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Leer Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3211 online gratis en español

🏴 Grupo: Ramirez✍️ Traducción: Ramirez
El coliseo había sido construido por el mismísimo Demonio del Deseo, y se llamaba el Teatro de la Esperanza. Sus paredes eran blancas e impecables, como si estuviesen hechas de las nubes puras que surcaban el cielo azul; sin embargo, al mirar los magníficos arcos, Sombra no pudo evitar imaginarlos adornados con estandartes tan rojos como la sangre. El eco de un canto lejano brotó de su memoria: ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria! Sombra hizo una mueca, sintiendo un dolor fantasmal que le perforaba el pecho. Un momento después, la espantosa visión desapareció, y el dolor se desvaneció con ella. Ciertamente, un canto exuberante resonaba desde el interior del gran teatro, pero no tenía nada que ver con la gloria. En su lugar, las voces jubilosas de una vasta multitud aclamaban a los actores para que saltaran al escenario. Parecía que una obra estaba a punto de comenzar; Sombra y sus compañeros habían llegado justo a tiempo. —¡He oído tantas historias sobre el Teatro de la Esperanza! Dicen que no hay nada igual en el mundo. Noctis sonrió de oreja a oreja, claramente emocionado. Snuggle parecía bastante curiosa también. Sombra se detuvo un momento y luego dijo con tono calmado: —Entonces, ¿qué estamos esperando? Dejando el carruaje al pie de las murallas del gran teatro, pagaron una pequeña tarifa y entraron. En su interior, una vasta arena estaba rodeada por imponentes filas de gradas de piedra, todas ocupadas por espectadores expectantes. La luz del sol se derramaba desde arriba, reflejándose en la piedra blanca y creando una atmósfera hermosa y de ensueño. Los sonidos de risas y charlas emocionadas envolvieron a Sombra y a sus compañeros, haciéndoles sentir también una pizca de cálida anticipación. Incluso Sombra, que rara vez se entusiasmaba con nada, sintió que esperaba con ganas la función. Frunció el ceño y luego se estremeció ligeramente. Qué hechicería tan potente... En efecto, esa sensación de expectación no era enteramente suya. Al mirar a su alrededor, notó canales poco profundos tallados en la piedra a lo largo de todo el gran teatro. El coliseo entero era una vasta matriz rúnica; Sombra no alcanzaba a discernir del todo su propósito todavía, pero parecía amplificar las emociones de la gente reunida en su interior. La hechicería del Teatro de la Esperanza era verdaderamente asombrosa... y aterradora. No era fácil afectar el corazón de un Titán Supremo, y sin embargo eso era exactamente lo que había sucedido, y sin que él se diera cuenta, para colmo. Noctis había dicho que el Demonio del Deseo era simpático, pero Sombra no sentía más que un terror gélido al pensar en ella. Sus compañeros, sin embargo, sucumbieron con facilidad a la atmósfera de su teatro, encendiéndose de emoción. —¡Sombra! ¡Vamos a buscar un buen asiento! Al oír la voz chillona de Snuggle, Sombra se arrancó de su breve ensoñación y se dispuso a hacer precisamente eso. Al poco tiempo, los tres estaban sentados en una de las filas superiores del Teatro de la Esperanza: Sombra y Noctis descansando en los bancos, y Snuggle posada en uno de los hombros de Sombra. La vasta arena se extendía bajo ellos. Era circular y, en su centro, se alzaba el escenario. —¡Miren, miren! ¡Está empezando! Snuggle tiró del cabello de Sombra para obligarlo a prestar atención, lo que solo hizo que este frunciera el ceño con molestia. Hubo movimiento en la arena, en efecto. Como si hubiera aparecido de la nada, una figura alta emergió en el escenario, vistiendo una túnica blanca y una máscara sonriente. El público estalló en gritos de entusiasmo, mientras la figura —el líder del coro, el corifeo— hacía una reverencia y ejecutaba unos cuantos pasos de una danza simple y elegante. Cuando la multitud se calmó, una voz retumbante resonó desde debajo de la máscara sonriente. El Teatro de la Esperanza era inmenso y, sin embargo, Sombra podía escuchar cada palabra con claridad, como si el corifeo estuviera de pie justo frente a él. Se debía en parte a la acústica única del coliseo, y en parte a la magistral dicción del actor. La obra dio comienzo. Al principio, Sombra solo sintió un interés moderado por la historia. Pero a medida que avanzaba, narrada por los actores enmascarados y el coro, sintió que se veía arrastrado hacia su trama. El canto del coro y las voces de los actores se fundían con la hechicería única del Teatro de la Esperanza, creando una mezcla inolvidable. La trama de la obra era una que él ya conocía, aunque no en detalle. Era la historia de la bella y enigmática gobernante de una tierra mística de ceniza y nieve... la Reina de Jade. Al comienzo de la obra, la Reina de Jade era un monstruo joven e inocente. Había nacido en la oscuridad cristalina y pasaba sus días buscando con entusiasmo néctar milagroso. Entonces, sin embargo, su belleza e inocencia llamaron la atención del Demonio del Terror, que pasaba por allí durante su viaje a los reinos mortales. Aburrido, el Demonio del Terror decidió convertirse en el profesor de la joven monstruo. El primer acto de la obra tenía un tono ligero y cómico, describiendo los múltiples choques entre el deseo del aterrador daemon de convertir a la Reina de Jade en una joven señorita apropiada y su naturaleza traviesa e inhumana. Con el tiempo, la Reina de Jade aprendió a hablar el idioma humano y Trascendió, obteniendo una Habilidad de Transformación; solo que, al ser una criatura y no una humana, su Habilidad de Transformación funcionaba al revés y le permitía convertirse en una humana. Al final del primer acto, el Demonio del Terror le susurró algo al oído: le enseñó una terrible verdad que nadie más conocía, provocando el fin de la infancia de la Reina de Jade. Sombra intuía cuál era esa verdad, pero el dramaturgo no. Por lo tanto, la obra tampoco la mencionaba jamás. Me pregunto cuánto de lo que se muestra en la obra será verdad. En el segundo acto, la Reina de Jade ya se había convertido en una joven. Ahora era la soberana de un reino distante y místico: sabia e ilustrada, pero también voluntaria, caprichosa y, a veces, derechamente siniestra. Sin embargo, las noticias de su encanto cautivador y su profunda sabiduría se habían esparcido a lo largo y ancho, agitando los corazones de muchos héroes. Muchos pretendientes llegaron para cortejarla. Algunos no lograron cruzar el gran puente que conducía a su Palacio de Jade, otros lo consiguieron y fueron recibidos en su corte, pero al final terminaron siendo rechazados. Unos pocos albergaron pensamientos impuros y fueron castigados por sus vicios de formas espantosas y horribles. Con el tiempo, la Reina de Jade se cansó de esos avances y lanzó un reto a todos los reinos mortales. Si alguien lograba resolver su acertijo, ella le concedería cualquier deseo que tuviera. Una vez finalizado el segundo acto, Sombra se encontró incapaz de decidir si la Reina de Jade era un ser benevolente o una criatura llena de malicia. Era entrañable y cautivadora, sin lugar a dudas... su sabiduría y perspicacia no tenían rival. ¿Pero qué se ocultaba tras la máscara de jade? ¿Qué deseaba la Reina de Jade? ¿A qué le temía? Todo el mundo sabía de ella, pero a nadie parecía importarle quién era en realidad. Tal vez ese era el propósito del letal acertijo: no encontrar un consorte digno entre el mar de pretendientes, sino hallar a alguien capaz de compartir la pesada carga del conocimiento prohibido que llevaba en el corazón. El tercer acto mostraba la reunión de invitados que habían acudido con la esperanza de resolver el acertijo y recibir un deseo de parte de la hermosa y temible Reina de Jade. El tono del tercer acto no tenía nada de cómico, pero Noctis se pasó entero riendo... la razón era que había muchos rostros conocidos entre los invitados de la Reina de Jade. —Por la luna... ¿no son esos los hermanos pomposos, los hijos del Dios Sol? Visitaron el templo una vez. ¡Le robé la espada al mayor! —¡Ah, el Constructor! Ese Anciano Trascendente es el aburrimiento hecho persona. En realidad, los sacerdotes que me criaron se deshacían en halagos con él, sin ningún tipo de vergüenza. Eso es porque nadie puede construir un templo más magnífico que los hechos por él; le construyó uno al Dios Sol, a la Diosa de la Guerra, al Dios de la Tormenta, al Dios Corazón... ¡así que no podían soportar la idea de que la abuela no tuviera uno también! Te lo juro, si pusiera una fracción del tiempo que dedica a construir cosas en luchar contra las Criaturas de la Corrupción, ¡habría sido Supremo hace mucho tiempo! —Espera, se supone que ese... ¿soy yo? ¡Qué demonios, yo nunca fui a buscar a la Reina de Jade! ¡Era un niño pequeño cuando ocurrió esta reunión, maldita sea! Sombra le dedicó una mirada casual y sonrió. En efecto, muchos héroes se habían congregado para resolver el acertijo de la Reina de Jade. De hecho, no todos querían convertirse en su consorte; a algunos simplemente les atraía la promesa de ver un deseo cumplido. Al fin y al cabo, no había tantos Supremos en el mundo, por no hablar de los Supremos favorecidos por uno de los grandes y terribles daemons. Así que una promesa hecha por la Reina de Jade valía muchísimo. Sin embargo, ninguno de los ilustres héroes consiguió resolver el acertijo. Los guerreros fracasaron, y los sabios también. Al final, una figura envuelta en harapos desgarrados emergió de la multitud de invitados, con los ojos de su máscara cubiertos por una venda sucia. Era una oráculo demente de una tierra lejana, una tierra donde la gente no adoraba a los dioses y construía templos al destino en su lugar. Los grandes héroes la trataron con desprecio, pero la Reina de Jade pareció divertirse. Así que le formuló a la oráculo la misma pregunta: —¿Qué es lo más pesado del mundo? La oráculo demente soltó una amarga risa y luego respondió, señalando sus ojos sin vista: —El conocimiento. Y así, el acertijo fue resuelto. La obra concluyó con el coro entonando cánticos sobre la iluminación y el saber, alabando a la sabia reina y a la instruida oráculo. El público pareció quedar enormemente satisfecho, estallando en aplausos y silbidos. Sombra, sin embargo, encontró que el final de la obra era bastante extraño. Ni la Reina de Jade ni la oráculo ciega parecían tan apegadas a las verdades que portaban, entonces, ¿por qué el dramaturgo pintaba la búsqueda del conocimiento como una virtud noble? Tratar de adherir una moraleja didáctica a la historia se sentía forzado y paternalista. Más aún, ¿dónde estaba el verdadero final? ¿Cuál fue el deseo de la oráculo ciega, y la Reina de Jade hizo que se cumpliera? Ciertamente, aquella oráculo demente no aspiraba a convertirse en la consorte de la hermosa reina... Qué obra tan extraña. Sombra suspiró y sacudió la cabeza. A pesar de que no le había gustado el desenlace, la experiencia de presenciar una función en el Teatro de la Esperanza resultó verdaderamente maravillosa. Las canciones del coro, el baile, los giros de la trama... se vio arrastrado por las emociones desatadas de la multitud, sintiéndose más alegre y exultante que nunca. Al menos en esta vida. Y aunque ninguno de los espectadores podía percibirlo, Sombra había aprendido bastante sobre la hechicería de Hope también.
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Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3211

Estás leyendo el capítulo 3211 de Esclavo de las Sombras (Novela), un novela. Habiendo crecido en la pobreza, Sunny nunca esperó nada bueno de la vida. Sin embargo, ni siquiera él esperaba ser elegido por el Hechizo de la Pesadilla y convertirse en uno de los Despertados, un grupo de élite dotado… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Ramirez. Esclavo de las Sombras (Novela) tiene 3215 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.