Leer Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 30 online gratis en español
🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
Michelle se puso roja como un tomate, como si hubiera pensado que me estaba burlando de ella.
—¿Q-qué falta de respeto es esta?
—Ah, discúlpeme, señorita. Es solo que su broma me pareció muy divertida.
—¿Broma?
—Pensé que estaba bromeando, ¿no era así? Después de todo, resulta bastante ridículo pensar que Su Alteza, el príncipe de Efren, que dirige un enorme gremio comercial, solo ofrecería el derecho de distribución de unas simples uvas verdes para tomar a una futura esposa.
—…
—Salvo que pretenda desestimar la inmensa riqueza de Su Alteza el príncipe.
Miré a mi alrededor como si les estuviera preguntando “¿si no era así?”. Las jóvenes sentadas observaban con cautela el rostro de Michelle, que parecía a punto de estallar.
Bebí un sorbo de té con expresión indiferente, mientras observaba que nadie se atrevía a decir nada.
«Por mucho dinero que le sobre a Allen, ¿de verdad le daría el monopolio de las uvas verdes a alguien cuya favorabilidad con él es apenas del 2%?»
Michelle, respirando con dificultad por la rabia, me fulminó con la mirada y dijo con el rostro torcido por el rencor:
—Muy bien, dejemos de lado el rumor de que podría convertirse en la futura princesa. Pero no puede negar que la casa marquesal vende las uvas verdes traídas del ducado de Efren, ¿verdad?
—Creo que hay un malentendido al respecto.
—¿Un malentendido?
—La casa Aidellis no vende uvas verdes; solo nos encargamos de su almacenamiento.
Ante mis palabras acompañadas de una sonrisa radiante, el rostro de Michelle se llenó de veneno.
—Pero ¿no es cierto que Su Alteza el príncipe del ducado de Efren está interesado en la señorita Ardi?
—Yo no lo creo, pero quién puede saberlo con certeza es solo Su Alteza el Príncipe, ¿no le parece?
Aunque respondí con una sonrisa, el ambiente en la mesa se volvió tan tenso que casi costaba respirar.
La atmósfera era tan tensa, como si caminaras sobre hielo delgado, así que me levanté de mi asiento, pensando que quizás esto era lo mejor.
Con un ambiente así, levantarme no debería dar lugar a malentendidos extraños.
Claro que tal vez no era el “momento adecuado para levantarse” que Peridelin o Estierne habían imaginado.
—Creo que he estado ocupando este lugar sin darme cuenta\[1\]. Siento haber estropeado el ambiente de la fiesta té, así que me levantaré primero.
Al ver cómo me despedía, sentí que las demás jóvenes damas no sabían qué hacer o cómo reaccionar.
«Aunque haya sido Michelle quien arruinó el ambiente, en esta situación nadie podría ponerse de mi lado»
Era mi primera vez asistiendo a esta reunión, y todas las demás damas parecían ya conocerse bien entre ellas.
Aunque pensé que era algo natural, aun así no pude evitar sentir un amargo sabor sabor en la boca.
—Señorita Ardi.
Me giré al oír la voz de Peridelin llamándome. Sin siquiera mirarme, Peridelin continuó hablando:
—La doncella que vino con usted debe de estar ahora mismo en el pabellón anexo de la mansión del Gran Duque. Les pedí a las doncellas que les sirvieran algo de comer por separado. Emma, encárgate de guiar a la señorita Ardi, por favor.
—Sí, señorita.
—Le agradezco su consideración, señorita Peridelin.
Pensando que me había ahorrado la molestia de recorrer el jardín con desconfianza preguntando por el paradero de Marie, me apresuré a seguirla.
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Feil observó la espalda de Ardi mientras salía del jardín junto a Emma, y luego examinó el ambiente alrededor.
A excepción de Peridelin y Ardi, la familia del conde Frezian era la de mayor influencia entre los presentes, por lo que, aun sabiendo que Michelle estaba siendo irrazonable con la situación, resultaba difícil ponerse del lado de la joven marquesa.
Probablemente todas las presentes aquí tienen el mismo pensamiento.
Feil miró de reojo el rostro de Peridelin y se dio cuenta de cuán enfadada estaba en ese momento.
Claro que Michelle, que bebía su té con aire triunfal, como si se hubiera quitado una espina del corazón, no parecía notarlo en absoluto.
—Pensé que se quedaría sentada hasta el final, sin percatarse de la situación, así que es un alivio que se fue. Ahora sí podré disfrutar de la fiesta té como se debe.
Ante las palabras de Michelle, Feil tragó saliva con dificultad. La mirada cargada de hostilidad la hizo estremecerse sin querer.
—Creo que está equivocada en algo, señorita Michelle.
Ante la voz serena de Peridelin, la mirada de Michelle se volvió hacia ella.
Peridelin le sonrió a Michelle, la cual la estaba observando.
—La persona verdaderamente desubicada todavía no se ha levantado, ¿sabes?
Las miradas de ambas chocaron.
Michelle, entrecerró los ojos, y volvió a preguntar con una expresión de incredulidad.
—¿Está hablando de mí?
—Me alegra ver que no careces por completo de sentido común.
—¡Señorita Peridelin!
A pesar del tono elevado de Michelle, Feridelin permaneció sentada con total calma y continuó:
—Y no sé si está difundiendo comentarios extraños por algo que oyó en algún lugar, o si tiene otras intenciones al decir eso, pero quien está interesado en la señorita Ardi no es Su Alteza el príncipe del ducado de Efren, sino yo.
—…¿Qué?
—Por eso la invité hoy a esta fiesta.
Peridelin habló cerrando los ojos con una bonita sonrisa.
—Preparé esta fiesta con mucho esmero porque quería acercarme a ella, pero la señorita Michelle, la arruinó hace un momento.
—¡Esa mujer es la hija del marqués de Aidellis, señorita Peridelin!
—Así es. Y tú no eres más que la hija de un conde, Michelle Frezian.
Ante las palabras frías de Peridelin, Michelle apretó los labios con fuerza.
Incapaz de contener la rabia que hervía en su interior, Michelle alzó la mirada con ferocidad.
—¿De verdad cree que puede tratarme así? La casa del gran duque Kaician no puede permitirse despreciar a la casa del conde Frezian.
—Precisamente por respeto al conde Frezian es que me muestro así de considerada con usted, señorita Michelle.
—…Bueno, habrá que ver si Su Alteza el Gran Duque y mi padre opinan lo mismo.
Escupiendo esas palabras con veneno, Michelle finalmente se levantó y se marchó.
Feil, que había permanecido en silencio en medio de la disputa, preguntó con cautela a Peridelin:
—¿Estás bien, Peridelin?
—No lo sé. No sé si estoy bien.
—…
—Pero no me arrepiento. No puedo perdonar la falta de respeto que cometió contra el hada.
—¿Hada?
Ante esas palabras, Feil ladeó la cabeza, confundida.
Aunque ya habían pasado cinco años desde que la conocía. Feil a veces sentía que no entendía completamente a Peridelin.
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Estierne me miró con expresión suspicaz al verme llegar antes de lo esperado para revisar la condición de Marie, como si sospechara que algo había ocurrido en la fiesta del té.
—¿Pasó algo en la fiesta?
—No, nada en particular.
Respondí a su pregunta con total despreocupación.
Para alguien como yo, atrapada en un juego interminable y viviendo una vida cuyo número ya ni siquiera puedo contar, algo como lo ocurrido hoy no era realmente nada especial.
«He vivido cosas así demasiadas veces como para contarlas»
Podría usar de ejemplo a los personajes conquistables, tanto Bvien, Diel y Allen, todos tenían una gran cantidad de seguidores. Y como yo debía relacionarme inevitablemente con ellos para aumentar su favorabilidad, era natural ganarme la antipatía de otras jóvenes damas.
«Aunque, siendo sincera, a veces pienso que si conocieran la verdadera cara de esos tres, la mitad de sus seguidores desaparecería»
En cualquier caso, lo importante era que Estierne no tenía forma de conocer mis circunstancias. Tal vez por eso no parecía creer del todo en mi respuesta.
Era una historia tan larga como para explicársela a detalle, así que mejor fingí no notar su expresión y dirigí la mirada hacia el hombre que parecía ser un mago y a Marie, sentada frente a él.
—Ahora haré fluir maná dentro de su cuerpo. Puede que la sensación le resulte extraña e incluso incomoda, pero por favor, resista.
—¿…Eh?
—Después de todo, este es el único método de diagnóstico.
El hombre extendió la mano mientras hablaba con una claridad absoluta. Marie dudó un momento con expresión incómoda, pero finalmente colocó su mano sobre la de él con cautela.
Y como si realmente sintiera algo, se estremeció y frunció el ceño.
Después de esperar con expresión inquieta a que concluyera la revisión, el hombre finalmente se incorporó, enderezando la espalda.
El hombre, que observaba fijamente el rostro de Marie, volvió a hablar esta vez con una voz clara y firme.
—El diagnóstico ha terminado. Puede retirarse.
—¿Eh? ¿Y-ya?
Marie me lanzó una mirada, preguntándome en silencio qué debía hacer.
Yo incliné ligeramente la cabeza y le indiqué con la mirada que saliera por ahora.
—Ah, e-entonces, muchas gracias.
La examinación fue mucho más simple de lo esperado, y aunque Marie parecía confundida, no tardó en salir de la habitación con timidez, siguiendo a Emma.
En cuanto la puerta se cerró, el mago, que hasta entonces había estado sentado sin ninguna expresión, se puso de pie y se acercó al sofá donde nos encontrábamos Estierne y yo.
Estierne señaló al hombre y dijo:
—Él es Lev, un mago afiliado a la Orden de Caballeros.
Lev me saludó conforme a la presentación, y yo también le devolví el saludo con una leve inclinación de cabeza.
—Soy Ardi Aidellis. ¿El estado de Marie no es bueno?
Ante mi pregunta, él entrecerró los ojos y preguntó:
—Si hace esa pregunta… ¿significa que ha habido algún síntoma hasta ahora?
—No, nada de eso.
—…
—Es solo que pensé que quizá había algún problema porque la hizo salir sin darle ninguna explicación.
Durante un momento, él no respondió a mis palabras y lanzó una mirada cautelosa hacia Estierne
—Hablaré con franqueza.
—…Es la primera vez que examinó los efectos secundarios de la magia de petrificación, así que no puedo afirmarlo con total seguridad. Sin embargo, hay algo sospechoso.
—¿Algo sospechoso…?
—En comparación con los demás, la actividad del sistema digestivo parecía notablemente más lenta.
—…
—¿Era consciente de ello?
Ante la pregunta de Lev, mis manos, que estaban entrelazadas, se tensaron sin darme cuenta.
…
GLOSARIO:
\[1\] 자리를 차지하다 - jalileul chajihada: Expresión coreana que, más allá de “ocupar un asiento”, se usa de forma figurada para indicar permanecer en un lugar o situación cuando la propia presencia resulta inapropiada o incómoda. En contextos sociales formales, funciona como una forma educada de disculparse y retirarse, insinuando que se estuvo de más o sin saber apartarse a tiempo.
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Estás leyendo el capítulo 30 de Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela), un novela. \[Has muerto\] Ardi, atrapada en el tedioso ciclo de regresión después de reencarnar en el juego La Flor de Arbonis, debe alcanzar un final con los protagonistas masculinos según las reglas del sistema. Pero esta… Este capítulo tiene publicado el 4 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Long Manyue & Lezz. Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) tiene 31 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.