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Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 51 online gratis en español

🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
El jet ejecutivo inició la maniobra de descenso sobre una pista privada flanqueada por hangares de seguridad y torres de radar de alta frecuencia. Tras tocar tierra con una suavidad impecable, la nave carreteó hasta detenerse frente a un complejo subterráneo de concreto reforzado. —Bienvenido a la capital, Alwyn —anunció Arthur, poniéndose de pie y ajustándose los puños de la camisa. La compuerta presurizada se abrió con un silbido neumático. Descendimos la escalerilla hacia el asfalto del aeródromo privado de la Asociación de Despertados. El aire de la capital era frío, pero la actividad en tierra resultaba frenética: vehículos blindados circulando, guardias armados patrullando los perímetros y técnicos trasladando cajas con sellos de contención mágica. —Veo que han convertido este lugar en una fortaleza logística —comenté, observando el despliegue. —En estos tiempos, la discreción sin potencia de fuego es solo una invitación al desastre —sonrió Arthur mientras nos guiaba hacia el vestíbulo de un edificio colosal. Abordamos un elevador de cristal que comenzó a descender múltiples plantas bajo tierra. Cuando las puertas metálicas se abrieron, nos recibió una sala de recepción subterránea de proporciones monumentales: techos de triple altura, acabados de mármol pulido y decenas de pantallas holográficas proyectando índices de bajas, mapas de integración y cotizaciones de materiales. Cientos de personas transitaban con prisa por los pasillos; entre ellos, varios Despertados portando armas de hierro y túnicas de aprendiz. Era prácticamente idéntica a la estructura que albergaría, años más tarde, la academia central donde entrené en mi primera vida. —Un complejo bastante imponente para una organización que opera en las sombras —observé de reojo. —Esto es apenas la superficie administrativa —respondió Arthur con orgullo contenido—. Ven, vayamos por lo que realmente te trajo hasta aquí. Caminamos por un corredor de alta seguridad hasta alcanzar un elevador blindado de acceso restringido. Arthur colocó su palma sobre el escáner biométrico, alineó su retina frente al lector óptico y pronunció una clave vocal cifrada. La terminal emitió un tono agudo de confirmación y el ascensor descendió aún más profundo hacia el lecho de roca. Al detenerse en el nivel inferior, las compuertas dieron paso a un pasaje custodiado por una compuerta acorazada de titanio de dos hojas. Tras una última verificación de huella, los cerrojos hidráulicos cedieron y la cámara se abrió pesadamente. —Adelante. Bienvenido a la Bóveda Central —invitó Arthur. El escolta personal permaneció apostado en el umbral exterior, asegurando el corredor con la guardia alta. El interior de la cámara parecía un museo de tecnología: hileras de vitrinas de cristal templado resguardaban armas iniciales intactas, placas metálicas, frascos con secreciones de slime, sangre de goblin y componentes biológicos extraídos de los epicentros de asimilación. Avanzamos por el pasillo central hasta detenernos frente a una urna electrificada. En su interior, suspendida sobre un pedestal magnético, flotaba una esfera translúcida que desprendía un fulgor plateado pulsante y diminutas motas de polvo astral: el Núcleo de Lobo Lunar. Arthur introdujo su código y la vitrina se retrajo con un chasquido. Tomó la esfera con cuidado ceremonial y me la extendió: —Admirable, ¿no crees? Aún me cuesta procesar que existan objetos capaces de condensar energía de esta forma en nuestro mundo... Es como sostener un fragmento de una realidad ajena. Recibí el núcleo entre mis dedos. El contacto desprendió un frío sutil que erizó las terminaciones nerviosas de mi mano. —Si no es indiscreción... ¿puedo preguntar cómo obtuvo la Asociación este núcleo? Arthur vaciló un segundo mientras reanudábamos la marcha entre las estanterías: —Aunque el reglamento interno prohíbe revelar los remitentes de la tesorería, no hay inconveniente en decírtelo: vino de las manos de mi padre, Marcus. Él también es un Despertado de la clase Guerrero. La revelación confirmó mis sospechas. Sin embargo, que Marcus "El Maestro" hubiera conservado el núcleo en una bóveda en lugar de asimilarlo en su propio cuerpo denotaba una precaución extrema. —Curioso que decidiera no usarlo en sí mismo —comenté con tono casual. —La teoría suena atractiva: absorbes un núcleo y obtienes una habilidad instantánea—explicó Arthur, encogiéndose de hombros—. Pero en la práctica, la asimilación depende enteramente de la estadística de Suerte. Puedes conseguir una joya táctica o terminar atado a una pasiva mediocre e inútil. Para un combatiente pragmático como mi padre, arriesgarse por azar no era un negocio rentable. Canalicé una fracción de maná hacia la esfera y la interfaz del Sistema desplegó el registro técnico frente a mi visión: \[NÚCLEO DE LOBO LUNAR (RANGO F)\] Tipo: Consumible Descripción: Permite extraer e integrar una habilidad activa o pasiva del registro biológico del Lobo Lunar. (Excluye la Habilidad Única ya reclamada por el Primer Ejecutor). Distribución de Probabilidad Base: └── Habilidad Común: 50% └── Habilidad Rara: 30% └── Habilidad Especial: 15% └── Habilidad Oculta: 5% \[Bono Activo de Atributo: Suerte (LUK 6) → +3.0% de Modificador de Probabilidad Positiva\] \[Probabilidad Final Ajustada: Común 47.0% | Rara 30.0% | Especial 15.0% | Oculta 8.0%\] El desglose era transparente. En las leyes del Sistema, cada punto en Suerte (LUK) aportaba un +0.5% de probabilidad favorable. Mis 6 puntos naturales de Suerte generaban un modesto 3% de ventaja: el Sistema restaba automáticamente ese tres por ciento de la franja común (50% → 47%) y lo sumaba directamente al umbral de la categoría oculta (5% → 8%). Las habilidades comunes del Lobo Lunar solían limitarse a mejoras menores de olfato biológico o incrementos breves de velocidad lineal; las raras incluían aullidos de provocación sónica; mientras que la categoría especial albergaba la codiciada «Hoja Lunar» o la pasiva de Agilidad Duplicada bajo la Luna. La categoría oculta, por su parte, encerraba una habilidad que la criatura ni siquiera manifestaba en su estado salvaje. —Debo asumir que la estadística de Suerte de tu padre está en cero absoluto —ironicé, guardando la esfera en mi bolsillo táctico. Arthur soltó una carcajada limpia y asintió sin reparos: —Exactamente. La plantilla base del Guerrero arranca con cero en Suerte y mi padre no ha gastado un solo punto libre en ese renglón. ¿Y tú? ¿Acaso invertiste en Suerte? —Ni un solo punto —respondí con una sonrisa seca—. Malgastar puntos de nivel en Suerte en las primeras semanas es un lujo reservado para los que planean vivir apostando a los dados en lugar de pelear. Aunque en Elysium existían formas de alterar la balanza: pociones de gracia efímera o el patrocinio de deidades tutelares. Como la Constelación de la Suerte, una entidad de rango superior que en mi vida anterior extendió su manto sobre Kaelen, "El Cazador de las Sombras". Las flechas de Kaelen jamás erraban un impacto crítico y su tasa de botín era tan aberrante que monopolizó las primeras subastas continentales. En aquella línea temporal intenté darle caza en múltiples ocasiones para no solo arrebatarle sus recursos sino para hacer un contrato con su constelación, pero un milagro absurdo —una cuerda que se rompía, un derrumbe imprevisto o una ráfaga de viento desviando mi acero— siempre le permitía escapar de mis manos con vida. En este punto de la historia, las Constelaciones Superiores ni siquiera se dignaban a mirar hacia la Tierra; solo deidades menores metían sus narices en busca de espectáculo. Y aun si tuviera la oportunidad de cruzarme con la Constelación de la Suerte antes que Kaelen, no firmaría un contrato con ella: sus habilidades eran puramente probabilísticas y carecían de daño bruto. Con arrebatarle un par de Fragmentos de Autoridad más adelante, sería más que suficiente. Despejé esos pensamientos y me concentré en el presente. Habíamos llegado al extremo más profundo de la bóveda. Nos detuvimos frente a una nueva estantería blindada en el sector restringido. Era momento de reclamar el segundo objeto acordado: el Tomo de la Viuda Negra.
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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 51

Estás leyendo el capítulo 51 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 6 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.