Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Cruzamos la escotilla blindada del refugio bajo la atenta mirada de los guardias. Nuestra excusa fue pragmática: explorar los supermercados y tiendas de conveniencia de las calles colindantes para saquear víveres no perecibles antes de que la humedad arruinara los empaques.
—Alwyn... ¿a qué tipo de entidades nos enfrentaremos primero? —preguntó Elizabeth en voz baja, escaneando con aprensión el paisaje urbano devastado.
Grandes regueros de sangre coagulada pintaban el asfalto y los marcos de las ventanas destruidas.
—En mi trayecto al refugio divisé varios Lobos Degolladores—mentí suavemente—. También hubo avistamientos de goblins, pero los lobos son depredadores territoriales; dudo que permitan a alimañas menores rondar su zona de cacería.
Omití a propósito la posibilidad de toparnos con bestias de mayor rango o mutaciones de mayor nivel. Llenar sus mentes de pánico antes del primer contacto solo quebraría su concentración.
Nos detuvimos al pie de un edificio de apartamentos de seis pisos con la fachada semi-derrumbada.
—Necesitamos ojos en las alturas —dije, girándome hacia Keyla—. Keyla, activa «Pasos Sigilosos» y sube a la azotea. Si divisas movimiento, haz una señal desde una ventana expuesta.
Keyla tragó saliva, visiblemente nerviosa. Sostuvo el canalizador sagrado que colgaba de su cuello con ambas manos y cerró los ojos.
¡HUMMM!
Una formación rúnica de luz dorada se manifestó bajo sus pies durante un segundo ante de disiparse en el aire. Instantáneamente, la pesadez de sus pisadas desapareció y su presencia se volvió sutil, casi imperceptible al sentido común.
—Avanza con cuidado. Mientras no te expongas a su campo visual directo, la distorsión sónica del milagro impedirá que te huelan o escuchen —le instruí secamente—. Si la situación se complica, usa el mismo sigilo para replegarte.
Keyla asintió y se deslizó hacia la penumbra del vestíbulo como una sombra silenciosa.
—¿No habría sido más seguro que alguien la acompañara? —cuestionó Will con el ceño fruncido, ajustando el arco en su hombro.
—No —tajé de inmediato—. El milagro es una bendición individual. Si cualquiera de nosotros la sigue, el ruido de nuestras botas delataría su posición y anularía el efecto del hechizo. Ella es la única que puede moverse sin riesgo. Confíen en su habilidad.
La razón no era solo esa. Mantener a Keyla alejada de la primera línea evitaba que el grupo se distrajera intentando proteger a una integrante tímida y sin capacidad ofensiva directa en medio del caos.
Reanudamos la marcha en formación cerrada, desviándome intencionadamente hacia un viaducto donde recordaba haber visto rastros de sangre fresca.
Al doblar la esquina de un centro comercial destruido, los divisé.
—Alto —hice una señal con la mano abierta.
A unos cincuenta metros, al frente de una tienda de conveniencia con los cristales reventados, yaciendo sobre el concreto seco, tres bestias colosales descansaban. Eran Lobos Degolladores: torso abultado, pelaje erizado como espinas de hierro y mandíbulas capaces de triturar fémures humanos.
—Solo son tres... —susurró Jhon emocionado, apretando el marco de su escudo de madera—. Con la ventaja numérica los aplastaremos.
—No seas ingenuo —lo frené con frialdad—. Han convertido esa tienda en su guarida. Los que ves afuera son solo los centinelas.
Elizabeth entornó los ojos, captando la amenaza de inmediato:
—¿Dices que hay más adentro?
—Es muy probable. Por eso ejecutaremos un ataque relámpago —analicé el terreno con precisión matemática—. Elizabeth, Will: ustedes poseen el mayor rango ofensivo, pero depende enteramente de su precisión. Atacarán simultáneamente.
Miré al Arquero:
—Will, en cuanto el «Cometa Mágico» de Elizabeth rompa el aire, suelta tantas flechas como puedas. No importa si no asestas un impacto vital; el objetivo es suprimir su avance y llamar su atención. Después de eso, tu prioridad absoluta es cubrirnos a Jhon y a mí.
Jhon dio un paso al frente levantando el escudo.
—Tú absorberás la embestida —le ordené a Jhon—. Mantén la postura fija y la guardia alta. No intentes atacar bajando el escudo; yo me deslizaré por tus flancos para asestar los golpes mortales.
—Entendido —asintió Jhon, conteniendo el aliento.
Di la señal. Elizabeth alzó su báculo de madera.
¡CRAC-CRAC-CRAC!
Durante tres segundos angustiosos, las runas arcanas de luz azulina se condensaron en la punta del catalizador.
¡VOOOSH!
Una esfera cónica de energía pura salió disparada a gran velocidad, cortando la penumbra de la calle.
¡BOOM!
El «Cometa Mágico» impactó de lleno en la articulación trasera del primer lobo. El aire se llenó con el sonido seco de huesos pulverizados y un aullido desgarrador de agonía. La bestia rodó por el suelo con la pata destrozada, incapaz de ponerse en pie.
¡SWHISH! ¡SWHISH!
Will liberó tres flechas en rápida sucesión. Dos de ellas rozaron contra el lomo de las otras dos bestias, pero el impacto fue suficiente para desatar su frenesí. Con los hocicos espumantes y los ojos inyectados en sangre, los dos Lobos Degolladores se abalanzaron contra nuestra posición a toda velocidad.
—¡Cuerpo firme, Jhon! —rugí.
¡CLANG-CRUNCH!
El primer lobo impactó como un ariete contra el escudo de madera de Jhon. La madera crujió bajo la enorme presión física, pero Jhon hincó la rodilla en el suelo y aguantó la embestida.
Aprovechando la cortina que ofrecía su cuerpo, me deslicé por su costado derecho.
¡SQUELCH!
Hundí la espada corta hasta la empuñadura directamente en las costillas al descubierto de la bestia. La sangre hirviente me salpicó la cara y la mano. El lobo soltó un alarido sanguinolento, pero la segunda bestia ya estaba sobre mí, lanzando una dentellada directa a mi yugular.
Me arrojé hacia atrás en una pirueta ciega. El aire silbó a milímetros de mi rostro.
¡VOOOSH... BOOM!
Un segundo «Cometa Mágico» de Elizabeth impactó de lleno en el cráneo de la segunda bestia en pleno vuelo. La cabeza del monstruo se sacudió por la conmoción, haciendo que se desplomara aturdido sobre el pavimento.
Aproveché la brecha de un segundo. Avancé en un paso rasante, empuñé el acero con ambas manos y ejecuté un corte vertical descendente con todo mi peso.
¡CRAC-CHAK!
El acero penetró por la cuenca ocular del lobo, partiéndole el cráneo en dos. La criatura se sacudió en convulsiones involuntarias hasta quedar inerte en un charco de sangre viscosa.
\[Has eliminado a un Lobo Degollador\]
\[Has eliminado a un Lobo Degollador\]
\[Has ganado 160 XP\]
Hah... hah... hah...
Mi pecho subía y bajaba rítmicamente mientras retiraba el filo del cadáver. No recibí experiencia por el primer lobo mutilado; Elizabeth y Will terminaron de rematarlo a la distancia, reclamando la totalidad de esa baja.
—¡Alwyn, acabo de subir de nivel! —exclamó Elizabeth, mirando sus manos maravilladas mientras una tenue aura azulina la envolvió un instante.
—¡Yo también subí! —gritó Will desde las alturas de un contenedor, revisando su panel translúcido.
Jhon, apoyado sobre su escudo mientas recuperaba el aliento, soltó una mueca de decepción:
—Agh... a mí no me saltó la notificación de nivel... Qué mala suerte.
—El Sistema premia el daño neto y la contribución directa en la muerte —le expliqué fríamente, limpiando el filo de mi hoja contra el pelaje de la bestia—. Es la forma más equitativa de escalado. En la siguiente presa tú te llevarás la tajada mayor.
—Bueno, de todas formas, no estuvo tan difícil —rió Jhon, tratando de aliviar la tensión mientras se sacudía el polvo—. Esas cosas mueren rápido si trabajamos juntos.
—No bajes la guardia —lo corté secamente—. Un exceso de confianza aquí te costará la vida.
Mientras Will descendía del contenedor recogiendo las flechas intactas de los cadáveres, el eco de unos pasos apresurados resonó en el viaducto.
Keyla apareció corriendo desde la esquina del edificio, con el rostro pálido como la cera y la respiración completamente desbocada.
—¡Chicos! ¡Chicos, tienen que salir de aquí ahora mismo! —gritó entre jadeos.
Jhon soltó una risotada intentando calmarla:
—Tranquila, Keyla. Acabamos de despachar a tres de esos lobos sin recibir un solo punto de daño. Todo está bajo cont...
—¡No entienden! —lo interrumpió Keyla con la voz quebrada por el pavor puramente animal—. ¡No eran tres! ¡Una manada entera acaba de salir de las ruinas del viaducto!... ¡Vienen más de treinta lobos directamente hacia esta calle!

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Estás leyendo el capítulo 7 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.