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Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 36 online gratis en español

🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Tras rematar al tercer escarabajo, continué mi avance sigiloso entre las sombras de las avenidas. Apenas recorrí unos cincuenta metros cuando divisé a dos especímenes más. Se hallaban apretujados en el vestíbulo de un local comercial destruido, rascando los escombros en busca de carroña. Absortos en su tarea, me dieron la espalda por completo. Aproveché el descuido. Me deslicé en silencio por el flanco izquierdo del primer escarabajo, justo sobre la articulación blanda donde el caparazón del lomo no cubría el abdomen. Aferré la empuñadura de la Espada Negra Sangrienta con ambas manos y descargué una estocada limpia. ¡PLUSSSH! \[¡GOLPE CRÍTICO!\] La hoja azabache se hundió hasta la cruz. El escarabajo soltó un chillido agudo de dolor y comenzó a sacudirse descontroladamente, intentando girar en el pasaje estrecho. Retiré el acero con un tirón seco y di tres pasos acrobáticos hacia atrás, ocultándome tras una columna de concreto. A pesar de su coraza dura, las extremidades de estas bestias eran pesadas y torpes al virar; entrar y salir de su rango de ataque era un trámite sencillo si se mantenía la distancia. ¡CHIIIKKK! El monstruo malherido emergió tambaleándose a la calle, manando hemorragia viscosa por la incisión. Su compañero, confundido por la agitación, salió detrás escaneando el aire de forma errática. La primera bestia cayó de rodillas al cabo de unos segundos, desangrada por completo. El segundo escarabajo comenzó a inspeccionar el perímetro, avanzando a paso lento hacia la fachada de la vivienda donde me hallaba agazapado. Me pegué contra el marco de la ventana, conteniendo el aliento. En cuanto la criatura estiró el hocico e introdujo las tenazas por la abertura para olfatear la penumbra, ejecuté el contragolpe. ¡PUSSSH! \[¡GOLPE CRÍTICO!\] Clavé la espada azabache directamente en el interior de su cavidad bucal expuesta, atravesando el paladar hasta el tejido nervioso. ¡HIIIKKK! El bicho soltó un grito ensordecedor que hizo retumbar las paredes de ladrillo. En un arranque de frenesí agónico, azotó las patas delanteras contra la fachada intentando aplastarme. Pivoté sobre mi tobillo, gané su flanco izquierdo y le asesté una segunda estocada profunda en el pliegue abdominal. ¡PLUSSSH! \[¡GOLPE CRÍTICO!\] Un chorro de fluido purpúreo tiñó el asfalto. Las patas de la bestia cedieron y se desplomó inerte sobre la vereda. ¡DING! ¡DING! \[¡HAS ELIMINADO A 2 ESCARABAJOS EXCAVADORES GIGANTES!\] \[¡HAS GANADO 380 XP!\] Solté un leve suspiro de satisfacción, sacudiendo la sangre del filo antes de envainar. La cacería no exigía despliegues de fuerza descomunales ni habilidades destructivas desmedidas; bastaba con explotar las aberturas anatómicas de las bestias y aislarlas una a una sin permitir que la colmena te rodeara. Continué el avance bajo el manto de la noche. Aplicando la misma metódica de cebo y estocadas en puntos blandos, abatí a un total de 25 Escarabajos Excavadores Gigantes a lo largo de las seis manzanas. \[Nivel Actual: 10 (5,230 / 15,800 XP)\] Al despuntar los primeros rayos del alba, las vibraciones del suelo cesaron cuando los especímenes supervivientes se replegaron a las galerías subterráneas para protegerse de la luz solar. Moverse por la superficie durante el día implicaba un riesgo sísmico mayor, pero mi cacería nocturna me había posicionado a escasos metros del objetivo. —Así que esta es la residencia... —musité, deteniéndome al borde del distrito residencial. A la distancia se erigía una propiedad colosal, rodeada por muros de piedra tallada y un portón doble de hierro forjado. Avancé a paso cauto para no desencadenar vibraciones en el asfalto. Al inspeccionar el terreno, noté que la estructura no había sufrido impactos directos; únicamente pequeños abultamientos en el césped del jardín delataban el paso de la colmena por el subsuelo. Trepé los barrotes de hierro y me dejé caer con agilidad en el patio interior. Mientras me aproximaba a la escalinata principal, el encaje de una cortina en el segundo piso se movió ligeramente. Mi presencia había sido detectada desde adentro. Antes de que alcanzara el umbral, la puerta de roble se abrió despacio. Una mujer de unos treinta años ataviada con uniforme de sirvienta me recibió. Lucía un rostro pálido, ojeras marcadas y una delgadez evidente, pero al ver mi figura armada con la espada a la espalda, una sonrisa de alivio incontenible iluminó sus facciones. —¿Usted... usted es el especialista enviado para escoltarnos? —preguntó con un hilo de voz. —Así es —asentí con seriedad—. Vengo por encargo de la Asociación de Despertados para extraer a la joven heredera de la Zona de Integración. La criada dejó escapar un largo suspiro de gratitud y me hizo un gesto para ingresar: —Por favor, pase... Muchas gracias a Dios que han llegado... El vestíbulo interior lucía pulcro e impecable, decorado con muebles de caoba y obras de arte intactas. —Tuvieron una suerte extraordinaria de que los escarabajos no colapsaran los cimientos de esta mansión —comenté mientras ascendíamos por la escalinata señorial. —En el momento de la Fusión, el personal de servicio y la señorita nos hallábamos en la propiedad —explicó la mujer, deteniéndose un instante en el descanso—. La tierra comenzó a sacudirse de tal forma que pensamos que se trataba de un terremoto y salimos todos al jardín... Fue entonces cuando vimos a esos monstruos gigantescos emerger del césped y devorar a los guardias... —¿Y qué ocurrió con el resto de los empleados? —indagué. La sirvienta apretó los labios con pesar: —Las raciones de la cocina comenzaron a escasear tras dos semanas... Un grupo de choferes y jardineros decidió salir a buscar comida a las tiendas cercanas. No sabíamos que esas bestias detectaban el movimiento del suelo... Ninguno regresó. Al final solo quedamos la señorita y yo. Estábamos a punto de agotar las últimas latas de la despensa... Llegó en el momento justo. Alcanzamos una puerta doble en el segundo nivel. La criada la abrió con delicadeza, revelando un dormitorio señorial. Sobre la cama kingsize descansaba la figura de la muchacha de quince años de la fotografía del expediente: luciendo un semblante pálido, débil y demacrado por la desnutrición. —Señorita... la ayuda ha llegado —anunció la sirvienta con voz dulce. La jovencita abrió los ojos despacio y giró el rostro hacia mi posición. Al contemplar mi figura táctica, una sonrisa cálida y débil se dibujó en sus labios: —Veo que... mi padre no me abandonó... —susurró con esfuerzo. Las pocas palabras le provocaron un acceso de tos seca. Desenganché de mi pecho la mochila táctica militar provista por la Asociación de Despertados y se la entregué a la sirvienta: —Aquí adentro tienen raciones concentradas de alto valor calórico, agua purificada y un botiquín con medicamentos de emergencia. Ocúpate de que se alimente e hidrate de inmediato. Necesito que recupere la capacidad física para marchar; si no puede caminar por sus propios medios, se convertirá en un blanco fácil durante la evacuación. La criada tomó el bolso con manos temblorosas, asintió con vehemencia y se apresuró a preparar los insumos. Me acomodé en uno de los sillones individuales de la suite y miré a la muchacha: —El encargo es llevarte a salvo al exterior del perímetro. Descansa y recupérate durante las próximas horas; el viaje de retorno será pesado. —Sí... lo entiendo... No seré una carga para usted... —murmuró la joven, cerrando los ojos por el agotamiento. Extraje el transmisor de radio de alta frecuencia de mi propia mochila para emitir el reporte de situación a la central. Ajusté la perilla de frecuencia hasta que la estática cedió y una voz de operador resonó por el auricular: «...Confirmando canal. ¿Hablamos con el despertado Alwyn?...» —Afirmativo —respondí con tono sereno—. Alcancé el objetivo sin novedades. Me encuentro en el interior de la residencia con la señorita. «...Excelente trabajo. ¿En qué plazo estimas completar la evacuación hacia la frontera?...» —El objetivo presenta un cuadro de desnutrición y debilidad física que le impide marchar —informé con frialdad táctica—. Permaneceré atrincherado en la propiedad durante tres días para permitir que se recupere con las raciones. Emitiré una segunda transmisión cuando estemos a un kilómetro del cordón sanitario para que alisten el transporte. «...Comprendido. Transmitiré las novedades a la gerencia. Cambio y fuera...» Corté la comunicación y guardé el equipo. La heredera se había quedado profundamente dormida bajo las cobijas. Tres días de convalecencia en la mansión. Los víveres de la mochila táctica bastarían para nutrirlas a ambas durante la estancia, pero si deseaba asegurar un margen de raciones para la marcha de retorno, necesitaría recolectar suministros adicionales en las inmediaciones. Acaricié la empuñadura de la Espada Negra Sangrienta. Las próximas tres noches serían la oportunidad perfecta para salir a cazar por el distrito, continuar acumulando experiencia para rozar el Nivel 11 y verificar si la cuna del Escarabajo Titanio acechaba en las cercanías.
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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 36

Estás leyendo el capítulo 36 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 16 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.