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Leer Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3212 online gratis en español

🏴 Grupo: Ramirez✍️ Traducción: Ramirez
En los recuerdos de Sombra, el Teatro de la Esperanza era un lugar espantoso. Muchas de sus vidas habían terminado aquí —algunas sucumbiendo a heridas terribles en las jaulas bajo la arena, otras sobre su superficie roja como la sangre—. Su sangre y el júbilo de la multitud frenética alimentaban la hechicería del gran coliseo, por lo que había asumido que era una clase de magia siniestra y malevolente. Sin embargo, ahora que había presenciado el Teatro de la Esperanza en su estado original, se daba cuenta de que estaba equivocado. No eran las muertes de los esclavos enjaulados las que alimentaban la hechicería que el Demonio del Deseo había creado, ni tampoco era su sangre. En su lugar, eran los espectadores. Sus emociones, para ser precisos. Mientras Sombra observaba la obra, vio torrentes de esencia de alma fluyendo a través de las vastas runas talladas en la piedra blanca del coliseo de Hope. La fuente de esa esencia de alma era la multitud jubilosa —cuanto más emocionados y eufóricos estaban los miembros del público, más esencia había—. Seducidos por el canto del coro y las poderosas voces de los actores, alimentaban el teatro. Sin embargo, no lo alimentaban con su propia esencia de alma. Sombra no sabía cómo, pero eran sus emociones mismas las que se transformaban en energía mística... verdaderamente, una hechicería digna de uno de los daemons. La fuente de la esencia de alma era interesante. Mucho más interesante, sin embargo, era el objetivo del vasto encantamiento. Sombra no era lo suficientemente poderoso ni conocedor como para discernir los secretos de la hechicería divina, pero sí logró vislumbrar su propósito fundamental. La menor parte del poderoso encantamiento era canalizada de vuelta al gran coliseo, realzando el disfrute de la multitud, haciéndola más susceptible al poder mundano de la cautivadora actuación. Sin embargo, una medida mucho mayor era canalizada directamente hacia las profundidades del Reino de la Esperanza, nutriéndolo. Sombra no estaba seguro de qué forma exacta tomaba ese alimento, pero estaba seguro de que el Teatro de la Esperanza estaba nutriendo y protegiendo esta tierra. Era bastante ingenioso. En las manos del Demonio del Deseo, el gran teatro era una fuerza gozosa y benevolente que beneficiaba a la gente de su reino. En las manos de aquellos que vendrían después de ella... se convertiría en el monstruoso Coliseo Rojo, un altar de la Guerra empapado de sangre. Lo cual no quería decir que el Coliseo Rojo no beneficiara a la gente. Era solo que su poder serviría a un propósito mucho más malevolente en manos de su futuro dueño. —Eso fue genial, ¿verdad? Noctis parecía satisfecho, al menos. —Ahora eso es cultura... ¡ah, el vestuario, la poesía! Simplemente maravilloso. El joven Trascendente sonrió de oreja a oreja. —¡Incluso si la máscara que usaron para representarme no es ni de cerca lo suficientemente apuesto! Pero bueno. ¿Acaso hay algún artesano en el mundo que pueda capturar mi imponente semblante? Snuggle le dirigió una mirada de soslayo. —La mejor pregunta es si hay un actor en el mundo que pueda imitar tu vanidad... Sombra sonrió levemente, pero solo los escuchaba a medias. Mientras salían del gran teatro, no pudo evitar mirar sus impecables muros blancos. Una vez más, sus recuerdos se estaban agitando, y se sentía impotente para resistirse a ellos. Recordaba una de sus vidas pasadas: una vida feroz y desafiante pintada en tonos de rojo. En esa vida... era una chica a la que nadie amaba. Nació en los barrios marginales de una ciudad próspera. A su padre no le importó lo suficiente como para ponerle un nombre, desvaneciéndose en los callejones oscuros. Su madre la vio como una carga y la abandonó en las sucias calles. La gente que la veía solo estaba llena de irritación y ira. De aquellos tiempos, todo lo que recordaba era hambre y soledad... y desprecio. Por suerte, había nacido con el cabello de un color poco común en esas partes. A las niñas huérfanas con cabello rojo se las confiaba a menudo a una antigua orden de mujeres guerreras, y aunque su cabello era castaño, alguien decidió que era lo suficientemente parecido. Así que fue llevada a un templo en lugar de morir de hambre o de frío en las calles. Era demasiado joven para entender qué era una guerrera o quiénes eran los dioses; todo lo que sabía era que hacía calor en el templo y los adultos le daban comida gratis. En el templo, ya no estaba sola. Incluso le dieron un nombre. La vida en el templo no era fácil. Las niñas adoptadas por las sacerdotisas se someterían a un entrenamiento agotador y a una educación rigurosa. A aquellas que mostraban talento se les prestaba más atención; aquellas que se quedaban cortas eran criadas para ser esclavas del templo o expulsadas. Algunas morían. Ella no quería morir, pero no le importaría convertirse en esclava. A decir verdad, las niñas que habían sido consideradas no aptas para convertirse en guerreras llevaban una vida mucho más fácil... y aun así, ella entrenaba más duro que nadie. Eso era porque, aunque no lo entendiera claramente, quería atención. Después de todo, había muchos huérfanos como ella, pero solo unas pocas sacerdotisas que los entrenaban. Su tiempo era un tesoro difícil de ganar. La atención no era amor, pero por entonces, ella no entendía la diferencia. Incluso si lo primero se sentía vacío, lo quería de todos modos. Y así, se esforzó por ser la mejor. No era la más fuerte entre las niñas del templo, ni era la más rápida. Ni siquiera era la más inteligente... pero había una cosa que la separaba del resto. Era que nunca se rendía. Sin importar cuán doloroso o difícil fuera, siempre seguía adelante. Cada vez que caía, se levantaba. Soportó los moretones, los callos, las manchas de sangre. Caminó hacia adelante, un paso a la vez. Al cabo de un tiempo, se volvió más fuerte, más rápida y más inteligente. A medida que el número de niñas en el campo de entrenamiento disminuía, su dedicación nunca decayó. Muy pronto, ninguna de ellas podía derrotarla... y por eso la trataban con frialdad, exactamente igual que todos los demás lo habían hecho. Pero parecía que tenía talento. De hecho, su talento era monstruoso. A los diez años, mató a su primera Bestia. A los doce, aprendió a percibir la esencia del alma. A los catorce, Despertó. A los dieciséis, llena de vitalidad y de la delicada belleza de la juventud, desató su Aspecto. Ninguna de las sacerdotisas Despertadas en el templo podía derrotarla ahora. Fue entonces cuando todo cambió. Las sacerdotisas que antes habían sido frías y distantes empezaron lentamente a tratarla con calidez y afecto. Sus compañeras discípulas, que siempre habían sido hostiles y poco amistosas, de repente se mostraban simpáticas y atentas. Estaba feliz... Por un tiempo. Pero entonces, las cosas empezaron a empeorar. Las sacerdotisas nunca la dejaban sola, a menudo peleándose entre ellas sobre quién pasaría tiempo con ella. Su atención, que ella siempre había deseado, se convirtió en una carga en lugar de algo dulce. Las otras jóvenes discípulas eran peores. Sus ojos, sus sonrisas, sus voces... todo aquello empezó a ponerla nerviosa. Eran demasiado intensas, demasiado posesivas. Casi obsesionadas. No pasó mucho tiempo antes de que se derramara sangre. Así fue como descubrió su Defecto: su cruel y amargo Defecto. Consistía en que la gente no podía evitar amarla. Cuanto más tiempo pasaban con ella, mayor se volvía su amor, y más deseaban no separarse nunca de su lado. Estar siempre con ella... poseerla. Ese anhelo eventualmente los volvía locos. Algunos resistieron más tiempo, mientras que otros se rendían casi de inmediato. Pero al final, todos sucumbían. Huelga decir que eso causó un gran problema para el templo. ...A los diecisiete, fue enviada a la guerra. Convertida ahora en una verdadera Doncella de Guerra tras haber hecho el juramento, entró en el campo de batalla como sacerdotisa de la Diosa de la Guerra. Las cosas eran más fáciles en el campo de batalla, porque nadie vivía lo suficiente como para encapricharse con ella. Había sangre, había cuerpos desgarrados, había gritos de agonía y muerte. Había jóvenes soldados llamando a sus madres. Ella no llamaba a nadie, porque no recordaba a la suya. Su mundo se tiñó de rojo. Fue cortada, golpeada y quebrantada. Fue atravesada por hojas afiladas y despedazada por garras afiladas. Cayó en la tierra y se levantó de montones de cuerpos. Aprendió el horror, el dolor y el triunfo. Y nunca se rindió. Sus enemigos morían. Sus camaradas también morían. De aquellos que sobrevivían... se mantenía alejada, sabiendo que de otro modo caerían cautivos poco a poco. Estaba sola. Una guerra terminaba y otra empezaba. Viajó de un campo de batalla a otro, invicta, volviéndose más fuerte. Volviéndose temible. Lentamente, su fama se extendió y la gente comenzó a buscarla, no por su belleza, sino por su fuerza. Porque querían que luchara por ellos. Pero incluso bañada en su atención, en su deseo, seguía sintiéndose distante. Había un muro invisible entre ella y todos los demás. En sus viajes, solo hubo un ser que le hizo compañía. Solo hubo un ser al que nunca tuvo que abandonar, y que jamás murió. Que siempre estuvo a su lado. Era su diosa... la Diosa de la Guerra. Finalmente, al cumplir los veinte, se dio cuenta de una simple verdad. Era que la Diosa de la Guerra era su madre, su hermana y su compañera. Mientras la Diosa de la Guerra existiera, nunca volvería a estar sola. Siempre sería amada.
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Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3212

Estás leyendo el capítulo 3212 de Esclavo de las Sombras (Novela), un novela. Habiendo crecido en la pobreza, Sunny nunca esperó nada bueno de la vida. Sin embargo, ni siquiera él esperaba ser elegido por el Hechizo de la Pesadilla y convertirse en uno de los Despertados, un grupo de élite dotado… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Ramirez. Esclavo de las Sombras (Novela) tiene 3215 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.