Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
El agua estancada empezó a agitarse con el choque de las dos Almas Nacientes, que desataron su cultivo sin reservas. Los cultivadores que se demoraron en huir comprendieron que no iba a terminar bien. El anciano de la sombra se reveló al fin: túnica azul, aura de espadachín nato y un rostro de mediana edad que contrastaba con su pelo canoso, completamente blanco. Empuñaba una espada azul, muy similar a las que blandían las marionetas, pero esta se sentía viva.
—Nubes de Espadas Infinitas —aclamó.
Una nube mucho más grande que la de la marioneta anterior se condensó sobre el Alma Naciente del Reino Qi. No contenía tres espadas, sino diez. El anciano del Reino Qi palideció.
—¡Joven maestro, princesa, salgan de aquí! —gritó con nerviosismo. Se dio cuenta de que habían subestimado a este anciano; aunque su cultivo había retrocedido, este ataque llevaba integrado parte del espíritu del cultivador, algo que solo podían hacer los del Refinamiento del Espíritu.
Long Wei, en lugar de huir, tenía la mirada clavada en la espada junto al ataúd. Sentía que lo llamaba. La princesa Qi lo miró, vio su absurda determinación y lo ignoró, retrocediendo para alejarse de todos.
La familia Li de la Dinastía Dragón Azul aún no se había movido. El joven maestro Li pidió a los suyos que esperaran; también estaba interesado en esa espada. Aunque su familia se dedicaba al arco, una espada de un Venerable era demasiado llamativa. ¿Quién no la querría?
Cerca de Long Yin, Yu Guanting observaba todo con tranquilidad, sin temer a un Alma Naciente. Long Yin era parecido; su constitución le permitiría plantar cara, pero lo que le inquietaba era justo lo que había dicho el anciano del Reino Qi.
Las diez espadas cayeron de la nube, pero esta vez no iban desorganizadas: se lanzaron con precisión hacia el anciano del Reino Qi. Este no se quedó esperando.
—¡Loto de la Furia!
Un loto con rostro de diablo y cuernos se manifestó. Abrió la boca y empezó a escupir pequeños lotos rojos. El breve enfrentamiento de habilidades tensó el ambiente, y el agua estancada comenzó a moverse con violencia.
El choque entre las diez espadas y el Loto de la Furia parecía un empate, pero las espadas empezaron a manifestar un espíritu: un alma etérea con la forma del anciano de la túnica azul.
—Rompe —gritó con autoridad.
Las diez espadas, imbuidas por el grito, avanzaron como una ola imparable. El Loto de la Furia comenzó a agrietarse. El anciano del Reino Qi escupió sangre; la diferencia de poder era evidente. Pero no se rindió.
—Loto de la Furia, segunda etapa —anunció con voz firme.
Dentro de su dantian, el Qi espiritual se agitó y fluyó hacia sus manos, que empezaron a quemarse.
—Loto de la Furia: Sacrificio.
Sus manos se encendieron como una hoguera sin fin. El Loto de la Furia, que hasta entonces se agrietaba, empezó a recuperarse irradiando un fuego que frenó en seco el avance de las espadas. El anciano de la túnica azul lo observó con admiración.
—Qué buena habilidad. ¿De qué facción son?
El anciano del Reino Qi respondió con un bufido:
—Somos de la secta oculta: la Secta del Loto.
El anciano de la túnica azul sintió aún más curiosidad. Jamás había oído hablar de tal secta.
Long Yin escuchó el intercambio. «¿La Secta del Loto?». Este anciano no era un simple protector del Reino Qi. Y su hermano también usaba lotos... Las piezas empezaron a encajar en su mente.
Long Yin no conocía esa secta oculta, pero Yu Guanting sí. Su expresión cambió al instante. Long Yin lo notó, pero no preguntó; no quería quedar como un ignorante. Ya la investigaría después.
La familia Li, que seguía en silencio, sí conocía la secta. Era uno de los grandes secretos de los reinos vecinos, y la Dinastía Dragón Azul disponía de mucha más información. En los reinos existían sectas ocultas que preparaban a una nueva generación para salir a la luz. Que se llamaran así respondía exactamente a esa razón.
La princesa Qi, viendo que el anciano empezaba a revelar información, se enfadó en silencio. No era el momento; su maestro no quería esto todavía. Además, su protector estaba perdiendo la pelea. Debía improvisar una huida. Observó a Long Wei, que seguía sin estar en sus cabales, y decidió no interrumpirlo. Se quedó analizando la situación.
Dicho y hecho, el anciano de la túnica azul proclamó con tranquilidad:
—Espada Revienta Cielos.
Una espada azul empezó a crecer. Detrás de ella se manifestó un espíritu etéreo, pero esta vez no era el anciano, sino un hombre sin camisa que empuñaba una espada azul y negra. Sus pantalones eran azules con blanco, y el azul se difuminaba como una cascada de agua.
El hombre etéreo abrió los ojos. Al hacerlo, todos sintieron que un depredador los estaba buscando.
—Maestro, estas hormigas quieren interrumpirte. Te las sacrificaré en tu honor —anunció el anciano de la túnica azul.
El anciano del Reino Qi palideció por completo.
—¡Es una habilidad de nivel siete, de un Venerable! ¡No podremos sobrevivir! ¡Compañeros, usen sus habilidades si quieren resistir!
El anciano de la túnica azul reía como un loco mientras su cuerpo empezaba a agrietarse. Usar una técnica semejante en el Refinamiento del Espíritu era un suicidio. Pero lo hizo para morir y llevárselos a todos con él. Era el último recurso de los aprendices de los Venerables, la herramienta final.
El hombre etéreo empezó a acariciar la espada azul y negra. Una Ley de Espada se impregnó en el ambiente, densa y cortante. La princesa Qi cambió la expresión; la inquietud se reflejaba en sus ojos.
—¡Despierta, idiota! —le gritó a Long Wei—. ¡Esa espada te está absorbiendo!
Pero Long Wei no despertaba. En sus pensamientos, se hallaba en otro lugar: un templo junto a un lago de agua quieta. Allí, un hombre de pelo largo y torso desnudo sostenía una espada que flotaba en el aire. Una espada azul y negra.
El hombre abrió los ojos y le habló con suavidad:
—Este Gran Venerable conquistó miles de espadas, acabó con sus enemigos... ¿Cómo pudo ser traicionado por los suyos? ¿Por qué mi fin fue tan cruel?
Long Wei sintió unas ganas irreprimibles de llorar. El ambiente era sombrío y nostálgico, y su mente se sumergió por completo en la conciencia del Gran Venerable.
Intentó hablar, pero no pudo. El hombre seguía, con su voz cargada de Leyes y una nostalgia sin fin:
—Podría haber alcanzado ese reino... Quería convertirme en un Santo de la Espada... ¿Por qué caí? ¿Por qué el Dao Celestial fue tan injusto conmigo?
Cuanto más hablaba, más se perdía la conciencia de Long Wei. Estaba siendo poseído. Las Leyes del Gran Venerable buscaban alojarse en un nuevo cuerpo, y lo estaban consiguiendo.

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Estás leyendo el capítulo 33 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 31 de julio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.