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Leer Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 16 online gratis en español

Bajaron del mirador al amanecer siguiente, con las Piedras del Umbral quedando atrás, cada vez más pequeñas contra el cielo gris, hasta que el bosque volvió a tragárselas. El valle, visto desde abajo, era distinto a como se veía desde la altura. Más frío. Más vivo, en un sentido que Markus no supo nombrar hasta que Lysandra lo dijo por él. —Aquí hay más cosas escuchando —dijo, sin apartar la vista del camino—. El valle está más poblado. No solo de gente. Kessel, enroscado en su hombro, no había dejado de moverse desde que entraron entre los primeros árboles del descenso. Un nerviosismo constante, distinto al miedo de otras veces. —¿Qué le pasa? —No lo sé. Vigílalo. Avanzaron durante horas sin incidentes. El terreno se volvió más quebrado, con grietas profundas cortando el suelo, puentes de hielo natural tendidos sobre abismos que Markus prefería no mirar directamente. Fue en uno de esos puentes donde todo se rompió. No hubo aviso. Un rugido —grave, distinto a cualquiera que Markus hubiera escuchado antes— resonó desde algún punto bajo el puente mismo, como si viniera de las entrañas del hielo. —¡Sujétate! —gritó Lysandra. El puente se partió. No completo. Una grieta corrió por el centro, separando el paso en dos mitades que empezaron a inclinarse en direcciones opuestas. La caravana, a mitad de camino, quedó atrapada entre ambas. Markus sintió el suelo ceder bajo las ruedas invisibles de la estructura. Se aferró al marco de la ventana mientras todo se sacudía, mientras Kessel se apretaba contra su cuello con un chillido agudo. Los mamuts reaccionaron de inmediato, cada uno tirando hacia un lado distinto en un intento desesperado por estabilizar la caravana. Pero el hielo seguía rompiéndose, la grieta ensanchándose bajo ellos con un sonido como huesos quebrándose en cadena. —¡Lysandra! —¡Salta! ¡Ahora! La mitad del puente donde estaba la parte trasera de la caravana cedió del todo. Markus sintió el mundo inclinarse. La puerta, que había quedado suelta desde el ataque de Renar, se abrió de golpe con la sacudida. Alcanzó a ver, por una fracción de segundo, a Lysandra saltando hacia el lado opuesto, hacia la mitad del puente que todavía se sostenía, la espada ya en la mano. Y entonces él estaba cayendo también, pero hacia el otro lado. No lo decidió. El suelo simplemente dejó de estar donde debía, y su cuerpo hizo lo único que sabía hacer: aferrarse a lo más cercano. Lo más cercano era el pelaje azul de uno de los mamuts. Sintió el impacto del hielo bajo el cuerpo del espíritu, el chasquido de algo rompiéndose más abajo, el frío del abismo abriéndose bajo ambos. El mamut se sacudió, intentando encontrar apoyo en una superficie que ya no existía, y en un movimiento desesperado, giró su enorme cuerpo, colocándose entre Markus y la caída. Cayeron juntos. No al fondo del abismo. A un saliente, varios metros más abajo, una plataforma de roca cubierta de nieve que interrumpió la caída con un golpe que le sacó todo el aire de los pulmones a Markus. Se quedó tendido un momento, sin poder respirar, sintiendo el peso enorme del mamut a su lado, su cuerpo de niebla y luz temblando por el esfuerzo del descenso. —¿Lysandra? —logró decir, apenas un susurro. Ninguna respuesta. Se arrastró hasta el borde del saliente, con las manos raspadas, el cuerpo entero dolorido. Miró hacia arriba. El puente ya no existía. Las dos mitades, separadas por completo, colgaban a ambos lados del abismo, deshaciéndose lentamente en fragmentos que caían como lluvia de cristal hacia la oscuridad de abajo. De la caravana no quedaba nada visible. Ni rastro de Lysandra, ni de los otros dos mamuts. —¡Lysandra! —gritó esta vez, con toda la fuerza que le quedaba. Su voz rebotó entre las paredes de hielo del abismo, una, dos veces, y se perdió sin respuesta. Kessel se materializó junto a su cara, pequeño, temblando, sus dos puntos de luz buscando los ojos de Markus con algo que se parecía demasiado a la preocupación. —Está bien —dijo Markus, sin saber si le hablaba al espíritu o a sí mismo—. Va a estar bien. Es Lysandra. Ella no... No terminó la frase. Se giró hacia el mamut que había caído con él. La criatura se había puesto de pie, sacudiéndose la nieve del lomo, y lo miraba con esos ojos oscuros que Markus nunca había sabido leer del todo. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[ENTIDAD DETECTADA\] \[Nombre: Mamut de Hielo\] \[Especie: Espíritu de Hielo\] \[Vínculo actual: Lysandra Vex\] \[Estado: Vinculado\] \[Condición especial: la entidad ha actuado por voluntad propia para proteger al usuario, sin orden de su vínculo actual.\] Markus se quedó mirando la ventana flotante, sintiendo un nudo formarse en su garganta. —No —dijo, en voz alta, aunque el sistema no le había preguntado nada todavía—. No voy a hacerlo. No así. El mamut dio un paso hacia él. Despacio. Y bajó la cabeza, su enorme trompa rozando el hombro de Markus con la misma suavidad fría de aquella noche en la ventana de la caravana, hacía tantos días ya. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[LA ENTIDAD HA ELEGIDO\] \[Nombre: Mamut de Hielo\] \[Decisión voluntaria: transferencia de vínculo\] \[¿Acepta al Amo del Pacto Markus Dean como nuevo vínculo principal?\] \[Usuario: Markus Dean\] \[Confirmación requerida.\] Markus sintió que el aire se le escapaba de los pulmones por segunda vez esa mañana, y esta vez no fue por la caída. —Espera —susurró, mirando al mamut a los ojos—. ¿Estás seguro? Lysandra... ella te creó. Ella... El mamut no se movió. Se quedó ahí, la cabeza inclinada, esperando, con una paciencia que no tenía nada de animal y todo de decisión consciente. Markus recordó las palabras de Lysandra, semanas atrás, en la caravana. Si un espíritu decide que quiere establecer un nuevo vínculo, por su propia elección... no podría detenerlo. No era él robándole nada. Era el mamut, eligiendo. Con las manos todavía temblando, por el frío, por la caída, por todo lo que acababa de pasar, Markus extendió la mano y la apoyó sobre la trompa fría del espíritu. —Acepto —dijo. La ventana del sistema se transformó una última vez. \[Sistema del Amo del Pacto\] \[VINCULACIÓN COMPLETADA\] \[El vínculo con Lysandra Vex ha sido transferido\] \[Nuevo Amo del Pacto: Markus Dean\] \[Nombre asignado: pendiente\] Markus sintió el costo llegar de inmediato, más fuerte que cualquiera de los anteriores. Un vacío profundo, helado, que le recorrió el pecho entero antes de asentarse, dejándolo momentáneamente sin poder sentir nada más que el frío físico del saliente bajo su cuerpo. Cuando pasó, se quedó mirando al enorme espíritu que ahora, de alguna forma que todavía no terminaba de entender, era suyo. —Gracias —dijo, con la voz quebrada—. Pero esto no cambia nada. Vamos a encontrarla. El mamut soltó un sonido grave, casi un asentimiento. Markus se puso de pie como pudo, con Kessel enroscándose de nuevo en su cuello, y miró hacia los bordes del abismo, hacia el camino que ya no existía, hacia un valle entero que de pronto se sentía mucho más grande y mucho más solitario de lo que había sido apenas una hora antes. —Voy a necesitar un nombre para ti también —murmuró, apoyando una mano en el costado helado del mamut—. Pero eso puede esperar. Primero tenía que encontrar la forma de bajar de ese saliente. Y después, de alguna manera, tenía que encontrar a Lysandra.
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Errante bajo cielos extranjeros (Novela) Capítulo 16

Estás leyendo el capítulo 16 de Errante bajo cielos extranjeros (Novela), un novela. ## Markus tenía una vida normal. Hasta que, en un instante, fue arrancado de su mundo y llevado a un lugar que no existe en ningún mapa. Ahora se encuentra en un mundo desconocido, lejos de todo lo que conoce. Un mundo… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2026. Errante bajo cielos extranjeros (Novela) tiene 33 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.