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Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 44 online gratis en español

🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Inspeccioné los alrededores del edificio hasta dar con una galería subterránea abierta recientemente por la colmena. Me aproximé al borde del cráter junto a las dos mujeres. —Nos moveremos a través de estos canales —indiqué con voz firme—. El subsuelo es la única ruta con baja densidad de bestias ahora que la mayoría ha subido a la superficie. Aunque sus rostros reflejaban aprensión, ambas asintieron sin objetar. Levanté a Alicia en brazos y me arrojé al pozo. Aterricé amortiguando el impacto sobre la gravilla, dejé a la muchacha en pie y extendí las manos para recibir a la sirvienta, quien saltó al instante. Abrí mi mochila militar y extraje mis gafas tácticas de visión nocturna. Al ser el único visor óptico que poseía, saqué el Ojo de Goblin Explorador recuperado del campamento de los carroñeros y se lo alcancé a la criada. —Frota la superficie membranosa suavemente sobre tus párpados —le instruí—. No ingieras el órgano; la sustancia residual impregnará tus pupilas con visión térmica atenuada durante unos minutos. Cuando sientas que la visibilidad disminuye, pásaselo a Alicia para que haga lo mismo. Ambas siguieron las instrucciones al pie de la letra. Tras parpadear un par de veces, confirmaron que lograban distinguir el contorno del túnel en la penumbra. Tomé la delantera y comenzamos a avanzar. Activaba la habilidad de forma intermitente para verificar el terreno: ¡HUMMM! \[HABILIDAD ACTIVADA: «Sentido Sísmico»\] Consumo: 10 PM (PM Restante: 170 / 200) Las ondas mecánicas confirmaban que el tramo principal de las galerías estaba despejado. La gran masa de escarabajos continuaba en las avenidas superiores, permitiéndonos avanzar sin interrupciones. Caminamos durante más de una hora, sorteando bifurcaciones y desniveles. Al cabo de ese tiempo, la textura del suelo cambió drásticamente: la tierra ya no estaba compactada por el paso antiguo de la colmena, sino suelta y fresca. —Estamos cerca del frente de excavación —anuncié, deteniendo la marcha. Alicia y su sirvienta se dejaron caer contra la pared de tierra, jadeando exhaustas. Su resistencia como humanas comunes tocaba el límite y requerían pausas continuas para no colapsar por fatiga. Aproveché el descanso para desplegar el radar una vez más: ¡HUMMM! \[HABILIDAD ACTIVADA: «Sentido Sísmico»\] Consumo: 10 PM (PM Restante: 160 / 200) El pulso acústico reveló un panorama inesperado: a escasos cuarenta metros por delante, múltiples escarabajos abrían nuevas galerías en tiempo real, perforando la roca en dirección a la superficie. Les estábamos siguiendo el rastro a escasa distancia. Extraje el comunicador táctico de alta frecuencia y ajusté los diales. Tras unos segundos de estática, la frecuencia cifrada de la Asociación de Despertados enganchó señal: «...Aquí puesto de control Alfa. ¿Agente Alwyn, cuál es su situación?...» —Estamos en camino y alcanzaremos el perímetro exterior en breve —reporté con frialdad—. ¿Tienen asegurado el punto de extracción? «...Contamos con un contingente de Despertados de la asociación, personal médico de emergencia y dos unidades blindadas apostadas en la carretera...» —Les advierto que la colmena entera está migrando hacia la frontera para romper el cerco —informé con tono tajante—. Decenas de especímenes avanzan por la superficie y otros tantos perforan el subsuelo. Preparen a sus combatientes de primera línea para una confrontación inminente. «...¿Una estampida masiva? Transmitiré la alerta al mando táctico de inmediato. Cambio...» Corté la frecuencia y guardé el equipo. Alicia, quien escuchaba la conversación sentada sobre una roca, me miró con curiosidad: —¿Esas criaturas pretenden invadir otras ciudades? —Sin una reina que concentre su territorio, su instinto biológico las empuja a dispersarse en busca de nuevas fuentes de alimento. Las Zonas de Integración no son estáticas; si no se contienen en la frontera, las metrópolis vecinas terminan siendo devoradas. —¿Todo el país está sufriendo lo mismo? —No todas las regiones —respondí, sacando una barra de proteína para racionarla—. Hay provincias que permanecen intactas, mientras que otras colapsaron en cuestión de días. La criada distribuyó un poco de agua purificada mientras observaba mi postura: —Joven Alwyn... usted es muy joven, pero demuestra una serenidad y madurez impropias de alguien de su edad. —¿Cuántos años tienes realmente? —preguntó Alicia con una media sonrisa. —Tengo dieciocho años. Aunque físicamente habitaba un cuerpo de dieciocho, la mente que procesaba cada decisión cargaba con el peso de tres décadas de supervivencia en el infierno. —Vaya... apenas eres tres años mayor que la señorita, que tiene quince —comentó la sirvienta sorprendida—. Por tu forma de hablar y calcular cada movimiento, das la impresión de ser un veterano curtido en guerras. —En este nuevo mundo, los años no se miden por el calendario, sino por la cantidad de veces que evitas que te degüellen —respondí con una mueca seca. ... Tras concluir la pausa y recuperar la estamina necesaria, retomamos la marcha. El túnel comenzó a elevarse en una pendiente pronunciada que conducía hacia el exterior. Canalicé un último pulso sísmico y confirmé que los escarabajos que abrían la brecha ya habían roto el asfalto superior, dejando una salida despejada. —Estamos a pocos metros de la superficie —les advertí—. En cuanto salgamos, manténganse pegadas a mi espalda y no se separen por ningún motivo. Las chicas asintieron, tensando sus pasos. Guardé el Ojo de Goblin al percibir algo de luz filtrándose por la abertura, no faltaba demasiado para que el sol saliera. Sin embargo, a medida que nos aproximábamos a la salida, las vibraciones del suelo se intensificaron y un estruendo de detonaciones mágicas, órdenes a gritos y acero chocando contra caparazones quitinosos sacudió el aire: —¡Mantengan la línea defensiva! ¡No dejen que superen el bloqueo! —¡Concentren la artillería en las articulaciones de las patas! —¡Cuidado con el flanco izquierdo, están emergiendo más desde la zanja! El choque entre la colmena migratoria y el contingente de la Asociación se estaba librando en la misma boca del túnel. —Sujétense con fuerza —ordené. Pasé un brazo alrededor de la cintura de Alicia y el otro alrededor de la sirvienta. Con una flexión explosiva impulsada por mis puntos de Fuerza y Agilidad, ejecuté un salto vertical que nos catapultó fuera del boquete. Aterrizamos en el arcén de la carretera nacional. El escenario era una auténtica batalla campal: una treintena de Escarabajos Excavadores Gigantes embestía contra una barricada de camiones blindados. Escuadrones de Caballeros sostenían los escudos bajo una lluvia de chispas, mientras Magos en la retaguardia canalizaban proyectiles elementales y flechas cruzaban la penumbra. Varios Despertados yacían heridos sobre el asfalto, mientras los cadáveres de los monstruos se apilaban entre charcos de fluido viscoso. Habíamos alcanzado la frontera.
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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 44

Estás leyendo el capítulo 44 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 27 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.