Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 43 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Sin embargo, aguardar pacientemente el amanecer del día siguiente no fue una opción.
A mitad de la madrugada, cuando la penumbra era más densa, la furia ciega de la colmena subterránea estalló sin previo aviso.
¡THRUMM! ¡THRUMM! ¡THRUMM!
Una serie de sacudidas telúricas violentas sacudió los cimientos de la propiedad, arrojando cuadros y lámparas al suelo en un estruendo de vidrios rotos. Me incorporé de un salto sobre el colchón y me asomé al ventanal: el asfalto de las avenidas reventaba en decenas de cráteres simultáneos. Sin la reina que coordinara sus movimientos, los Escarabajos Excavadores Gigantes emergían en un frenesí errático y descontrolado, embistiendo fachadas, pulverizando vehículos y destrozando cualquier estructura a su paso.
—El colapso de la colmena se adelantó... —mascullé.
Me ajusté el arnés táctico, aseguré la pesada Placa Metálica Acorazada a mi espalda y me calcé la mochila en un movimiento relámpago. Apenas abrí la puerta de la recámara, la sirvienta apareció en el pasillo, temblando de pánico y con los ojos desorbitados:
—¡Joven Alwyn! ¡La tierra no deja de rugir y las paredes se están agrietando!
—Despierta a Alicia y empaquen las provisiones ahora mismo —ordené con voz tajante—. Las bestias han perdido el control y atacarán todo lo que vibre.
Pero antes de que pudiera dar un paso más, la estructura entera de la mansión se estremeció con una violencia brutal.
¡PUMMMM!
Un crujido ensordecedor de mampostería reventada retumbó en la planta baja. Dos Escarabajos Excavadores Gigantes habían destrozado el portón principal, derribando los muros de carga del vestíbulo.
—¡Rápido, al piso superior! —rugí hacia la criada mientras desenvainaba la Espada Negra Sangrienta y me lanzaba escaleras abajo.
Al poner pie en la planta baja, me encontré con las dos moles de dos metros agitando sus tenazas entre nubes de polvo y vigas caídas. Sin darles tiempo a fijar su carga frontal, me proyecté en un paso rasante.
¡PLUSSSH!
Ejecuté un tajo diagonal que penetró la comisura blanda de la garganta del primer escarabajo, desgarrando la médula. El monstruo se desplomó pesadamente, pero el segundo espécimen —al ver caer a su compañero— abrió sus mandíbulas y soltó un chillido ultrasónico y agudo que hizo vibrar el aire de todo el distrito.
Estaba emitiendo una señal de auxilio acústica para convocar al enjambre.
—¡Maldita alimaña!
Me impulsé sobre su tenaza izquierda en una acrobacia ciega, gané la nuca de la criatura y clavé el acero azabache con ambas manos en el pliegue cervical.
¡PUSSSH!
El escarabajo se sacudió en una última convulsión agónica antes de quedar inerte. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Ni siquiera tuve tiempo de despejar la alerta de experiencia cuando el suelo bajo mis botas comenzó a oscilar como un mar encrespado.
Desde la escalera, la sirvienta descendió con la respiración agitada, sujetando a Alicia de la mano y cargando una mochila con las raciones restantes:
—¡Joven Alwyn, ya estamos listas!
—Tenemos que evacuar de inmediato; este lugar será un embudo mortal en segundos.
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «Sentido Sísmico»\]
Consumo: 10 PM (PM Restante: 180 / 200)
Canalicé el pulso al suelo y el mapa mental tridimensional se dibujó en mi conciencia. Lo que revelaron las ondas me heló la sangre: más de veinte firmas biológicas masivas convergían a máxima velocidad hacia la mansión, avanzando tanto por la superficie como por las galerías del subsuelo. El camino de salida por las avenidas estaba prácticamente cerrado por patrullas de insectos.
En solitario, mi velocidad y el «Paso Falso Lunar» me habrían permitido romper el cerco en segundos; pero con dos civiles agotadas, un combate en campo abierto equivaldría a su ejecución sumaria.
—¡A la terraza! ¡Suban al tejado ahora mismo! —ordené, empujándolas hacia las escaleras de servicio.
Ascendimos a toda prisa hasta la azotea de la mansión. Desde el borde del tejado, la vista confirmaba la pesadilla: un mar de caparazones quitinosos y mandíbulas afiladas avanzaba en círculos, cerrando el cerco sobre el jardín.
—Son... son demasiados... —balbuceó Alicia con el rostro desencajado por el pavor.
—Y hay el triple bajo nuestros pies —respondí con frialdad—. La colmena entera va a chocar contra estos muros en cinco segundos.
La miré fijamente y luego a la criada:
—Escuchen con atención: esperaremos a que la vanguardia de la horda embista los cimientos. En el instante en que los muros comiencen a ceder, me arrojaré al vacío con Alicia. En cuanto toque suelo, saltarás tú y te atraparé en el aire. Aprovecharemos el derrumbe de la estructura para sepultar a las bestias que nos persiguen y ganar tiempo de ventaja.
Ambas asintieron pálidas, comprendiendo que no había margen para la duda. Me acerqué a la muchacha y la levanté en brazos:
—Sujétate con fuerza y no te sueltes por nada del mundo.
Alicia rodeó mi cuello con ambos brazos y hundió la cabeza contra mi pecho, conteniendo su miedo.
¡PUMMMM! ¡CRUNCH! ¡BRUUUMM!
El impacto fue devastador. Una docena de escarabajos embistió los pilares principales al unísono. Los muros crujieron y el suelo de la terraza comenzó a fracturarse en un colapso inminente.
En el punto exacto de fractura, me impulsé desde el pretil y salté al vacío.
¡PAM!
\[Habilidad Pasiva «Gota de Hierro» activada: -30% Daño de Caída\]
Aterricé sobre el pavimento con una flexión limpia de rodillas, disipando la conmoción del impacto. Dejé a Alicia sobre sus pies y extendí los brazos hacia las alturas:
—¡Salta ahora!
La sirvienta cerró los ojos y se arrojó desde el borde.
—¡Aaaaah!
La atrapé firmemente en el aire, amortiguando la caída antes de depositarla en el asfalto.
¡BRRRRUUUUMMMM!
A nuestras espaldas, la mansión entera colapsó en un estruendo monumental de polvo, concreto y vigas quebradas. Las bestias que emergían desde el subsuelo y las que embestían la fachada quedaron sepultadas bajo toneladas de escombros, soltando chillidos amortiguados por la piedra.
—¡En marcha! ¡No miren atrás!
Avanzamos a paso veloz por los callejones adyacentes. Ya no tenía sentido buscar el sigilo pasivo; la prioridad era ganar distancia antes de que el enjambre se desenterrara.
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «Sentido Sísmico»\]
El pulso me alertó de inmediato: a quince metros, bloqueando la única intersección viable hacia la frontera, un Escarabajo Excavador Gigante solitario escaneaba el asfalto.
—Quédense pegadas a la pared y no hagan ruido —les susurré.
No había tiempo para tender trampas con cuerdas o cebos de carne. Aceleré de frente en una carrera abierta. El escarabajo detectó mi vibración y abrió sus tenazas para cortarme en dos. En el último metro de aproximación, apoyé la bota derecha sobre una de sus mandíbulas, me elevé en una pirueta aérea y aterricé directamente sobre su lomo.
¡PLUSSSH!
Hundí la Espada Negra Sangrienta hasta la cruz en la ranura de su caparazón. La bestia se sacudió en un espasmo violento y cayó muerta sobre el concreto.
Hice una seña con el brazo y las dos mujeres corrieron hacia mi posición, jadeando por el esfuerzo físico.
Reanudamos la marcha, pero a medida que nos aproximábamos a las arterias principales que conectaban con el cordón militar, la densidad de escarabajos se multiplicaba exponencialmente.
—Están migrando hacia los límites exteriores... —deduje en un susurro, observando las sombras cruzar las avenidas.
Sin la presencia de la reina que concentrara el nido en el centro urbano, el instinto de la especie los empujaba a expandir su territorio hacia las regiones no integradas. Esto significaba que el cordón militar en la frontera estaría bajo asedio constante.
—¡Alwyn... no puedo más... necesito un segundo...! —jadeó Alicia, apoyándose contra una columna con las piernas temblando por el cansancio.
—Entremos a este edificio. Descansen un momento —indiqué, haciéndolas ingresar al vestíbulo de un inmueble comercial de dos plantas.
Aseguré el acceso y extraje el transmisor militar de alta frecuencia de mi mochila. Ajusté los diales hasta sintonizar la banda cifrada de la Asociación de Despertados:
«...Canal activo. ¿Reporte de situación, Cazador Alwyn?...»
—Afirmativo —respondí con voz entrecortada por la marcha—. La mansión sufrió un ataque masivo y hemos evacuado el sector. Tengo a la señorita conmigo y nos desplazamos hacia el perímetro este. Exijo que preparen una unidad de extracción blindada en el punto de encuentro.
«...Comprendido. Daremos la orden a la vanguardia de inmediato. Manténganse con vida. Cambio y fuera...»
Corté la frecuencia y guardé el comunicador.
Me asomé por la ventana rota hacia la avenida principal. Con cientos de escarabajos peinando la superficie en dirección a la frontera, continuar la evacuación a pie por el asfalto era una sentencia de muerte para Alicia y su criada. Si pretendía cumplir el contrato y extraerlas intactas, tenía que cambiar radicalmente de estrategia: debía abandonar la superficie y abrirme paso a través de las propias galerías subterráneas que las bestias habían dejado vacías a sus espaldas.

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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 43
Estás leyendo el capítulo 43 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 26 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.