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Leer Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 29 online gratis en español

El vínculo se completó sin resistencia. No hubo ningún movimiento brusco, ningún despertar repentino de la criatura dormida. Solo una sensación, extendiéndose desde la punta de los dedos de Markus hacia arriba, por el brazo, hasta instalarse en algún lugar detrás de su esternón, junto a los otros hilos que ya cargaba. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[VINCULACIÓN ACEPTADA\] \[Nuevo vínculo establecido: Bestia de Hibernación Profunda\] \[Nombre asignado: pendiente\] El costo llegó después, pero esta vez fue distinto. No el vacío frío de siempre, robándole la empatía por un instante. Fue calor. Markus sintió algo recorrerle el cuerpo entero, una energía que no tenía nada que ver con el cansancio que lo había estado aplastando desde que salió del campamento masacrado. Los músculos, que llevaban horas pidiendo descanso a gritos, se sintieron, de golpe, un poco menos pesados. La respiración se le acomodó con más facilidad en los pulmones. —¿Qué...? Se miró las manos, flexionando los dedos, sintiendo algo parecido a la vitalidad que había tenido antes de la pelea con el Vharak, antes de toda la noche de huida y terror y pérdida. \*Resonancia\*, pensó, recordando lo que ya sabía del sistema. \*Tiene que ser eso. Pero nunca se había sentido así de rápido.\* No tuvo tiempo de pensar más en ello. Miró hacia la criatura, todavía inmóvil tras la grieta, cubierta de escarcha antigua, y la pregunta práctica se le impuso por encima de cualquier otra cosa. —¿Cómo rayos voy a sacarte de ahí? El cuerpo entero de la bestia se extendía más allá de lo que la luz de Lika alcanzaba a iluminar, encajado en un hueco que parecía haberla contenido durante años, quizás décadas. No había forma de que algo tan grande pasara por el mismo túnel estrecho por el que Markus había llegado. Se quedó pensando, la mente todavía acelerada por aquella energía nueva, cuando una duda más oscura se le coló entre los pensamientos prácticos. \*¿Y si se despierta y me ataca?\* Miró las mandíbulas curvas, quietas, pero perfectamente capaces, se imaginaba, de partirle un brazo de un solo movimiento si decidían hacerlo. \*No. Está vinculada. No debería.\* Pero el "no debería" no le sonó tan convincente como hubiera querido. Después de todo, nunca había vinculado nada que estuviera inconsciente al momento de aceptar. No sabía, con certeza, qué pasaba cuando una criatura así despertaba y se encontraba, de golpe, con un vínculo que nunca había elegido de forma consciente. Un escalofrío le recorrió la espalda, intenso, repentino, sacudiéndole los hombros. Se abrazó a sí mismo un momento, dejando que el temblor pasara, obligándose a respirar despacio. —Bien —dijo, en voz baja, más para ordenar sus propios pensamientos que para informar a nadie—. Bien. Un problema a la vez. El problema inmediato no era si la criatura lo atacaría al despertar. Era que seguía atrapada en hielo y roca, y él no tenía ninguna forma evidente de liberarla. Se acercó a la grieta, y con el puño cerrado, golpeó la escarcha que cubría el segmento más cercano. El impacto le dolió más a él que a la roca. El hielo, denso, endurecido por años de acumulación, apenas se marcó, una fina línea blanca que desapareció casi de inmediato. Lo intentó de nuevo. Y otra vez. Cada golpe le dejaba los nudillos más doloridos, sin ningún resultado visible más allá de su propio cansancio renovado. —Esto no funciona —masculló, sacudiendo la mano, los nudillos ya enrojecidos. Se quedó un momento, respirando con dificultad, mirando el hielo inmóvil, sintiendo la frustración trepándole por la garganta. \*Piensa. Tienes ayuda. No estás solo con tus propias manos.\* Miró a Kessel, enroscado todavía en su hombro, los dos puntos de luz fijos en él, expectantes. —¿Puedes hacer algo con esto? —preguntó, señalando el hielo. Kessel se deslizó hacia la grieta, transformándose en una hebra de niebla que se extendió sobre la superficie congelada, envolviéndola por un instante. No pasó nada. Markus negó con la cabeza, comprendiendo de inmediato por qué. Kessel era escarcha, frío, niebla fría. Pedirle que derritiera hielo era como pedirle a la nieve que derritiera a la nieve. —No, claro que no. Perdón, no debí— Se detuvo a mitad de la frase. Giró la cabeza hacia Lika, flotando pacientemente un poco más atrás, su pequeña llama azulada parpadeando con suavidad en la oscuridad del túnel. \*Fuego. Es fuego. Atrapada en hielo todo este tiempo, y es fuego.\* —Lika —dijo, con una urgencia nueva en la voz—. ¿Puedes acercarte? Ahí, a esa parte. La pequeña llama se deslizó hacia adelante, deteniéndose justo sobre el punto que Markus señalaba, la zona más gruesa de escarcha sobre uno de los segmentos centrales de la criatura. —Necesito que uses tu calor. Todo el que tengas. Sé que no eres grande, pero inténtalo. Lika tembló, como si dudara, y después su luz se intensificó, pasando de un azul suave a un tono más cálido, casi dorado, el aire a su alrededor cambiando de inmediato, un calor perceptible incluso a varios pasos de distancia. El hielo, bajo ella, empezó a brillar con gotas diminutas, la superficie volviéndose líquida poco a poco, un hilo de agua escapando hacia abajo, hacia la roca. Markus sintió algo parecido a la esperanza por primera vez desde que había entrado en ese túnel. —Sigue así —dijo, acercándose más—. Está funcionando. El proceso fue lento. Minuto tras minuto, la escarcha fue cediendo, derritiéndose en secciones pequeñas, revelando cada vez más del cuerpo segmentado de la criatura debajo, su superficie húmeda y oscura brillando bajo la luz combinada de Kessel y Lika. Markus se quedó ahí, observando, con el pulso todavía acelerado, con aquella energía nueva recorriéndole el cuerpo, preguntándose, mientras el hielo seguía derritiéndose gota a gota, si estaba a punto de liberar algo que lo ayudaría a salir de ese lugar. O algo que terminaría de hacerlo entender, demasiado tarde, por qué aquella cosa había estado atrapada en hielo durante tanto tiempo en primer lugar.
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Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 29

Estás leyendo el capítulo 29 de Errante bajo cielos extranjeros (Novela), un novela. ## Markus tenía una vida normal. Hasta que, en un instante, fue arrancado de su mundo y llevado a un lugar que no existe en ningún mapa. Ahora se encuentra en un mundo desconocido, lejos de todo lo que conoce. Un mundo… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026. Errante bajo cielos extranjeros (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.