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Leer Evolución y muerte (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

Los fuertes se pueden proteger a ellos mismos pero los más fuertes protegen a aquellos que no pueden y eso es lo que entendieron y eso fue lo que los llevo a la cima de la cadena, a gobernar el cielo de manera definitiva El avión atravesaba las nubes con un zumbido constante, lejano, casi tranquilizador. Desde la ventana aún podía verse el resplandor rojizo en el horizonte, una mancha viva que consumía lentamente la oscuridad. Las flores Calixto habían cubierto la ciudad por completo; incluso desde kilómetros de distancia el rojo seguía visible, como una herida abierta sobre la tierra. —debemos llegar a Nueva Jersey, toda la costa oeste del país esta… tristemente tomada por el hongo, pero si logramos construir algo para eliminar las esporas del aire estaremos a salvo —Calixto por Dios… deja de pensar en soluciones mientras aún estamos en peligro, piensa en eso al aterrizar, no me sirve de nada que estreses tanto al equipo —le respondió una compañera— que te estreses no nos devolverá a Vega ni a Ibarra… Algunos dormían por agotamiento, otros simplemente evitaban mirar abajo. El doctor Calixto permaneció entonces junto a la ventana, inmóvil, observando cómo aquella plaga desaparecía poco a poco entre las nubes. Entonces algo cruzó junto al cristal. Rápido. Demasiado rápido, a una velocidad que casi pareció irrisoria, Calixto salto de su silla y se pegó a la ventana intentando ver que era aquella cosa, el radar del avión sonó una, dos, tres hasta 10 veces, el radar empezó a detectarlos cuando era muy tarde Las alas negras se plegaban con precisión antinatural mientras el cuerpo se mantenía estable junto al avión, como si aquella altura no representara ningún esfuerzo. Y donde debería existir un rostro… solo había una superficie lisa atravesada por enormes orejas erguidas que vibraban levemente con el sonido de los motores. Alexandra se tensó junto a su padre. —Papá… —susurró. Calixto no respondió, simplemente tapo su boca y la trajo hacia el mientras permanecía en silencio total, el entendió al no ver ojos que la criatura no tenía sentido de vista, había vivido entre demasiados monstruos como para no entender algo tan simple El murciélago mantuvo el vuelo paralelo durante unos segundos más, usando las corrientes del avión como si entendiera perfectamente cómo moverse entre ellas. Entonces las membranas de su rostro se abrieron apenas un instante. Dentro del avión nadie habló, Pero todos entendieron lo mismo al ver a Calixto tan preocupado, sudando frio y con la mano apretada sobre la mano de su propia hija, estaban viendo a la naturaleza persiguiendo a la humanidad y superarla, El murciélago descendió junto a sus compañeros directamente de nuevo a la ciudad infectada, el radar dejo de sonar, el peligro se había ido tal vez por ahora entendieron que aquella cosa que los seguía era efecto de lo mismo que había creado todo lo anterior Las ruedas del avión tocaron la pista con violencia contenida. El golpe recorrió toda la estructura metálica acompañado por el chillido de los neumáticos y el rugido inverso de las turbinas. Afuera, las luces del aeropuerto de Newark atravesaban la lluvia nocturna formando reflejos largos sobre el asfalto mojado, el avión desaceleró lentamente hasta abandonar la pista principal. Vehículos militares esperaban a la distancia, inmóviles, con sus luces apagadas. Incluso desde dentro podía sentirse la tensión del operativo; demasiados hombres, demasiadas armas para recibir un simple vuelo de evacuación. Entonces algo golpeó suavemente el fuselaje mientras la escalera bajaba y Calixto vio hacia arriba, nunca había visto algo tan enorme y mucho menos algo tan aterrador Alexandra abrió la boca para preguntar algo, pero la mano de su padre se cerró sobre su brazo antes de que pudiera emitir un solo sonido, la atrajo hacia él y le hizo una seña a ella y a todo el equipo de silencio, todos lo entendieron Uno de los militares al fondo comenzó a incorporarse del asiento con el arma en mano —¿Qué caraj…? —No se mueva. —La voz de Calixto salió apenas como un susurro roto— si valora su vida... no se... —la frase se cortó por el chillido de la bestia que descendía de encima del avión— Las enormes orejas de la criatura aparecieron primero sobre una de las ventanas laterales, deformadas por la lluvia y el vidrio. Después la superficie lisa de su rostro descendió lentamente hasta quedar pegada al cristal, no estaba mirando, pero estaba buscando sonidos dentro del avión Nadie se movió. Nadie. Las membranas de su rostro vibraban apenas, abiertas lo suficiente para captar cada sonido interno del fuselaje. La criatura permaneció adherida al exterior como un parásito gigantesco, sosteniéndose del metal con las garras mientras inclinaba la cabeza lentamente. Encontró el sonido exacto que buscaba y Calixto lo entendió muy tarde, dentro de su maleta llevaba flores, raíces y pétalos de Flor Calixto, pequeñas muestras tomadas antes de salir de la ciudad importantes para buscar una cura a la infección La criatura se detuvo por completo sobre la sección exacta del fuselaje donde estaba la maleta. Inmóvil. Escuchando. Las membranas de su rostro comenzaron a abrirse lentamente. El sonido que emitió no fue un chillido, sino una vibración grave que recorrió el metal del avión como un ultrasonido vivo. Los compartimentos superiores temblaron. El vidrio vibró. Algunas luces parpadearon. Como si algo invisible hubiera comprimido el metal hasta deformarlo desde todos sus puntos a la vez el fuselaje del avión cedió por completo Las esporas selladas escaparon primero al romperse el vidrio protector, danzando apenas en el aire de la cabina antes de que todos contuvieran la respiración por puro terror; Las garras atravesaron parcialmente el fuselaje justo encima de los asientos, rasgando metal con una precisión quirúrgica. No intentaba entrar completamente. Solo alcanzar y lo logro, tomo la maleta y con fuerza enorme la arranco hacia arriba y en un movimiento lo trago de un bocado El peso desapareció del fuselaje por apenas unos segundos, después volvió, todos dentro permanecían inmóviles, esta vez el avión entero descendió unos centímetros sobre su propio tren de aterrizaje, Calixto tuvo que morder su propio labio para no gritar de pavor El metal crujió sobre las cabezas de todos. Las luces internas parpadearon y una vibración grave recorrió cada tornillo del fuselaje nueve metros de cuerpo comprimidos sobre el fuselaje como una bestia adherida a una presa demasiado pequeña para soportarla. Doce metros de alas plegadas sobre la tormenta. Garras hundidas parcialmente en el metal. Orejas enormes orientadas hacia abajo, escuchando cada vibración interna del avión como si todo el aparato fuera un órgano vivo Entonces chilló. Una frecuencia tan baja que el aire de la cabina comenzó a vibrar. Los cinturones metálicos temblaron. Algunos pasajeros sintieron sangre bajar de sus narices antes de entender qué ocurría. Las ventanas crujieron, el vidrio se rompió; La cría aterrizó junto a una de las alas con torpeza evidente, aferrándose al metal mojado mientras desplegaba parcialmente las membranas de su rostro. Era pequeña comparada con el monstruo sobre el avión… pero aun así medía más de dos metros con las alas abiertas. El enorme ejemplar volvió a emitir aquella vibración grave y la pequeña respondió inmediatamente, moviéndose hacia una abertura dañada cerca del fuselaje donde aún quedaban restos microscópicos de esporas Calixto adheridas al metal. Calixto lo entendió de inmediato. La grande no había traído a la cría por alimento. La había traído para enseñarle los peligros de las esporas y a cerrar su rostro entre las membranas eficientemente al detectar aquel picor en sus fosas nasales y boca, ese ardor que le indicaba que debía protegerse Los soldados también lo entendieron… aunque de una forma diferente. —Tenemos una oportunidad —susurró uno de ellos. —Ni se le ocurra… —murmuró Calixto. Pero ya era tarde la criatura enorme volvió a emitir un chillido, esta vez orientado hacia la tormenta. La lluvia se deformó alrededor de las ondas sonoras y, lentamente, el peso sobre el avión desapareció Uno de los equipos militares actuó de inmediato. Las compuertas laterales se abrieron apenas lo suficiente para desplegar redes neumáticas reforzadas con cables de tensión industrial, capturaron a la cría a duras penas antes de que alzara vuelo junto a su madre Intentó desplegar las alas, pero los cables se cerraron alrededor de las articulaciones. Las garras rasgaron parte del material, aunque no lo suficiente. Cuatro soldados adicionales aseguraron la red al suelo mientras otro inyectaba sedantes a través de una vara hidráulica cuando la cría finalmente dejó de moverse, el silencio regresó por unos segundos al aeropuerto. Los militares comenzaron a trasladarla hacia los vehículos blindados bajo la lluvia intensa, cubriendo su cuerpo con lonas negras mientras las enormes orejas seguían moviéndose débilmente bajo el sedante, El chillido sonó en la lejanía buscando la respuesta de su cría No la encontró y eso la enfado mucho La criatura despertó treinta y seis horas después de llegar al complejo subterráneo de contención en las afueras de New Jersey, aquel sonido fue lo primero que produjo: una vibración baja, débil, apenas perceptible, que recorrió los cristales blindados del recinto médico. Las membranas de su rostro se movieron lentamente mientras las enormes orejas giraban en distintas direcciones, captando cada respiración, cada paso, cada máquina funcionando detrás de las paredes. Las correas industriales mantenían sus alas sujetas contra la mesa de observación. El sedante todavía recorría parcialmente su organismo, ralentizando sus movimientos, pero incluso así resultaba imposible verla como una simple cría. Su cuerpo era demasiado grande, demasiado estructurado. Las garras negras descansaban plegadas bajo ella mientras el pecho subía y bajaba lentamente. Alexandra fue la primera en acercarse al cristal —Parece estar sola… —susurró— está buscando a su madre papa… Uno de los investigadores colocó una bandeja metálica dentro del recinto mediante un brazo mecánico. Encima había restos orgánicos de flores Calixto extraídas de laboratorios de estudio, junto con fragmentos preservados de mariposas infectadas, la reacción fue microsegundos después de entrar, se abalanzo contra la enorme muestra y la devoro con avidez las flores desaparecieron primero, trozos del tamaño de troncos, luego las mariposas, cantidades industriales de ellas, todo movimiento suyo era extrañamente cuidadoso, casi delicado para algo diseñado para desgarrar acero aeronáutico. Alexandra sonrió apenas. —Necesita un nombre. Varios investigadores la miraron como si estuviera loca. —No es una mascota —murmuró uno. —Cállate —respondió ella sin apartar la vista de la criatura— Todos merecen un nombre y ya que nos acompaña ahora necesita uno Alexandra dudó un segundo ante de hablar confiada del nombre que había elegido para ella —Noctis, es un nombre bonito ¿verdad papa? El doctor Calixto observó el comportamiento de inmediato. La frecuencia cardíaca de la criatura no aumentaba ante voces humanas. Tampoco mostraba estrés cerca de ciertos individuos específicos. De hecho, cuanto más tiempo pasaban cerca del recinto, más tranquila permanecía. —si mi pequeña, Noctis es un nombre extraordinario Con el paso de los días comenzó a reconocerse un patrón. Noctis se alteraba cuando desconocidos ingresaban al laboratorio, desplegando parcialmente las membranas faciales y emitiendo vibraciones defensivas. Pero cuando Alexandra o Calixto aparecían se calmaba, agachando la cabeza para oírlos mejor No lo hacía rápido ni emocionada. Caminaba lentamente hasta el cristal y permanecía allí, inmóvil, escuchando. Las enormes orejas vibraban apenas mientras Alexandra hablaba desde el otro lado del vidrio, contándole cosas absurdamente humanas sobre música, lluvia o ciudades que ya probablemente no existirían intactas en unos años El descubrimiento más inquietante llegó una semana después. Uno de los investigadores sufrió un accidente menor durante una prueba de alimentación; una bandeja metálica cayó cerca de la criatura produciendo un sonido brusco. Varios científicos retrocedieron instintivamente. Alexandra tropezó cuando un guardia la hizo caer en su intento de huida de aquel monstruo enorme de casi 3 metros de altura, Noctis reaccionó antes que nadie, las alas se desplegaron violentamente y el enorme cuerpo se colocó frente al cristal que separaba a Alexandra del resto del laboratorio. No atacó, pero las membranas de su rostro se abrieron mostrando aquella boca imposible mientras emitía un sonido grave dirigido hacia los otros investigadores como una amenaza implícita Calixto entendió por completo lo que pasaba al instante, la criatura no los vio como captores, al alimentarla los vio como miembros activos de su manada, cuidadores más pequeños que debía proteger Alexandra violo todo protocolo existente y se acercó a la puerta, robo la tarjeta de acceso de su padre y entro a la habitación quedando frente a frente con la bestia de casi 3 metros que bajo la cabeza para escucharla mejor Luces rojas comenzaron a girar sobre el laboratorio mientras varias voces se superponían detrás del cristal blindado. Los científicos gritaban órdenes contradictorias y dos soldados levantaron sus armas de inmediato, aunque ninguno se atrevió a disparar con Alexandra dentro. Calixto sintió cómo el corazón se le detenía. —¡Alexandra, sal de ahí ahora mismo! Ella no respondió, extendió la mano hacia la criatura con un gesto de miedo, las enormes orejas vibraban lentamente mientras inclinaba la cabeza con movimientos pequeños, precisos, captando cada respiración de la joven. De cerca resultaba peor. Mucho peor. Su cuerpo estaba cubierto por una membrana oscura y tensada sobre músculos demasiado definidos para una criatura tan joven. Las garras hundían ligeramente el suelo metálico con cada ajuste de postura y la máscara natural de su rostro permanecía cerrada, lisa, inhumana Noctis reaccionó al movimiento aproximándose apenas unos centímetros más. La diferencia de tamaño era absurda; la cabeza de la criatura sola podía cubrir gran parte del torso de Alexandra. Un solo movimiento brusco bastaría para arrancarle el cuerpo entero, pero no ocurrió en su lugar unió su cabeza con la mano de Alexandra en un gesto casi cariñoso —Hola… Noctis… La voz de Alexandra salió rota, pequeña, casi con miedo, las enormes orejas giraron inmediatamente hacia ella buscando esa voz que asociaba con comida Detrás del cristal, uno de los soldados aseguró el seguro de su rifle. —Disparo limpio si abre la cara —murmuró. —¡Nadie dispara! —gruñó Calixto sin apartar la vista. Las membranas del rostro comenzaron a abrirse. Los soldados levantaron las armas de inmediato. Varios investigadores retrocedieron instintivamente mientras aquella estructura biológica se desplegaba a ambos lados de la cabeza revelando la profundidad antinatural de su boca, Las enormes alas permanecieron plegadas mientras Noctis se acomodaba lentamente frente a ella, reduciendo altura hasta casi tocar el suelo con el cuerpo. No era sumisión, estaba buscando jugar con ella como hacia con el resto de su manada, Alexandra acepto la invitación y acaricio su estómago lleno de pelaje como a un cachorro de 3 metros de largo y altamente mortal El laboratorio soltó el aire al mismo tiempo uno de los soldados bajó apenas el cañón de su rifle. Una investigadora se dejó caer contra una consola mientras se llevaba la mano al pecho. Incluso las voces de las alarmas parecían menos agresivas ahora que el miedo inmediato comenzaba a disiparse. —Dios mío… —susurró uno de los investigadores—. Está disfrutándolo… Noctis acomodó lentamente el cuerpo sobre el suelo metálico del recinto, plegando parcialmente las alas gigantescas alrededor de sí misma mientras permanecía junto a Alexandra. El contraste era absurdo: una adolescente acariciando una criatura diseñada para sobrevivir a un ecosistema apocalíptico. —Doctor… Calixto no apartó la vista del cristal. —¿Qué ocurre? —Los niveles de estrés de la criatura… están bajando por contacto social. —Noctis no solo reconoce individuos… —dijo la investigadora mientras levantaba el rostro de la consola—. Está desarrollando vínculos. —¿qué tan inteligente eres realmente Noctis? Los siguientes días transformaron el laboratorio completo. Las medidas de seguridad continuaban siendo absurdas: puertas blindadas, protocolos de contención biológica, personal armado en cada acceso y sistemas de incineración listos para activarse ante cualquier comportamiento hostil. Pero, aun así, algo dentro de la rutina había cambiado. Ya nadie veía a Noctis únicamente como una amenaza sino como parte del equipo y parte importante de los integrantes del laboratorio la criatura pasaba gran parte del tiempo inmóvil cerca del cristal principal del recinto, escuchando. Siempre escuchando. Sus enormes orejas reaccionaban incluso a conversaciones lejanas, girando lentamente hacia voces específicas mientras las membranas de su rostro vibraban apenas, ella reconocía mayormente a Alexandra y Calixto, sus orejas giraban con mayor emoción al escucharlos Calixto lo había notado desde el segundo día. Alexandra le hablaba mientras los investigadores tomaban muestras. Le hablaba mientras cambiaban el alimento. Incluso cuando Noctis permanecía aparentemente dormida, Alexandra seguía sentándose junto al cristal contando historias absurdas sobre música, películas o recuerdos de infancia que probablemente la criatura no podía comprender del todo —Noctis… —dijo Alexandra aquella noche mientras permanecía sentada frente al recinto—. ¿Sabes que todos aquí te tienen miedo? Las enormes orejas giraron hacia ella con entusiasmo, reconoció su voz al instante como un detonante de una bajada de estrés, lista para escuchar una nueva historia o chisme interno del laboratorio —Aunque yo creo que eres más inteligente de lo que aparentas, Sí… tú solo escuchas todo, ¿verdad? Las membranas del rostro se movieron lentamente. —Noctis… La voz no salió humana, ni limpia. Fue una deformación grave, húmeda, rota por la estructura imposible de aquella garganta monstruosa, Pero la palabra existió y flotaba en el aire como algo que definitivamente nadie esperaba Alexandra dejó de respirar por un instante, Detrás de ella, uno de los investigadores dejó caer accidentalmente una tableta electrónica al suelo. El ruido metálico resonó por toda la habitación mientras varias personas giraban de golpe hacia el recinto, Noctis también reaccionó al sonido, las enormes orejas se tensaron, después volvió la cabeza lentamente hacia Alexandra. —Noctis, nombre… No estaba imitando sonidos al azar, había asociado un patrón, ese conjunto de sonidos significaba algo y eso era ella, ese era su nombre, eso era lo que representaba su nombre Calixto se acercó lentamente al cristal, incapaz de apartar la vista de la criatura. Los registros neurológicos seguían mostrando actividad anormalmente alta para un animal, pero aquello iba mucho más allá de reconocimiento básico o condicionamiento; Alexandra se levantó lentamente del asiento, acercándose un poco más. —¿Noctis? —repitió con cuidado. La criatura inclinó la cabeza, las membranas de su rostro vibraron apenas para emitir el sonido respectivo que la representaba —Noctis la forma en que Noctis parecía observar las reacciones del grupo era única no tenía ojos, no podía mirar expresiones humanas, y aun así percibía perfectamente el cambio en respiraciones, movimientos y ritmos cardíacos, la criatura se aproximó lentamente al cristal. Después emitió otra vibración baja, Y una vez más hablo, aunque dijo algo más que su nombre —Alexandra… Alexandra se posiciono frente al cristal, Noctis la siguió y se posó justo frente a ella perfectamente, ella toco el cristal suavemente y Noctis respondió a su llamado posicionando sus orejas hacia ella, la investigadora tomo una foto antes de que la escena se desvaneciera
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Estás leyendo el capítulo 5 de Evolución y muerte (Novela), un novela. En la naturaleza todo sigue su orden hasta que algo rompe los planes de evolución del planeta, un efecto provocado por fuentes del azar ha echo evolucionar a varias criaturas y la humanidad se ve en la necesidad de usar… Este capítulo tiene publicado el 7 de junio de 2026. Evolución y muerte (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.