Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 35 online gratis en español
Mientras el Gran Venerable y el viejo ancestro discutían en el mar espiritual de Long Yin, en el Mundo Propio Long Wei despertó. Pero esta vez no era el mismo de antes. Su cultivo había avanzado a paso firme hasta el Núcleo Dorado en Gran Perfección, a tan solo un peldaño del Alma Naciente.
Esto había ocurrido porque, mientras la Ley del Gran Venerable intentaba poseerlo, Taichu intervino para sellar al espíritu del Gran Venerable, la constitución de Long Wei consumió la energía sobrante: logró comprender una hebra superficial de la Ley de la Espada y el resto lo convirtió en puro Qi Espiritual.
Al ver que este joven maestro de la Secta de los Mil Rostros intentaba llevarse la espada del ataúd, Long Wei no se quedó atrás. Se lanzó directo hacia él mientras todo a su alrededor se derrumbaba. Por encima de sus cabezas, el tajazo de la Espada Revienta Cielos y el Loto de la Destrucción seguían chocando sin un claro ganador.
—¡Loto de Fuego: Quemadura sin fin! —gritó Long Wei.
Su mano derecha se impregnó de llamas imperiales y apuntó directo al pecho de Long Yin. Al estar concentrado en la espada, Long Yin no pudo defenderse a tiempo. Recibió el golpe de lleno, salió volando por los aires y escupió un hilo de sangre.
Con el impacto, su máscara de la Secta de los Mil Rostros se rompió y cayó al abismo. Long Wei no alcanzó a verle la cara en ese instante; Long Yin ya se precipitaba hacia la oscuridad del vacío.
Sobre una roca flotante, el joven maestro de la familia Li apuntaba con su arco a Long Wei. No pensaba renunciar a esa espada mística. Long Wei sintió el Qi Espiritual asesino, se giró rápido y vio una flecha dirigiéndose a su cuello.
En pleno vuelo, la flecha se partió en tres y se multiplicó: —Flecha de uno por tres: Destruir —pronunció el joven maestro Li.
Las tres flechas trazaron trayectorias fijas, directas a los flancos de Long Wei.
Yu Guanting, que había permanecido oculto junto al ataúd, aprovechó la distracción. Un horno de alquimia gigante apareció sobre Long Wei y cayó en picado dispuesto a tragárselo.
Long Wei se rió secamente: —¡Contemplen mi nueva habilidad! ¡Loto de la Espada del Venerable!
Un loto de fuego surgió para protegerlo de ambos frentes. En su centro brillaba la silueta de una espada azul y negra.
—¡Ja, ja, ja! Gracias a ese Gran Venerable, pude comprender esta técnica... ¡Una habilidad de nivel seis! —rio con arrogancia.
La espada dentro del loto tembló y se movilizó al instante para romper las tres flechas, envuelta en el fuego canalizado por la flor. Las flechas no aguantaron semejante poder y se hicieron pedazos.
El joven maestro Li vomitó sangre y se rindió. Con el único protector Alma Naciente que le quedaba en su familia, rompió un talismán de escape y desapareció del lugar.
Mientras tanto, el horno de alquimia caía sobre Long Wei. En el momento en que iba a cerrarse sobre él, se detuvo en seco.
—Alquimia venenosa —murmuró Yu Guanting desde la distancia.
El horno empezó a vomitar un veneno espeso. Long Wei, furioso, masculló entre dientes. Su loto protector se alzó para purificar la toxina con fuego, y la espada espiritual empezó a chocar contra el caldero, intentando partirlo en dos. Yu Guanting apenas podía aguantar la presión.
De repente, una figura emergió de las sombras del abismo. Long Yin reapareció frente a Long Wei con el rostro completamente al descubierto. En su mano izquierda brillaba con furia un dragón negro enroscado.
¡PUM!
El golpe fue brutal y directo a la mandíbula. Long Wei encajó el impacto sin tiempo a reaccionar; a centímetros de distancia, apenas pudo distinguirle los rasgos de la cara. Sus ojos se abrieron de par en par al reconocerlo.
—¡Hermano menor, qué bien te escondes! —gritó Long Wei con una rabia desmedida—. ¡Nos veremos fuera!
Sin dudarlo, consumió un talismán de emergencia y desapareció del espacio.
La princesa Qi había presenciado todo desde su escondite. Vio claramente que el joven de la Secta de los Mil Rostros era el hermano menor de Long Wei, y que aquella habilidad del dragón negro era algo sumamente extraño. Sin decir una sola palabra, rompió el talismán de resguardo que le había entregado su maestro y abandonó el lugar.
En el Mundo Propio ya no quedaba casi nada en pie. De los cien cultivadores que entraron al Reino Secreto, treinta habían logrado llegar a la zona interna: veinte huyeron al ver el desastre y el resto yacía muerto entre los escombros.
La espada azul del Gran Venerable seguía allí, clavada en la roca. Long Yin caminó hacia ella para tomarla, pero notó que Yu Guanting lo observaba a unos metros.
—¿Pelearás? —le preguntó Long Yin abiertamente, manteniendo la guardia alta.
Yu Guanting se echó a reír: —Prefiero tu amistad, hermano Yin. Tómala.
Mientras ambos hablaban con sorprendente calma en medio de la destrucción, una mano etérea de proporciones gigantescas empezó a formarse sobre sus cabezas, seguida de un rugido que hizo temblar el espacio:
—¡Hmph! ¿Cómo se atreven a matar a un anciano de mi Secta del Loto?
La mano descendía con velocidad destructiva hacia el ataúd y los sobrevivientes.
Dentro de la conciencia de Long Yin, el Gran Venerable comentó con un tono profundamente arrepentido: —Ese simple Venerable se da demasiado aire... Lástima que no pueda luchar ahora mismo.
Lo más irónico de la escena era que el espíritu del Gran Venerable estaba sentado tomando té tranquilamente junto al viejo ancestro Taichu, como si se conocieran de toda la vida.
—¡Toma la espada, chico! ¡Abriré el vacío! —le ordenó Taichu a Long Yin en su mente.
En ese instante, Yu Guanting le extendió la mano a Long Yin sosteniendo dos talismanes de transporte: —Toma, hermano Yin. Nos vemos fuera... Jeje. Cuando vayas a la Dinastía Dragón Azul, búscame.
Long Yin asintió, tomó la espada de la roca y aceptó el talismán.
Cuando la mano etérea descendió para aniquilar el ataúd y aplastar todo a su paso, ambos cultivadores desaparecieron. La mano se estrelló contra el suelo, el ataúd explotó y el cuerpo del Gran Venerable se precipitó al vacío infinito del espacio destruido.
En el exterior del Reino Secreto ya no quedaba nadie. Cada sobreviviente había partido a toda prisa hacia sus respectivas facciones para informar de la catástrofe: cómo lo que parecía un simple Reino Secreto había resultado ser un aterrador Mundo Propio.
Así concluyó oficialmente el Arco del Reino Secreto.

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Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 35
Estás leyendo el capítulo 35 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 1 de agosto de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.