Leer Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
Markus abrió los ojos.
La luz gris del amanecer se filtraba a través de los cristales azulados del techo. El balanceo de la caravana seguía siendo el mismo, rítmico y constante, pero su cuerpo no había descansado bien.
Se había dormido y despertado varias veces durante la noche. Su mente no se detenía. Todo daba vueltas en su cabeza. Los ojos le pesaban.
Se incorporó lentamente. Las mantas aún estaban sobre él, pero las había arrugado durante la noche. Se pasó una mano por la cara, frotándose los ojos.
—Buenos días.
La voz de Lysandra llegó desde la silla, donde estaba sentada como la noche anterior, mirándolo con esa calma que empezaba a resultarle familiar.
Markus parpadeó.
—Buenos días —respondió, la voz ronca.
Lysandra lo observó con atención.
—No dormiste bien.
Markus negó con la cabeza.
—No mucho.
Ella no insistió. Simplemente asintió, como si ya lo hubiera sabido.
—Hemos cambiado de rumbo —dijo, volviendo la mirada hacia la ventana.
Markus siguió su mirada. El paisaje seguía siendo nieve, pero los árboles eran diferentes. Más escasos. El terreno parecía más abierto, con colinas suaves que se perdían en el horizonte.
—Estoy tomando un camino que no usaba desde hace muchos años —respondió Lysandra—. Es más directo hacia el norte.
Markus asintió sin comprender del todo.
—¿Está bien?
—Es más largo, pero más seguro.
El silencio se extendió entre ellos.
Markus iba a decir algo más.
Entonces, la caravana dio un tirón.
No fue el balanceo suave de antes. Fue un golpe. Todo el interior se sacudió con violencia. Markus sintió cómo el suelo se inclinaba bajo él, y su cuerpo perdió el equilibrio antes de que pudiera reaccionar.
Cayó.
Su brazo se extendió instintivamente buscando apoyo, pero no alcanzó nada. El camastro se movió con él, y todo se volvió un desorden de mantas y madera.
Y entonces chocó contra algo.
Contra alguien.
Su mano se apoyó accidentalmente sobre el pecho de Lysandra. Sintió la suavidad de su seno a través de la tela. Su cuerpo quedó apoyado contra ella, el peso de la caída amortiguado por su figura.
Markus se quedó paralizado un instante.
Era suave. Más de lo que esperaba. Y desde esa distancia, notó que eran mucho más grandes de lo que había pensado. Más que cualquier chica de la universidad.
Sintió el calor subirle por el cuello.
—Lo siento —dijo rápidamente, apartando la mano y retrocediendo—. Lo siento mucho. No fue mi intención.
Lysandra lo miró. Por un momento, su expresión cambió. No era enfado. Era algo más parecido a la sorpresa, una leve rigidez en su postura que duró apenas un segundo. Sus ojos violetas parpadearon.
Luego, como si hubiera procesado lo que había pasado, su mirada se suavizó.
—Está bien —dijo, su tono más bajo que antes—. Fue un accidente.
Mientras hablaba, su mano se elevó inconscientemente hacia su pecho, rozando la tela donde Markus la había tocado. Fue un gesto breve, casi imperceptible, como si su cuerpo hubiera reaccionado antes que su mente. Luego bajó la mano, como si no hubiera pasado nada.
Markus no supo si ella se había dado cuenta de ese gesto. Pero él lo vio.
Y entonces lo vio.
Frente a sus ojos, suspendido en el aire, una ventana transparente parpadeó.
\[Sistema del Amo del Pacto\]
\[REQUISITOS CUMPLIDOS\]
\[CONDICIÓN DE ACTIVACIÓN COMPLETADA\]
\[SISTEMA DE VÍNCULOS DESBLOQUEADO\]
Markus se quedó completamente quieto.
¿Qué...?
La ventana no desapareció. Parpadeó ligeramente y luego se transformó en otra:
\[Sistema del Amo del Pacto\]
\[NUEVA FUNCIÓN DISPONIBLE\]
\[VINCULACIÓN\]
\[El usuario puede establecer vínculos con entidades compatibles.\]
\[Las entidades vinculadas reconocerán al usuario como su Amo del Pacto y serán leales a él.\]
\[La vinculación requiere el cumplimiento de condiciones específicas.\]
\[La fuerza del vínculo dependerá de la naturaleza de la entidad y de las condiciones cumplidas.\]
Markus ni siquiera podía procesarlo.
Amo del Pacto. Sistema de Vínculos.
Parecía algo sacado de un videojuego. Había jugado suficientes RPG como para reconocer la estructura. Ventanas flotantes, requisitos, condiciones, funciones desbloqueadas. Era idéntico a las interfaces de los juegos de rol donde el protagonista podía domar o vincular criaturas.
Pero esto era real. Estaba ocurriendo frente a sus ojos.
Y entonces vio una tercera ventana.
\[Sistema del Amo del Pacto\]
\[ENTIDADES COMPATIBLES DETECTADAS\]
\[Nombre: Mamut de Hielo\]
\[Especie: Espíritu de Hielo\]
\[Manifestación: Mamut de Hielo\]
\[Clasificación: Espíritu\]
\[Estado: Salvaje / Vinculable\]
\[Compatibilidad: Alta\]
\[Vinculación:\]
\[Lysandra Vex\]
\[Compatibilidad: Detectada\]
\[Sistema del Amo del Pacto\]
\[ANÁLISIS DE ENTIDAD\]
\[Especie: Espíritu de Hielo\]
\[Manifestación: Mamut de Hielo\]
\[Vínculo actual: Lysandra Vex\]
\[Estado: Vinculado\]
\[Compatibilidad con el usuario: Alta\]
\[Vinculación principal: Posible\]
\[Condición especial:\]
\[La entidad posee actualmente un vínculo principal.\]
\[Para establecer un nuevo vínculo principal, la entidad deberá aceptar voluntariamente al usuario como nuevo Amo del Pacto.\]
\[En caso de aceptación:\]
\[→ El vínculo principal existente será transferido al nuevo usuario.\]
\[→ El vínculo con Lysandra Vex será terminado.\]
\[→ La entidad pasará a reconocer al usuario como su nuevo Amo del Pacto.\]
\[La decisión pertenece exclusivamente a la entidad.\]
\[No puede ser forzada mediante esta función.\]
Markus sintió que el mundo se le desmoronaba.
Y entonces apareció una cuarta ventana.
\[Sistema del Amo del Pacto\]
\[ENTIDAD DETECTADA\]
\[Nombre: Lysandra Vex\]
\[Especie: ???\]
\[Clasificación: ???\]
\[Compatibilidad: Alta\]
\[Vinculación: Posible\]
\[Análisis: Insuficiente\]
\[Motivo: La entidad supera los parámetros actuales de análisis.\]
Markus parpadeó.
El sistema podía detectarla, pero no podía analizarla. Ella estaba fuera de lo que podía procesar.
Pero lo que realmente lo hizo detenerse fue la línea anterior.
Lysandra Vex.
Vinculación: Posible.
Markus sintió un nudo en el estómago.
¿Vincularme con ella...?
¿Qué significaba eso exactamente?
Se quedó mirando la ventana flotante, sintiendo el peso de lo que estaba leyendo.
Luego su mirada volvió al análisis del mamut.
Vínculo actual: Lysandra Vex.
En caso de aceptación: el vínculo con Lysandra Vex será terminado.
Markus apretó la mandíbula.
No.
No iba a hacer eso.
No iba a quitarle uno de sus espíritus. No importaba lo que el sistema dijera. No importaba si era posible.
Eso no era algo que estuviera dispuesto a hacer.
Pero entonces, una pregunta se formó en su mente.
El sistema apareció cuando tocó a Lysandra.
¿Por qué ahora?
Había estado en contacto con los mamuts. Los había tocado cuando lo subieron a su lomo, cuando se aferró a su pelo. Y el sistema no se había activado.
¿Por qué con ella y no con ellos?
Las ventanas parpadearon y desaparecieron, como si nunca hubieran estado allí.
Markus se apartó de Lysandra, aún tambaleándose. No sabía qué decir. No sabía cómo explicar lo que acababa de ver.
Permaneció en silencio.
Ella lo observó.
No dijo nada durante unos segundos. Simplemente lo miró, con esos ojos violetas que parecían atravesarlo.
Markus sintió que el silencio se alargaba demasiado.
Lysandra inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Qué has hecho? Tu aura ha cambiado.
Markus parpadeó.
—¿Qué?
—Se ha intensificado. No sé cómo explicarlo, pero ahora es más clara. Más evidente.
Markus la miró sin entender.
—No sé de qué hablas.
Lysandra se levantó de la silla. Se acercó a él, pero no lo tocó. Lo examinó con atención.
—Algo cambió en ti. No sé qué fue, pero ahora tu aura es más fuerte.
Markus sintió un nudo en el estómago.
—¿Eso es malo?
—Las criaturas pueden sentir el aura de una persona —dijo finalmente—. Cuanto más intensa sea, más fácil es detectarla.
Markus sintió que el corazón se le aceleraba.
—¿Y eso significa...?
—Que otras criaturas ahora podrían percibirte con más facilidad. Y si alguna de ellas es territorial o cazadora...
Hizo una pausa.
—Podrían venir.
Markus sintió que la sangre se le enfriaba.
—¿Eso es grave?
Lysandra lo miró con seriedad.
—Sí.
Markus tragó saliva.
—¿Y qué hago para detener esto?
Lysandra lo observó en silencio unos segundos.
—Por ahora, intenta no hacer movimientos bruscos —respondió—. No sé qué activó ese cambio en ti, pero mientras no se repita, quizá se estabilice.
Markus se quedó sin palabras.
—¿Y si no se estabiliza?
Lysandra no respondió.
Se quedó allí, de pie, sintiendo el peso de la situación caer sobre él.
Las ventanas del sistema ya no estaban. Pero su presencia seguía ahí, en su mente, como una pregunta sin respuesta.
Un sistema. Como en un videojuego. Un "Amo del Pacto".
Y la posibilidad de vincularse con Lysandra.
Pero también la decisión que acababa de tomar en silencio.
No iba a quitarle uno de sus espíritus.
Eso no era negociable.
El silencio se extendió entre ellos.
Markus no sabía qué más decir. Lysandra tampoco parecía tener intención de añadir nada. Simplemente lo observaba, como si esperara que él mismo comprendiera lo que acababa de ocurrir.
Markus desvió la mirada hacia la ventana.
Los mamuts seguían allí, flotando sobre la nieve, tirando de la caravana con su movimiento suave y constante. Sus cuerpos de niebla y luz se recortaban contra el paisaje blanco.
Markus los miró durante un largo momento.
Uno de ellos. Solo uno.
El sistema decía que era posible. Que si el mamut aceptaba, podría vincularse a él. Sería suyo. Leal.
Markus sintió que la tentación se movía en algún lugar de su pecho.
Tener a uno de esos espíritus. Una criatura tan poderosa que había enfrentado al Vharak sin dudar. Algo que lo protegería.
Pero luego pensó en Lysandra.
En cómo ella había creado a esos espíritus. En cómo los guiaba, los dirigía. En el tono de su voz cuando había dicho que ellos nunca actuaban sin su orden.
Si él vinculaba a uno de ellos... ella lo sentiría.
Y entonces, ¿qué?
¿Se enfadaría? ¿Lo mataría?
Markus no sabía si esa posibilidad era real, pero no podía descartarla. Lysandra no era humana. Y aunque no había sido hostil con él, tampoco parecía el tipo de persona que aceptaría que alguien le arrebatara algo suyo.
—Lysandra —dijo finalmente, sin apartar la mirada de los mamuts.
Ella lo observó.
—¿Sí?
Markus dudó un instante.
—¿Puedes sentir a todos tus espíritus?
Lysandra lo miró con atención.
—Sí.
—¿A todos? —insistió Markus—. ¿Incluso cuando están lejos?
—Sí —respondió ella, con naturalidad—. Puedo sentirlos a todos, sin importar la distancia.
Markus sintió que el pecho se le apretaba.
—¿Y si alguien intentara... no sé... domarlos?
Lysandra lo miró fijamente. Sus ojos violetas no parpadearon.
—Si alguien intentara vincularse con uno de ellos —dijo, su voz tranquila pero firme—, lo sentiría en ese mismo instante.
Markus tragó saliva.
—¿Y qué harías?
Lysandra no respondió inmediatamente. Su mirada se mantuvo sobre él, como si estuviera evaluando la pregunta.
—Dependería de la situación —dijo finalmente, su tono neutral—. Pero si alguien intentara arrebatarme uno de mis espíritus...
Hizo una pausa.
—No lo permitiría.
Markus sintió que la sangre se le enfriaba.
No había amenaza en su voz. No había enfado. Simplemente lo había dicho como un hecho.
No lo permitiría.
Markus asintió lentamente, apartando la mirada hacia la ventana.
No iba a hacerlo.
No iba a intentar vincularse con uno de sus mamuts. No importaba lo tentador que fuera. No valía la pena el riesgo.
Y, además...
No se sentía bien con la idea de quitarle algo que ella había creado.
—Entiendo —dijo, con voz baja.
Lysandra lo observó en silencio durante unos segundos más.
Luego, sin añadir nada, volvió a su asiento.
El balanceo de la caravana continuó.
El silencio se extendió entre ellos.
Markus se quedó mirando a los mamuts a través de la ventana.
Y sintió que la decisión ya estaba tomada.
Markus asintió lentamente, apartando la mirada hacia la ventana.
No iba a hacerlo.
No iba a intentar vincularse con uno de sus mamuts. No importaba lo tentador que fuera. No valía la pena el riesgo.
Y, además...
No se sentía bien con la idea de quitarle algo que ella había creado.
Pero una pregunta se quedó flotando en su mente. Una que no podía ignorar.
—¿Y si...? —empezó, dudando—. ¿Y si no es alguien intentando arrebatártelo?
Lysandra lo miró con atención.
—¿A qué te refieres?
Markus se volvió hacia ella.
—¿Y si el mamut elige vincularse con alguien? ¿Por su propia voluntad?
Lysandra no respondió inmediatamente. Sus ojos violetas se mantuvieron fijos en él.
—Los mamuts tienen voluntad propia —dijo finalmente, con un tono reflexivo—. Eso ya lo sabes. No son simples herramientas.
Markus esperó.
—Si uno de ellos decidiera vincularse con otra persona, por su propia elección... —Lysandra hizo una pausa—. No podría detenerlo.
Markus parpadeó.
—¿No?
—No. No es algo que pueda forzarlos a hacer ni tampoco impedírselo. Si un espíritu decide que quiere establecer un nuevo vínculo... su decisión es suya.
Markus sintió que algo se movía en su pecho. Esperanza, quizás. O curiosidad.
—¿Y lo permitirías?
Lysandra lo observó durante unos segundos antes de responder.
—Si el espíritu lo elige voluntariamente... no tengo motivos para impedirlo.
Hizo una pausa.
—Pero antes de aceptar esa situación, tendría que saber quién es la otra persona. Y por qué el espíritu tomó esa decisión.
Markus asintió lentamente.
—Tendría sentido.
Lysandra lo miró con atención.
—¿Por qué preguntas?
Markus sintió que el corazón se le aceleraba. No podía decirle la verdad. No podía decirle que el sistema le había mostrado que era posible vincularse con uno de sus mamuts.
—Solo curiosidad —dijo, intentando sonar natural—. Dijiste que tienen voluntad propia. Quería saber hasta dónde llegaba esa voluntad.
Lysandra lo observó en silencio. Markus sintió que ella no le creía del todo, pero tampoco insistió.
—Ya —dijo finalmente, con un tono neutral—. Sus voluntades son más fuertes de lo que crees.
Markus no dijo nada más.
Se quedó mirando a los mamuts a través de la ventana, sintiendo el peso de lo que acababa de escuchar. Si uno de ellos elegía vincularse con él... Lysandra lo aceptaría. Pero también querría saber quién era. Y por qué el espíritu había tomado esa decisión.
No sabía si eso era bueno o malo. Pero al menos ahora sabía que no sería una guerra.
Markus sintió el cambio antes de verlo.
La caravana se sacudió con violencia. No fue el tirón de antes, fue algo más fuerte, más repentino. Como si los mamuts hubieran comenzado a correr de golpe.
El suelo de madera se inclinó bajo sus pies. Markus perdió el equilibrio y chocó contra la pared. La lámpara azul del techo se balanceó con fuerza, proyectando sombras danzantes por toda la habitación.
—¿Qué...?
Se agarró al borde de la mesa para no caer. La caravana se movía con una rapidez que no había sentido antes. El balanceo rítmico se había convertido en un traqueteo violento, como si los mamuts estuvieran arrastrando la estructura a toda velocidad.
El viento comenzó a silbar a través de las rendijas de la madera. Más fuerte que antes. Markus sintió que el frío se colaba por todas partes.
Se movió hacia la ventana, tambaleándose. Agarró el marco y miró hacia afuera.
La nieve pasaba volando. El paisaje se movía tan rápido que apenas podía distinguir los árboles. Eran solo manchas borrosas que se desvanecían al instante.
Los mamuts se movían a una velocidad que no había visto antes. Sus cuerpos de niebla y luz se estiraban, desplazándose con una urgencia que no tenía nada de la calma de antes.
Y entonces escuchó.
Un rugido. Lejano, pero inconfundible. No era como el del Vharak. Era más grave, más profundo. Como si saliera de una garganta mucho más grande.
Lysandra ya estaba de pie junto a la ventana, su mano apoyada en el marco. Su mirada fija en el exterior. No se movía hacia la puerta. Solo observaba.
—Ya están aquí —dijo, su voz más baja que antes—. Te sintieron más rápido de lo que pensé.
Markus sintió que el corazón se le aceleraba.
—¿Qué son?
—No lo sé. Pero no es uno solo.
Otro rugido. Más cercano. Y otro más detrás. Markus podía distinguir al menos dos fuentes diferentes. Quizás tres.
—¿Están persiguiéndonos?
Lysandra asintió sin apartar la mirada del exterior.
—Sí. Y no se detienen.
Los rugidos se hicieron más intensos. Markus podía escuchar el crujido de la nieve bajo algo pesado, el sonido de algo moviéndose a gran velocidad.
Los mamuts aceleraron más.
La caravana se sacudió con violencia.
—¿Van a alcanzarnos?
Lysandra apretó la mandíbula.
—No sé.
Los rugidos seguían ahí. No se alejaban.
Markus sintió el peso de la situación caer sobre él.
Y las criaturas seguían acercándose.

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Errante bajo cielos extranjeros (Novela)
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Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de Errante bajo cielos extranjeros (Novela), un novela. ## Markus tenía una vida normal. Hasta que, en un instante, fue arrancado de su mundo y llevado a un lugar que no existe en ningún mapa. Ahora se encuentra en un mundo desconocido, lejos de todo lo que conoce. Un mundo… Este capítulo tiene publicado el 28 de agosto de 2026. Errante bajo cielos extranjeros (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.