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Leer Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
Abrí los ojos, que había cerrado fuertemente, y miré a mi alrededor con rapidez. Por suerte, el destino del pergamino que había roto esta vez parecía ser la Plaza Central de Erhel, la capital. Al ver la fuente de la plaza más allá del callejón, mis piernas que ya se encontraban sin fuerzas, se derrumbaron sobre el suelo. Cuando me di cuenta de que estuve a punto de ser atrapada por aquellos hombres, el corazón me latió con fuerza. Me aparté el cabello que se me había deslizado al rostro y fruncí el ceño. Con el inesperado encuentro, una vez más surgió una duda en mi mente. «¡Ese hombre también vio al niño!» Hasta hace poco, había pensado que aquel niño podría ser solo una ilusión creada por mí, quién ya estaba enloquecida por haber pasado por tantas muertes. De no ser así, ¿cómo podría saber algo que nadie más conoce, cómo mi secreto? Pero... «Aunque solo lo vi un instante, sus ojos parecían tener grabados el Árbol del Mundo de Neitcha en ellos.» Al escuchar las palabras del hombre, que coincidían exactamente con el color de ojos que yo había visto, me di cuenta de que ese niño podía ser visible para otras personas también. Al menos eso significaba que no estaba loca, lo cual era un alivio… o tal vez debería temer aún más a la misteriosa existencia de ese niño. Mientras miraba el broche de lapislázuli que aún tenía en la mano, me mordí los labios. Apenas aparté la vista, y una vez más apareció ante mis ojos la ventana del sistema \[\ Broche masculino con símbolo del Árbol del Mundo, incrustado con lapislázuli. Función: ??? Propietario: ???\] —¿Se refiere a ese niño como el propietario? Eso pensé, pero no tenía certeza. Después de todo, tal como decía el sistema, este broche era para hombre, y el niño que vi claramente era una niña. Mientras observaba la ventana del sistema, que aún no revelaba sus misterios, con un sentimiento de incertidumbre, escuché a lo lejos la voz de Marie llamándome —¡Señorita! ¿Dónde está usted? —Ah, Marie. Pensando en Marie, que seguramente estaba corriendo de un lado a otro buscándome con el rostro pálido, me levanté apresuradamente. Mis piernas, aún temblorosas por la experiencia increíble que acababa de vivir, apenas me sostenían, pero no tenía otra opción. Aunque fuera solo por no disminuir la escasa confianza que mi padre tenía en mí, debía volver cuanto antes a la mansión. °❀⋆.ೃ࿔\*:・°❀⋆.ೃ࿔\*:・ Arena circular de Elle. Ese lugar había sido construido en honor a Elle, la heroína que, junto al dragón Elvora, salvó Arbonis cuando estuvo a punto de ser devorada por los monstruos. La familia imperial celebraba cada año un torneo de combate allí para demostrar la fortaleza de Elle y que Arbonis seguía firme frente a las amenazas de los monstruos. Cualquiera podía participar sin importar su estatus, por lo que todos los que sabían manejar un arma se presentaban sin falta. El torneo se dividía en tres días: dos para las rondas preliminares entre plebeyos y uno para las finales, en las que se enfrentaban los vencedores contra los nobles. Por supuesto, quienes no participaban disfrutaban durante esos tres días del gran festival celebrado en Erhel en conmemoración del torneo. Y hoy era la mañana del tercer día, cuando se celebraban las finales. Yo había acudido a la arena desde temprano con mi padre para animar a Heron, quien participaba en el torneo. La verdad, no tenía ni una pizca de ganas de animar a Heron después de que tiró la tartaleta al suelo, pero el simple hecho de asistir al torneo ya me había ganado algunos puntos con mi padre, así que decidí verlo como algo positivo. \[\ La confianza de Baltanium Aidellis ha aumentado en un 2%. Confianza actual: 13% → 15%\] \[\ La cantidad máxima de oro que puedes llevar ha aumentado. (Máximo: 15 oros) Oro actual de Ardi: 7 oros\] —El asiento del Marqués Aidellis está por aquí. Mi padre y yo, guiados por un caballero, tomamos asiento en un lugar con buena vista al escenario. Mi padre, que se había acercado a la barandilla para observar el campo de batalla, le preguntó al mayordomo Deren. —¿Hay alguien entre los participantes de este año que pueda ser rival de Heron? Ante la pregunta de mi padre, Deren reflexionó un momento antes de negar con la cabeza. —Según lo confirmado en el área de registro, no hay nadie. Al escuchar su respuesta, la comisura de los labios de mi padre se curvó con satisfacción. —Entonces, este año también ganará Heron. —Sí. Parece que incluso la gente que vino a ver el torneo da por hecho que el joven Heron será el vencedor. Mientras escuchaba la conversación de ambos, observé el escenario aún vacío. No sabía si era una suerte o una desgracia, pero tal como decía Deren, el ganador del torneo probablemente sería Heron. «Incluso después de repetir el tiempo varias veces, Heron siempre ha ganado este torneo. No hay razón para que ahora sea diferente.» Tras mirar por un momento la arena vacía, me levanté de mi asiento y me dirigí a mi padre. —Voy al tocador un momento. Aun con mis palabras, mi padre no desvió su atención. Sin apartar los ojos del escenario, habló en voz baja —No debes comportarte sin decoro y manchar el nombre de los Aidellis, Ardi Aidellis. —Sí, lo tendré presente —respondí brevemente y me di la vuelta para alejarme del lugar. Marie, que había estado conteniendo la respiración y observando a escondidas la conversación con mi padre, rápidamente me siguió. Caminando apresuradamente detrás de mí, me habló en voz baja en cuanto se alejaron las demás personas. —Disculpe… señorita. —¿Sí? —¿Cree que el señor marqués haya notado que usted desapareció repentinamente hace una semana? Ante su pregunta, repasé mentalmente lo ocurrido durante la semana pasada. La actitud de mi padre no había sido muy diferente a la habitual. Con el corazón algo más tranquilo, respondí con voz despreocupad. —No lo sabe. Si lo supiera, ya me habría castigado. —¿Verdad? ¡Uff! Cuando dijo de repente que no debías manchar el nombre de los Aidellis, pensé que tal vez ya sabía algo… —Marie, ¡shhh! Rápidamente le tapé la boca, que no paraba de parlotear como un pajarito nervioso, y me llevé un dedo a los labios. Apenas la silencié, se escucharon murmullos de gente a la distancia. De inmediato se dio cuenta de la situación y cerró la boca apresuradamente. Al ver cómo Marie asentía con la cabeza, retiré la mano que le cubría la boca y le pregunté. —De todas formas, ¿seguro que no pasó nada raro cuando desaparecí ese día? —No, de verdad, no se preocupe… ¡Ah! Bueno, no sé si esto cuente como algo raro, pero… —¿Qué? —El Maestro de la Torre Mágica dejó dicho que espera con ansias su próxima reunión. Recordando la expresión de Diel aunque no lo viera, podía imaginarla claramente, entorné los ojos. «¿Una próxima reunión? Ojalá no nos volvamos a ver en esta vida.» Marie, que me seguía dando pequeños pasos rápidos, levantó la voz confundida al ver que me dirigía en la dirección contraria al tocador. —¿Adónde va, señorita? ¿No dijo que iba al tocador? —Solo salí a tomar un poco de aire fresco —respondí con indiferencia mientras me detenía bajo un viejo árbol ubicado en el patio trasero del estadio. El árbol era tan grande que ni siquiera abriendo ambos brazos podría abarcarlo, y su follaje espeso proyectaba una profunda sombra verde. Cuando el viento sopló con fuerza, se oyó el susurro de las hojas al moverse y, entre ellas, la luz del sol se filtró y se rompió en destellos. A diferencia del estadio, donde resonaban los choques de espadas y lanzas, el ambiente tranquilo que ofrecía ese viejo árbol me resultaba agradable. Mientras observaba el árbol por un momento, me giré hacia Marie, que estaba a mi lado, y le pregunté. —Ah, Marie. ¿Qué pasó con el favor que te pedí la otra vez? ¿Mostraste el broche a los artesanos? —Por supuesto —Marie, que llevaba el broche consigo, me lo entregó mientras añadía—. Como me pidió que lo mantuviera en secreto, fui personalmente a ver a los artesanos. Todos dijeron que no tenía ninguna parte que necesitara reparación. Tampoco parecía tener una función oculta. —¿De verdad? —Sí, dijeron que estaba tan bien cuidado que ni siquiera era necesario volver a engastar la joya. «Así que no era cuestión de repararlo para descubrir alguna función oculta.» Mientras asentía al tomar el broche de nuevo, Marie me preguntó con cautela. —Por cierto, ese broche… ¿es el que usted estaba buscando en la tienda del centro la otra vez? ¿Dónde lo consiguió? —Alguien me lo dio. —¿Perdón? —Alguien me lo entregó. No sé con qué intención, pero me lo dieron —respondí mientras mordía mis labios. Lo cierto es que, después de cruzar la mirada conmigo, aquella niña dejó el broche como si quisiera que lo viera y luego escapó. Si lo miraba así, claramente me lo había dado… pero como no entendía su intención, no me servía de nada. Marie ladeó la cabeza, confundida por mis palabras crípticas, pero al oír una trompeta resonar a lo lejos, habló rápidamente. —Um, creo que deberíamos volver a nuestros asientos. Parece que el torneo está por comenzar. Asentí ante sus palabras y me di vuelta para regresar al estadio, pero entonces sentí una mirada clavada en mí desde algún lugar. Alcé la cabeza y observé los alrededores, pero no había nadie. —¿Pasa algo? —No, nada. Pensando que probablemente estaba demasiado sensible por todo lo que no se había resuelto aún, apresuré mis pasos.
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Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 11

Estás leyendo el capítulo 11 de Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela), un novela. \[Has muerto\] Ardi, atrapada en el tedioso ciclo de regresión después de reencarnar en el juego La Flor de Arbonis, debe alcanzar un final con los protagonistas masculinos según las reglas del sistema. Pero esta… Este capítulo tiene publicado el 22 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Long Manyue & Lezz. Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) tiene 31 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.