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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 499 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sobre la tierra tenuemente iluminada, corrientes de lava roja oscura y ardiente fluían como las venas del mundo, aportando un destello de luz y calor al desolado abismo. En las llanuras donde se cruzaban estos ríos de lava, se habían construido pueblos rudimentarios habitados por razas alienígenas, aunque los cercanos a la zona central habían sido abandonados. En el límite de la zona central del dominio, los alienígenas se reunieron frente a un altar, con rostros fervorosos mientras contemplaban la estatua en llamas púrpuras. Frente a los extraterrestres, un sacerdote entonaba títulos con reverencia: "Gran Rey del Abismo Negro", "Amo de la Lava", "Señor del Infierno", uno tras otro. Bajo la guía del sacerdote, la poderosa fuerza de la fe emanó de los extranjeros allí reunidos, la cual fue transformada por la marca de la ley dentro de la estatua, aumentando así el poder del dominio infernal. Normalmente, las bestias colosales seguirían un camino de autoevolución, fusionándose con las leyes del universo. Era sumamente raro que una Bestia Colosal como esta siguiera el camino de la fe divina. !Roar! ¡Destrucción, desciende! Con un rugido de júbilo, un Dragón Colosal Plateado, envuelto en nubes negras y rodeado por una tormenta de cristales de hielo, surgió de entre la oscuridad turbulenta. Un brillante destello plateado salió de su boca, seguido de un aliento helado de varios metros de espesor, que rugió como un rayo de luz plateada que desciende de los cielos. ¡Boom! Bajo el poder del aliento helado, la zona central de la ciudad explotó instantáneamente. La tierra estalló en el aire, seguida de una ola de energía congelante que se expandió rápidamente. ¡Zas! Al extenderse el aliento, el impacto explosivo de la energía lo cubrió todo de hielo. Tanto los alienígenas como los edificios quedaron cubiertos por una capa de cristales de hielo azul plateado. !Roar! ¡La gran Saixitia es destrucción! Como un avión de combate que se estrella contra el suelo, el Dragón Plateado descendió del cielo, estrellándose contra la tierra con un estruendo ensordecedor. Al instante, toda la materia congelada a su alrededor se hizo añicos en incontables fragmentos de hielo. El Dragón Plateado giró la cabeza, contemplando el altar que tenía delante, el cual aún ardía con llamas púrpuras y estaba protegido por el poder de las leyes. Una veintena de cristales, cuya energía aún no se había agotado, seguían sobre los escalones del altar. ¡Grrr! ¿Solo tantos Cristales de Vida? Estos seguidores son completamente inútiles. Con un rugido sordo, una energía aterradora emanó de los cuernos espirales gemelos que coronaban la cabeza del Dragón Plateado. Una fuerza oscura, aún más temible que la tormenta negra que lo rodeaba, emergió. ¡Boom! Con un poderoso golpe de los cuernos del dragón, la barrera protectora que rodeaba el altar” una que requería un poder casi mítico para romperse” se hizo añicos al instante. Simultáneamente, al destruirse la marca de la ley, aparecieron grietas en la estatua negra que coronaba el altar y sus llamas se extinguieron. Al ver la estatua rota, el Dragón Plateado dejó escapar un rugido de triunfo antes de recoger alegremente los Cristales de Vida. Aunque la energía caótica de los cristales no me sirve de nada, si Ao Tian la consume, se hará aún más fuerte, y a su vez, yo también. Al fin y al cabo, era el gran rey dragón del Palacio del Dragón. Si la fuerza general del Palacio del Dragón aumentaba, también lo haría su propio poder. Esta lógica era impecable. Satisfecho con esta idea, el Dragón Plateado extendió sus alas y se elevó al cielo tras reunir todos los cristales, levantando un torbellino a su paso. Volando a una velocidad increíble sobre los ríos de lava, el Dragón Plateado arrasó una ciudad alienígena tras otra, una bestia de destrucción apocalíptica. Ante un dragón colosal de nivel 9 con dos habilidades de máximo nivel, los alienígenas, en su mayoría de nivel 5, no tenían ninguna posibilidad. Un solo aliento podría aniquilar a la mayoría. Además, debido a sus rituales religiosos, todos estos alienígenas se habían reunido en un solo lugar, lo que facilitó aún más las cosas para el Dragón Plateado. Si los alienígenas hubieran estado dispersos en todas direcciones, incluso el Dragón Plateado habría necesitado uno o dos días para matar a mil de ellos. Pero ahora, un solo aliento aniquilaba a cientos o miles a la vez. Después de todo, los seres de nivel 4 y superiores poseían una velocidad increíble, corriendo varios cientos de metros por segundo, lo que dificultaba matarlos a gran escala. Pronto, sin fuerzas que lo detuvieran, el Dragón Plateado sobrevoló el dominio infernal, abriéndose paso a sangre y fuego hasta una enorme ciudad que albergaba a más de cien mil alienígenas. ¡Cuidado! ¡Una bestia maligna está atacando! "¡Basta!" "No podemos permitir que interrumpa el ritual de oración..." ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! En la vasta extensión de tierra, cuatro alienígenas de nivel 7 y uno de nivel 8 entraron en erupción con cegadoras llamas púrpuras que resonaron con los ríos de lava cercanos. En un instante, la lava hirviente explotó, transformándose en más de veinte dragones de lava infernales, cada uno de decenas o cientos de metros de largo, que rugían mientras cargaban para bloquear el destructivo aliento de hielo descendente. ¡Boom! Ante el devastador aliento, mezclado con fino hielo negro, los rugientes dragones de lava se congelaron y se hicieron añicos al instante. Los siguientes en caer fueron los sacerdotes y los alienígenas que se encontraban debajo. "¡Correr!" ¡No podemos contenerlo, esta bestia es demasiado poderosa! “¡Rápido, invoquen a Lord Kaith!” “¡Lord Kaith no responde!” “No podemos permitir que profane la estatua de nuestro dios...” !Roar! !Roar! !Roar! Rugidos resonaron en el aire mientras alientos destructivos descendían del cielo, sumiendo a la ciudad en el caos. Algunos alienígenas intentaron resistir, mientras que otros huyeron. Esta visión no hizo sino excitar aún más al Dragón Plateado. Con cada aliento gélido y cada explosión de energía destructiva, arrasaba sin piedad todo a su paso. En comparación con el Emperador Dragón de Fuego Trueno, que solo podía mantener su ataque de aliento durante un minuto cuando alcanzaba el nivel 7, la energía contenida en una Bestia Colosal de nivel 9 parecía ilimitada e infinita. Minutos después, tras sobrevolar la ciudad y desatar dos oleadas de destrucción, el Dragón Plateado había aniquilado con su aliento a la mayoría de los alienígenas y edificios. Sin embargo, al adentrarse más, descubrió que los altares ya no contenían Cristales de Vida. Las criaturas mutantes de las zonas aledañas ya habían sido aniquiladas y sacrificadas por los alienígenas. ¡Boom! El Dragón Plateado descendió del cielo, su enorme cuerpo impactando contra el río de lava y lanzando piedras en todas direcciones. Sus ojos brillaron al divisar los árboles de dragón negro junto al río. Numerosos frutos divinos crecían en estos árboles, con diámetros que oscilaban entre uno y cinco metros, destacando entre ellos un fruto divino de primer orden. !Roar! ¡A la gran Saixitia le encanta coleccionar tesoros valiosos! Con un rugido de satisfacción, el Dragón Plateado arrancó alegremente cada Fruta Divina Fundida Oscura, almacenándolas una a una en su espacio de escala inversa antes de volar hacia el siguiente asentamiento alienígena. Mientras el Dragón Plateado seguía sobrevolando la región intermedia, destruyendo asentamientos alienígenas uno tras otro... Una Bestia Colosal de un rojo oscuro se alzaba imponente en el cielo, su feroz cabeza de dragón adornada con tres pares de cuernos carmesí plumosos que se extendían hacia el firmamento. Rayos rojos crepitaban y danzaban entre ellos, formando una corona de relámpagos que le daba la apariencia de ser un gobernante carmesí. Abajo, en el suelo, pilares de lava fundida, de cientos de metros de espesor, se elevaban hacia el cielo, fundiéndose con el mar púrpura de llamas de arriba y cayendo como lluvia. Las terroríficas leyes del infierno se entrelazaron, y las llamas ardieron mientras el cielo y la tierra se fusionaban en un verdadero infierno fundido, infundiendo terror en todos los que lo presenciaron. Bajo la poderosa represión de las leyes infernales, el espacio alrededor del Emperador Dragón quedó casi congelado, dejándolo inmóvil. La energía trascendente del mundo se cortó, haciendo imposible su recuperación. Este era el poder de una nación divina: supresión de la ley, corte de energía y una tremenda amplificación del gobernante del dominio. La bestia negra en tierra creció hasta alcanzar más de 1300 metros de longitud, pareciendo aún más monstruosa y amenazadora. Su aura se elevó hasta la etapa final del nivel mítico. !Roar! ¡Hoy te haré pedazos! ¡Boom! Con un rugido, una enorme cabeza de dragón negro apareció en el cielo, devorando cielos y tierra. De un solo bocado, engulló todo el reino, incluyendo a la bestia carmesí, sin dejar escapatoria. ¡Boom! El vacío se hizo añicos cuando las fauces del dragón infernal se cerraron, sumiendo al mundo entero en la oscuridad. Desde las profundidades del vacío, un infierno aún más aterrador se cernía sobre ellos. Sin embargo, justo cuando la cabeza del dragón estaba a punto de arrastrar a la bestia carmesí al plano infernal” ¡Boom! De la boca del dragón infernal brotaron relámpagos negros y rojos, iluminando los cielos y arrasando con todo a su paso. La cabeza del dragón estalló con un estruendo ensordecedor. !Roar! Desde las profundidades del vacío surgió un rugido furioso y enfurecido. Corrientes violentas surgieron, y la bestia carmesí, de más de mil metros de largo, se alzaba imponente, su cuerpo envuelto en luz eléctrica. El aura de destrucción que irradiaba llenaba los cielos, imparable e inigualable. En su garra, sujetaba una lanza de más de dos mil metros de longitud, formada enteramente de relámpagos negros y rojos condensados. La energía que emanaba de ella distorsionaba el espacio circundante. !Roar! Con un rugido feroz y ensordecedor, la bestia carmesí se movió, rasgando el espacio a su alrededor mientras descendía del cielo. La lanza de relámpagos en su garra atravesó los cielos, destruyendo todo a su paso. !Roar! El ahora más poderoso Rey del Abismo Negro dejó escapar un rugido salvaje y cargó hacia adelante, rodeado de imponentes pilares de fuego infernal fundido. ¡Boom! En un instante, la batalla mítica estalló con ferocidad. La bestia carmesí blandió su lanza relámpago, aniquilando los pilares de fuego fundido a su paso, y lanzó al Rey del Abismo hacia atrás con un solo golpe. El condensado Un rayo rojo oscuro irrumpió, destrozando las leyes del fuego infernal que rodeaban el campo de batalla. ¡Boom! Las dos bestias colosales chocaron una vez más, y su impacto destruyó todo a su alrededor. !Roar! En un instante, la bestia carmesí concentró todo su poder, desatando una explosión de fuerza aún más aterradora. Con un movimiento rápido, agarró las garras delanteras de la bestia negra y la lanzó por encima del hombro en un contraataque. ¡Boom! El enorme cuerpo, de más de mil metros de largo, se estrelló contra el suelo. La tierra tembló durante decenas de kilómetros y las montañas se derrumbaron, lanzando torrentes de lava al cielo como un tsunami. El repentino cambio dejó momentáneamente aturdida a la bestia negra. He utilizado claramente las leyes del infierno para someter a mi oponente, aislar el espacio circundante y potenciar mi propia fuerza mediante estas leyes. ¿Por qué, entonces, sigo sin poder ganar?
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 499

Estás leyendo el capítulo 499 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 8 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 799 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.