Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
Habían pasado días desde que Zhao Yun tocó este nuevo mundo. Para sorpresa de Long Yin, Taichu lo había preparado todo. Los cuerpos físicos de los invocados nacían del Caos Primordial, pero no estaban adaptados a este universo. Para equilibrar las leyes cósmicas y que el Dao Celestial no los tomara como extranjeros, Taichu ideó un plan: sus almas serían forjadas con Qi del Caos, pero para nacer en este continente debían hacerlo mediante alquimia del alma. Así, nacían con cuerpos no mundanos, hechos específicamente para el camino del cultivo.
El Dao Celestial detectó una anomalía al principio. Todas las almas del continente estaban equilibradas. Una causa, un efecto. Que nacieran variantes como estos individuos —cada uno ejemplar en su vida pasada, grandes héroes en sus caminos— amenazaba el equilibrio. Pero tratándose de un artefacto del Caos, aquello no fue un obstáculo.
Long Yin preguntó por qué no hizo lo mismo con él. Taichu explicó con paciencia: había una gran diferencia. Los invocados venían de la Vía Láctea. Él, en cambio, nunca llegó al Ciclo de la Reencarnación. Nunca murió del todo. Solo quedó en alma. Y lo más importante: como alma de este continente, el Dao Celestial no lo detectaría como anomalía. Quizás, incluso, como un Hijo del Destino. Eso le daba cierta protección. Al menos, mientras no fuera espiado.
En el carruaje, Long Yin estaba aún más pálido. Su tío vigilaba desde el pescante. Acababan de adentrarse en la Cordillera de la Serpiente, una lengua de roca y bosque que partía el reino en dos. Nadie sabía qué había en lo más profundo. Solo rumores. El problema era obvio: una cordillera así era el nido perfecto para asesinos y trampas mortales.
Media hora después de ingresar, solo se veían bestias inofensivas. Long Yin, recostado, las observaba por la ventana. Eran criaturas extrañas, pero empezaba a acostumbrarse a este nuevo mundo. Zhao Yun, mientras tanto, permanecía en el mundo de Taichu, esperando la llamada. Ni siquiera su tío sabía de su existencia.
La paz se rompió de golpe. Shen Yi apartó la cortina del carruaje con desespero:
—Sobrino, dos asesinos. No son fáciles.
Iba a continuar, pero dos figuras vestidas de negro aparecieron flanqueando el camino. Dagas en mano. El más experimentado dio un paso al frente e hizo una reverencia medida.
—Tercer príncipe, sabes por qué estamos aquí. No nos la hagas difícil.
Lo dijo con seguridad. Para él, el príncipe estaba muerto desde el momento en que el Rey lo condenó. Habían recibido entrenamiento de la familia real desde niños. Por eso le rendían un mínimo de respeto. Le darían una muerte rápida.
Ambos eran Núcleo Dorado, etapa media.
Shen Yi se sintió ofendido. Su propio Núcleo Dorado le pareció inútil. Dejó fluir su cultivo sin importarle la diferencia de etapas. Como ex cultivador errante, ¿qué peligros no había pasado y sobrevivido? Lo único que le preocupaba era no poder proteger a su sobrino.
Long Yin salió del carruaje apoyándose en el médico. Su rostro estaba cadavérico, pero su voz sonó fría como el acero:
—¿Creen que pueden quitarme la vida tan fácil?
Luego alzó la voz:
—¡Zilong, ¿dónde estás?!
Un Qi asesino estalló en el aire. Venía entrelazado con el cultivo de un Núcleo Dorado. Todos vieron aparecer, quién sabía de dónde, a un joven de armadura dorada que brillaba bajo el sol de la cordillera. Su casco enmarcaba un rostro firme, y en su mano derecha sostenía una lanza de hoja plateada y mango de dragón. Su cabello negro caía ordenado bajo el yelmo. Sus ojos, serenos pero letales, se fijaron en los asesinos.
Zhao Yun, el General de la Lanza Victoriosa, se situó frente a los caballos. Hizo una reverencia. Alzó la mirada y se encontró con los ojos fríos de Long Yin.
Para él, Long Yin no era un simple cultivador de Puertas Ocultas. Había visto aquel mundo propio. Aquel trono celestial. Long Yin era, sin duda, la reencarnación de ese Emperador... o quizás estaba experimentando algo que Zhao Yun no alcanzaba a comprender del todo. Pero merecía respeto.
—Mi señor, perdona que haya tardado —dijo con una sumisión que sonó increíble para todos los presentes.
Un Núcleo Dorado con semejante aura, inclinándose ante un joven envenenado que apenas podía tenerse en pie.
Shen Yi miró la escena sin dar crédito.
—Sobrino... ¿ese es...?
—Tío, luego le explico todo —dijo Long Yin tranquilamente.
Shen Yi asintió. No era el momento. Long Yin solo miró a Zhao Yun, dándole la señal de que actuara.
Zilong ya podía manejar su instinto de batalla con su cultivo. Además, su control de la lanza era preciso. Dio un salto fuerte hacia los dos asesinos. Su lanza cortó el aire y giró de forma devastadora. Los asesinos no iban a dejarse matar así de fácil. Empezaron a moverse con una rapidez que el propio Long Yin, desde su nivel, apenas podía seguir.
Shen Yi se acercó a su sobrino y se puso al frente. Conocía muy bien lo astutos que eran esos asesinos de la corte.
Zhao Yun adivinó un movimiento de uno de ellos y movilizó su lanza hacia un punto específico. El asesino, sorprendido, reaccionó rápido. Y luego dijo:
—Qué manejo de lanza tan exquisito... ¿De dónde vienes?
Pero todo era una astucia para distraer a Zilong. Arriba de él apareció el otro asesino, a punto de clavarle una estocada en el cráneo. Para sorpresa de ambos, Zilong lo anticipó. Su lanza se balanceó hacia arriba y empezó a girar.
—Remolino del Dragón Naciente.
Todo el Qi Espiritual se concentró. Se vio cómo dos dragones danzaban con un remolino, levantando al asesino por los aires. Luego Zilong dio un salto que dejó un hueco en el suelo. Su armadura era como una ropa ordinaria para él. No le pesaba en absoluto.
En ese salto, agarró desprevenido al asesino y le clavó la lanza en el pecho. Le abrió un agujero. Le quitó la vida de una sola estocada.
El otro asesino sabía que no podía huir. Ellos mataban a quien se les mandaba o morían. En el momento en que Zilong saltó, había dejado una brecha... justo para ser impactado. Lo que el asesino no esperaba era que Zilong ya lo hubiera calculado.
Hizo un movimiento exquisito, pasando la lanza a su otra mano, y con el filo degolló al segundo asesino.
El cuerpo cayó al suelo. Zhao Yun se quedó de pie, su armadura dorada salpicada de sangre ajena. Sintió esa adrenalina que llena de éxtasis a todo aquel que ha experimentado la vida y la muerte. Ahora podía destacar. Ahora podía mostrarse al mundo como un dragón naciente.
Long Yin, apoyado en el médico, observó los dos cadáveres y luego a Zhao Yun. Qué arte de guerrero. Qué astucia. Lee cada movimiento del enemigo como si hubiera vivido esta batalla cien veces.
Shen Yi estaba aún más impresionado. Había acabado con un Núcleo Dorado así de fácil. Y lo más sorprendente era que, siendo etapa inicial, ese joven general no venía de un entorno fácil. Quizás educado marcialmente por una gran facción. ¿De dónde sacó mi sobrino a semejante guerrero?
Zhao Yun se acercó a Long Yin. Shen Yi, por mero instinto, se puso al frente. Pero vio que el joven no se ofendió en absoluto. Hizo una reverencia ante el muchacho enfermo, como un maestro para él.
Así continuó el viaje. Zilong ya no se ocultaba. De hecho, estaba dentro del carruaje. El médico le sirvió té. Para el médico, aquellos hombres eran admirables. Un Núcleo Dorado que se inclinaba ante un príncipe envenenado era algo que jamás había visto en sus años de servicio.
Zilong, educado, no rechazó el té. Se quedó ahí, bebiéndolo sin la elegancia de un erudito, pero con el porte de un general.
Shen Yi también estaba dentro del carruaje. Quería saber de dónde venía ese joven. Así que preguntó abiertamente:
—¿Cómo conociste a mi sobrino?
Lo dijo con educación, pero directo.
Zilong iba a contestar, pero Long Yin lo interrumpió. Quería explicarle las cosas a su tío. La decisión que tomara, sería de él. Se juró a sí mismo, después de todo lo vivido, que no iba a vivir en la hipocresía.
—Tío... —empezó, con una voz más suave que la que había usado con los asesinos—. Ya te habrás dado cuenta de que no soy igual que antes.
Shen Yi lo sabía. Lavia días notándolo. Había criado a Long Yin toda su vida, lo conocía mejor que nadie. No sabía de dónde había sacado esa astucia, esa determinación... pero una parte de él temía la respuesta. Por eso levantó una mano, como queriendo detenerlo.
Long Yin negó con la cabeza.
—Tío, en realidad soy Long Yin. Siempre lo fui. Pero mi alma estuvo dormida. Fue con el veneno que pude despertar. —Hizo una pausa—. Las cosas no son tan simples como te las cuento. Tampoco puedo contarte más ahora. Solo te pido que confíes en mí. Sigo siendo tu sobrino.
Shen Yi apretó los puños. Su mayor temor había sido que un cultivador poderoso hubiera poseído el cuerpo de su sobrino. Se había preparado para el dolor de descubrir a un extraño tras esos ojos. Pero ahora, al oírlo hablar, al ver la forma en que lo miraba...
—Dime algo —pidió—. Algo que solo mi sobrino sabría.
Le preguntó por el viejo ciruelo del jardín trasero, donde Long Yin se escondía de niño cuando su padre lo humillaba. Le preguntó por la vez que Shen Yi le trajo un dulce de un reino lejano y él lo escondió bajo la almohada hasta que se puso duro como una piedra.
Long Yin respondió a cada pregunta. Sin dudar. Con una sonrisa triste al recordar.
Shen Yi soltó el aire que había estado conteniendo. No era un impostor. Era su sobrino.
Lo que Shen Yi no sabía —lo que Long Yin mismo había descubierto hacía poco— era la verdad que Taichu le había revelado: él no era un transmigrado cualquiera. Su alma no había llegado de fuera. Había sido implantada en el cuerpo del príncipe desde el mismo momento de su nacimiento, por el propio Taichu. Durante años, había permanecido dormida, fusionándose lentamente con el cuerpo, con los recuerdos, con la vida del tercer príncipe. El veneno no lo mató. Lo despertó.
El joven que hablaba con Shen Yi no era un invasor ni un poseedor. Era Long Yin. El mismo de siempre. Solo que ahora, por fin, estaba completo.
Shen Yi se llevó una mano al pecho. Zhao Yun, en un rincón, bebía su té en silencio. Afuera, los caballos seguían avanzando hacia la frontera.

Continúa leyendo
Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela)
Capítulo 8
Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 7
Estás leyendo el capítulo 7 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 23 de junio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.