arrow_back

Leer Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 10 online gratis en español

🏴 Grupo: Long Manyue & Lezz✍️ Traducción: Long Manyue & Lezz
—¿Capitán, salimos en una hora...? ¿Qué está haciendo ahora mismo? Un hombre con una cicatriz vertical en el ojo izquierdo preguntó mientras observaba el desorden dentro del cuartel. Al ver que su superior no respondía, inclinó ligeramente la cabeza con curiosidad y volvió a hablarle. —¿Perdió algo, señor? Solo entonces la mirada del otro se volvió hacia él. Con un leve ceño fruncido entre sus ordenadas cejas, respondió. —Perdí el broche, Ban. —¿El broche? —Estoy seguro de que lo dejé sobre la mesa. Ban frunció el ceño, confundido, y preguntó con expresión de desconcierto. —¿Se refiere al broche de lapislázuli que siempre lleva puesto? —Sí. ¿Lo viste hoy? —No, lo último que recuerdo fue haberlo visto ayer en la cima del monte Valt, donde entrenamos. Al oír la respuesta tranquila de Ban, los ojos del otro se entrecerraron. Mirando al joven, preguntó con voz incrédula. —¿No será que ese tal Kane está gastando una de sus bromas? —Ese tipo sabe valorar su propia vida, señor. —Entonces, ¿qué pasa con los demás? —Igual. Puede que con otras cosas, tal vez, pero nadie es tan tonto como para esconder el broche que usted tanto aprecia. —… —Además, ¿quién iba a escalar una montaña como esta solo para robar un broche? —No es que lo aprecie tanto. Ante esa respuesta cortante, Ban se encogió de hombros. No había nadie en la unidad que no supiera que el jefe nunca salía sin ese broche en días importantes. Molesto por la actitud de Ban, el hombre frunció el ceño. —No me crees. —La verdad, después de ver cómo ha llevado ese broche durante ocho años y sin parecer costoso es difícil creer que no lo aprecie. —¿Ocho años ya? —Sí. Ya lo llevaba puesto cuando lo vi por primera vez. El hombre entrecerró los ojos por un instante ante esas palabras, y luego suspiró levemente. —En cualquier caso, no es que lo aprecie. Solo me siento extraño sin él. —La mayoría de la gente llamaría a eso “apreciar algo”, Capitan. Ban no se quedó callado ni un segundo. Ante su réplica, el hombre sonrió levemente mientras apoyaba la mano sobre su espada. —Tienes la lengua muy larga, Ban Foster. —… —Si quieres puedo cortarla a un largo más apropiado para ti. —No hace falta. Me gusta tal como está. Ante la rápida sumisión de Ban, el hombre se sacudió el cabello y se dejó caer pesadamente en la silla. Ban, que ya había escaneado el cuartel completamente revuelto, le habló. —Aunque diga que no lo aprecia tanto, si se siente tan vacío sin él, ¿por qué no me deja encargarle uno similar a un artesano? El hombre lo miró con una chispa de irritación por el tono burlón de Ban, pero pronto agitó la mano para desestimar la idea. —No hace falta. —¿Eh? Pero si lo está buscando, ¿no es porque lo necesita? —De todos modos, volveremos a la capital. Supongo que en la Mansión del Gran Duque debe haber otro broche parecido. Ban parpadeó confundido y preguntó con tono incrédulo. —¿D-De verdad le parece bien reemplazarlo así nada más? Cómo lo lleva puesto todos los días, pensé que era algo muy preciado para usted, capitán. —Te dije que lo llevo porque me siento raro sin él, nada más. —¿Así que ha estado usando eso durante 8 años porque se sentía “raro” sin él? Ante la pregunta de Ban, el hombre recordó repentinamente a la niña que le había dado ese broche. ¿Fue algo que recibí como agradecimiento por salvarle la vida? Salvar a alguien y recibir algo a cambio… Ese día fue la primera vez que obtuve ambas cosas. Tal vez fue incluso el inicio de su camino como caballero del imperio. Aunque aquel broche barato no tuviera valor material, para alguien que no tenía dirección ni propósito, fue un punto de partida que me mostraba el camino que debía tomar cuando no tenía uno. Era un símbolo, una señal en su vida. Por supuesto, ahora era un recuerdo borroso y ni siquiera podía recordar el rostro de la persona que se lo dio. —Sí. ¿Cuántas veces tengo que decirlo? Ban soltó un leve quejido. Ante su expresión, el hombre lo miró con curiosidad, como si pidiera una explicación, y Ban respondió un poco avergonzado. —La verdad… Había rumores de que usted usaba ese broche todos los días porque se lo había dado la mujer que le gustaba. —¿Qué? —Como todos apostaron a eso, no se pudo hacer la apuesta. Ahora que lo pienso, debí haber apostado lo contrario. El hombre torció los labios expresando su descontento con una sonrisa molesta. —Veo que el entrenamiento no ha sido tan duro si todavía tienen cabeza para hacer ese tipo de apuestas. —¿Perdón? —Cuando volvamos a la capital, me aseguraré de que el entrenamiento sea tan intenso que no puedan ni pensar en esas tonterías. Cuando el hombre hizo un gesto con la cabeza indicando que se marchara, la cara de Ban se puso pálida. Al parecer, había vuelto a decir algo que molestó al capitán. °❀⋆.ೃ࿔\*:・°❀⋆.ೃ࿔\*:・ —Lo notó… Entonces esa ruta... Una voz antinatural, como si no fuera humana, resonó. Al recordar de dónde la conocía, me lancé a la vuelta de la esquina. En ese oscuro callejón, donde ni siquiera entraba la luz del sol, había un niño cubierto con una túnica. El niño estaba de pie frente a una caja de madera podrida que le llegaba a la cintura. La escena me pareció inquietantemente similar al final de mi última vida, y mi corazón empezó a latir con fuerza. En ese momento, como si hubiera sentido mi presencia, el niño giró lentamente su cuerpo hacia donde yo estaba. A pesar de que la luz no entraba bien y la capucha cubría gran parte de su rostro, estaba segura: era el mismo niño que me había matado en la vida anterior. Aunque estaba descalzo, sus pies estaban limpios. Cerré los puños al verlo, aquel apuñalamiento en el abdomen no dejó huellas al pasar a la siguiente vida, pero el terror quedó grabado en mi mente. Tragué saliva, sintiendo un sudor frío recorrer por mi espalda. Sin poder decir palabra alguna, solo lo observaba. El niño pareció mirarme brevemente, luego dejó algo sobre la caja podrida y salió corriendo hacia la dirección opuesta. Sorprendida por esa acción inesperada, reaccioné tarde y corrí tras él. —¡E-Espera! ¡Tengo que preguntarte algo...! Pero al doblar la esquina, lo único que encontré fue un callejón sin salida cerrado por la pared exterior de un edificio. Parpadeé en silencio, sin saber qué pensar ante un lugar sin absolutamente ningún lugar donde esconderse. «¿Q-Qué es esto…» Ante una situación incomprensible, mi mente se quedó en blanco por un momento. Entonces, recordando de repente el objeto que el niño había dejado sobre la caja, me giré. Allí estaba el broche de lapislázuli. Exactamente igual al que había visto en mi vida anterior. Tras dudar durante un buen rato, lo recogí con cuidado, y en ese instante, una ventana del sistema brilló y apareció frente a mí. \[\ Broche masculino con un emblema del Árbol del Mundo incrustado con lapislázuli. Función: ???\] ¿Función? ¿Qué función? Miré la ventana del sistema con escepticismo. Había repetido decenas de vidas, pero jamás me había encontrado con una situación como esta, ni mucho menos con un objeto que tuviera alguna “función”. Mientras me quedaba mirando el sistema, incapaz de entender nada, comencé a oír voces acercándose. Conteniendo la respiración, me escondí hacia el callejón sin salida por donde había desaparecido el niño. —¿No viste pasar a un niño por aquí hace un rato? —¿Un niño? —¡Sí! Un niño con una túnica que parecía de noble. —¿Has estado bebiendo alcohol desde tan temprano? Ese hombre hablaba, sin duda, del niño que había desaparecido justo aquí, en este callejón. «¿Entonces no solo yo lo vi?» Por si acaso, preparé un pergamino de teletransportación dentro de mi ropa, lista para usarlo en cualquier momento, mientras seguía escuchando su conversación. —¡¿Qué borracho ni qué nada?! Claro, lo de que era noble es solo mi suposición, pero al verle las manos que salían por debajo de la túnica, eran las de alguien que jamás ha hecho trabajo duro. —No sé de qué estás hablando... El hombre murmuró con voz siniestra, como si su compañero no pudiera escucharlo. —Si lo vendemos a un tratante de esclavos, nos darán una fortuna. Aunque solo lo vi un instante, sus ojos parecían tener grabados el Árbol del Mundo de Neitcha en ellos. El otro estalló en carcajadas. Ante su burla, la respiración del hombre se volvió más pesada. —¿No me crees? —¡Claro que no! ¿Cómo podrías haber visto el Árbol del Mundo, que se supone que está en el extremo del continente Liam, si ni siquiera has salido de esta aldea miserable que está en el norte de Erhel? —¡E-Eso es...! La voz del hombre se volvió nerviosa ante la refutación. Pero el hombre continuó hablando como si la confrontación aún no hubiera terminado. —Y por lo visto no has oído los rumores... El Árbol del Mundo se ha marchitado. ¡Pero aún así, los ojos de ese niño parecían hechos de la madera podrida de ese árbol! —¿Qué estás diciendo? ¿Que el Árbol del Mundo se ha marchitado? —¿Qué crees que estoy diciendo? Está tan seco que ni siquiera el emperador podría negarlo si lo viera. ¿El Árbol del Mundo… se ha marchitado? Ante esas palabras, recordé la imagen del Árbol del Mundo que había visto hace unos ocho años. Entonces, sus frondosas hojas verdes cubrían el cielo. Acompañado de la leyenda de que un dragón protector del mundo habitaba en él, el Árbol del Mundo era venerado por todos los ciudadanos del Imperio de Arbonis. Esa noticia me dejó un extraño sabor en la boca. —¡Bah! Qué tonto fui por hablar contigo, que ni siquiera sabes el valor de ese mocoso. Si no me vas a ayudar, lárgate. Pero si llegas a atrapar a ese niño, ¡no te atrevas a decir nada más! La respiración agitada del hombre se fue intensificando. Instintivamente, retrocedí y rasgué el pergamino que tenía en la mano. En ese momento, el hombre dobló la esquina y nuestras miradas se cruzaron. —¡Mira, allí está...! Sus ojos se abrieron de par en par por la sorpresa, y antes de que pudiera terminar su frase, fui envuelta nuevamente en una luz cegadora.
Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela)

Continúa leyendo

Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela)

Capítulo 11

Siguiente Capítulo ›

Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) Capítulo 10

Estás leyendo el capítulo 10 de Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela), un novela. \[Has muerto\] Ardi, atrapada en el tedioso ciclo de regresión después de reencarnar en el juego La Flor de Arbonis, debe alcanzar un final con los protagonistas masculinos según las reglas del sistema. Pero esta… Este capítulo tiene publicado el 22 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Long Manyue & Lezz. Estoy Buscando Al Protagonista Para Ponerle Fin A La Historia (Novela) tiene 31 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.