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Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

En el salón de la mansión fronteriza había sillas alrededor de una mesa. La mansión estaba preparada para recibir a grandes generales, no a personas suaves. Pieles de bestias espirituales colgaban de los muros. Olía a cuero viejo y a té amargo. Fue la primera impresión de Long Yin. A pesar de que estaba débil, se mantuvo firme. No se apoyó en nadie. Zhao Yun permaneció en silencio. Desde que entró a la ciudad, lo impresionaron los grandes muros, lo preparada que estaba la gente y la fortaleza mental que tenían. En las sillas estaban sentados el General Meng Shan, dos capitanes de escuadrón y el Gran General Meng Tao, el padre de Meng Shan. Era un viejo general que oficialmente estaba retirado, pero solo en apariencia; en realidad seguía supervisando y ayudando a su hijo. El Gran General Meng Tao, cuando vio al príncipe entrar, se paró con respeto e hizo una reverencia. Toda su vida había sido leal a la familia real. Recibir a un príncipe justo ahora lo llenaba de preocupación. Nunca entendió la política, pero tampoco era un tonto. Sabía que el príncipe estaba siendo llevado a la hoguera. Pero vio algo que lo dejó con buena perspectiva: a pesar de que el príncipe estaba envenenado, su primera reacción al llegar a la ciudad fue venir directo a la reunión marcial. Eso dio mucho de qué hablar. Los capitanes pensaban lo mismo. Para ellos todo era más simple: matas o mueres. El Gran General habló con voz vieja, pero firme: —Tercer príncipe, yo, el viejo general, le entrego la defensa de estas grandes murallas, esperando que con su sabiduría podamos avanzar ante la adversidad. Los otros hombres se levantaron e hicieron una reverencia marcial. Zhao Yun, detrás de Long Yin, asintió. Este era su mundo. Aquí era donde se sentía en su elemento. El viejo general observó a ese joven que aparentaba menos de treinta años y ya era un Núcleo Dorado inicial. Lo impresionó, pero no tanto su cultivo como su Qi marcial. Estaba controlado. Se veía que ese joven había quitado más vidas de las que aparentaba y aun así mantenía una buena presencia. Lo halagó: —Primera vez que veo un Qi marcial tan joven. Tiene mis respetos. Zhao Yun correspondió con una leve inclinación: —Gran General, me halaga. Usted tampoco es nada simple. Lo dijo tras analizar su cultivo. Lo impresionante era que el Gran General no estaba en Núcleo Dorado ni en Establecimiento de Fundación. Zhao Yun pudo ver un sutil Qi espiritual de Alma Naciente, aunque el viejo no lo filtraba hacia el exterior. Long Yin tomó las riendas de la conversación y se sentó en la silla principal: —Ya que soy su comandante general, las órdenes militares pasarán por mí. Quiero saber hasta ahora los movimientos del Reino Gan. Los capitanes dudaron un instante. La buena impresión se vino un poco abajo. ¿Cómo este joven se sentaba de una vez y hablaba de esa manera? Pero no les importó. El hijo del Gran General habló: —Tercer príncipe, el Reino Gan, a pesar de lo que han dicho nuestros espías, no ha mostrado avances. Pero las guarniciones enemigas han aumentado. También hay un cultivador Núcleo Dorado que ha estado amenazando la ciudad últimamente. Long Yin miró al Gran General, como preguntándole con la mirada cómo no le habían dado de baja a ese cultivador. El Gran General tosió y dijo: —Príncipe, no es fácil. Ese chico es muy astuto. Al parecer viene de la Secta de los Mil Rostros. Long Yin asintió. Debía ser un cultivador de espionaje o muy entrenado para ello. —Eso lo hablaremos. Necesitamos dar de baja a ese cultivador. Todo aquel que cruce nuestras fronteras será eliminado, sea quien sea. Habló con autoridad. El Gran General asintió, pero su rostro seguía tenso: —Príncipe, no lo sabe, pero la Secta de los Mil Rostros tiene cultivadores de Alma Naciente. Y no solo uno. Ahí aclaró realmente su preocupación. Long Yin respondió sin pestañear: —Eso no es importante ahora. Si ellos se involucraron, ya deben tener algo entre manos. No podemos acobardarnos. El hijo del Gran General asintió y siguió el pensamiento del príncipe: —Esperábamos un Alma Naciente de la familia real. Lo dijo directo, esperando confirmación. A pesar de haber visto a Shen Yi y Zhao Yun, lo que realmente necesitaban era el respaldo de un cultivador Alma Naciente. Long Yin no se inmutó: —No. No hay Alma Naciente. Este es todo el apoyo que tenemos. Debemos improvisar. Habló sin temor. No estaba seguro del todo, pero con Zhao Yun quizás podía darle pelea a un Alma Naciente y aguantar, abriendo nuevas oportunidades. El Gran General suspiró. Era justo como había pensado. Qué tan cruel podía ser la familia real. Su hijo, Meng Shan, asintió. Esperaba más, pero así eran las cosas. Los capitanes se preocuparon. Tenían sus expectativas puestas en refuerzos que no llegarían. Long Yin rompió el silencio con una bocanada de sangre. Todos se alarmaron. La sangre venía mezclada con un líquido negro y espeso. Se sentía como si aquello estuviera vivo. El Gran General gritó: —¡Llamen al Gran Médico! Príncipe, ¿cómo puede seguir así? Long Yin vio que el resto iba a hablar. No quería que esos hombres se preocuparan por él. —Tengo todo controlado. Necesito descansar. Avísenme cualquier cosa. Se levantó y llegó a la puerta. Vio que Zhao Yun quería seguirlo. —Quédate aquí. Quiero que te acostumbres a ellos y dejes clara mi posición. Zhao Yun sabía a qué se refería su señor, y el resto también. Aun así, estaba preocupado, pero obedeció. Shen Yi, que no había opinado en toda la reunión porque era un cultivador y no un militar, siguió a su sobrino. Cuando ya estuvieron alejados del salón marcial, dejó que Long Yin se apoyara en él. Long Yin no quería, pero su tío insistió. Así llegaron al aposento principal, donde había una cama y los arreglos necesarios para una persona de estatus. Long Yin se acostó. Su tío revisó la cama con la mirada, temiendo alguna sustancia oculta. Long Yin le dijo suavemente: —Tío, resguarda mi lugar. Cultivaré un poco. Su tío quiso intervenir; lo mejor era que descansara. Pero sabía que su sobrino no era simple. Asintió y se quedó haciendo guardia. Long Yin se sentó en posición de loto y comenzó a meditar, tal como le había enseñado el Sutra de la Gran Creación. Todo el Qi espiritual fluyó hacia él. Así pasaron los días. Cuatro días. Zhao Yun venía de vez en cuando, pero no interrumpía. El Gran General también se acercaba, preocupado. Long Yin seguía meditando. Lo que no sabía era que su cuerpo estaba ahora cubierto de venas negras. El veneno se había enfurecido al sentirse invadido por la constitución del Caos. No quería ceder. Long Yin lo sabía. Era todo o nada. Si no tocaba el umbral del Refinamiento de Qi, moriría. Pasó un día más. Pero algo ocurrió. Las guarniciones enemigas del Reino Gan empezaron a movilizarse. Los espías del Reino Yan fueron eliminados. El General fronterizo enemigo, Gan Xiong, movilizó sus tropas hacia el Río de las Dos Lanzas, la corriente que separaba ambos reinos. En el Reino Yan, el Gran General Meng Tao estaba preocupado. Todo iba a recaer sobre su familia. Si el príncipe moría o perdían la guerra, él y los suyos serían los pecadores. Zhao Yun permanecía tranquilo. Ya había visto muchas cosas parecidas. El General Meng Shan quería atacar; no quería dejar que el enemigo llegara a las murallas. Pero el Gran General no lo permitió. Y Zhao Yun, representando a Long Yin, tampoco. Zhao Yun sabía que Long Yin no iba a morir. Y cuando saliera de esa habitación, vendría con sorpresas. Así que se mantuvo firme. Long Yin, ajeno a lo que ocurría fuera, solo meditaba. Se visualizaba a sí mismo. Su cuerpo, lleno del linaje del Caos, estaba siendo obstaculizado por el veneno. No era fácil. Cada vez que llevaba su Qi espiritual al interior para refinarlo, el veneno lo bloqueaba. Hasta que pensó en una forma mejor: desgarrarlo todo por dentro. Era el método más terrible y tosco, pero la única manera de entrar al segundo reino de cultivo: Refinamiento de Qi. Movilizó todo su Qi espiritual de forma arrolladora. Sin piedad hacia sí mismo. Escupió sangre. Tembló. Sudó. Una fiebre que cualquiera habría abandonado lo invadió. Por cada paso que avanzaba el Qi espiritual, el veneno peleaba; no quería ceder. Pero estaba cerca de la culminación: alcanzar el Dantian. Allí se había originado el veneno. Allí estaba su fortaleza. Escupió coágulos de sangre. Su tío estaba aterrado. Aquello rompía todos los límites de la cultivación. Forzarse así... lo devastador y doloroso que debía ser. Taichu, viendo esa determinación, lo ayudó. Le entregó un hilo de Qi de Caos que rompió la defensa del veneno. Long Yin aprovechó. Avanzó directo al Refinamiento de Qi. Y entonces vomitó todo el veneno. Salió como larvas negras, espesas, retorciéndose en el suelo. Su tío, viendo aquello, solo pudo pensar: «Qué veneno tan maligno».
Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela)

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Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 9

Estás leyendo el capítulo 9 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 24 de junio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.