Leer Evolución y muerte (Novela) Capítulo 8 online gratis en español
El periódico rezaba en su portada tan solo unas semanas después “la reunión se llevará a cabo en Washington” Washington había dejado de parecer la capital del mundo libre hacía meses.
Ahora parecía un búnker con columnas militares bloqueaban calles enteras alrededor del complejo de contención federal construido apresuradamente junto al río Potomac. Vehículos blindados, torres automáticas y lanzallamas industriales rodeaban kilómetros enteros de concreto reforzado mientras helicópteros sobrevolaban constantemente un cielo gris cubierto por humo y lluvia.
La mitad de los United States había desaparecido bajo la expansión Calixto. Grandes zonas de Canadá se encontraban completamente aisladas y el norte de México llevaba semanas convertido en una línea continua de incendios militares intentando contener raíces imposibles de detener.
Dentro del complejo principal, representantes de decenas de gobiernos observaban mapas satelitales proyectados sobre enormes pantallas tácticas. Las zonas infectadas brillaban en rojo intenso atravesando fronteras como si los países jamás hubieran existido realmente porque para la Naturaleza y este avance las fronteras son nada más que líneas imaginarias que nunca existieron
La madre permanecía inmóvil en el interior del recinto de contención gigantesco construido específicamente para soportar su tamaño monstruoso. Incluso sentada, la criatura alcanzaba varios pisos de altura. Las alas plegadas cubrían parcialmente las paredes mientras enormes raíces metálicas reforzaban el concreto alrededor del recinto, ella inclino la cabeza para escuchar la discusión, para ver que harían estas criaturas tan inferiores y pequeñas para proteger su puesto en este mundo
—Las quemas ya no funcionan —dijo finalmente una científica alemana señalando las proyecciones satelitales—. Las flores están comenzando a adaptarse a altas temperaturas.
—Entonces usen químicos más fuertes —gruñó un general ruso inmediatamente.
—Los químicos están mutando las esporas más rápido.
—¿Y los murciélagos? —preguntó alguien más desde el fondo—. ¿Qué impide usar estas cosas para limpiar las zonas infectadas?
El silencio cayó apenas unos segundos.
Calixto permanecía sentado frente a todos con el rostro parcialmente cubierto por una mano mientras observaba las enormes sombras detrás del vidrio, mirando su nombre justo frente a el y a su lado el presidente de los United States sudando frio tras perder tanto territorio que podría ser otro país
—Porque no son armas —respondió lentamente Calixto
—Entonces explíquenos qué son exactamente, doctor Calixto.
El científico levantó lentamente la vista hacia la gigantesca criatura detrás del cristal.
—Son una especie intentando sobrevivir… igual que nosotros, solo que ellos tienen mas oportunidad y no tienen razones para ayudarnos
Las discusiones explotaron inmediatamente después de aquello.
Algunos exigían exterminio total. Otros querían capturar más ejemplares. Algunos incluso proponían usar las criaturas como control biológico contra las flores Calixto.
Y mientras los humanos discutían la madre emitió una vibración grave y acicalaba sus alas y las de su cría, cuando los gritos se aumentaron la madre molesta dio un enorme grito de molestia
El sonido atravesó el vidrio blindado haciendo vibrar ligeramente las mesas y pantallas tácticas. No fue agresivo.
Pero bastó para recordarles algo importante a todos los presentes, ella era la mas peligrosa de la sala y a ella no le importaban banderas, países y mucho menos poder político
Alexandra observaba todo desde una plataforma superior junto al recinto de contención. La máscara ósea seguía cubriendo completamente su rostro mientras una de sus manos descansaba sobre la membrana cálida de Noctis.
La humanidad seguía creyendo que estaba conteniendo el fin del mundo, Pero el bosque rojo no estaba intentando destruirlos y seguían tratándolo como un culpable cuando solo es su naturaleza
—¡Entonces bombardéenlo todo de una vez! —gruñó el ministro de defensa ruso golpeando la mesa—. ¿Cuántas ciudades más necesitan perder antes de entender que esto ya no es una operación biológica?
—¿Bombardear exactamente qué? —respondió inmediatamente una científica francesa—. ¿Las flores? ¿Las esporas? ¿Las raíces bajo tierra? Ya intentaron napalm sobre tres estados completos y el bosque volvió a crecer sobre las cenizas.
—Porque no usaron suficiente fuego.
—Porque el fuego ya ni las afecta!
Las voces comenzaron a superponerse otra vez dentro de la enorme sala de crisis en Washington D.C. Traductores trabajaban frenéticamente mientras presidentes, generales y científicos discutían unos sobre otros bajo la sombra gigantesca de las criaturas detrás del vidrio blindado, la madre sentía un poco de pena por ellos al entender su desesperación
—La expansión oceánica ya es inevitable —dijo un oceanógrafo japonés proyectando imágenes satelitales sobre la mesa central—. Las algas infectadas aparecieron esta mañana frente a Okinawa y las corrientes del Pacífico las están moviendo más rápido de lo previsto.
—¿Qué tan rápido? —preguntó alguien desde el fondo.
El hombre dudó apenas un segundo.
—A escala global… meses.
El silencio duró exactamente tres segundos antes de que la sala explotara nuevamente.
—¡Meses no es una ventana de contención, es una sentencia de muerte!
—¡Necesitamos cuarentena marítima inmediata!
—¡Eso destruiría el comercio global!
—¡El comercio global ya está destruido!
Un científico canadiense golpeó violentamente varias fotografías térmicas sobre la mesa.
—¡Las flores ya están creciendo BAJO el permafrost! ¿Entienden lo que significa eso? ¡Ni siquiera el frío las está deteniendo!
—Entonces exterminen a los murciélagos y dejen de alimentar el ecosistema —espetó un político estadounidense.
Alexandra levantó lentamente la cabeza desde la plataforma superior.
Noctis reaccionó inmediatamente junto a ella.
Calixto se puso de pie tan rápido que la silla cayó hacia atrás.
—Eso sería la peor decisión posible! ¿! quien le ha dado su título de científico?! Porque con ese mero pensamiento debo decirle… que muy inteligente no es
—¿Y por qué exactamente deberíamos confiar en las criaturas que prácticamente secuestraron a su hija? —preguntó fríamente un senador norteamericano.
—Porque esas criaturas son lo único que mantiene ciertas zonas libres de flores, ¡¿usted esta planteando eliminar al único depredador de las flores?!
El silencio cayó lentamente otra vez.
La científica alemana abrió inmediatamente varios mapas satelitales nuevos.
—Tiene razón… —murmuró sorprendida—. Las zonas de actividad de los murciélagos muestran menor densidad floral.
—¿Están diciendo que los monstruos están conteniendo el bosque? —preguntó un militar británico incrédulo.
—Estoy diciendo que ustedes llevan meses intentando matar al único depredador natural que hemos encontrado.
—¡No podemos depender de depredadores gigantes para sostener el planeta!
—¡Ya dependemos de ellos! —gritó la científica francesa—. ¡La mitad del continente sigue habitable únicamente porque esas cosas cazan flores maduras!
—¡Eso no significa que podamos permitirles reproducirse!
—¿Y cuál es la alternativa? ¿Esperar a que las plantas cubran el planeta?
Un representante chino habló finalmente desde el extremo de la mesa.
—La humanidad necesita decidir algo ahora mismo. ¿Estamos tratando con animales… o con otra civilización?
Calixto permaneció en silencio mientras la discusión continuaba destruyéndose a sí misma alrededor de la mesa. Presidentes gritando sobre fronteras inexistentes, científicos mostrando cifras imposibles y militares proponiendo soluciones que habían dejado de funcionar meses atrás.
El doctor finalmente se levantó lentamente de la silla.
—Hay una solución.
Calixto caminó lentamente hasta las pantallas principales y reemplazó los mapas políticos por algo mucho más simple.
Una línea Gigantesca que rodeaba toda la zona roja
—No podemos exterminar el bosque Calixto —dijo mientras ampliaba la imagen—. Ya no. Su biomasa es demasiado grande, las esporas demasiado resistentes y las raíces demasiado profundas.
—Entonces ¿qué propone? —preguntó secamente un general británico.
Calixto señaló hacia la enorme línea sobre el mapa.
—Contención absoluta y control de biomasa con depredadores naturales
—¿Quiere construir una prisión continental? —preguntó alguien incrédulo.
—Quiero construir un ecosistema controlado.
El doctor volteo a ver a su hija entendiendo lo que significaría este plan para él y para ella
—Las flores Calixto crecen sin oposición porque destruyeron todos sus depredadores naturales, extinguieron a el primer problema que eran las mariposas, pero… —continuó Calixto—. Pero ahora tenemos uno nuevo.
Detrás del vidrio, Noctis levantó lentamente la cabeza
—Los murciélagos.
—¡Eso es una locura!
—¡Quiere llenar el continente de monstruos gigantes!
—¡Ni siquiera sabemos cuántos existen!
—¡¿Y si se reproducen fuera de control?!
—Ya se están reproduciendo fuera de control —gruñó Calixto golpeando la mesa—. ¡La diferencia es que ahora podemos dirigir dónde ocurre!
El silencio volvió apenas unos segundos.
Calixto respiró lentamente antes de continuar.
—Construimos el muro. Aislamos completamente las zonas rojas. Dejamos que las flores crezcan dentro… y llenamos el interior con colonias controladas de murciélagos Calixto.
Las pantallas comenzaron a mostrar simulaciones donde la zona roja se reducía, aunque nunca desaparecía
—Los hongos necesitan biomasa constante —explicó la científica alemana lentamente mientras entendía la idea—. Si los depredadores mantienen el crecimiento floral bajo cierto límite…
—…el ecosistema se estabiliza —terminó Calixto
—solo debemos hacernos a la idea de que jamás desaparecerá… porque los murciélagos no acabaran con su fuente de alimento principal
—¿Quiere convertir media Norteamérica en una reserva biológica llena de monstruos? —preguntó el senador estadounidense con incredulidad.
—Quiero sacrificar territorio antes de sacrificar el planeta entero.
El proyecto recibió un nombre antes incluso de existir físicamente.
“El Cinturón de Orión”
Miles de aeronaves comenzaron a cruzar el cielo de Norteamérica durante las semanas siguientes. Helicópteros militares, cargueros gigantes y drones industriales volaban día y noche transportando estructuras increíblemente enormes hacia las fronteras del bosque rojo.
Desde el espacio parecía una cicatriz metálica cerrándose lentamente sobre el continente.
Alexandra observaba una de las operaciones desde la compuerta abierta de un helicóptero militar mientras Noctis volaba junto al convoy entre las nubes oscuras. Abajo, kilómetros enteros de bosque Calixto respiraban lentamente bajo la niebla roja.
—Iniciando despliegue de muro sección 14-B.
La voz sonó por la radio apenas unos segundos antes de que las primeras cargas comenzaran a caer.
Estructuras metálicas de cientos de metros descendieron desde los helicópteros pesados atravesando las nubes como cuchillas negras. Motores de impacto se activaron antes del contacto y el suelo tembló violentamente cuando las enormes placas se incrustaron alrededor de las zonas rojas.
Raíces gigantes comenzaron a moverse bajo tierra intentando envolver las bases metálicas mientras enormes flores abrían sus pétalos hacia el cielo liberando esporas alrededor de las aeronaves.
Entonces llegaron los murciélagos a cumplir su función tal cual fue acordado La manada descendió desde las alturas como sombras vivas atravesando la niebla roja. Las enormes criaturas se lanzaban sobre flores maduras arrancándolas del suelo antes de que alcanzaran las columnas recién instaladas.
Noctis atravesó una nube completa de esporas junto al helicóptero de Alexandra mientras las gigantescas alas negras hacían retroceder el aire alrededor.
A miles de kilómetros, sobre el Pacífico, enormes plataformas oceánicas comenzaban a hundir pilares metálicos dentro del mar, querían evitar que el hongo evolucionara de alguna manera e infectara a plantas oceánicas por lo que prefirieron prevenir antes que lamentar
Las primeras paredes desaparecieron parcialmente bajo las olas mientras grúas oceánicas terminaban de ensamblar kilómetros enteros de acero negro sobre las aguas rojizas por el sol del amanecer, aunque en este punto del día parecía un mar de sangre Los operadores de sonar comenzaron a detectar sonidos extraños alrededor de las nuevas barreras submarinas. Ecos largos. Vibraciones profundas desplazándose bajo los muros recién instalados, aunque preferían ignorarlo y pensar que no sería nada más que placas tectónicas
Alexandra observó desde el helicóptero cómo una flor gigantesca golpeaba repetidamente una de las nuevas barreras metálicas desde dentro del bosque mientras docenas de murciélagos descendían sobre ella.
Una guerra biológica completa ocurriendo bajo sus pies y la naturaleza peleando contra ella misma La obra más grande jamás construida por la humanidad No fue para conquistar el mundo sino para evitar que este los conquistara a ellos

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Evolución y muerte (Novela) Capítulo 8
Estás leyendo el capítulo 8 de Evolución y muerte (Novela), un novela. En la naturaleza todo sigue su orden hasta que algo rompe los planes de evolución del planeta, un efecto provocado por fuentes del azar ha echo evolucionar a varias criaturas y la humanidad se ve en la necesidad de usar… Este capítulo tiene publicado el 7 de junio de 2026. Evolución y muerte (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.