Leer Engañé a un Dios (Novela) Capítulo 78 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el vacío infinito no había nada; ni siquiera luz, sonido o la sensación misma del espacio, como si tales cosas carecieran de sentido allí. Y, sin embargo, en medio de esta serena oscuridad, algo parecía existir, apenas consciente de su propia presencia.
Conciencia.
No tenía forma, no sentía cuerpo y no comprendía cuánto tiempo llevaba allí. Los pensamientos surgían lentamente, como con gran esfuerzo, organizándose gradualmente hasta formar algo significativo.
"Dónde estoy...?"
La pregunta surgió por sí sola, pero casi de inmediato comenzó a perder claridad, como si incluso el concepto mismo de "lugar" careciera de sentido dentro de ese vacío.
“Y… ¿qué soy yo…?”
La consciencia intentó pensar, apenas logrando ordenar sus pensamientos en una secuencia coherente y analizando su propia existencia. El proceso en sí se sentía extraño y desconocido, pero al mismo tiempo, sorprendentemente natural, como si hubiera hecho algo similar innumerables veces tiempo atrás.
En ese vacío no había dolor, ansiedad ni deseo. Reinaba la paz. Tan pacífica que la Conciencia sentía como si hubiera pasado una eternidad allí, disolviéndose lentamente en una agradable tranquilidad.
“El Vacío…” flotaba lentamente en sus pensamientos. “Qué agradable…”
Sin embargo, al instante siguiente, algo cambió.
En algún lugar lejano, un repentino destello irrumpió, perturbando bruscamente la paz y la serenidad de este lugar. Apareció de forma abrupta e inesperada, provocando de inmediato una extraña irritación en la Conciencia.
“¿Quién se atrevió a perturbar mi paz?”, respondió sin emoción alguna, observando el extraño fenómeno.
Mientras tanto, el extraño destello comenzó a expandirse rápidamente, transformándose en una esfera pulsante que parecía devorar el Vacío pedazo a pedazo.
La consciencia siguió observando.
Dentro de la esfera comenzaron a aparecer nuevos colores y formas, que cambiaban continuamente y parecían transmutarse ante sus propios ojos. Algunas estructuras se derrumbaron casi de inmediato, dando lugar a nuevas variaciones de sí mismas, mientras que otras, en cambio, se volvieron más complejas, entrelazándose entre sí hasta convertirse en algo aún más extraño.
Cuanto más surgía dentro de la esfera, más rápido se expandía.
Aparecieron corrientes de energía.
Y la materia.
Extrañas estructuras y leyes que lo mantenían todo unido.
La esfera continuó expandiéndose a un ritmo vertiginoso, alcanzando gradualmente proporciones verdaderamente inimaginables. A la Conciencia le pareció como si un universo alienígena entero estuviera naciendo ante sus ojos dentro del Vacío infinito.
Pero mientras observaba este Caos que se expandía sin cesar, la Conciencia sintió de repente una extraña inquietud.
Cuanto más tiempo observaba lo que se desarrollaba dentro de la esfera, más claramente comprendía que la naturaleza de ese Caos le resultaba familiar.
“Esto…” flotó lentamente en sus pensamientos. “¿Maná…?”
Pero casi de inmediato se comprendió que no se trataba simplemente de maná.
Varias sustancias fundamentales completamente diferentes se mezclaban dentro de la esfera. La consciencia percibía materia espiritual, materia ordinaria y algo más que aún no podía comprender del todo.
Y cuanto más grande se hacía la esfera, menos estable parecía.
Los flujos de energía en su interior se aceleraron gradualmente, chocando entre sí con creciente violencia. El espacio se distorsionó, mientras que las innumerables estructuras que se habían formado previamente comenzaron a temblar y deformarse bajo una presión monstruosa.
De repente, la consciencia sintió que solo haría falta un poco más para que todo este caos finalmente se descontrolara por completo.
Pero al instante siguiente, un pulso aterrador resonó desde el interior de la esfera.
Era tan poderoso que incluso el Vacío mismo pareció estremecerse.
Y entonces todo cambió.
La esfera en expansión comenzó repentinamente a contraerse a una velocidad vertiginosa, como si una fuerza invisible la comprimiera sobre sí misma. Innumerables corrientes de energía y materia se entrelazaron instantáneamente formando un gigantesco vórtice de escala inimaginable.
“¿Qué está pasando?”, pensó la Conciencia con tensión, mientras seguía observando cómo todo el Caos se transformaba rápidamente en algo nuevo.
Pero al instante siguiente, un destello cegador iluminó toda la existencia.
Apareció tan repentinamente que incluso la Conciencia perdió por un instante la capacidad de percibir lo que sucedía. Y cuando la luz comenzó a desvanecerse lentamente, un mundo entero ya existía donde antes había reinado el Caos desatado.
Una estructura colosal flotaba en medio del Vacío infinito, de una escala asombrosa. Desde lejos, parecía un vasto disco concéntrico dividido en tres secciones distintas.
La capa exterior parecía la más delgada. Translúcida y etérea, parecía estar compuesta de innumerables corrientes de materia espiritual, que se transformaban y fusionaban sin cesar. Este anillo exterior parecía existir y no existir a la vez, como si fuera simplemente un límite difuso entre el Vacío y el nuevo mundo.
Por el contrario, la sección central parecía la más pequeña, pero se sentía la más densa y estable. Ya no se asemejaba a un plano como las otras capas, sino que parecía más bien un núcleo esférico oculto en el centro mismo del gigantesco Universo.
Pero fue la capa intermedia la que acaparó la mayor atención.
Ocupaba casi la totalidad de este mundo, formando un colosal disco concéntrico sobre cuya superficie se extendían incontables continentes y océanos de todos los colores y formas. Ni siquiera la Conciencia, observando desde lejos, podía comprender su verdadero tamaño.
Sin embargo, algo más parecía aún más extraño.
El disco central estaba dividido en enormes secciones hexagonales, formando un patrón que recordaba a un panal de abejas. Dentro de cada segmento existían sus propios continentes, mares y flujos de energía, cada uno sutilmente diferente de los demás.
Una comprensión increíble inundó instantáneamente la Conciencia.
“Esto es…” El pensamiento surgió como un destello mientras su mirada viajaba una vez más desde el anillo exterior hacia el núcleo. “El Mundo Espiritual… el Mundo Mortal… y el Mundo Divino…”
En el momento en que esta comprensión se concretó por completo, la atención de la Conciencia se centró inmediatamente en el movimiento de energía dentro de la colosal estructura.
Corrientes densas de maná brotaban lentamente del disco central, mientras que oleadas de energía espiritual fluían desde la capa etérea exterior. Ambas corrientes, completamente distintas, se movían una hacia la otra, convergiendo gradualmente en el Mundo Mortal.
Penetraron en las innumerables “células”, mezclándose y llenando cada segmento con su propia naturaleza singular. En algunos lugares, el maná se sentía más denso; en otros, predominaba la energía espiritual. Y en ciertas secciones, ambas fuerzas se entrelazaron tan profundamente que comenzaron a generar caos y destrucción.
La consciencia continuó observando atentamente este asombroso proceso.
Pero al instante siguiente, todo a su alrededor tembló repentinamente.
De repente, la consciencia sintió como si la presencia misma del espacio hubiera entrado en el Vacío por primera vez. Luego llegó un aroma. Extraño, pero a la vez sorprendentemente familiar y agradable.
Y entonces la Conciencia captó sonidos débiles, apenas audibles, como si alguien cercano estuviera respirando en silencio mientras dormía.
Casi simultáneamente, la Conciencia sintió de repente un cuerpo.
La sensación fue tan inesperada que la Conciencia intentó instintivamente abrir los ojos.
Y en ese preciso instante, el mundo entero pareció estremecerse…
✦ ✦ ✦
Una luz brillante le dio en los ojos, y su mirada se posó en un techo de madera.
Y en ese preciso instante, un dolor agudo le atravesó la frente, y todos sus recuerdos volvieron a su mente de golpe.
Innumerables imágenes, pensamientos y sensaciones inundaron su conciencia en un solo instante, formando finalmente una imagen completa.
“Yo… soy Kael…” pensó, sintiendo cómo los restos de aquel extraño estado se desvanecían rápidamente.
Todos los acontecimientos que habían tenido lugar dieron vueltas en la mente de Kael, devolviéndole finalmente la cordura por completo.
Le dolía un poco el cuerpo, especialmente los canales de maná, que aún sentía desagradablemente pesados, pero comparado con lo que había experimentado antes de perder el conocimiento, su estado actual le parecía casi normal.
Kael levantó lentamente la cabeza y la primera persona que vio fue Violet.
La chica estaba sentada en una silla junto a su cama, con la cabeza apoyada en el borde del colchón mientras dormía. Su largo cabello caía desordenadamente sobre sus hombros y las sábanas, e incluso dormida, una tensión notable permanecía en su rostro, como si hubiera luchado contra el cansancio hasta el último momento.
Al desviar la mirada, Kael también se fijó en Girren.
Estaba sentado cerca de la ventana, en otra silla, con la cabeza echada hacia atrás, roncando suavemente. Tenía la cabeza vendada y se apreciaban marcas de heridas en los brazos. A juzgar por su aspecto exhausto, también llevaba muchas horas sin dormir.
Al darse cuenta de que estaba en su propia habitación, Kael exhaló un suspiro de alivio, relajándose por fin. Sin embargo, casi de inmediato, la imagen de lo que había visto antes resurgió en su mente: el Vacío infinito, la extraña estructura de la existencia y los flujos de energía que conectaban los mundos.
Frunciendo ligeramente el ceño, Kael cerró los ojos pensativo.
«Esa visión…», murmuró para sí mismo. «Coincidía exactamente con los diagramas de la estructura del Universo que vi en la Biblioteca Divina…»
La idea me pareció extraña y, a la vez, un tanto divertida.
Con una sonrisa irónica, Kael continuó pensando: "Las alucinaciones cercanas a la muerte pueden ser bastante interesantes... Los diagramas simples no son nada comparados con lo que vi".
Pero en ese instante, sus pensamientos fueron interrumpidos por el suave crujido de una puerta.
Kael desvió ligeramente la mirada hacia la entrada, observando cómo Roselle y Lissandra entraban con cautela en la habitación. Las chicas caminaban casi de puntillas, intentando claramente no despertar a nadie, y Lissandra llevaba en sus manos un pequeño cuenco de acero lleno de agua y un paño.
—Violet dijo que tenemos que limpiarle todo el cuerpo excepto… sus partes íntimas… —susurró Lissandra, sonrojándose de vergüenza—. Pero, ¿cómo se supone que vamos a hacerlo…?
—Piensa en ello como si estuvieras cuidando a una persona enferma —respondió Roselle con la misma voz suave, aunque con mucha más seguridad, cerrando cuidadosamente la puerta tras de sí—. Kael estuvo sudando mucho toda la noche. Tenemos que ayudarlo.
Pero en ese instante, Roselle miró hacia la cama y se quedó paralizada.
Y al segundo siguiente, sin siquiera tener tiempo de pensar, gritó: “¡Kael! ¡Estás despierto!”.
Ante el grito inesperado, Violet se incorporó de golpe en su silla, mientras que Girren se despertó tan bruscamente que casi se cae al suelo. Ninguno de los dos había recuperado del todo la consciencia, pero inmediatamente dirigieron miradas ansiosas hacia Kael.
—¿Kael?! —exclamó Girren con voz ronca, saltando de su silla al instante.
Violet no dijo absolutamente nada.
Uso no autorizado: este relato se encuentra en Amazon sin el consentimiento del autor. Si lo encuentra, por favor, infórmenos.
Ella se inclinó bruscamente hacia adelante y casi de inmediato presionó sus labios contra la frente de Kael, comprobando si tenía fiebre, mientras Girren ya lo había agarrado por el hombro y le preguntaba con tensión: "¿Cómo estás? ¿Te duele algo? ¿Estás mareado? ¿Está bien tu Núcleo de Maná?".
Al ver sus rostros asustados, Kael se limitó a reír en voz baja, con la voz un poco ronca.
—Estoy vivo —dijo con cansancio—. Todo está bien. No tienes de qué preocuparte.
Violet permaneció inmóvil durante varios segundos más, como si no pudiera creer del todo que él hubiera despertado. Solo después de convencerse de que no tenía fiebre, apartó lentamente sus labios de su frente y se llevó una mano al pecho con alivio.
—Sin fiebre… —exhaló suavemente—. Gracias a Dios…
Lissandra y Roselle se apresuraron inmediatamente a acercarse a la cama, examinando a Kael desde ambos lados como si intentaran asegurarse de que realmente había recuperado la consciencia.
Roselle le tomó la mano con cuidado y le dijo disculpándose: “Perdón por gritar… Necesitas descansar, enseguida…”
Pero nunca terminó.
—Ya dije que no hay de qué preocuparse —interrumpió Kael con calma mientras comenzaba a incorporarse lentamente en la cama.
Violet intentó inmediatamente sujetarlo por el hombro, pero Kael se incorporó de todos modos y, sorprendido, se pasó la mano por el pecho.
Recordaba con claridad las horribles quemaduras y cómo sus huesos se habían quebrado literalmente bajo la presión de las auras de los archimagos. Sin embargo, ahora, bajo sus dedos, solo sentía piel normal, y no había dolor en su interior.
Eso le hizo fruncir ligeramente el ceño.
—Para ser sincero… —murmuró Kael pensativo, palpándose el pecho y los hombros—. Me sorprende lo bien que me siento…
Pero en ese preciso instante, alguien llamó a la puerta de forma inesperada.
Sin esperar respuesta, Dorian y Barnabas entraron en la habitación.
Tras dar su habitual trago a la botella, Barnabas simplemente resopló mientras dirigía su mirada hacia Kael, que estaba sentado.
—No me sorprende —dijo Barnabas con una sonrisa burlona—. Dicen que uno de los archimagos te curó personalmente.
Entonces, inesperadamente, con una cálida sonrisa, añadió: "Me alegro de que estés bien, chico".
Pero al instante siguiente, Barnabas soltó su risa habitual y agitó la botella hacia Kael.
“Sobre todo porque, después de todo el revuelo que has causado, ahora vamos a recibir aún más visitantes.”
—¿Alboroto? —preguntó Kael con cautela, arqueando una ceja.
En ese momento, Dorian dio un paso al frente con calma.
Como de costumbre, su rostro se veía cansado, aunque la preocupación por su amigo aún podía percibirse en sus ojos.
—Durmiste dos días —dijo Dorian con voz pausada—. Durante ese tiempo, comenzaron a circular rumores entre los altos mandos de los gremios sobre tu papel en el desbaratamiento de los planes de la Horda del Dios Bestia.
Tras pensarlo un momento, Dorian miró hacia la ventana y continuó con calma: «Entonces esos rumores se fueron extendiendo gradualmente entre sus subordinados y artesanos comunes… Y, bueno, a estas alturas, la mitad de la Capital ya sabe quién eres».
Ante eso, Bernabé soltó una carcajada.
“Puedes olvidarte de una vida tranquila ahora, cachorro.”
En ese momento, sin embargo, Violet habló con cautela: "También hay un lado bueno en todo esto".
Kael la miró con interés y preguntó: "¿Qué quieres decir?"
Pero fue Girren quien respondió.
“Esta mañana, la Academia hizo un recuento de los alumnos tras el ataque”, dijo con una leve sonrisa. “Y conseguimos reunirnos con los chicos de Lasthold”.
Entonces Girren le dio a Kael una palmadita en el hombro con mucha energía.
“Dicen que la forma en que la gente los trata ha cambiado repentinamente. Incluso el Supervisor Malzir ahora sonríe a todo el mundo.”
Dorian asintió con calma.
—Es lo más natural —dijo con voz pausada, acercándose a la cama de Kael—. Teniendo en cuenta tus logros en la Academia y tus contribuciones al Imperio, ya nadie duda de que te convertirás en una persona muy influyente en el futuro.
Ajustándose ligeramente el cuello de la camisa, Dorian continuó con un tono más frío: "Seguir humillando a personas que podrían ser cercanas a ti es simplemente un suicidio profesional".
Al oír eso, Kael exhaló un suspiro de alivio.
—Eso está bien… —dijo en voz baja—. Pero debería pensar en una manera de dejarlo aún más claro… Para que nadie vuelva a molestar a los niños de Lasthold…
Sin embargo, en el instante en que terminó de hablar, la imagen de Valkeris apareció inmediatamente en su mente.
Y entonces... Aiden.
La expresión de Kael se ensombreció ligeramente.
Un silencio se apoderó de la habitación durante varios segundos, tras los cuales él dirigió lentamente su mirada hacia Girren y dijo con un dejo de culpa: "Girren... Hay algo que necesito decirte".
El tono inesperado puso inmediatamente a todos en alerta.
Incluso Barnabás dejó de sonreír y miró a Kael, mientras que Violeta se tensó ligeramente, como si ya hubiera presentido algo desagradable.
Kael guardó silencio por un momento, ordenando sus pensamientos, y luego añadió con calma: "Confío en todos ustedes, así que se lo diré abiertamente".
Y al instante siguiente, dijo algo que pareció congelar a toda la sala.
“Yo maté a Aiden.”
Todos los presentes en la sala se quedaron inmóviles por un instante.
Incluso Barnabas dejó de mover su botella, mientras que Lissandra palideció visiblemente, con la mirada insegura alternando entre Kael y Girren.
Al ver su reacción, Kael continuó casi de inmediato con calma:
“Durante el caos, descubrí los planes de los hombres bestia y me apresuré hacia el Palacio Imperial. Pero Aiden me bloqueó el paso. Valkeris lo había enviado… Decidieron matarme aprovechando la rebelión de los esclavos.”
Mientras hablaba, Kael frunció ligeramente el ceño, y un escalofrío asesino cruzó por sus ojos por un breve instante.
—Si no hubiera tenido tanta prisa, quizás habría intentado mantenerlo con vida —añadió con un tono mucho más duro—. Pero sencillamente no tenía tiempo que perder con ese desgraciado…
Tras decir eso, Kael volvió a dirigir su mirada hacia Girren.
—Lo siento —dijo en voz baja—. Si hubiera podido, te habría dejado a ese desgraciado. Sé que habrías preferido acabar tú mismo con su miserable vida.
Pero para sorpresa de Kael, Girren simplemente sonrió con calma.
Entonces extendió la mano.
—¿De qué estás hablando, Kael? —dijo con una leve sonrisa—. Gracias a ti, ese bastardo ya no disfrutará de su miserable vida.
Kael se quedó momentáneamente desconcertado, pero casi de inmediato estrechó la mano de Girren sin pensarlo.
Girren estrechó ligeramente las manos entrelazadas y añadió con un tono mucho más tranquilo: «Hace mucho tiempo me diste un nuevo propósito en la vida y me abriste nuevas oportunidades. Si siguiera viviendo solo en el pasado, estaría deshonrando todo lo que has hecho por mí».
Esas palabras dejaron a Kael momentáneamente sin habla, sin saber cómo responder.
Pero tras unos segundos, una leve sonrisa apareció finalmente en su rostro y respondió con sinceridad: "Parece que... todavía tengo algo que aprender de ti".
En ese momento, sin embargo, Bernabé volvió a hablar.
—Matar es una carga pesada —dijo con pereza, con un extraño matiz en la voz—. Pero menos mal que no es la primera vez…
Kael entrecerró los ojos de inmediato.
¿Qué quieres decir, viejo?
En respuesta, Barnabas simplemente dio otro trago a su botella, haciendo todo lo posible por parecer completamente absorto en "probar" su bebida.
“Mientras realizaba una investigación sobre la calidad de las bebidas de la ciudad”, dijo con semblante serio, “escuché algo interesante…”.
Entrecerrando ligeramente los ojos, Bernabé miró directamente a Kael.
Dicen que los militares se han interesado en ti. Parecen muy ansiosos por reclutarte.
Esas palabras pusieron inmediatamente a Kael en alerta. Sin embargo, casi al instante, simplemente hizo un gesto de desdén con la mano.
—Ya he jurado lealtad al Gremio de Eruditos —dijo con calma—. Y las batallas en el frente no me interesan especialmente.
Bernabé simplemente se encogió de hombros.
—Espero que consigas lo que quieres —gruñó—. Solo estoy repitiendo lo que oí.
Pero casi de inmediato, Bernabé entrecerró ligeramente los ojos como si recordara algo.
—Por cierto… —dijo pensativo, arrastrando las palabras—. Ya que te veo tan viva, ¿vienes con nosotros al funeral?
—¿El servicio conmemorativo? —repitió Kael.
Pero en el momento en que se pronunciaron esas palabras, el ambiente en la sala se volvió inmediatamente mucho más tenso.
La sonrisa de Girren se desvaneció al instante, Lissandra y Roselle bajaron la mirada, e incluso Barnabas dejó de sonreír con sorna, lo que hizo que Kael comprendiera la respuesta por sí mismo al instante.
—¿Muchas bajas? —preguntó en voz baja.
Violet asintió con gesto sombrío.
—Varios miles de muertos —respondió en voz baja—. Y muchísimos heridos o mutilados…
La expresión de Girren se ensombreció aún más mientras añadía en voz baja: «Durante las primeras horas posteriores al caos, el ejército imperial recogió la sangre de los muertos. E inmediatamente después, comenzaron a reunir y registrar a los fallecidos».
Kael frunció ligeramente el ceño y preguntó: "¿Recogieron sangre? ¿Qué quieres decir con eso?".
Esta vez, Dorian respondió.
“La sangre es un recurso valioso para la Rama Imperial”, explicó con calma. “Muchos de sus hechizos y técnicas de combate utilizan la sangre como arma”.
Al oír eso, Kael asintió con la cabeza en señal de comprensión, aunque un rastro de disgusto aún se reflejó en su rostro.
—Siento haber reaccionado así —dijo en voz baja—. De donde venimos, algo así suena descabellado…
Tras esas palabras, un profundo silencio se apoderó de la habitación durante varios segundos.
Todos recordaban claramente los sucesos de los últimos días y los horrores que habían presenciado.
Kael recorrió lentamente con la mirada a los allí reunidos y, de forma inesperada y sincera, dijo: "Si alguno de vosotros hubiera muerto... jamás me lo habría perdonado".
Luego, mientras comenzaba a levantarse de la cama, añadió con más calma: «Debemos compartir el dolor de los demás ciudadanos. Aunque sea simplemente una forma de mostrar respeto por sus muertos».
“Estoy de acuerdo”, dijo Girren en señal de apoyo.
—Entonces, vamos a asearnos —dijo Kael—. Yo iré a lavarme y ustedes deberían descansar. Se han esforzado demasiado.
Tras esas palabras, todos asintieron y se dirigieron hacia la puerta. En cuanto a Kael, una vez que confirmó que podía moverse con normalidad, se dirigió casi de inmediato a los pequeños baños que había dentro de la casa.
✦ ✦ ✦
Menos de dos horas después, todos los residentes de la taberna El Borracho Alegre ya se movían por las calles de la Capital junto con el resto de sus ciudadanos.
La ciudad tenía un aspecto completamente diferente al habitual.
Las huellas del reciente caos no habían desaparecido. Muchos muros seguían cubiertos de profundas grietas, algunos edificios habían quedado ennegrecidos por el fuego y, aquí y allá, aún yacían escombros sin retirar en las calles; la atmósfera misma de la capital había cambiado hasta ser irreconocible.
La gente se había quedado inusualmente callada.
Casi todos los ciudadanos vestían ropa de color rojo oscuro o burdeos, y la mayoría de los rostros reflejaban agotamiento, dolor y un profundo vacío interior. Nadie regateaba, discutía ni hablaba demasiado alto.
En lugar del bullicio habitual, la enorme ciudad ahora parecía un río de gente que fluía lentamente, moviéndose en silencio en una sola dirección.
Hacia el centro de la capital.
Kael caminaba junto a los demás dentro de esa corriente interminable, observando atentamente todo lo que le rodeaba.
Cuanto más se acercaban a los distritos centrales, más cambiaba el ambiente.
El aroma a cera caliente e incienso comenzó a impregnar gradualmente el aire, mientras que figuras de sacerdotes con túnicas carmesí superpuestas y altos sombreros ceremoniales aparecían cada vez con más frecuencia entre la multitud.
Algunos portaban largos incensarios de los que se elevaba un espeso humo escarlata.
Otros recitaban oraciones en silencio.
Sus voces eran tranquilas y pausadas, fusionándose gradualmente en un único cántico profundo al que cada vez más ciudadanos se unieron.
En poco tiempo, toda la calle parecía estar llena de aquel suave cántico ritual.
Incluso Bernabé, que normalmente nunca se tomaba esas cosas en serio, caminaba en un silencio inusual, dando solo breves tragos de su botella de vez en cuando.
Mientras Kael escuchaba los cánticos a su alrededor, su mirada recorrió lentamente las calles de la Capital.
Al observar todo aquello y notar cómo la enorme plaza se abría gradualmente ante él, Kael se encontró centrándose en sus propios sentimientos.
«Aun sin sentir ninguna afinidad con el Imperio… sigo sintiendo afinidad con la raza humana…», pensó, recorriendo lentamente con la mirada la interminable multitud que lo rodeaba. «Qué atmósfera tan densa…»
Y como si confirmara sus sospechas, en algún momento toda conversación acabó por desvanecerse.
Incluso las oraciones de los sacerdotes se fueron apagando.
Cuando Kael y los demás pisaron la plaza central, su mirada se quedó fija involuntariamente en un punto.
Toda la vasta extensión estaba repleta de largas filas de cuerpos completamente envueltos en telas rituales de color rojo oscuro.
Algunas filas se extendían tanto que poco a poco desaparecían entre el denso humo del incienso y las innumerables luces de las velas.
Miles de cuerpos —hombres, mujeres, ancianos e incluso niños— yacían bajo las telas rituales de color rojo oscuro.
Los sacerdotes, ataviados con túnicas carmesí, se movían lentamente entre los muertos, recitando oraciones en voz baja. De vez en cuando, se detenían junto a algún cadáver y tocaban suavemente la tela con largos bastones rematados con cristales rojos.
Tras cada contacto, los cristales comenzaban a brillar suavemente durante un breve instante, mientras que unas tenues partículas escarlata aparecían alrededor de los cuerpos antes de disolverse rápidamente en el aire.
Toda la plaza parecía haberse transformado en un enorme ritual de despedida.
En ese momento, uno de los sacerdotes se acercó lentamente a la multitud recién llegada y comenzó a distribuir en silencio velas hechas de cera de color rojo oscuro.
Cada una ardía con una llama de un intenso color escarlata que desprendía un aroma ligeramente dulce, que se mezclaba con el denso incienso que las rodeaba.
Sin decir palabra, Kael aceptó una vela, sintiendo cómo la cera tibia le calentaba lentamente la palma de la mano.
Y casi de inmediato, notó que la gente a su alrededor se arrodillaba una tras otra, uniéndose al cántico colectivo.
Algunos lo hicieron con calma.
Algunos con manos temblorosas.
Otros no pudieron contener las lágrimas en absoluto.
Al ver esto, Kael cerró los ojos por un instante.
“Hoy haré una excepción…”, pensó.
Y entonces, junto con los demás, se arrodilló lentamente y comenzó a unirse a la oración en voz alta.
Muy rápidamente, miles de voces se fusionaron por completo en un único y profundo cántico, haciendo que el aire sobre la plaza pareciera vibrar levemente.
Y fue precisamente en ese momento cuando una voz grave, amplificada por el maná, resonó repentinamente por toda la Capital.
El orador no estaba a la vista, pero el mero sonido de su voz parecía hacer que el aire se volviera más denso.
“Recuerden a los caídos.”
La voz resonó por toda la plaza.
“Recordad la sangre que se derramó para la continuación de la raza humana.”
Incluso los cánticos a su alrededor se fueron apagando.
“Mientras nuestra voluntad perdure… la humanidad no caerá.”
La voz se apagó durante varios segundos, pero el silencio que se cernió sobre la plaza se sentía aún más denso que antes.
Entonces resonó una vez más en la capital, con mayor profundidad y dureza que antes: "En tiempos de calamidad, la humanidad siempre ha sobrevivido solo permaneciendo unida".
Miles de ciudadanos permanecieron arrodillados, sin levantar la cabeza.
“Así fue durante las antiguas invasiones de la Horda del Dios Bestia. Así fue durante la Caída de los Tres Imperios. Y así será de nuevo.”
La voz parecía atravesar directamente los cuerpos de las personas, haciendo que el aire temblara levemente.
“Con la bendición del Dios de la Sangre y la Guerra, la humanidad ha soportado cosas mucho peores que esta.”
Y en ese preciso instante, miles de personas alzaron simultáneamente sus velas al aire.
Toda la vasta plaza quedó inmediatamente bañada en una luz carmesí, mientras innumerables llamas se mecían lentamente entre el espeso humo del incienso, como si un mar entero de fuego rojo se hubiera extendido ante Kael.
El fuerte cántico comunitario continuó resonando sobre las filas de los muertos, mientras el sacerdote continuaba:
“¡Debemos recordar a cada uno de los caídos! Su sangre no será derramada en vano; seguirá viva en nosotros y en las generaciones futuras.”
Kael no dijo nada.
Simplemente contempló en silencio aquel mar de luces escarlata, sintiendo cómo una extraña sensación crecía lentamente en su pecho: una mezcla de dolor y, al mismo tiempo, desapego.

Continúa leyendo
Engañé a un Dios (Novela)
Capítulo 79
Engañé a un Dios (Novela) Capítulo 78
Estás leyendo el capítulo 78 de Engañé a un Dios (Novela), un novela. Born with a soul mutation desired even by the Gods — perfect memory. Kael could recall every word, every book… yet not a single drop of mana. Mockery, beatings, a ruined family — and a desperate deal with the God of… Este capítulo tiene publicado el 25 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Engañé a un Dios (Novela) tiene 84 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.