arrow_back

Leer Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 26 online gratis en español

🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
°❀⋆.ೃ࿔\*:・°❀⋆.ೃ࿔\*:・ Marie, que no paraba de charlar diciendo que estaba emocionada por salir después de tanto tiempo, palideció al ver que el carruaje se detenía en un callejón que le resultaba demasiado familiar. Bajó del carruaje y Marie me siguió mientras yo avanzaba sin dudar hacia el interior del callejón, pero al final no pudo contenerse y preguntó: —S-señorita… ¿Puedo preguntar adónde vamos? La voz de Marie temblaba ligeramente, como si hubiera presentido algo ominoso. Fingí no escuchar la pregunta de Marie y aceleré el paso hacia el edificio donde se encontraba el mostrador de información de Allen. Marie, incapaz de volver a preguntar, me siguió a pequeños pasos. Entonces descubrió un edificio que le resultaba familiar y, sin darse cuenta, dio un respingo. Con el rostro completamente pálido, se adelantó y me bloqueó el paso mientras exclamaba: —¡¿P-por qué vamos allí?! Me detuve frente a Marie, que parecía decidida a no moverse hasta que le diera una respuesta. Al ver sus labios apretados con terquedad, solté un suspiro suave y le respondí con voz calmada: —Tú también lo viste la última vez, ¿no? En este callejón, cuando mi hermano y su alteza el príncipe del ducado discutieron. Sólo entonces pareció recordarlo, y los ojos de Marie se abrieron un poco. Encogiéndome de hombros, añadí: —En ese momento, Su Alteza el príncipe del ducado dijo claramente que viniera cuando necesitara ayuda. —S-sí… eso es cierto, pero… —Por eso he venido. Voy a pedirle al príncipe del ducado que nos ayude a encontrar a alguien que pueda examinarte. —Señorita… —Te lo diré de antemano: no es algo de lo que tengas que preocuparte. Su alteza el príncipe del ducado también dirige una red de información, así que no hay riesgo de que divulgue nada de esto en otro sitio. Mientras decía esas palabras, como si intentara tranquilizarme a mí misma, me di cuenta de algo. Tal vez el hecho de que Marie muriera con tanta frecuencia en la ruta de Diel se debía a los efectos secundarios de la magia de petrificación. Marie, angustiada al verme pasar de largo con expresión seria, gritó: —¡E-espere un momento, señorita! Para ser honesta, todavía me sentía bastante inquieta porque la favorabilidad de Allen conmigo no era alta, pero… «Si realmente son efectos secundarios, es mejor detectarlos cuanto antes». Volví a armarme de valor una vez más y seguí avanzando. Al ver el picaporte de bronce con forma de cabeza de oso, mi corazón finalmente se calmó. Justo cuando, tras tomar una decisión firme, saqué la media máscara con forma de conejo que había traído para ponérmela, la puerta se abrió de repente desde dentro y, sobresaltada, dejé caer la máscara. Mientras dudaba sobre qué hacer al ver la máscara caída a los pies del hombre que salía, él se agachó y la recogió por mí. Seguí con la mirada la mano que levantaba la máscara. —Ah, graci… ¿eh? Era un encuentro inesperado. Y, por su expresión, parecía que para él también lo era. —No esperaba encontrarla aquí. Al oír la voz de Estierne, incliné la cabeza apresuradamente para saludar. —Presento mis respetos a su alteza el Gran Duque Kaician. Él me tendió la media máscara con forma de conejo. Si uno quería usar la red de información, era una regla tácita entrar al edificio de Allen usando una máscara. Había intentado entrar discretamente, pero acabé siendo descubierta por él. Mordiéndome los labios, tomé la máscara con una mano torpe. —G-gracias. —Así que esa es la regla de este lugar. Y parecía que él también se había dado cuenta de ello. Alguien como Estierne seguramente ya sabía que Allen manejaba una red de información. Lo que no estaba claro era si también sabía que para pedir los servicios de la red de información había que llevar una máscara puesta. Me sentí incómoda, como si le hubiera revelado un secreto que no era del todo un secreto. Por eso, su comentario me dejó sin saber si asentir o negarlo. «Cuando te hacen una pregunta que no puedes responder, lo mejor es retirarte.» Le hice una breve reverencia e intenté entrar al edificio evitándolo. Lo hubiera logrado, si tan solo Estierne no hubiera cerrado la puerta del edificio justo delante de mí. Sorprendida por la puerta cerrada frente a mis ojos, lo miré. Estierne sonrió con aire juguetón y dijo: —¿Sabe algo, señorita? —…¿? —Soy más competente de lo que parece. —¿Qué…? Sus palabras, dichas sin contexto alguno, hicieron que mi voz se elevará sin querer. Al ver mi reacción, sonrió suavemente y se inclinó hacia mí. —Así que, si hay una oportunidad de ayudar a la señorita, ¿por qué no me la concede a mí? —…No entiendo qué intenta decirme, Su Alteza, Gran duque. Sin poder captar sus intenciones, di un paso atrás mientras respondía. Estierne, aun viendo mi expresión cautelosa, añadió con total tranquilidad: —Desde tan temprano viene con una máscara a ver al príncipe del ducado, y además su doncella que está detrás no deja de lucir inquieta…por lo tanto, eso me hizo pensar que usted necesita algo de él. —… —Y lo que sea que la señorita quiera obtener del príncipe del ducado, yo también puedo dárselo. —… —Por ejemplo, información, monedas de oro o contactos. Aquellas palabras que tanto deseaba oír, en cambio, avivaron mi desconfianza. Así que con el rostro serio, le respondí: —No veo ninguna razón por la que Su Alteza el Gran Duque deba de darme algunas de esas cosas. Ante mis palabras, los ojos azules de Estierne se volvieron hacia mí. Mientras Estierne sostenía mi mirada en silencio, la comisura de sus labios se curvó en una sonrisa. —No comparto su opinión. Desde mi punto de vista, en Arbonis no hay nadie que deba devolverle algo tanto como yo a la señorita. Sus largos dedos señalaron suavemente el broche de lapislázuli que llevaba. —…Usted ya me devolvió el favor la otra vez con el adorno de lirios del valle. —Eso creí, pero esta vez la señorita volvió a salvar la vida de mi hermana menor, Peridelin. Ante esas palabras, lo miré sorprendida. La última expresión que había visto en el rostro de Peridelin no era muy buena, así que asumí que no le había contado a Estierne lo ocurrido ayer. Al menos, no que Diel y yo la habíamos salvado. «¿Será porque su nivel de confianza era alto?». Dejando de lado esa incógnita sin respuesta, le pregunté: —Entonces, ¿me ayudará porque salvé la vida de la señorita Peridelin? Ante mi cautelosa pregunta, Estierne me observó por un momento. Estierne parecía pensar cómo responder, hasta que sonrió suavemente y dijo: —Para ser sincero, mis verdaderas intenciones son un poco distintas. —…¿? —Si esta vez ayudó a la señorita, pienso que en el futuro cuando vuelva a necesitar ayuda de alguien, creo que yo seré el primero en venirle a la mente. —¿Qué? Me quedé atónita por sus palabras inesperadas, y sin darme cuenta se me escapó la pregunta. Su sonrisa, imposible de descifrar, contrastaba con la seriedad de su expresión, haciendo imposible identificar sus verdaderos sentimientos. —Por eso quiero ayudarla. ¿Por qué quería que pensara en él cuando necesitara ayuda? ¿Con qué propósito? Cuanto más hablaba con él, más preguntas llenaban mi mente. —…¿Puedo preguntar por qué quiere que piense en el Gran Duque cuando necesite ayuda? —Hay varias razones. —¿Varias? —Claro, no espero que tenga muchas situaciones en las que necesite ayuda. —… —Solo quiero que, sea cual sea la razón, cuando se encuentre en una situación difícil, la persona que recuerde sea yo. —…Es difícil de entender. La comisura de sus labios se levantaron formando una línea curva. —Entonces digamos, por ahora, que es simplemente para devolverle el favor. «Qué persona tan extraña». No podía señalar exactamente por qué, pero en muchos sentidos era alguien realmente extraño. No solo porque fuera un personaje de una ruta oculta que ni siquiera sabía que existía, sino también por decir cosas tan difíciles de interpretar. Aunque lo más incomprensible de todo era que, por alguna extraña razón, mi corazón se relaja ligeramente cuando estoy a su lado. «…¿Qué debería hacer?». Sin embargo, si lo piensas con lógica, lo correcto habría sido elegir a Allen. Aunque su favorabilidad conmigo no era tan alta, al menos sabía qué le gustaba y qué no. Pero con Estierne no era así. Al no aparecer ninguna ventana del sistema, no sabía siquiera si sentía favorabilidad por mí, y aunque así fuera, desconocía completamente el porcentaje. Por supuesto, para la gente común, era normal que los sentimientos de la otra persona no se expresarán en números. Pero yo ya estaba acostumbrada a ver los sentimientos de los otros a través de números, así que, por reflejo, miraba al vacío donde normalmente aparecería la interfaz de la favorabilidad. «La respuesta sobre a quién elegir ya debería estar clara… entonces, ¿por qué…?» Aun así, estar con Estierne me resultaba más cómodo que estar con Allen. Y, al parecer, a Marie también. «Señorita, mejor pídale ayuda al Gran Duque, ¿sí?» Los ojos de Marie, cuando la miré de reojo, parecían decir exactamente eso. Al ver su rostro visiblemente más animado, solté un suspiro leve y dije: —No ayudé a la señorita Peridelin esperando recibir algo a cambio, pero ya que insiste en devolver el favor, no lo rechazaré. Él sonrió suavemente y, al notar que algunas personas empezaban a mirarnos de reojo, se inclinó hacia mí. —Entonces, como ya está todo dicho, ¿le parece bien si cambiamos de lugar primero?
Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela)

Continúa leyendo

Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela)

Capítulo 27

Siguiente Capítulo ›

Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 26

Estás leyendo el capítulo 26 de Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela), un novela. \[Has muerto\] Ardi, atrapada en el tedioso ciclo de regresión después de reencarnar en el juego La Flor de Arbonis, debe alcanzar un final con los protagonistas masculinos según las reglas del sistema. Pero esta… Este capítulo tiene publicado el 4 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Long Manyue & Lezz. Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) tiene 31 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.