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Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 54 online gratis en español

🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Al cruzar el vestíbulo principal de la sede central tras mi recorrido por los bazares, una joven de traje sastre negro azabache, cabello recogido y credencial dorada de la Asociación se aproximó con paso diligente: —Buenas tardes, señor Alwyn. Tenía instrucciones directas del señor Arthur de esperarlo para escoltarlo a una sala de evaluación táctica y presentarle las Zonas de Integración disponibles. —Llévame allí —respondí con un ademán. Abordamos un ascensor interno y ascendimos varios niveles hasta ingresar a un despacho sellado acústicamente. En la pared frontal, una pantalla panorámica de ultra alta definición proyectaba un mapa geopolítico del globo terrestre, salpicado por decenas de nodos luminosos en tres colores distintos: verde, naranja y rojo escarlata. —Tome asiento, por favor. Procederé a desglosar el estado de los cuadrantes —indicó la analista mientras me acomodaba en un sillón de cuero. Apuntó su puntero digital hacia las franjas esmeralda: —Hemos clasificado los sectores mediante un código de riesgo. Las zonas verdes corresponden a territorios soberanos que no han sufrido la superposición geográfica; actualmente se consideran perímetros civiles seguros y estables. Gran parte de las masas continentales aún conservaban ese matiz, ajenas al desastre. —Las zonas naranjas son regiones asimiladas donde el desastre ya se manifestó, pero cuya contención está siendo administrada mediante el despliegue coordinado de brigadas militares y escuadrones de Despertados contratados. Docenas de pulsos anaranjados parpadeaban en las periferias urbanas de las grandes capitales. —Y finalmente, tenemos las zonas rojas —la voz de la mujer se tornó severa—. Son sectores integrados donde se confirma la presencia de monstruosidades, pero de los cuales carecemos de censos detallados. En estos puntos no existe intervención de los gobiernos locales ni presencia de corporaciones privadas; son tierras de nadie. Contemplé los puntos carmesí dispersos en el mapa. Este sistema de semáforo táctico era idéntico al que los analistas militares implementaron en mi primera vida. Años más tarde, la comunidad internacional añadiría un cuarto estatus indiscutible: las zonas azules, perímetros asimilados que fueron purgados por completo y reclamados por gremios soberanos o monarquías. Dichos bastiones se convirtieron en los únicos refugios definitivos del planeta, ya que, según las leyes de Elysium, una tierra integrada jamás volvía a sufrir una segunda sobreposición espacial. —¿Las coordenadas en pantalla representan la totalidad del mapa o solo el alcance de su red de espionaje? —pregunté, apoyando los codos en las rodillas. La analista sonrió con un dejo de pudor institucional: —Representa el límite máximo de la inteligencia que la Asociación ha logrado consolidar hasta la fecha. Es muy probable que existan focos de asimilación remotos de los cuales aún no tengamos registro. —Entiendo. Detállame las tres zonas rojas que tienen registradas. La pantalla hizo un acercamiento satelital, desplegando tres expedientes clasificados: —La primera zona roja se ubica en el corazón de la cuenca amazónica de un país vecino. Se trata de una selva densa donde la asimilación no afectó a poblaciones civiles, por lo que el estado local se desentendió del territorio. Los informes confirman una proliferación descontrolada de colonias de Slimes, Lobos Degolladores y otras bestias. Además, se ha reportado que cuadrillas de Despertados locales han incursionado en la espesura para cazar sin regulación. La pantalla cambió hacia un relieve escarpado y árido: —La segunda zona corresponde a un complejo minero subterráneo tomado por una plaga masiva de Goblins. El volumen de la horda es abrumador; varios grupos de exploración fueron masacrados al subestimar la letalidad de las galerías estrechas. Sin embargo, este yacimiento se halla en los límites fronterizos del Reino de Lawrence, por lo que nuestra firma ha evitado enviar personal para no generar roces diplomáticos con la princesa Valeria. —Y la tercera zona —continuó, enfocando una cordillera montañosa— comprende un macizo rocoso infestado por manadas salvajes de Lobos Degolladores. En este sector se ha detectado la presencia constante de cuadrillas de Despertados renegados que cazan y ejecutan a otros jugadores para saquear su equipo. Recosté la espalda contra el asiento y analicé las tres opciones con frialdad estratégica. Descarté la mina de inmediato. Aunque un complejo de esas dimensiones albergaba con seguridad a un Goblin Progenitor liderando la casta, cosechar presas de apenas 40 XP era un desperdicio ineficiente para mi Nivel 11. Peor aún: operar a escasos kilómetros del territorio de Valeria equivalía a arriesgarme a un choque prematuro con la guardia de Lawrence que no aportaba ningún beneficio a mis planes. La cordillera de lobos presentaba una desventaja similar: los cánidos otorgaban 80 XP, una cifra insuficiente para justificar el desgaste de mi hoja contra cazadores errantes. Eso dejaba a la selva amazónica como la única alternativa con verdadera rentabilidad táctica: los Slimes y sus variantes intermedias otorgaban una densidad masiva de experiencia por biomasa, superada únicamente por los escarabajos subterráneos. Además, operar en un territorio selvático extranjero me otorgaba aislamiento absoluto para desplegar mis técnicas sin ojos indiscretos. —Elijo la primera opción: La Selva Amazónica. La analista asintió con presteza y abrió la ficha técnica: —Al ser un despliegue internacional en una zona no reclamada, no disponemos de unidades de apoyo ni bases médicas de la Asociación en el terreno. Deberá asumir el riesgo operativo en solitario ante cualquier facción hostil. —No necesito escolta de nadie. ¿Cuándo puedo partir? —Coordinar los permisos aéreos internacionales y alistar el avión de inserción tomará algo de tiempo logístico. Podrá despegar en exactamente tres días. Le enviaremos el plan de vuelo y las cartas satelitales a su terminal. La mujer apagó la pantalla panorámica, se despidió con una reverencia formal y abandonó el recinto. Setenta y dos horas. Ese era el margen exacto que me quedaba antes de partir hacia la jungla. Para esa fecha, Vicky ya debería haber tomado una decisión respecto a mi propuesta. Si la novicia aceptaba el pacto, la integraría a la expedición para comenzar su instrucción táctica y forzar su escalado de nivel mediante asistencia; de lo contrario, tendría que realizar una segunda visita al convento antes de abordar el transporte aéreo. Salí del departamento y caminé por los pasillos residenciales hacia la habitación asignada para mi descanso. El silencio de las instalaciones subterráneas despertaba una punzada de familiaridad en mi pecho. En esta línea temporal, Lucius y Lysandra apenas debían ser un par de niños de ocho años jugando en algún lugar, completamente ajenos a los títulos de «El Caballero Sin Corazón» y «La Calamidad Humana» que la historia les impondría una década más tarde. Al haber despertado temprano y roto el flujo del destino, nuestros caminos jamás volverían a cruzarse en la misma academia. —Tal vez... no conocerme sea la mayor bendición que este nuevo mundo pueda otorgarles —murmuré para mí mismo en la penumbra del pasillo. Despejé los recuerdos del pasado con un leve movimiento de cabeza. Ingresé a la recámara, aseguré la puerta y me dejé caer sobre el colchón. En cuestión de segundos, la fatiga cerró mis párpados, hundiéndome en un sueño profundo y reparador.
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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 54

Estás leyendo el capítulo 54 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.