Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 41 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Al cabo de un par de minutos, el veneno comenzó a perder efectividad en mi torrente sanguíneo. Mis pupilas recuperaron su enfoque natural y la rigidez muscular de mis extremidades se disipó por completo.
Me incliné sobre el cadáver decapitado de Iker y despojé su mochila táctica, abriendo las correas con rapidez. De inmediato, varias alertas del Sistema se desplegaron en mi campo de visión:
\[Has obtenido: Glándula de Slime Toxigénico\]
\[Has obtenido: 1 Moneda de Oro\]
\[Has obtenido: 20 Monedas de Plata\]
—Tal como sospechaba... —murmuré, tomando el órgano viscoso entre los dedos.
A estas alturas de la primera era, la única fuente biológica capaz de proveer toxinas de Rango F eran los Slimes venenosos. El sujeto había tenido un golpe de suerte extraordinario al extraer este botín.
\[Glándula de Slime Toxigénico\]
Tipo: Consumible
Descripción: Órgano extraído de un Slime Corrosivo que segrega una sustancia neurotóxica incolora e inodora. Al entrar en contacto con alimentos, agua o filos de combate, se absorbe instantáneamente.
Efecto: Aplica el estado alterado de \[Envenenamiento Neural\] a la víctima, induciendo ceguera parcial, distorsión vestibular y reduciendo la Agilidad (AGI) total en un 40% durante 2 minutos. Usos Restantes: 1 / 3
El frasco original contaba con tres aplicaciones; que solo restara una dosis confirmaba que el falso clérigo ya había utilizado la toxina con éxito contra al menos dos Despertados incautos para degollarlos sin resistencia.
Guardé la glándula junto al botín monetario. Entre las monedas de la tesorería del Lobo Lunar y esta nueva pieza, mi capital ascendía a 3 Monedas de Oro y 40 de Plata: una fortuna suficiente para costear la compra y expansión inmediata de ranuras de Inventario en cuanto cayera el primer Jefe Mundial.
Al registrar los bolsillos del chaleco, extraje un mapa topográfico doblado en cuatro partes. El plano trazaba una ruta de escape hacia la frontera este y marcaba con tinta roja un edificio residencial catalogado como «Punto Seguro».
—Así que no operaba en solitario... —analicé, escaneando el croquis—. Una banda de carroñeros emboscando sobrevivientes y Despertados rezagados para despojarlos de sus pertenencias.
Antes de incorporarme, me aproximé al cuerpo y le arranqué del cuello el colgante de madera tallada.
\[Has obtenido un Canalizador Sagrado Básico\]
Requisitos de Equipamiento: Fe: 7
Descripción: Objeto ritual empleado para canalizar milagros, purificaciones, hechizos y encantamientos sagrados.
Sin dudarlo un segundo, me até el cordón de cuero alrededor del cuello. Como era de esperarse, los caracteres escarlatas del Sistema estallaron de golpe:
\[¡ADVERTENCIA DE REQUISITOS INCOMPLETOS!\]
\[No cumples con los atributos de Fe necesarios para sintonizar el «Canalizador Sagrado»\]
\[Penalización por Falta de Fe: Cualquier bendición, milagro de curación o potenciador espiritual aplicado sobre el usuario se disipará el doble de rápido\]
Con este objeto, acumulaba tres penalizaciones activas en mi cuerpo. No obstante, al no depender de curaciones externas en este momento, la penalización de Fe era una molestia irrelevante frente al objetivo a largo plazo.
Ignoré la espada larga ordinaria del cadáver por carecer de estadísticas relevantes y abandoné el centro comercial.
Tras una caminata cautelosa de casi una hora esquivando escombros, alcancé el perímetro del edificio señalado en el mapa: una estructura residencial de tres niveles con la planta baja tapiada con tablones y chapas metálicas.
Me agazapé tras el pretil de una vivienda vecina y canalicé maná:
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «Sentido Sísmico»\]
Consumo: 10 PM (PM Restante: 145 / 200)
Las ondas mecánicas penetraron la estructura: en el primer piso registré dos presencias. Segundos después, una de las firmas ascendió por la escalera hacia el segundo nivel, separando la guardia. Al mismo tiempo, el pulso acústico mapeó un ramal de galerías subterráneas que pasaba a menos de diez metros de mi posición y conectaba directamente bajo los cimientos del refugio de los carroñeros.
—Veamos qué tan bien reaccionan ante una visita guiada... —sonreí con frialdad.
Me deslicé hacia la boca del canal subterráneo más cercano y me arrojé a la oscuridad.
Apenas mis botas tocaron el fondo de la galería, el retumbar sísmico de la tierra confirmó el estado de la colmena: cientos de escarabajos deambulaban erráticos, ciegos y enfurecidos tras la aniquilación de su reina.
Avancé hasta alcanzar una cámara de distribución donde convergían cuatro túneles principales. Desaté la pesada Placa Metálica Acorazada de mi espalda, la coloqué sobre una losa de piedra y descargué el pomo de la Espada Negra Sangrienta con toda la potencia de mis puntos de Fuerza.
¡CLANNNG!
El impacto metálico resonó como el tañido de una campana de guerra a través de las cavidades subterráneas.
¡CLANNNG!
Canalicé el «Sentido Sísmico» durante una fracción de segundo. El mapa mental se encendió: al menos seis firmas masivas que merodeaban los túneles inferiores viraron en redondo, convergiendo a máxima velocidad hacia mi punto de resonancia.
—Hora de sacarlos a pasear.
Me colgué la coraza a la espalda y eché a correr hacia el túnel de evacuación que conducía al boquete adyacente a la base enemiga.
¡RUUUMMM! ¡RUUUMMM!
El suelo vibraba como si un convoy de trenes avanzara a mis espaldas. Aceleré a fondo impulsado por mis puntos de Agilidad, alcancé la boca de salida y me proyecté hacia la superficie, usando la hoja de mi espada como palanca para impulsarme sobre el pavimento.
Sin detenerme a mirar atrás, corrí en sigilo hacia la terraza de un edificio vecino de cuatro plantas, pegando el cuerpo al pretil de ladrillos para observar el espectáculo.
Tres segundos exactos después, el pavimento frente al refugio de los asaltantes colapsó.
¡BRUUUUM! ¡BRUUUUM! ¡BRUUUUM!
Seis Escarabajos Excavadores Gigantes emergieron de la tierra en un estallido masivo de polvo, asfalto y rocas. La conmoción estructural fracturó los muros del inmueble de tres pisos, haciendo saltar los marcos de las ventanas.
Presas del pánico al sentir la estructura colapsar, dos figuras humanas saltaron al asfalto desde los ventanales del primer nivel: un hombre corpulento blandiendo una espada larga y un escudo de madera, y un sujeto esbelto que sostenía una lanza ligera de caza.
Al ver descender carne fresca frente a sus mandíbulas, los seis escarabajos no vacilaron. Olvidando la molestia de la luz solar en su frenesí, se abalanzaron sobre ellos.
El Cazador, dotado con los 20 puntos de Agilidad base de su clase, esquivó la primera embestida lateral rodando ágilmente sobre la gravilla y echó a correr hacia la esquina. Pero para el Caballero, la situación fue una carnicería.
Sin la agilidad para romper la distancia, el hombre hincó la rodilla e interpuso su escudo de madera común.
¡CRUNCH-BAM!
El impacto combinado de tres moles de dos metros pulverizó la defensa de madera en astillas. Los colmillos y tenazas de las bestias lo aplastaron contra el muro, rasgando su carne y partiéndole la caja torácica antes de que pudiera blandir el acero. Un borbotón de sangre brotó de sus labios y su cuerpo quedó reducido a una masa inerte sobre el pavimento.
A unos metros, el Cazador intentó contratacar a la desesperada: asestó dos estocadas con la lanza en el costado de una bestia rezagada, atravesando una articulación blanda hasta abatirla. Sin embargo, al girar la vista para reagruparse, descubrió que su compañero ya era papilla sanguinolenta.
Los cinco escarabajos restantes fijaron sus sensores en el único superviviente y cerraron el cerco en abanico.
El Cazador intentó una maniobra de escape desesperada, pero la superioridad numérica en campo abierto no admitía milagros. Dos tenazas se cerraron sobre su torso desde ángulos opuestos, bisectando su cuerpo como si fuera una hoja de papel seco.
Satisfechas tras descargar su furia territorial, las cinco bestias escarbaron el suelo y se sumergieron nuevamente en las profundidades de sus galerías para eludir la claridad del mediodía.
En la calle solo quedaron dos charcos humeantes de sangre y restos de equipo roto.
—Problema resuelto sin quemar un solo punto de estamina ni maná... —sonreí en la terraza.
Descendí por la escalera de emergencia hacia la calle desierta. Era momento de ingresar a la guarida y verificar qué botín habían acumulado esos carroñeros a costa de sus víctimas.

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Estás leyendo el capítulo 41 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 23 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.