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Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 17 online gratis en español

En la conciencia de Long Yin, el viejo ancestro ejecutaba el mismo procedimiento para abrir el vacío y conectar con la Vía Láctea. Se vio el Yin y el Yang. El viejo ancestro en el centro del círculo. Las estrellas de la Vía Láctea brillaron y las miles de almas volvieron a ver aquella puerta. Anhelaban cruzarla. Por mero instinto la deseaban. La mano áspera de Qi Espiritual de Taichu se extendió para atraer un alma por destino. Él no las elegía. El destino hacía el trabajo. Una esfera apareció. Dentro de ella se veía un cuerpo humano, atraído hacia la mano. Cuando estuvo cerca, la mano la agarró y la fue llevando poco a poco hacia la puerta. Al cruzar, el silencio volvió. Las almas se tranquilizaron. En el mundo propio de Taichu, bajo el cielo estrellado y los pabellones, el Dao se sentía como un aliento denso. La esfera se agrietó. El cuerpo salió y pisó el suelo del Mundo Propio. Long Yin y el viejo ancestro Taichu observaban cómo el cuerpo terminaba de formarse. De abajo hacia arriba, como si miles de jades se agruparan, fue tomando forma humana. Long Yin le habló mentalmente al viejo ancestro: —¿Quién es? Sentía que lo había visto en su vida pasada, pero no lograba recordarlo del todo. El viejo ancestro sí sabía quién era. Cuando refinó esas almas, había conocido algo de cada una. Y más ahora, que esas almas habían tocado el Gran Dao. —Un joven que murió traicionado, chico. Jajaja. El destino está jugando contigo. Long Yin profesó un suspiro. Justo lo que no quería. Sin poder suficiente, ¿cómo iba a domar a estos seres? Pero no podía retroceder. El viejo ancestro, al verlo suspirar, habló con tono serio: —No te preocupes. Estos individuos, aunque cargan con un gran karma ante el Gran Dao, si te ganas su respeto no habrá maquinación. —Recuerda que ya no son iguales a sus vidas pasadas. Al recibir la bendición del Gran Dao, su mentalidad cambió. Pero siempre queda la astucia que los humaniza. Long Yin asintió. Ambos miraron expectantes el cuerpo ya materializado. Seguía como apagado, pues aún faltaba la transición de su conciencia. Cuando el hombre empezó a abrir los ojos, lo hizo lentamente. Los abrió como un halcón que despierta, como un cazador que evalúa su entorno y anticipa un paso por delante. Vio los pabellones sobre él y el trono con aquel hombre de túnica negra y dorada. Un respeto nació en su interior. En su vida pasada había muerto traicionado por su rey, pero no podía ser impulsivo. —Este humilde estratega saluda al Emperador —dijo con respeto. Hizo una reverencia, pero no se arrodilló. Mientras, su cuerpo empezó a recibir Qi Espiritual de forma abstracta. Se veían hilos de Qi Espiritual yendo directos hacia él, como un río que encuentra un desagüe. Con impulso. Él empezó a recibirlo con calma. Comprendió muy bien dónde estaba ahora y lo diferente que era de su vida pasada. No era ningún ignorante. De hecho, había mantenido algo de conciencia en el Ciclo de la Reencarnación, pues el odio hacia aquel rey nefasto lo sostuvo con resignación. Abrió sus Puertas Ocultas. Cada chakra de su cuerpo empezó a recibir Qi Espiritual. Refinó el Qi por el cuerpo, dando paso al Refinamiento de Qi. Formó una Fundación perfecta. Su Núcleo Dorado empezó a materializarse con Qi Espiritual puro. Alcanzó el Núcleo Dorado avanzado. Long Yin se puso nervioso. Necesitaba que aquel hombre diera el paso. Pero Taichu suspiró, viendo la ignorancia en él. —Ahí no termina, mira, mocoso. El Núcleo Dorado tocó la Gran Perfección. Y un alma similar al hombre empezó a formarse dentro de él. Alma Naciente etapa inicial. Y no se detuvo. El Qi Espiritual seguía fluyendo. Pasó a Alma Naciente etapa media. Cuando los hilos de Qi Espiritual quisieron seguir alimentándolo, el hombre los detuvo y los disipó. Long Yin se sorprendió. —¿Por qué hizo eso? —preguntó a Taichu. El viejo ancestro se tocó las mejillas, con tono de anciano en cuerpo de niño: —No quiso forzar su Alma Naciente. Es inteligente. Sabe que le falta comprensión. —Pero con ese poder, sin duda, podría darle pelea a etapas superiores. Long Yin asintió. El estratega, ya asimilado el cultivo, notó que nadie respondía a su reverencia. Frunció el ceño. Justo cuando iba a hablar de nuevo, vio que el cuerpo del Emperador en la cima de los pabellones empezaba a parpadear. Al ocurrir aquello, todo el lugar empezó a rimar. Los pabellones, las corrientes del Dao, gozaron con el simple movimiento de los ojos del Emperador. Aquello impresionó al humilde estratega. Siendo un Alma Naciente, ya sentía sutilmente las Leyes. Y que los Daos gozarán con aquel hombre le sembró terror y respeto. —Me has dado una vida. En cierta forma, debo agradecértelo. Este humilde estratega es una persona grata. En ese momento, la silueta del Emperador en el trono movió sus grandes ojos, como planetas que a gran distancia parecen pequeños. Lo miró fríamente. El estratega se asustó. Con esa mirada comprendió lo importante que era el cultivo en esta nueva vida. Cuando volvió a abrir los ojos, ya no estaba en aquel sitio. Estaba en una mansión ordinaria, con muchos soldados afuera. Sintió el aliento de la vida. Vio arriba un sol aún más visible que en su vida pasada. Había llegado a un mundo que jamás podría haber imaginado. Justo entonces apareció un hombre con armadura y una lanza. Era Zhao Yun, que había recibido el mensaje de Long Yin y acudía a buscar al nuevo aliado. —Ven, el señor te espera —le dijo con respeto. El estratega lo siguió. Cuando entró al salón donde se encontraba Long Yin, lo miró. Se dio cuenta de que era el Emperador que acababa de ver. Se llenó de respeto. —Emperador, gracias por otorgarme una nueva vida. Todos en el salón se sorprendieron. El tío de Long Yin pensó: ¿Otorgarle una nueva vida? ¿A qué se refiere? Long Yin, viendo la situación, intentó apaciguar las cosas. —Te estaba esperando. Justamente necesitamos tu ayuda —dijo con respeto. Y no mentía. Respetaba a este hombre de corazón. El estratega, sintiéndose útil para este gigante, asintió. Supo que las cosas no eran simples. —Este humilde estratega, llamado Li Mu, se presenta ante todos —dijo, y saludó a los presentes. Luego miró a Long Yin—. Usted solo ordene, Emperador. Long Yin asintió. —No me llames Emperador. Ahora mismo soy un simple príncipe acorralado por sus enemigos —dijo, y suspiró. Viendo que Li Mu no terminaba de entenderlo. Para él, Long Yin era un hombre que había trascendido todo. Lo poco que sabía de él ya era simplemente maravilloso. Y que se hiciera llamar un simple príncipe le generó una gran expectación. En su vida pasada había defendido su patria. No permitió que los extranjeros, los xiongnu, ni que el reino Qin pudieran invadir Zhao. Pero aun así, su rey no lo recompensó. Por su temor e ignorancia, prefirió desecharlo. Pero, como todo estratega, ¿cuál era su satisfacción en la vida? Seguir a un hombre que proyectara la supremacía. Un hombre que se levantara por encima de millones. —Este humilde estratega ha acudido a su llamado, príncipe —dijo. Shen Yi preguntó entonces: —¿De dónde vienes? Sabía que era una pregunta muy directa, quizás no debía hacerla. Pero era el tío de Long Yin. No podía confiar a las primeras. Li Mu iba a contestar, pero vio que Long Yin habló primero: —Tío, tanto Zilong como él no son de estas tierras. Vienen de un lugar muy lejano. Zilong y Li Mu miraron a Long Yin. No eran tontos. Sabían que no podían decir abiertamente que habían renacido. Aunque no sería del todo ilógico estando en este mundo, igual podría acarrear problemas mayores. Shen Yi no dio por zanjada su duda. —¿No son de estas tierras? Así que vienen de otros continentes... Se puso algo nervioso al decirlo. Sabía lo que implicaba. Más allá de este continente existía un mar sin fin, y en ese mar, según los rumores, había muchos otros continentes. En las grandes dinastías circulaba que algunos se habían ido, pero no habían regresado. Por lo tanto, nadie había confirmado nada. Long Yin, viendo a su tío tan pensativo, habló: —Sí. No puedo contarte más. Solo no desconfíes de ellos. Lo dijo mirando a ambos, aunque no sabía si esos hombres le eran leales o no. Pero la cercanía que tenían con él, sabía que los diferenciaba en muchos aspectos. Shen Yi asintió y no dijo nada más.
Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela)

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Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 17

Estás leyendo el capítulo 17 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 4 de julio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.