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Leer Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 16 online gratis en español

En la ciudad fronteriza del Reino Gan, la atmósfera seguía sombría. El aire pesaba. Los civiles llevaban un día entero encerrados en sus hogares. No querían provocar a los soldados del reino enemigo. Cerca de la mansión principal, los soldados almorzaban en la zona de racionamiento. Cada uno comía con ánimo. Para ellos, haber conquistado la ciudad del rival que los había atormentado durante tanto tiempo era una hazaña. Lo que no sabían era que un jovencito rondaba cerca de las raciones militares, intentando robar algo. Arrastraba la ropa desgastada. Sus manos estaban llenas de cicatrices. Cuando logró agarrar un tazón de comida, celebró para sí mismo. No se esperaba que un soldado lo estuviera observando. El soldado no quiso advertirle. Quería dejarlo llevarse la comida. Le dio lástima. Se acordó de su propio hijo y sintió que el corazón se le ablandaba. Pero otro soldado no pensaba lo mismo. Un hombre de estatura imponente se acercó al chico. El joven, con su instinto de supervivencia, se dio cuenta. Intentó huir, pero cuando se giró vio que ya estaba bajo una sombra. El hombre imponente lo agarró por la ropa sucia y desgastada. Iba a llevarlo a la prisión donde retenían a los pocos sobrevivientes. El joven no quería aquello y empezó a gritar: —¡Suéltame! ¡No me hagas enojar! Todos los soldados lo escucharon y estallaron en risas. El chico lo decía muy en serio. En el interior de la mansión principal, Long Yin meditaba. Le faltaban diez mil puntos de Qi de Suerte para la invocación. No le había alcanzado con lo que dejó filtrar. Estaba preocupado. Sentía que la muerte misma se acercaba. Luego pensó en los cadáveres. Se dio cuenta de que tenían un Qi Espiritual extraño, pero no pudo identificar de qué se trataba. Y Taichu no quiso responderle. Justo mientras meditaba, escuchó al viejo ancestro hablarle desde su conciencia. —Chico, busca al joven que está armando un alboroto afuera y tráemelo. Long Yin pensó: ¿Un joven? ¿Qué joven? Suspiró y dijo: —Tío, tráeme al chiquillo que está haciendo un escándalo afuera. Desde dentro se escuchaban los gritos. Shen Yi salió. Al llegar al patio, vio al joven empuñando un sable que no podía sostener del todo. El peso le ganaba. Shen Yi no pudo evitar esbozar una sonrisa y se quedó observando, con los brazos cruzados. Los soldados no querían herir al chico. Hacían fintas para acorralarlo, pero en realidad no lo atacaban. El chico estaba concentrado en el sable, que se le caía al suelo. Sufría para levantarlo. Tanto fue así que empezó a respirar con cansancio. Justo cuando todos se reían del chiquillo, él agarró el sable arrastrándolo por el suelo e intentó herir al soldado que tenía enfrente. El soldado estaba de espaldas. Si le clavaba el sable de esa manera, podía quedar gravemente herido o morir. Shen Yi no lo permitió. Con un impulso de Qi Espiritual jaló el sable y también al chico, que medía alrededor de un metro veinte y estaba desnutrido. —¿De dónde vienes tú? —le preguntó. El chico sintió un poco de miedo ante aquel cultivador. No era ignorante. Sabía que ese hombre era fuerte. Pero mientras más lo analizaba, el miedo se le fue. —Hmph, qué te importa. Suéltame, solo tomé un poco de comida... —Al terminar de decirlo, sintió un poco de vergüenza. Todos los que estaban en el patio soltaron la risa. Las carcajadas resonaban por todos lados. Era difícil no reírse con ese mocoso. Shen Yi dijo: —Mi sobrino, el príncipe, quiere verte. Ven conmigo. El chico parpadeó. ¿El príncipe? Por un instante su expresión vaciló entre el miedo y la curiosidad. Luego recuperó el orgullo y alzó la barbilla. —Hmph. Está bien. El chico entró al salón principal y se quedó mirando fijamente al joven de túnica negra y dorada. No le quitó los ojos de encima durante un buen rato. Long Yin rompió el silencio. —¿Qué tanto me miras, mocoso? Al chico no le gustó que le dijeran mocoso. Ya iba a replicar, pero Long Yin le habló de nuevo. —Ven, acércate. Shen Yi lo soltó. Pero el chico no se acercó. Sus ojos recorrían la sala, buscando una ruta de escape. La única salida era la puerta por donde había entrado, y Shen Yi seguía allí. Shen Yi suspiró y lo empujó suavemente con un hilo de Qi Espiritual. Ya muy cerca de Long Yin, el chico decidió no improvisar más. —¿Qué quieres de mí? Long Yin lo miró fijamente. En su conciencia, Taichu le habló. —Tócale la frente. Deja fluir tu Qi Espiritual. Long Yin obedeció. Llevó la mano a la frente del chico. Al tocarlo, lo sintió. Un Qi asesino brutal, concentrado en un cuerpo tan pequeño. —¿Qué es esto? —preguntó a Taichu. El viejo ancestro se rió con ganas. —Chico, este jovencito nació con la Constitución Sagrada de las Siete Calamidades de Sangre. —¿Es una constitución del Mundo Primordial? Taichu negó. —En este mundo quizás encuentres constituciones cercanas a nuestro universo, pero sería muy raro. Por eso me llama la atención. —Además, mírale el chakra solar. Nació con un gran Qi de Suerte, pero un dragón negro se le impuso. El chico está siendo maldecido por el Dao Celestial, quizás por su constitución o por algún antecedente familiar. Hizo una pausa y añadió: —Reclútalo. Te va a sumar. Long Yin sabía lo que quería el viejo ancestro. Si no había salida ahora mismo, al menos esto era una ficha más en el tablero. Aceptó. —¿En qué se basa esta constitución? Taichu respondió con calma: —Los que nacen con ella están hechos para la guerra. Matar, para ellos, es cultivar. Por lo tanto, desafían al Cielo. Todo tiene un karma. —Los cultivadores que quieren alcanzar el Gran Dao no pueden estar llenos de karma negativo. Pero hay constituciones que rompen las reglas, y esta es una de ellas. Nacieron para desafiar el orden. —Por eso, desde chiquitos tienen destinos trágicos, para hundirlos o para que alcancen el nirvana. Si alcanzan el nirvana... se vuelven grandes cultivadores. Long Yin asintió. Tener a ese joven en sus manos era una buena estrategia. Si sobrevivía a su destino, podría ser de gran utilidad. Le habló al chico, que llevaba un buen rato con la mano en la frente y ya empezaba a asustarse, pensando que Long Yin tenía algo raro. —Chico, quédate conmigo. No te va a faltar comida. Además, serás guiado en el cultivo por mí. El chico parpadeó. —¿Ah? —Tienes una constitución especial. ¿No recuerdas tu infancia? El chico negó. —Desde chiquito he sobrevivido por mí mismo... en las calles... Quería seguir, pero Long Yin se lo impidió con un gesto. —Ya eso es pasado. A partir de ahora, eres parte del tercer príncipe del Reino Yan. Además, tu constitución es la Sagrada de las Siete Calamidades de Sangre. Shen Yi escuchó aquello y preguntó, sorprendido: —Sobrino, ¿es una constitución santa? —No. Está por encima del rango Santo. Tío, dale ropa nueva y un sitio donde quedarse. Si él decide irse, es su problema. El chico se emocionó al oírlo, pero no terminaba de creerlo. Se había criado en las calles. ¿Cómo iba a confiar tan fácil? Si era tan especial, ¿por qué había sufrido tanto? Ya iba a irse con Shen Yi, pensando en robar algunas raciones y escapar. Pero entonces oyó a Long Yin decirle con suavidad: —No me importa qué nombre tengas, ni de dónde vengas. A partir de ahora, serás conocido en este mundo como Long Sha. El Dragón de la Calamidad. El chico sintió una punzada de emoción desde lo más profundo de su ser. Desde que tenía memoria, nadie se había interesado por él. Siempre lo habían menospreciado, humillado. Pero ahora le daban un nombre, y con el apellido de una familia real. Pudo ver las intenciones de Long Yin. Aún mantenía sus dudas. Había aprendido a no confiar a la primera. Pero vio la sonrisa de Long Yin mirándolo, y por primera vez en su vida sintió que podía pertenecer a algún lugar. Shen Yi se llevó al chico. Recibir el apellido "Long" implicaba ser respetado en todo el Reino Yan. Aquello era una solución. No dejó de admirar a su sobrino. Había sido una buena jugada: apostaba por el chico, pero sin obligarlo. Quería hacerle sentir que era parte de algo. Las esclavas se acercaron a Shen Yi. Para ellas, por debajo de Long Yin estaba su tío, y le tenían mucho respeto. Una de ellas habló: —¿Qué necesita, señor? Shen Yi fue directo: —Denle ropa nueva, digna de un noble. Y comida. Luego empujó a Long Sha hacia las esclavas. El niño se indignó. Siempre lo andaban empujando. Ya iba a pelear, pero entonces vio las miradas de las mujeres. Eran miradas de admiración. Ellas ya pensaban en cómo congraciarse con el joven que tenían delante, para ganarse una conexión con el príncipe. Long Sha no era tonto. Se hizo el digno y empezó a caminar con honor. Shen Yi lo observó y una leve sonrisa asomó en su rostro. Luego volvió junto a su sobrino. —¿Cómo lo ayudarás a cultivar, sobrino? Long Yin respondió: —Es fácil. Enviarlo a la guerra. Mientras siente la sangre del enemigo, el olor de la batalla, su constitución despertará por completo. Entonces nacerá un verdadero asura. Se rió suavemente. Shen Yi asintió. —Tío, llévale la información al resto. Que no lo traten con demasiado respeto. Prefiero criarlo como a un lobo. Él decidirá a quién morder. Así fue. Mientras Shen Yi salía, Long Yin escuchó a Taichu decirle: —Mocoso, ya podemos traer una nueva alma de la Vía Láctea. Tienes suficiente Qi de Suerte. —El jovencito no te ha aceptado del todo, pero una parte de su Qi de Suerte se enlazó contigo. Lo suficiente para abrir la Vía Láctea. Long Yin asintió. Aquella era su única esperanza para salir del problema. Si invocaba un alma de Núcleo Dorado, difícilmente sobreviviría a lo que se avecinaba. La única opción era un Alma Naciente.
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Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) Capítulo 16

Estás leyendo el capítulo 16 de Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela), un novela. Un joven que murió en la Tierra recibe la oportunidad definitiva de reescribir su destino al unirse al artefacto del caos primordial: Taichu. Al despertar en un nuevo mundo, se convierte en Long Yin, el tercer príncipe… Este capítulo tiene publicado el 3 de julio de 2026. Emperador: Invocando Ancestros Chinos en el Mundo de Cultivo (Novela) tiene 38 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.