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Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 34 online gratis en español

En la frente de Long Wei, un loto de fuego empezó a manifestarse. El lago de agua quieta frente a todos comenzó a hervir. La princesa Qi gritó, aterrorizada: —¡Su constitución está reaccionando! ¡Está siendo poseído! Anciano, ¡haga algo! Long Yin, que llevaba un tiempo en silencio observándolo todo desde las sombras, le preguntó a Taichu: —Viejo ancestro, ¿qué significa eso? Taichu, esta vez, pareció un poco más interesado en explicarle: —Chico, cuando un cultivador comprende la Ley, aunque muera, su Ley sigue viva. A través de esa comprensión, puede ir habitando un cuerpo nuevo, pero necesita tiempo para que su conciencia empiece a recrearse. En este caso, tu hermano está siendo poseído, pero de forma inconsciente. Long Yin se llenó de curiosidad: —¿Inconscientemente? —Sí. Ese cultivador ni siquiera busca poseerlo; es tu hermano quien, ansioso de poder, está siendo atraído por las Leyes. Por eso su constitución sale a defenderse. Mientras tanto, el anciano de la túnica azul, ya agrietado y moribundo, lanzó su ataque final. La Espada Revienta Cielos, imbuida de una Ley devastadora, empezó a caer como un tajazo mortal sobre todos ellos. Yu Guanting fue el primero en reaccionar: —¡Todos, usen sus habilidades, talismanes, lo que sea! ¡Si ese ataque cae, moriremos aquí! Long Yin despertó de su charla mental. Debía hacer algo, aunque no quisiera revelar el verdadero peso de su cultivo. El joven maestro de la familia Li se acercó con un talismán brillando en la mano: —Este es un ataque de Refinamiento del Vacío. Lo usaré primero, el resto que haga lo mismo después. Quien se quede atrás y sobrevivamos... morirá por nuestra mano. Todos asintieron. En ese momento de peligro extremo, no podían permitirse ser aprovechadores. Un arco negro se manifestó sobre el joven maestro Li, y una flecha impregnada de un Qi Espiritual aterrador empezó a formarse. Yu Guanting no se quedó atrás. Un horno de alquimia apareció a su lado, pero esta vez no era una manifestación de Qi, sino un artefacto real, de una calidad altísima. El joven maestro Li lo vio y se rió con amargura: —¡Hasta que decidiste sacarlo! Yu Guanting solo lo miró, sin responder. Estaba completamente serio. Dentro del horno de alquimia ardían miles de hierbas místicas, desconocidas para todos. Long Yin, en cambio, no sacó ninguna arma. Solo se preparó. El joven maestro Li lo observó, recordando que este sujeto peleaba con los puños usando una técnica de dragón negro, aunque antes también había portado una espada. La Espada Revienta Cielos cayó. El anciano de la túnica azul se rió con locura; su risa resonó en las paredes mientras la hoja descendía como una guillotina celestial. Un instante después, su cuerpo se desvaneció en cenizas. Murió. El rostro del joven maestro Li estaba cubierto de sudor frío. El arco formado por el talismán disparó. El aire mismo cedió ante aquella flecha: —Una flecha que rompe el vacío —murmuró. ¡PUM! La flecha salió disparada hacia el tajazo. Al chocar, quedó a centímetros de la hoja, agrietándose a cada segundo, pero logró detenerla por unos breves instantes. El horno de alquimia de Yu Guanting reaccionó. Un titán de hierbas surgió de su interior: —¡Titán de la Alquimia! —gritó Yu Guanting, escupiendo un bocado de sangre—. ¡Sigan, no podremos detener ese tajazo solos! El Alma Naciente de la Secta del Loto no se quedó atrás: —¡Me sacrificaré por ustedes! ¡Espero que puedan cumplir mi petición: saquen a la princesa de aquí! Todos contuvieron el aliento. Sabían a qué se refería el anciano. —¡Loto de la Destrucción, etapa siete! —gritó con un dolor desgarrador. Dentro de su dantian, un loto rojo empezó a formarse. Su Qi Espiritual no pudo aguantar semejante poder. Su cuerpo comenzó a agrietarse. Suspiró y dijo: —Princesa, olvídese de ese inepto cegado por el poder. Sobreviva. La princesa Qi rompió a llorar. La Secta del Loto era una secta muy unida, prácticamente su única familia. Solo ella no podía ser la joven maestra debido a su constitución. Con lágrimas corriendo por su rostro, respondió: —¡Gracias, anciano! ¡Cumpliré su petición! El anciano desapareció. En su lugar, un loto de fuego tembló, haciendo que la realidad misma se estremeciera. El agua hirvió al instante y el suelo se abrió formando un enorme abismo. La princesa gritó con la voz rota por la emoción y la tristeza: —¡El Loto de Fuego de la Destrucción, creado por nuestro ancestro Venerable! El loto impactó contra el tajazo. Cuando chocaron, la onda de choque lanzó a todos por los aires. El impacto fue brutal; nadie pudo aguantar un golpe tan cercano a las Leyes y todos quedaron heridos de gravedad. En medio del choque, el hombre etéreo de la espada mostró una leve expresión. Afinó su hoja y se escuchó un susurro ancestral: —Con mi espada, corto las nubes; con mi espada, aniquilo las leyes. El tajazo se impregnó de una Ley de Espada soberana. El Mundo Propio empezó a colapsar. Grietas de vacío se manifestaron y el cielo del espacio comenzó a partirse en dos. El Loto de Fuego de la Destrucción se resistió a ser dominado, creciendo en medio del caos. En algún lugar oculto del continente, en un santuario con templos rodeados de lotos y montañas místicas, un anciano de barba blanca jugaba al ajedrez con un joven. De repente, sintió una leve corazonada. —Alguien de la secta ha activado el Loto de la Destrucción. Hmph, ¿quién se atreve a meterse con los míos? Se levantó, señaló al cielo y formó un loto de fuego tranquilizador. Su poder estaba contenido de forma impresionante, mostrando una profunda Ley de Lotos. El loto cruzó el firmamento a toda velocidad hacia el Mundo Propio, pero al llegar, la barrera del colapso no le permitió entrar. Dentro del espacio, la espada ganó terreno. Todo a su paso era destruido. El suelo se desmoronó y la mayoría cayó al vacío, mientras otros quedaron aferrados a los escombros. Long Yin era uno de ellos. «Viejo ancestro, tendrás que sacarme de aquí», le dijo a Taichu. Taichu respondió con rabia: —¡Hmph! ¡Mocoso cobarde! Llévate esa espada y luego te ayudo a escapar. Long Yin suspiró. No era cobardía, simplemente medía sus fuerzas. Miró la espada que seguía clavada cerca del ataúd y se propuso tomarla. Mientras todos estaban heridos de gravedad, él, gracias a su constitución, se hallaba en mejor estado. Empezó a saltar entre los escombros hacia ella. Long Wei, a unos metros, seguía atrapado en su trance, siendo absorbido por la Ley del Gran Venerable. Long Yin llegó y puso su mano sobre la empuñadura. No pudo sacarla. Un ataque mental lo golpeó de lleno: era el último remanente de espíritu que el Gran Venerable conservaba en su arma. —Joven... no estás destinado a adentrarte en las leyes de la espada... ¿podrías hacerme un favor? Long Yin apretó los dientes de dolor. Sentía que la cabeza le estallaría. No podía soportarlo. El viejo ancestro Taichu intervino. Con un resoplido imperioso, el espíritu del Gran Venerable fue sellado y arrastrado directamente a la conciencia de Long Yin. El Gran Venerable, al verse dentro del mar espiritual de Long Yin, no se impresionó al principio. Pero cuando sus ojos se posaron en la figura de Taichu, un miedo ancestral brotó desde lo más profundo de su ser. Para él, Taichu era una entidad que jamás había contemplado en toda su existencia. —¡Perdóneme, gran Ancestro! Taichu, con expresión divertida, respondió: —Hmph. Mi chico necesita tu Ley de la Espada. Puedes descansar en paz. —Excelencia, no puedo irme... Tengo que vengarme —intentó persuadirlo el Gran Venerable, mostrando su orgullo de espadachín. Taichu asintió, tocándose la mejilla con su pequeña mano y analizando la situación como un sabio milenario: —Hay una forma de recrearte el cuerpo, pero deberás someterte a mi chico. El Gran Venerable irguió su figura etérea con solemnidad: —Desde que empecé a cultivar, jamás me arrodillé ante nadie. Taichu resopló y habló con absoluto sarcasmo: —¿Un simple Gran Venerable se atreve a proclamarse Soberano de la Espada? Te faltan años, siglos, milenios para decidir que eres el Soberano del Dao de la Espada, chico. Se lo dijo sin contemplaciones, haciéndolo estrellarse contra la realidad. El Gran Venerable permaneció en silencio. Su orgullo de siglos había sido resquebrajado por completo.
Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela)

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Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 34

Estás leyendo el capítulo 34 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 1 de agosto de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.