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Leer Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 27 online gratis en español

El túnel se estrechó, después se ensanchó, y Markus perdió la cuenta de cuántas veces repitió ese patrón, una mano siempre apoyada contra la roca fría, los pies probando el suelo antes de confiarle el peso completo. La oscuridad era absoluta. No la oscuridad de una habitación cerrada, con los ojos adaptándose poco a poco hasta distinguir formas. Esta era distinta: densa, completa, el tipo de negrura que parecía tener peso propio. —Kessel —susurró—. ¿Puedes darnos algo de luz? El pequeño espíritu se desenroscó de su cuello, y su niebla, apenas visible incluso tan cerca, emitió un resplandor débil, azulado, lo justo para distinguir la roca a un par de pasos por delante. No era mucho. Pero era algo. Markus avanzó así durante lo que le pareció una eternidad, el sonido de su propia respiración resonando contra las paredes estrechas, cada crujido de piedra bajo sus botas sonando diez veces más fuerte de lo que debería. Entonces, sin ningún aviso, sintió algo en el pecho. Un tirón. Brusco, doloroso, distinto a cualquier cosa que hubiera sentido antes a través de sus vínculos. Se detuvo, llevándose una mano al esternón, como si pudiera empujar la sensación hacia afuera con los dedos. —¿Qué fue eso? No tuvo respuesta, por supuesto. Pero el tirón volvió, más débil esta vez, como un eco de algo que se deshacía en algún lugar que no podía ver. \*El mamut.\* Markus sintió el miedo subirle por la garganta, denso, amargo. —Tiene que estar bien —dijo, en voz alta, más para convencerse a sí mismo que porque creyera del todo en sus propias palabras—. Tiene que estarlo. No podía volver. No todavía. El hielo que sellaba la entrada detrás de él era, en ese momento, lo único que lo mantenía vivo, y abrirse paso de vuelta significaba enfrentar de nuevo a algo que ya casi lo había matado dos veces. Apretó los dientes y siguió caminando, cargando aquel tirón doloroso como un peso nuevo sobre los hombros, además de todo lo demás. \*\*\* El túnel se abrió, al fin, a una cámara más amplia, y Markus se detuvo en el umbral, la respiración atrapándosele en el pecho. Un lago. Congelado de punta a punta, su superficie perfectamente lisa, reflejando una luz que no venía de ninguna fuente visible. Y entonces entendió: el hielo mismo brillaba. Vetas delgadas, azuladas, atravesaban la superficie congelada como venas de luz líquida, iluminando toda la cámara con un resplandor tenue, casi submarino. —Esto es... No terminó la frase. No tenía palabras para lo que estaba viendo. Kessel se deslizó hacia adelante, su propia niebla casi innecesaria ahora bajo aquella luz extraña, y Markus lo siguió, bordeando la orilla del lago con cuidado, sin atreverse a pisar el hielo directamente. Fue entonces cuando los vio. Huesos. Esparcidos entre las rocas que bordeaban el lago, algunos cubiertos de escarcha vieja, otros expuestos, amarillentos. No eran pocos. Markus contó, con un nudo creciente en el estómago, al menos tres cráneos distintos, de formas que no reconocía del todo —ninguno humano, pero tampoco completamente animal—, y fragmentos más pequeños esparcidos en un radio demasiado amplio para tratarse de muertes simples. Como si algo los hubiera arrastrado hasta ahí. Como si aquel lugar llevara sirviendo de despensa durante mucho, mucho tiempo. Markus sintió el estómago revolvérsele de nuevo, el recuerdo del campamento masacrado mezclándose con lo que tenía delante, pero esta vez más antiguo, más paciente, como si la violencia aquí se hubiera repetido durante años en vez de concentrarse en una sola noche. \*El territorio del Vharak.\* No era casualidad que hubiera reaccionado así al verlo huir hacia esa grieta. Markus se había metido, sin saberlo, en el corazón mismo de su cacería. —No toques nada —se dijo a sí mismo, aunque no había nadie más ahí para escucharlo—. Solo... sigue. Fue Kessel quien se detuvo, de golpe, junto a una formación de hielo distinta a las demás, cerca del borde del lago. No era una veta natural. Era un bulto, pequeño, del tamaño de un puño, incrustado dentro del hielo mismo, pulsando con una luz propia, más intensa que el resto. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[ENTIDAD DETECTADA\] \[Nombre: Desconocido\] \[Clasificación: Espíritu — Fragmento latente\] \[Estado: Inactivo / Vinculable\] \[Compatibilidad: Media\] \[Nota: entidad sin capacidad de combate detectada. Función aparente: iluminación / orientación.\] Markus se acercó, arrodillándose junto al hielo. Dentro, apenas visible, había algo parecido a una llama pequeña, congelada en el acto mismo de arder, sin consumirse nunca, sin apagarse nunca. —¿Llevas aquí mucho tiempo? —murmuró, sin esperar respuesta. Apoyó la mano sobre el hielo, sintiendo un frío distinto al de las paredes del túnel, más suave, casi amable. La pequeña llama, dentro de su prisión helada, pareció temblar, como si percibiera el contacto a través del hielo mismo. Markus pensó en el mamut. En el tirón doloroso que todavía sentía, más débil ahora, como algo que se apagaba despacio en vez de romperse de golpe. Pensó en lo poco que sabía de lo que había más adelante en ese túnel, de cómo iba a encontrar el camino de vuelta a la superficie, de vuelta a su mamut, fuera cual fuera el estado en que lo encontrara. Una pequeña luz que no se apagaba nunca, capaz de guiar en la oscuridad, no le vendría nada mal ahora mismo. —No sé si puedes entenderme —dijo, en voz baja—. Pero necesito ayuda para encontrar el camino. Y creo que tú podrías dármela, si quisieras. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[¿DESEA INICIAR VINCULACIÓN?\] La pequeña llama tembló de nuevo, con más fuerza esta vez, y el hielo que la envolvía empezó a resquebrajarse despacio, grietas finas extendiéndose desde el centro hacia afuera. Markus esperó, la mano todavía apoyada sobre la superficie, sin presionar, sin forzar nada. El hielo se abrió.
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Estás leyendo el capítulo 27 de Errante bajo cielos extranjeros (Novela), un novela. ## Markus tenía una vida normal. Hasta que, en un instante, fue arrancado de su mundo y llevado a un lugar que no existe en ningún mapa. Ahora se encuentra en un mundo desconocido, lejos de todo lo que conoce. Un mundo… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026. Errante bajo cielos extranjeros (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.