Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 46 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Al cruzar la línea de contención de regreso al puesto de mando, los Despertados que aún recuperaban el aliento en la barricada me contemplaron con una mezcla de conmoción, recelo y desconcierto puro. Algunos bajaban la mirada al cruzarse con mi figura; otros apretaban los nudillos sobre sus armas, incapaces de procesar cómo un combatiente sin apoyo de escuadrón había descuartizado a treinta y cinco bestias acorazadas al cabo de una hora.
El oficial de la Asociación me recibió al pie de la carpa principal, todavía con los ojos desorbitados por el despliegue marcial que acababa de presenciar:
—Ahora sí, retorno a la metrópoli —declaré con voz neutra, tomando mi mochila militar y la Placa Metálica Acorazada que le había dejado en custodia.
El delegado tragó saliva antes de balbucear:
—Espera un momento, Alwyn... ¿Quién eres en realidad? ¿Acaso eras un instructor de fuerzas especiales antes de la Fusión o un maestro en artes marciales mixtas?
—Hagan las coordinaciones pertinentes con la central de Arthur e infórmenme en cuanto el catálogo de intercambio esté listo en la ciudad —respondí cortando el interrogatorio, sin aminorar el paso.
Mi reserva de maná rozaba el fondo absoluto tras la ráfaga continua de Paso Falso Lunar y Marea Progenitora. Aunque mi cuerpo de dieciocho años comenzaba a asimilar la memoria marcial de mi vida pasada, la fatiga muscular acumulada en el asfalto me exigía descanso inmediato.
Al aproximarme al convoy de vehículos, divisé a Alicia y a su sirvienta saliendo de la unidad sanitaria. Al percatarse de mi presencia, ambas se acercaron a paso rápido.
La criada se inclinó en una reverencia profunda, con lágrimas asomando en sus párpados:
—Joven Alwyn... jamás tendremos cómo pagarle el habernos sacado con vida de ese infierno.
—No tienes nada que agradecer; era el objetivo fijado en el contrato —respondí con un ademán frío.
Alicia dio un paso al frente, mirándome con una mezcla de respeto y nostalgia contenida:
—Aun así... gracias, Alwyn. ¿Crees que volvamos a cruzar caminos en el futuro?
—Lo dudo —sentencié con sobriedad—. Nuestras realidades pertenecen a mundos diferentes. Pero si el nuevo orden nos vuelve a poner en la misma mesa, procura estar preparada para sobrevivir por ti misma.
Sin añadir una sola palabra, arrojé el equipo en el asiento del copiloto de la camioneta blindada, encendí el motor y me incorporé a la autopista en dirección al este.
...
El trayecto de retorno hacia la metrópoli oriental tomó cerca de doce horas de carretera desierta.
Al ingresar a los distritos centrales, el contraste resultaba abrumador: avenidas iluminadas, comercios abiertos y transeúntes paseando con normalidad, ajenos a la carnicería biológica que devoraba las provincias colindantes.
Estacioné el vehículo en el sótano del hotel y subí directamente a mi suite. Dejé caer el morral, desaté la placa metálica de mi espalda y me sumergí bajo el chorro de agua hirviendo de la ducha.
El balance del despliegue en la segunda Zona de Integración había sido impecable:
* Patrimonio Financiero: Más de 8 Monedas de Oro y decenas de monedas de plata acumuladas.
* Habilidades Únicas: Adquisición de «Sentido Sísmico» (Rango F).
* Títulos Evolutivos: Asimilación del Título Raro «Cazador Novato»
* Progresión de Nivel: Nivel 11 consolidado con 9,150 / 19,850 XP y 2 Puntos Libres en reserva.
* Penalizaciones del Sistema: 3 penalizaciones activas.
—Pero no puedo confiarme... —murmuré mientras el agua lavaba el sudor de mi piel—. La ventaja de mis recuerdos solo compensa la brecha técnica; físicamente sigo limitado por las estadísticas básicas de este cuerpo. Cuando los sub-jefes de la segunda ola hagan su aparición, los novatos de alto rango ya habrán despertado.
Salí del baño con una toalla alrededor de la cintura. Encendí mi teléfono móvil; la bandeja de entrada desplegó una serie de alertas bancarias confirmando el depósito de la prima de Rango Oro, seguido por un archivo cifrado remitido por la secretaría de Arthur.
Abrí el informe de inteligencia. La primera línea me dejó helado:
\[Objetivo Localizado: "Vicky”\]
\[Clase del Sistema: Clérigo\]
\[Ubicación: Convento de la Sagrada Merced, Distrito Norte\]
—¿Vicky...? —musité, leyendo el trasfondo con los ojos entornados.
No era una simple coincidencia de nombres: era la mismísima Santa Vicky "La Inmortal".
En mi vida pasada, Vicky se erigió como la cúspide indiscutible de la rama sagrada, liderando las brigadas clericales que sostuvieron las líneas durante las grandes plagas de no-muertos. Antes de la Fusión, era una joven novicia entregada a la vida monástica; al manifestarse el Sistema, su devoción rompió el Sello de la Carne y la vinculó a la clase de Clérigo. Durante las primeras semanas, la joven optó por permanecer recluida en su congregación, ajena a los foros de Despertados y al derramamiento de sangre de las avenidas.
No fue sino hasta la tercera oleada, con la invasión masiva de nigromantes y esqueletos acorazados inmunes al corte físico, que su figura emergió como un faro: su dominio sobre «Arma Bendita» y milagros de purificación obligó a gremios enteros y guerreros de élite a arrodillarse a sus pies para implorar un encantamiento en sus hojas.
—Así que en esta etapa sigues resguardada tras los muros de un convento... —analicé, memorizando la dirección.
Dejé el teléfono sobre la mesa de noche y encendí la pantalla del televisor. La emisión en directo de una cadena internacional transmitía con el rótulo de ÚLTIMA HORA:
«...Una declaración histórica sacude a la comunidad internacional...» —proclamaba el presentador con voz solemne—. «El Reino de Lawrence, la única monarquía soberana que preserva su estructura de gobierno intacta en el mundo, ha emitido un comunicado oficial encabezado por la corona...»
En pantalla apareció el salón del trono del palacio de Lawrence: un soberano ataviado con manto de armiño junto a su consorte y, de pie frente al estrado real, una figura femenina que cortaba el aliento.
Era una joven de dieciocho años, de porte imponente, piel pálida como el mármol y una larga cabellera dorada que caía sobre una armadura de placas completas de tono platinado. En su cintura descansaba una espada bastarda de acero rúnico y a su espalda portaba un escudo pesado con el grabado de un león rampante.
Valeria Lawrence. La futura "Emperatriz de Hierro".
Aquella armadura no era una réplica ornamental de museo; la textura del metal y el fulgor etéreo de las uniones confirmaban que el Sistema la catalogaba como equipo de forja de grado superior, con estadísticas completas. En mi vida anterior, el origen del arsenal con el que Valeria inició el Apocalipsis fue uno de los misterios jamás resueltos de la humanidad: acceder a una cota de placas de esa pureza era una anomalía que desafiaba toda lógica de drops.
Valeria dio un paso al frente hacia los micrófonos de la prensa internacional:
—Hoy, ante la corona y el mundo entero, yo, Valeria Lawrence, proclamo formalmente mi condición de Despertada.
La sala de prensa enmudeció bajo la presencia de su voz.
—La humanidad enfrenta una transformación irreversible; el orden antiguo se desmorona y la geografía de la Tierra continuará siendo reescrita físicamente por las catástrofes venideras. El Reino de Lawrence no se doblegará ante el miedo ni esperará pasivamente el colapso. Esta espada defenderá nuestra soberanía.
Desenvainó la hoja plateada con un movimiento marcial impecable, sosteniéndola verticalmente frente a su rostro en un juramento solemne:
—Convoco a todo ciudadano de esta nación que haya manifestado la interfaz del Sistema a presentarse ante la guardia real. Les proveeremos instrucción táctica, armamento y los recursos necesarios para consolidar una vanguardia inexpugnable...
Valeria continuó desgranando los decretos de su nueva orden de caballería.
Apagué el televisor.
En la primera línea temporal, Valeria se convirtió en un baluarte legendario: una mujer de convicciones de acero, indomable y con un orgullo marcial que la situó a la par de figuras como Lacrox "Corazón de Dragón". Una prodigio que había comenzado la carrera con una ventaja descomunal de linaje y pertrechos.
—El tablero mundial comienza a tomar forma... —concluí, recostándome sobre las sábanas.
Mañana al amanecer visitaría el convento. Tenía que asegurar a la futura Santa antes de que los gremios o las facciones militares descubrieran el valor incalculable de su Fe.

Continúa leyendo
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela)
Capítulo 47
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 46
Estás leyendo el capítulo 46 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.