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Leer Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 25 online gratis en español

🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
—¿Piedras mágicas? ¿Se necesitan piedras mágicas para la investigación? Lev, que estaba respondiendo de mala gana, se sobresaltó ante la inesperada pregunta de Estierne y se quedó parpadeando, desconcertado. Solo cuando Ban le dio un leve golpecito en el hombro, Lev reaccionó y respondió apresuradamente. —En el caso de la magia de alto nivel, como la petrificación, normalmente es así. En especial porque ya se sabe que los efectos secundarios de la petrificación pueden llegar a ser mortales, así que no se puede experimentar con personas. —… —Por eso, normalmente se experimenta con piedras mágicas hasta que el hechizo se estabiliza, aunque incluso eso tampoco es fácil. Cómo bien sabe, el comercio de las piedras mágicas está bajo la vigilancia del palacio imperial. —Si las piedras mágicas son necesarias para eliminar los efectos secundarios, ¿por qué preocuparse por la vigilancia imperial? Cuando Ban escuchó las palabras de Lev, se giró hacia él y le hizo una pregunta. Lev, que lo miraba con una expresión de que no entendía por qué preguntaba eso, soltó un profundo suspiro antes de responder. —¿De verdad estás preguntando eso? ¡Por supuesto que es por los rumores! —… —Piénselo bien. Cuando se comercian las piedras mágicas, la vigilancia imperial es algo inevitable. Y si llega a correrse el rumor de que se necesita no para fabricar artefactos mágicos, sino para solucionar un problema de la magia en sí, ¿quién compraría los artefactos mágicos que vende la torre mágica? Al escuchar a Lev hablar con tanta vehemencia, Ban apartó la mirada con incomodidad. Si las palabras de Lev resultaban ciertas, ahora tenía sentido porque Diel le había pedido piedras mágicas. «Entonces lo único que queda por aclarar son esas huellas en el bosque…» Aunque Neitcha bordeaba el mar, no era un lugar donde los barcos pudieran anclar. Porque detrás de ella se alzaba un acantilado escarpado. Eso solo podía significar una cosa: no pretendían ir más allá de Neitcha, sino que tenían un objetivo allí mismo. «¿Qué se puede obtener en Neitcha?». Mientras fruncía el ceño y reflexionaba, una idea cruzó fugazmente por la mente de Estierne. Era solo una sospecha, pero no perdía nada con comprobarlo. —¿A dónde va? —Hay algo que quiero confirmar. No hace falta que me sigan. Dejando atrás a las dos personas que lo miraban con curiosidad, Estierne salió del despacho. Philoa. Era una de las plantas que sólo crecían en Neitcha y tenía un excelente efecto analgésico. Sin embargo, una vez que su efecto medicinal desaparecía, el dolor se intensificaba, y en algunas personas provocaba efectos secundarios, por lo que en Arbonis su cultivo y recolección estaban prohibidos por razones de seguridad. El problema era que la philoa sólo podía obtenerse en Neitcha, territorio de Arbonis, por lo tanto había extranjeros que venían al país con el único objetivo de obtenerla. Y la mayoría de ellos vendían la philoa recolectada a través del mercado negro. «Hace unos días también apareció a la venta en el mercado negro.» El nombre de la persona que vendió la philoa era Grinner. Debido a la naturaleza del mercado negro, era muy probable que Grinner fuera un seudónimo. Y Estierne, que investigaba a la persona que usaba ese alias por orden del emperador, había descubierto recientemente a alguien sospechoso. —N-no esperaba que el gran duque viniera a v-visitarme. El príncipe del Ducado de Efren, Allen Basilic. Como príncipe del ducado, dirigía el gremio mercantil Bonvermoon y disfrutaba de una riqueza comparable a la de la familia imperial. Estierne pensaba que era imposible que hubiera acumulado semejante fortuna únicamente por medios legales. Especialmente porque la fecha de entrada de Allan en Arbonis coincidía con el período en que Grinner estuvo activo. Dejando de lado las sospechas que se acumulaban unas sobre otras, Estierne le sonrió. —He venido a pedirle un consejo, al príncipe del comercio. —¿C-consejo? —Sí. Ante las palabras incomprensibles de Estierne, Allen lo miró con desconfianza. Estierne añadió: —Como su alteza también dirige un gremio comercial, pensé que conocería bien el mercado negro. Allen respondió a la pregunta de Estierne con una expresión incómoda. —N-no creo s-ser de mucha a-ayuda. L-lo que yo sé no es diferente de lo que sabe cualquiera. Estierne lo observó fijamente, sin parpadear. Como se esperaba de un propietario de uno de los mayores gremios, Allen era experto en ocultar sus emociones. —Entonces, ¿tampoco ha oído hablar de alguien llamado Grinner? —¿G-Grinner? —Dicen que es el nombre de alguien que recientemente vende una hierba narcótica llamada philoa en el mercado negro. —N-no sabría decirle. Yo no lo conozco. Ni siquiera ante las palabras adicionales de Estierne, Allen dejó de negar con la cabeza. Estierne levantó levemente las comisuras de los labios al ver su apariencia y dijo: —Entiendo. Entonces, si llega a saber algo sobre él más adelante, hágamelo saber. —S-sí, así lo haré. Después de terminar de hablar, Estierne se levantó de su asiento. Al verlo levantarse sin más conversación, Allen frunció el ceño. Cuando Estierne se dirigía a la puerta, se giró como si acabara de recordar algo. —Ah, he oído que miembros de su gremio también han entrado al país esta vez. Les informo que será mejor que eviten acercarse a Neitcha o al Bosque Fronterizo. —¿P-puedo preguntar la r-razón? —… —N-no será que el Imperio e-está s-sospechando de los ciudadanos del ducado, ¿verdad? Estierne respondió con una expresión indiferente a la pregunta de Allen, quien tenia una expresión endurecida. —Si no desea levantar sospechas, lo mejor es no hacer nada que las provoque en primer lugar, ¿No? °❀⋆.ೃ࿔\*:・°❀⋆.ೃ࿔\*:・ —¡Señorita, por fin es el día en que se levanta su arresto domiciliario! ¿Va a salir? Observé en silencio a Marie mientras corría la cortina junto a la ventana. Al notar mi mirada, ella se frotó la mejilla con incomodidad y preguntó: —¿Tengo algo en la cara? —¿Tu cuerpo está bien? —¿Mi cuerpo? Ante mis palabras, los ojos de Marie se movieron incómodos hacia un lado. Al ver mi expresión preocupada, respondió con un tono deliberadamente animado. —¡Claro que sí! ¡Estoy perfectamente! —¿Fuiste a que te revisara un médico? —¿Una revisión? No, no. Esto no es tan grave como para necesitarlo. Al verla evitar mi mirada, se me escapó un suspiro. Con una voz un poco más baja, le pregunté mientras ella se movía nerviosa. —¿Es por mi culpa, verdad? —¿Eh? ¡No! ¡Para nada! Marie agitó las manos negándolo, pero yo sabía perfectamente que evitaba ir al médico para que no me culparan a mí. Mientras me pasaba la mano por el rostro, abrumada, Marie añadió apresuradamente: —De verdad, no se preocupe, señorita. Al principio sí me inquietó un poco, pero gracias a usted no estuve mucho tiempo bajo la magia de petrificación, ¿verdad? Así que seguro que estaré bien. —Aun así, hasta que no te revisen adecuadamente, seguirás intranquila. Y yo también. Marie se estremeció un instante ante mis palabras, y luego negó con la cabeza con expresión firme. —No, yo no estoy nada intranquila, así que de verdad no tiene que preocuparse. —… —Y, siendo sincera, me da más miedo que, si voy a revisarme, su excelencia el marqués se entere de lo que pasó ayer. Usted no tiene la culpa de nada, pero él seguro volverá a culparla. —Pero tampoco fue culpa tuya que te lanzarán la magia de petrificación, Marie. Cuando hablé con firmeza, Marie me miró con un gesto de incredulidad Marie cerró la boca de golpe, como si las emociones se le hubieran subido de golpe. Luego, evitando mi mirada, respondió titubeando: —P-pero yo soy su doncella… Tengo la obligación de protegerla del peligro. —Señorita, ¿qué hago? Creo que voy a morir… ¿Cómo voy a irme dejándola sola…? Al escuchar las palabras de Marie, aquella voz que había enterrado en lo más profundo de mi memoria volvió a abrirse paso en mi mente. Aunque no dije nada, al recordar ese momento sentí la garganta cerrarse con fuerza. Mordí mis labios un instante y, tras tragar las emociones que me invadían, le dije a Marie: —No necesito a alguien que muera por mí, Marie. —…Señorita. —Necesito a alguien que permanezca conmigo durante mucho tiempo. Después de dar una respuesta tranquila, puse en orden mis pensamientos. «Debo encontrar a alguien que conozca bien la magia de petrificación, que es de alto nivel. Y para evitar rumores innecesarios, lo mejor sería que buscara a alguien discreto…». El primer rostro que me vino a la mente fue el de Heron. Además, él mismo había dicho que lo buscara si alguna vez necesitaba ayuda. Pero ¿de verdad Heron ayudaría sin hacer preguntas? Si llegaba a enterarse de la situación, incluso podría responsabilizar a Marie. «No, Heron no.» Descarté rápidamente a Heron de la lista de candidatos y seguí pensando si habría otra persona. Entonces, de pronto, el rostro de un hombre apareció en mi mente. —G-gracias por decir que fue un m-malentendido, señorita Ardi. S-si alguna vez necesita mi ayuda, v-venga a buscarme cuando quiera. …Allen Basilic. La verdad es que ir a buscarlo confiando solo en esas palabras dichas al pasar\[1\] podría parecer, en cierto modo, una locura. —Marie, ayúdame a prepararme para salir. —¿Va a salir? —Sí. Para mi no había otra opción más que esa, en ese momento. … GLOSARIO: \[1\] Palabras dichas al pasar: Expresión que se refiere a comentarios hechos de manera casual y sin intención, pronunciados sin darles mayor importancia ni reflexionar en sus consecuencias, generalmente sin la seguridad de que sean exactos o relevantes.
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Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 25

Estás leyendo el capítulo 25 de Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela), un novela. \[Has muerto\] Ardi, atrapada en el tedioso ciclo de regresión después de reencarnar en el juego La Flor de Arbonis, debe alcanzar un final con los protagonistas masculinos según las reglas del sistema. Pero esta… Este capítulo tiene publicado el 26 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Long Manyue & Lezz. Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) tiene 31 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.