membranas laterales seguían intactas, plegadas alrededor de la cavidad nasal como una versión muerta de las máscaras naturales de la especie.
Las membranas húmedas se pegaron parcialmente a su piel cerrándose sobre nariz y boca. El aire dejó de quemar. La tos disminuyó hasta desaparecer y por primera vez desde que descendió pudo respirar profundamente sin sentir que algo crecía dentro de sus pulmones.
La estructura ósea cubría completamente sus ojos. Solo oscuridad absoluta acompañada por el sonido húmedo de su propia respiración rebotando dentro del cráneo, tenia que elegir entre respirar y ver
Giró desesperadamente intentando quitarse la máscara improvisada, pero una mano —o algo parecido a una mano— se apoyó suavemente sobre su hombro.
La criatura emitió una vibración grave y tranquila cerca de ella. Alexandra sintió después el roce cálido de la cabeza monstruosa empujándola apenas hacia adelante.
El bosque entero sonaba diferente ahora.
Mucho más grande.
Las alas moviéndose sobre ella. Las raíces crujiendo bajo tierra. Las vibraciones graves que intercambiaban los murciélagos desde distintos puntos del nido. Incluso las flores parecían producir pequeños sonidos húmedos al abrirse lentamente en la oscuridad Alexandra dio un respiro y pensó “Así viven ellos”
Dio un paso torpe hacia adelante y tropezó inmediatamente con una raíz enorme. Noctis la sostuvo antes de que cayera, rodeándola parcialmente con una de las alas mientras emitía otro sonido corto.
Casi paciente.
Alexandra respiró profundamente dentro del cráneo con nada más que oscuridad absoluta esporas por todas partes, criaturas gigantescas moviéndose a su alrededor y ninguna forma de saber si volvería a salir de allí
A lo lejos, la madre emitió un llamado grave que atravesó el bosque entero.
La manada respondió.
Y lentamente, guiada únicamente por sonidos y el contacto ocasional de Noctis contra su cuerpo…
Alexandra comenzó a caminar ciega hacia el corazón del nido.

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Evolución y muerte (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de Evolución y muerte (Novela), un novela. En la naturaleza todo sigue su orden hasta que algo rompe los planes de evolución del planeta, un efecto provocado por fuentes del azar ha echo evolucionar a varias criaturas y la humanidad se ve en la necesidad de usar… Este capítulo tiene publicado el 7 de junio de 2026. Evolución y muerte (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.