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Leer Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 29 online gratis en español

🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
°❀⋆.ೃ࿔\*:・°❀⋆.ೃ࿔\*:・ —¿De verdad me invitaron a la fiesta solo para examinarme? —Esa es mi suposición. Al oír mis palabras, el rostro de Marie se tensó visiblemente. Al mirarme con ojos llenos de desconcierto, ella balbuceó: —E-es que me siento un poco agobiada. Me cuesta creer que hagan todo esto solo por mí… —… —Y por eso, incluso si al final resulta que no quedaron efectos secundarios, siento que sería menos vergonzoso que apareciera un resultado diciendo que sí las hay… —Marie. Ante el llamado severo, Marie se estremeció y bajó la cabeza. —No digas eso. Que Marie se diga a sí misma que no vale lo suficiente es una falta de respeto tanto hacia Su Alteza el Gran Duque, que nos ayudó en este asunto, como hacia mí. —L-lo siento, señorita. Dije algo inapropiado. Marie, como si estuviera a punto de llorar, agachó aún más la cabeza que antes. Como no soy especialmente buena con las palabras amables, al final, en lugar de consolarla, desvié la mirada hacia la ventana. A través de ella se veía la mansión del Gran Duque de Kaician. Apreté con fuerza la invitación de Peridelin que llevaba en la mano y revisé una vez más mi vestimenta. —Señorita, parece que hemos llegado. Cuando el carruaje se detuvo, Marie bajó primero. Yo, que iba a seguirla, recordé de pronto que hasta ahora no había aparecido la ventana de favorabilidad de Estierne y me recompuse mentalmente. «Que sea un personaje conquistable y que aún no haya aparecido la ventana del sistema significa que, desde que se desbloqueó su ruta, nunca ha sentido ni simpatía ni antipatía hacia mí» A diferencia de su forma de hablar ligera, tuve la impresión de que sus sentimientos eran bastante serios. No sabía si eso era algo bueno o malo para mí. —¡Bienvenida! Mientras bajaba del carruaje con la ayuda del cochero, parpadeé sorprendida ante el saludo entusiasta de una joven que parecía haber estado esperándome. —A-ah, no, ¿por qué está usted aquí…? —¡Bienvenida a la casa del Gran Duque Kaician, hada! …Yo, yo soy quien debe agradecerte la invitación, señorita Peridelin. \[〈SISTEMA〉 La confianza de Peridelin Kaician ha aumentado en un 2%. Confianza actual de Peridelin: 64% → 66%\] Sonreí con torpeza al ver unos números que seguían pareciéndome sorprendentes. «Los hermanos de la familia Kaician, tanto el hermano como la hermana, parecen estar muy lejos de lo que se considera “común”.» Ante la mirada brillante de Peridelin, que me observaba con ojos resplandecientes, desvié la vista con incomodidad y pregunté: —¿Usted salió solo por mí? —¡Claro! Eres mi salvadora, así que tengo que escoltarte yo misma. Peridelin, diciendo aquello con desenfado, me condujo hacia el jardín donde se celebraría la hora del té y apretó el puño con entusiasmo. —¡Ah, ya escuché la historia por parte de mi hermano! Yo también la ayudaré para que pueda levantarse en el momento más natural posible, sin que las demás jóvenes se percaten. Al verla mirarme con tanta motivación, una extraña inquietud brotó dentro de mí. «¿De verdad saldrá bien este plan?» °❀⋆.ೃ࿔\*:・°❀⋆.ೃ࿔\*:・ —Gracias por invitarnos a la fiesta, señorita Peridelin. —Al contrario, me alegra mucho que haya venido, señorita Feil. La fiesta del té, que comenzó con cierta inquietud, resultó ser mucho mejor de lo que imaginaba. Pensé que sería una reunión preparada apresuradamente sólo para realizarle la examinación a Marie, pero para quienes no conocían la situación interna, no parecía en absoluto una simple fachada. «¿O acaso me colé en una fiesta del té que ya estaba planeada desde antes?» Siguiendo con la mirada a las damas que observaban el jardín con expresiones sorprendidas, yo también recorrí el lugar con la vista. Las flores que adornaban las mesas eran todas piezas raras y difíciles de conseguir, y tanto el té como los postres que se servían tenían un sabor excepcional. Si de verdad habían preparado una reunión de este nivel solo por mí, incluso llegué a pensar que quizá debería contribuir de alguna manera con los gastos. «Le preguntaré en secreto a la señorita Peridelin más tarde…» —Jamás imaginé encontrarme aquí con la joven marquesa de Aidellis. Sumida en mis pensamientos, levanté la cabeza al oír una voz cargada de sarcasmo. Una mujer vestida y maquillada con mucho esmero, me miraba fijamente, y torció sus labios pintados de rojo. Al notar que todas las miradas se dirigían hacia mí, sonreí con incomodidad. La mujer que me mencionó específicamente se llamaba Michelle Frezian, la joven dama de la casa del conde Frezian. —Hasta ahora, la señorita no solía asistir a este tipo de reuniones, ¿verdad? Ante la imagen de la joven condesa de Frezian, que hablaba con una leve sonrisa curvando los labios, guardé silencio por un instante. No solo su actitud hacia mí no parecía amistosa, sino que, además, lo que decía era cierto. Tras pensar brevemente cómo responder, sonreí levemente y contesté: —Hasta ahora mi salud no era muy buena. —¿Oh, no se encontraba bien de salud? La señorita Feil, que observaba la situación con atención, aceptó rápidamente mis palabras como para aligerar el ambiente. Le dirigí una mirada de agradecimiento y añadí: —Sí, pero ahora me encuentro bien. Por eso creo que a partir de ahora asistiré a las reuniones con más frecuencia. Claro, siempre y cuando los demás tengan la amabilidad de invitarme. —¡Oh, sí la joven marquesa decide asistir, por supuesto que debemos enviarle una invitación! —¡Y-yo también! ¡Por favor, asista sin falta a la próxima fiesta benéfica que organicé mi familia! Percibiendo la atmósfera extraña, las otras damas se apresuraron a responder con entusiasmo. Mientras les agradecía, alcé la vista y vi que el rostro de Michelle se había torcido con evidente desagrado. «¿Qué le pasa?» Para ser sincera, nunca había tenido ningún roce con ella, así que no lograba entender por qué mostraba una hostilidad tan abierta hacia mí. «¿Será porque la casa Frezian tiene una relación estrecha con el Gran Ducado Kaician?» Era un hecho bien conocido que los condes de Frezian, que lideran el negocio de caballos de guerra, mantenían una relación cercana con la casa del gran duque. Pensándolo así, no resultaba tan extraño que desconfiarán de una familia marquesal cuya relación con la casa Kaician no era buena. Aunque, aún así, eso no significa que sea normal que una simple joven condesa muestre tanta hostilidad hacia mi. Peridelin, que había estado observando el ambiente desde el centro, descubrió a un sirviente que se acercaba con una bandeja y alzó la voz, como si quisiera disipar el aire pesado. —Justo a tiempo. Han traído el postre especial que organice\[1\]. —¿Oh? ¿Un postre organizado especialmente por usted, señorita Peridelin? —Sí, así es. El chef de nuestra casa lo preparó con mucho esmero, así que espero que sea del agrado de todas. —Si hablamos del chef de la casa del Gran Duque, su talento es bien conocido. Ya empiezo a sentir curiosidad por saber de qué se trata. —¡Yo también! Gracias a que las otras jóvenes, situadas entre la joven condesa de Frezian y yo, se esforzaron al máximo por animar el ambiente, la atmósfera se volvió un poco más ligera. Aunque, en la misma medida en que el ambiente se aligeró, su rostro se arrugó como una hoja de papel. «No he hecho nada y ya quiero irme a mi casa». Sacudí como pude el cansancio que me invadía y desvié la mirada. Lo que el sirviente colocó era un apetitoso pastel de capas coronado con uvas verdes. Al ver el bizcocho suave que parecía combinar a la perfección con la crema esponjosa, olvidé el cansancio y se me hizo agua la boca. —¿Son uvas verdes importadas del ducado de Efren? —Sí, así es. Dicen que las uvas del ducado de Efren son grandes y jugosas. Y también tienen un sabor muy dulce. —Es verdad. Justo estaba pensando que había oído que las frutas de Efren eran deliciosas y quería probarlas alguna vez. Gracias a usted, señorita Peridelin, hoy puedo hacerlo. Cuando la señorita Feil dijo eso, los ojos de Peridelin brillaron de alegría. Al verlas, hable con cautela: —Precisamente me encantan las uvas verdes. Saber que el chef de la casa del gran duque preparó este pastel con uvas importadas del ducado de Efren hace que parezca delicioso incluso antes de probarlo. —¿Had…? No, quiero decir… ¿A usted también le gustan las uvas verdes, señorita Ardi? —Sí, es mi fruta favorita. Ante mi respuesta acompañada de una sonrisa, Peridelin habló curvando la comisura de los labios. —¡A-a mí también me gustan las uvas verdes, son las que más me gustan entre todas las frutas! Y, como si reflejará su estado de ánimo, la ventana del sistema se materializó ante mis ojos.» \[〈SISTEMA〉 La confianza de Peridelin Kaician ha aumentado en un 1%. Confianza actual de Peridelin: 66% → 67%\] Otra vez, sin haber dicho nada especial, la confianza de Peridelin volvió a aumentar. «¿Será que subió solo porque compartimos gustos parecidos?» La verdad es que, si su confianza aumentaba, eso me ayudaría de muchas formas al avanzar en la ruta con Estierne, así que era algo positivo. Pero seguía sin entender por qué ella me trataba con tanta buena voluntad. «No parece ser solo porque la salvé aquella vez en el bosque fronterizo. Desde la primera vez que nos vimos ya me llamaba hada… ¿tendrá eso algo que ver?» Viéndolo así, era muy probable que Peridelin me estuviera confundiendo con otra persona. Mientras pensaba si sería mejor aclarar el malentendido más tarde, se oyó de algún lugar un sonido burlón, como un resoplido. El problema fue que, justo en ese momento, el ambiente estaba bastante silencioso, así que todos los presentes escucharon aquella risa despectiva. —Vaya, parece que la joven marquesa de Aidellis es más descarada de lo que aparenta. —…¿A qué se refiere? —Tengo entendido que las uvas verdes importadas del ducado de Efren están prácticamente monopolizadas por su casa marquesal, pero usted habla como si fueran difíciles de conseguir, igual que las demás aquí presentes. —… —¿Quizá se sintió incómoda pensando que podríamos pedirle que compartiera sus uvas verdes con nosotras? Ante las palabras de Michelle, pronunciadas con una sonrisa exageradamente estirada, las miradas de las jóvenes reunidas se volvieron hacia mí. Por su comentario inesperado, el ambiente se congeló de forma extraña. Michelle continuó hablando, sin importarle el aire gélido. —Según los rumores, Su Alteza el Príncipe de Efren se interesó por la señorita Ardi, y por eso concedió a la casa del marqués Aidellis el monopolio de la distribución de las uvas verdes, ¿no es así? ¿Es cierto que podría convertirse en la futura princesa del ducado de Efren? Bajo su rostro sonriente, sus malas intenciones eran demasiado evidentes, y una risa se me escapó sin querer. El aire en el jardín se congeló por un instante. … GLOSARIO: \[1\] 준비하다 - junbihada: Verbo coreano que significa preparar, disponer u organizar algo con antelación. No implica necesariamente que la persona lo haya hecho con sus propias manos. En contextos sociales o formales (fiestas, reuniones, nobleza), suele indicar elegir, encargar o asegurarse de que algo esté listo más que cocinar o fabricar personalmente.
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Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 29

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