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Leer Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 17 online gratis en español

Bajar del saliente tomó casi toda la mañana. El mamut —Markus todavía no le había puesto nombre, y cada vez que lo intentaba algo se lo impedía, como si el nombre correcto todavía no hubiera aparecido— encontró un camino posible por un lateral de roca cubierta de hielo, más una serie de saltos calculados que un sendero real. Markus lo siguió agarrado a su pelaje, los pies resbalando más de una vez, el corazón en la garganta cada vez que una piedra se desprendía bajo el peso del espíritu y caía, silenciosa, hacia la oscuridad del abismo. Cuando por fin sintió suelo firme bajo los pies, se dejó caer de rodillas, sin importarle la nieve empapándole los pantalones. —Bien —dijo, respirando con dificultad—. Bien. Estamos bien. Kessel, enroscado en su cuello, emitió un sonido bajo que Markus empezaba a reconocer como su forma de estar de acuerdo. El terreno, aquí abajo, era distinto a todo lo que Markus había visto hasta entonces. La nieve seguía presente, pero menos densa, salpicada de parches de tierra oscura y musgo escarchado. Los árboles ya no eran los troncos negros y desnudos de los Pasos Grises, sino algo más parecido a coníferas reales, cargadas de agujas verde oscuro bajo capas delgadas de escarcha. Y había sonido. Verdadero sonido —pájaros, o algo parecido a pájaros, un canto agudo y quebrado que venía de las copas de los árboles—, algo que no había escuchado desde que cayó en aquel mundo. —Esto no es lo mismo —murmuró, mirando alrededor. El mamut avanzó unos pasos, olisqueando el aire de una forma que a Markus le pareció casi ajena a su naturaleza tranquila habitual. Sus dos ojos oscuros se movieron hacia la izquierda, hacia una espesura de árboles donde la luz gris apenas se filtraba. —¿Qué pasa? El mamut no respondió, obviamente, pero se quedó mirando fijo hacia ese punto, y Markus sintió que la piel se le erizaba. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[ENTIDAD DETECTADA\] \[Nombre: Desconocido\] \[Clasificación: Bestia — no espiritual\] \[Estado: Salvaje / Territorial\] \[Compatibilidad: Media\] \[Nota: primera entidad de tipo "Bestia" detectada por el usuario. Análisis limitado.\] Markus se quedó mirando la ventana un momento, procesando la palabra "Bestia" con una mezcla de curiosidad y alerta. Hasta ahora todo lo que el sistema le había mostrado había sido espíritu: niebla, escarcha, hielo viviente. Esto era distinto. Algo con carne y hueso, quizás, no solo aura condensada. —Kessel —susurró—. Quédate cerca pero escondido. El pequeño espíritu se disolvió en una hebra fina de niebla, deslizándose hasta ocultarse entre las raíces de un árbol cercano. Markus avanzó despacio, con el mamut siguiéndolo a un ritmo pausado, cada paso amortiguado contra la nieve más delgada de esta zona. Se acercó a la espesura, apartando ramas bajas con cuidado. La vio antes de escuchar nada. Una criatura del tamaño de un perro grande, cubierta de un pelaje gris veteado de blanco, agazapada sobre las patas traseras, con dos cuernos cortos y curvos asomando entre las orejas. Sus ojos, amarillos y rasgados, estaban fijos en algo entre las raíces de un árbol caído: un nido, o algo parecido, del que sobresalían dos crías diminutas, pegadas entre sí, temblando. La criatura no los había notado a ellos todavía. Estaba concentrada en algo más. Markus siguió su mirada. Sobre una rama baja, casi invisible contra la corteza oscura, había otra cosa: alargada, de escamas grises, con una cabeza triangular y ojos sin párpados que no parpadeaban nunca. Una serpiente, si es que ese nombre servía para algo tan grande —más larga que Markus era alto—, enroscándose despacio, cerrando distancia hacia el nido sin hacer un solo sonido. La criatura de pelaje gris —la madre, entendió Markus de golpe— no se había movido todavía porque no había visto a la serpiente. Estaba mirando en la dirección equivocada, hacia el sonido de los pasos de Markus y el mamut. Hacia ellos. —Mierda. La serpiente atacó. Fue rápido, casi sin transición: un latigazo de músculo y escamas que cruzó la distancia hasta el nido en una fracción de segundo. La madre giró, tarde, demasiado tarde, y solo alcanzó a interponer su propio cuerpo entre la serpiente y una de las crías. Los colmillos se hundieron en su costado. El grito que soltó no sonó a nada que Markus hubiera escuchado antes. Agudo, desgarrado, más parecido al llanto de un niño que al rugido de un animal. Markus no lo pensó. —¡Ahora! —gritó, señalando a la serpiente. El mamut cargó. No fue elegante. Fue puro peso, pura fuerza bruta lanzada hacia adelante, y la trompa se cerró alrededor del cuerpo alargado de la serpiente justo cuando esta intentaba replegarse hacia la rama. La arrancó de un tirón, azotándola contra el suelo con un crujido húmedo que Markus prefirió no pensar demasiado. La serpiente se retorció, herida pero no muerta, sus ojos sin párpados fijos ahora en el mamut. Se enroscó, preparándose para otro ataque. Markus miró a su alrededor, buscando algo, cualquier cosa. Encontró una rama caída, gruesa, casi tan larga como él, y la levantó con las dos manos, el peso tirándole de los brazos ya cansados. La serpiente se lanzó hacia el mamut. Markus corrió, interponiéndose apenas a tiempo, y descargó la rama contra la cabeza triangular con toda la fuerza que le quedaba. El golpe conectó. La serpiente se sacudió, aturdida, y el mamut aprovechó el instante para pisarla, con todo su peso, hasta que dejó de moverse del todo. Silencio. Markus dejó caer la rama, respirando con dificultad, las manos temblando por el esfuerzo. Se giró hacia la madre herida. Estaba tendida junto al nido, el costado sangrando, un color oscuro y espeso empapando el pelaje gris. Las dos crías se apretaban contra ella, chillando en ese mismo tono agudo y quebrado. —Oye —dijo Markus, acercándose despacio, las manos abiertas—. Tranquila. No voy a hacerte nada. La criatura levantó la cabeza, sus ojos amarillos fijos en él, llenos de un dolor que Markus reconoció aunque no fuera humano. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[ENTIDAD DETECTADA\] \[Nombre: Loba de Cuernos Grises (Herida)\] \[Clasificación: Bestia — no espiritual\] \[Estado: Crítico / Vinculable\] \[Compatibilidad: Alta\] \[Advertencia: sin intervención inmediata, la entidad no sobrevivirá.\] Markus sintió el peso de la ventana caer sobre él con más urgencia que cualquier otra vez anterior. —¿Puedo ayudarte? —dijo, aunque sabía que la criatura no podía entenderlo con palabras. La loba no se apartó cuando se arrodilló a su lado. Ya no tenía fuerzas para eso, o quizás —Markus prefirió pensar— algo en ella reconocía que él no era la amenaza. Extendió la mano, despacio, y la apoyó sobre el pelaje húmedo de sangre. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[¿DESEA INICIAR VINCULACIÓN?\] \[Nota: la vinculación en este estado no garantiza la supervivencia de la entidad. La vinculación puede estabilizar la condición, pero no es una garantía.\] Markus no dudó esta vez. —Sí. La loba lo miró, sus ojos amarillos parpadeando despacio, y algo en su postura —el mínimo relajamiento de un cuerpo que ya no espera un ataque— fue toda la respuesta que Markus necesitó. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[VINCULACIÓN ACEPTADA\] \[Nuevo vínculo establecido: Loba de Cuernos Grises\] \[Iniciando estabilización...\] El costo llegó de inmediato, más agudo que cualquier vez anterior, un frío que no era solo emocional esta vez sino que se sintió físico, como si algo tirara literalmente de su energía hacia la herida de la loba. Markus apretó los dientes, sosteniéndose sobre las rodillas mientras la sensación pasaba. Cuando levantó la vista, la herida en el costado de la loba había dejado de sangrar. No estaba curada del todo —todavía se veía profunda, fea— pero el color había cambiado, la piel alrededor cerrándose despacio, como aceptando ayuda que no debería existir. Las dos crías se acercaron, olisqueando a su madre, después a Markus, con una curiosidad cautelosa que no tenía nada de miedo. Markus se quedó ahí, sentado en la nieve manchada de sangre, con Kessel volviendo a materializarse sobre su hombro, el mamut de pie a su lado como una montaña silenciosa, y ahora una loba herida —y sus dos crías, aunque no sabía todavía qué hacer exactamente con ese detalle— formando parte de lo que fuera que estaba empezando a construir. —No eres de hielo —le dijo a la loba, con una sonrisa cansada—. Eso ya es algo nuevo. La loba, como respuesta, apoyó la cabeza contra su rodilla y cerró los ojos. Markus se quedó ahí un largo rato, sin moverse, dejando que el bosque —vivo, con sonido real, con algo parecido a la esperanza— se asentara a su alrededor. Fue el mamut quien lo alertó primero. Un gruñido bajo, distinto al anterior. Markus levantó la vista. Entre los árboles, a una distancia prudente, alguien los observaba. Una figura pequeña, envuelta en pieles oscuras, con el rostro cubierto por una capucha. No se movía. No hacía ningún gesto amenazante. Solo miraba. —¿Hola? —dijo Markus, poniéndose de pie despacio, con cuidado de no asustar a nadie. La figura no respondió. Se dio la vuelta, y desapareció entre los árboles tan silenciosamente como había llegado.
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Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 17

Estás leyendo el capítulo 17 de Errante bajo cielos extranjeros (Novela), un novela. ## Markus tenía una vida normal. Hasta que, en un instante, fue arrancado de su mundo y llevado a un lugar que no existe en ningún mapa. Ahora se encuentra en un mundo desconocido, lejos de todo lo que conoce. Un mundo… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2026. Errante bajo cielos extranjeros (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.