Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 8 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Las palabras de Keyla cayeron sobre el grupo como un balde de agua helada. Incluso yo sentí un ligero vuelco en el estómago. Enfrentar a treinta Lobos Degolladores de Elysium en campo abierto, con un grupo compuesto en su mayoría por novatos de Nivel 1, no era un combate: era un suicidio.
—¡Nos retiramos de inmediato! —ordené con tono tajante, sin dejar margen a réplicas.
Una jauría de esa magnitud no se movía de forma aleatoria. Por lo general, los lobos de nivel bajo patrullaban en pequeñas manadas de no más de cuatro o cinco individuos. Para que tres docenas marcharan en una misma formación, solo había una explicación: la presencia de un alfa de mayor rango imponiendo su voluntad.
Giramos sobre nuestros talones y emprendimos la huida en dirección al refugio, pero el eco de múltiples aullidos guturales retumbó a nuestras espaldas, haciendo vibrar los cristales rotos de los aparadores.
—¡Al edificio de la izquierda! ¡Suban! —grité guiándolos hacia una estructura de oficinas de ocho pisos con la fachada destrozada.
Acelerarse en línea recta por las avenidas habría sido nefasto; los lobos poseían una velocidad de despliegue superior a la nuestra y nos habrían alcanzado en cuestión de segundos.
Ascendimos a toda prisa por las escaleras de emergencia. Elizabeth y Keyla subían sujetándose de los pasamanos con el rostro desencajado y el pecho agitado por el esfuerzo físico.
—No... no puedo más... necesito un segundo... —jadeó Elizabeth, apoyándose contra la pared del cuarto piso.
—Reduzcan el ritmo pero no se detengan —indiqué escaneando los pasillos oscuros—. Mantengan las armas arriba por si hay alimañas atrincheradas en las oficinas.
Me acerqué a una de las ventanas del quinto piso y miré hacia la calle. Abajo, la marea de lomos erizados y pelaje oscuro invadía la avenida. Un grupo de seis lobos se detuvo justo donde habíamos abatido a los lobos degolladores minutos atrás, olfateando los charcos de sangre y devorando los restos en un frenesí grotesco.
—Por Dios... ¿por qué hay tantos juntos? —susurró Jhon al asomarse de reojo, retrocediendo con la cara pálida de puro pavor.
—Tienen que estar respondiendo a un macho alfa —comentó Will, apoyado contra la columna mientras ajustaba la cuerda de su arco. Pese a no entender el Sistema, su sentido común y capacidad de análisis eran impecables.
—O están expandiendo su territorio —añadió Elizabeth recuperando el aliento—. Ciertos animales acorralan zonas para someter a otras jaurías o asegurar comida.
Tenía razón. Las entidades de Elysium contaban con un ciclo biológico aterrador: su tasa de reproducción y crecimiento era infinitamente más rápida que la de la fauna terrestre. Si la masa de lobos no se erradicaba a tiempo, en cuestión de semanas sobrepoblarían las ruinas urbanas, sofocando cualquier intento de los sobrevivientes por buscar suministros en la superficie.
—Si aumentan sus números a este ritmo... la ciudad entera será su nido —murmuró Keyla con la voz temblorosa de miedo.
—Así es. No quedará una sola calle transitable —admití fríamente.
La pesadez en el ambiente se volvió sofocante. No obstante, tras esa aterradora premisa se ocultaba una verdad táctica que decidí callar: una sobrepoblación de bestias era el sueño de cualquier gremio veterano.
En la línea temporal anterior, los jugadores de alto nivel no erradicaban las plagas de Zonas Iniciales; mantenían "Granjas de Experiencia" controladas donde dejaban procrear a las bestias para que los reclutas subieran de nivel en masa. Una mina de oro de XP... que ahora mismo era incapaz de explotar por mi falta de atributos actuales.
Alcanzamos la azotea del edificio. La vista despejada confirmó mis sospechas.
Más de treinta lobos deambulaban por el perímetro, inspeccionando locales y buscando presas. Sin embargo, en el centro de la formación, sobre el techo de un autobús volcados, se erigía una silueta distinta.
Era un espécimen de pelaje platinado, sensiblemente más pequeño que los Lobos Degolladores convencionales, pero dotado de una musculatura magra y fibrosa. Sus garras brillaban con un tinte metálico y, justo en el centro de su frente, destacaba la marca rúnica de una media luna.
Un Lobo Lunar.
Una variante de mando extremadamente rara. Poseían una inteligencia cognitiva superior, capaces de articular estrategias de emboscada. Pero su verdadera letalidad residía en la noche: bajo la luz de la luna, la runa de su frente se activaba, duplicando su Agilidad hasta el amanecer. Además, eliminar a uno garantizaba el drop de una habilidad de movimiento de Rango F y recompensas unicas.
—Lo mejor será atrincherarnos en la azotea hasta que la jauría despeje la zona —sugirió Elizabeth con el ceño fruncido.
—Eso podría tomar un día entero... o más —repliqué, sentándome en el muro de ladrillos—. No se irán mientras haya tufo a sangre en la calle.
—¡Pero no podemos quedarnos aquí atrapados! —exclamó Elizabeth preocupada—. Si no regresamos al refugio, los guardias pensarán que caímos en emboscada y enviarán un grupo de rescate.
Jhon apretó los puños con impotencia. Un escuadrón de humanos comunes saliendo en busca de nosotros se convertiría en un festín para los treinta lobos.
—Existe una forma de evitar la masacre —dije, mirando al cielo antes de posar la vista en Keyla.
—¿Cómo? —preguntó Jhon con una chispa de esperanza.
—Keyla es la única que puede cruzar el perímetro sin ser detectada —declaré con calma—. Puede regresar al refugio, informar de la situación y prohibir que manden patrullas.
Keyla dio un pequeño brinco al sentirse señalada, pálida como un espectro.
—Keyla... ¿cuánto maná te queda? —le pregunté.
—Solo... solo me queda reserva para conjurar dos veces más el milagro de «Pasos Sigilosos» —respondió con la voz entrecortada.
—Es suficiente para bordear las avenidas y llegar a las compuertas sin llamar la atención de la jauría —afirmé.
Decirlo en voz alta sonaba simple, pero exigirle a una chica aterrorizada que caminara a metros de treinta bestias sedientas de sangre era una prueba abrumadora. Si mantenía la cabeza fría y no rompía el sigilo, lo lograría. Si entraba en pánico y echaba a correr, sería devorada.
Keyla me miró con ojos suplicantes, temblando de pavor ante el dilema. Pero para mí, el cálculo ya estaba hecho: decidiera marchar o quedarse, la supervivencia del grupo principal estaba asegurada... solo que ellos aún no conocían el plan real si la diplomacia fallaba.

Continúa leyendo
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela)
Capítulo 9
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 8
Estás leyendo el capítulo 8 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.