Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Los tres permanecíamos en el centro de la suite del hotel.
Arthur extrajo una carpeta de cuero de su maletín y extendió una planilla oficial sobre la mesa de centro. Me aproximé con paso sereno, me incliné sobre la superficie y escaneé las cláusulas del documento con ojo clínico.
Condiciones estandarizadas, cláusulas de arbitraje comunes y una tajada de comisión del cuarenta por ciento sobre cada encargo completado. Nada extraordinario ni un solo beneficio preferencial. Era evidente que no pensaban entregarme su mejor acuerdo en la primera toma de contacto.
Tomé el pliego entre los dedos y lo dejé caer de vuelta sobre la madera con un chasquido seco.
—El documento luce bastante ordenado... —dije, mirando a Arthur directamente a los ojos—. Pero si estos son los términos que la Asociación de Despertados pretende ofrecerme, debo decirles que su organización no se puede permitir el lujo de tenerme en sus filas.
Arthur frunció ligeramente el ceño, ajustándose el broche de los puños de su camisa:
—Comprenderás, joven Alwyn, que esta es la propuesta formal estructurada acorde a la evaluación inicial de tus capacidades... Si en el futuro logras fortalecerte, acumular registros de caza comprobables y escalar tu prestigio dentro de la organización, con gusto actualizaremos tu categoría contractual.
—Ya veo... —sonreí con frialdad—. Así que, según la métrica de tus analistas, mis habilidades solo cotizan para un Contrato de Rango Plata. Si esa es la escala con la que tasan mi presencia, no tengo el menor interés en unirme a ustedes. Pueden cerrar la puerta al salir.
En la estructura interna que la Asociación implementaría a nivel global, los acuerdos de afiliación se dividían con rigidez: Bronce, Plata, Oro y el codiciado Contrato de Diamante. En la actualidad, la escala máxima disponible en la sede era la categoría Oro. Que me ofrecieran la plaza de Plata era una buena consideración para un recién llegado, pero si iba a prestar mis servicios a la firma, exigía la totalidad de las prerrogativas de la cúspide.
Arthur vaciló, haciendo un gesto con la mano para detener mi retirada:
—Podríamos re considerar alguna cláusula si existe un punto específico que te incomode, Alwyn...
—Dijiste que este borrador fue redactado considerando mis habilidades —lo corté, apoyando las manos en el respaldo del sillón—. Lo que significa que tu evaluación sobre mí es un fiasco. Si deseas que trabaje para la Asociación, la oferta debe estar a la altura.
—Es verdad que la inteligencia de la frontera reportó una técnica de movimiento extraordinaria de tu parte —intervino el guardaespaldas de traje, dando un paso al frente—, pero en nuestras filas ya contamos con Despertados de talento probados que firmaron bajo estas mismas condiciones de Plata.
—En pocas palabras... lo que pretendes decirme es que, al contar solo con «una habilidad vistosa», no merezco más que esto, ¿correcto? —inquirí con sarcasmo.
Arthur se acomodó la corbata con evidente nerviosismo, negando con las manos:
—¡No, en absoluto! No malinterpretes nuestras palabras, Alwyn... Solo que actualmente ningún afiliado de la sede ha recibido términos superiores a la categoría Plata. Es el estándar máximo que hemos concedido hasta la fecha.
—Te equivocas, Arthur. No es que nadie haya calificado para un trato superior... Es simplemente que ninguno de los novatos que has reclutado vale lo suficiente según tu criterio —sentencié, barriendo la sala con la mirada—. Me hago una idea exacta de cómo opera la estructura de tu padre y de dónde proviene el flujo de su capital: familias de la élite y magnates desesperados pagando fortunas colosales para rescatar a sus herederos en las Zonas de Integración, mientras ustedes retienen el grueso de la suma y reparten migajas a los combatientes.
Arthur comenzó a transpirar levemente bajo la luz de la lámpara.
—Alwyn... ¿A dónde quieres llegar con esto...? —preguntó con la voz enrarecida.
—Un Contrato de Plata está diseñado para Despertados principiantes que necesitan la protección institucional, los suministros y la cobertura legal de la Asociación —dije con tono tajante—. Yo no necesito la protección de nadie. No me hagas perder el tiempo ni lo pierdas tú. Puedo adivinar perfectamente por qué viniste a buscarme en persona a este hotel.
Hice una breve pausa y solté la estocada diplomática:
—La mesa de tu organización está colapsada de solicitudes privadas de rescate que tus "despertados talentosos" de Rango Plata no se atreven a aceptar por pánico a morir en las ruinas. Las Zonas de Integración son una carnicería y tus hombres están aterrorizados. Si continúas rechazando las demandas de esos magnates por falta de personal capacitado, la reputación de la Asociación se hundirá antes de despegar.
Me puse de pie y me encajé la mochila al hombro:
—Tengo dos alternativas, Arthur: salir por esa puerta, vender mis servicios de forma independiente a esos mismos clientes millonarios y quedarme con el cien por ciento de las comisiones sin darte un solo centavo... O puedes entregarme el Contrato de Rango Oro aquí mismo. Con ello obtendrás a un combatiente capaz de resolver cada encargo suicida de tu lista, asegurando la prosperidad, los fondos y el prestigio que ahora necesitan más que nunca.
Arthur y su guardaespaldas intercambiaron una mirada de estupefacción. La desenvoltura con la que desnudé las carencias financieras y operativas de la firma dejó al diplomático sin margen de réplica.
—¡Espera! No te vayas, Alwyn... —suspiró Arthur con amargura, derrotado por la lógica del mercado.
Abrió nuevamente el maletín de cuero, extrajo un pliego grueso con sellos de pan de oro en los bordes y lo depositó sobre la mesa de centro.
—El acuerdo de Rango Oro... —admitió, mirando el documento—. Pero antes de concederte las firmas y los privilegios de esta categoría, necesito que sostengas una breve prueba de evaluación contra mi escolta personal. Él pertenece a la Clase Caballero. Si logras superarlo en combate, no tendré la menor duda en ratificar el pacto.
Eché una mirada al guardaespaldas. El sujeto dio dos pasos al frente, irguiendo el torso con una expresión de absoluta confianza en su postura de defensa.
—Acepto la prueba —asentí.
—No te confíes, Alwyn —advirtió Arthur, retrocediendo hacia el ventanal—. Si este hombre ocupa la posición de mi escolta personal, es porque domina una habilidad de combate a la altura del puesto.
El Caballero no desenvainó una hoja; en su lugar, desenganchó un escudo de chapa de acero pesado de su espalda. No era el escudo inicial estándar otorgada por la interfaz; la estructura presentaba grabados rúnicos y vetas de tono verdoso, denotando un item que debió conseguir.
—Será un verdadero placer evaluar tu temple, muchacho... —sonrió el guardaespaldas.
¡HUMMM!
El Caballero hincó la rodilla y activó su habilidad activa. En un segundo, la chapa de acero de su escudo comenzó a deformarse, adoptando una textura maleable, viscosa y brillante de tono verde translúcido.
—Esa manifestación... —reconocí la habilidad al instante.
La técnica «Masa Slime». Un recurso otorgado exclusivamente al erradicar por primera vez a una variante líder slime de Rango F.
Al imbuir la propiedad de la criatura sobre un escudo, la materia gelatinosa absorbía y disipaba un 40% de la fuerza de impacto físico directo, anulando por completo el efecto de retroceso por golpe pesado y reduciendo a 0 la pérdida de durabilidad de la defensa durante los bloqueos. Si la habilidad se aplicaba sobre una hoja de combate, el gel corrosivo desgastaba 5 puntos de durabilidad planos del armamento o armadura del oponente por cada choque. Una pasiva sumamente versátil en la vanguardia.
—Así que no debo contenerme... —murmuré en silencio.
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «MAREA PROGENITORA»\]
* Consumo de Maná: 20 PM (PM Restante: 180 / 200)
* Efecto: +20% a Velocidad de Movimiento y Ataque (Duración: 8 Segundos)
Una corriente de calor denso recorrió la masa muscular de mis piernas.
El Caballero afianzó la postura tras la masa gelatinosa verde, aguardando el choque directo para disipar mi estocada y desgastar el acero de mi espada.
Grave error de apreciación. Intentar perforar la defensa frontal de un escudo imbuido con «Masa Slime» con mi nivel actual era una estupidez. En un duelo entre Despertados, la victoria se obtenía explotando la falencia Biomecánica de la habilidad: al activar la masa gelatinosa, la densidad del gel duplicaba el peso físico del escudo, volviendo los virajes de su portador torpes y lentos.
Me proyecté hacia adelante como una exhalación en ráfaga recta.
El Caballero sonrió confiado, ajustando el centro del escudo para interceptar mi trayectoria. Pero justo a medio metro de tocar la materia verde, planté la bota sobre la moqueta, pivoteé sobre mi tobillo izquierdo y ejecuté un quiebre de trayectoria relámpago hacia su flanco derecho.
El guardaespaldas abrió los ojos con pavor e intentó girar el torso para cubrir su costado expuesto. Sin embargo, el peso adicional de la masa del gel lastró su brazo izquierdo, impidiéndole corregir el arco de defensa a tiempo.
Antes de que su escudo lograra cubrir noventa grados, la aceleración de mis puntos de Agilidad amplificados por la Marea Progenitora me posicionó a su retaguardia.
Desenvainé la Espada Negra Sangrienta con un chasquido metálico.
¡TAK!
La punta helada del acero azabache rozó suavemente la piel del cuello del Caballero, justo sobre sus vértebras cervicales.
—El duelo acabó—decreté con voz helada desde su espalda.
El guardaespaldas quedó completamente petrificado en la postura de giro, con una gota de sudor frío corriendo por su sien. Sabía perfectamente que, de haber sido un enfrentamiento a muerte, la hoja le habría cercenado la tráquea antes de que su brazo lograra reaccionar.
—Espero que cumplas tu palabra, Arthur... Derroté a tu guardia como exigiste —dije, retirando el acero y envainándolo en un movimiento fluido.
Arthur contempló la escena con la boca ligeramente abierta, incapaz de articular palabra durante varios segundos. Había anticipado una prueba de choque de habilidades y resistencia física, sin imaginar que el combate se sellaría en menos de tres segundos por pura velocidad táctica.
El diplomático suspiró pesadamente, sacó un bolígrafo de oro de su saco y lo colocó sobre el documento con sello dorado:
—Realmente subestimé tu ingenio y tu tiempo de lectura, Alwyn... —admitió, viéndome tomar el bolígrafo.
—Para la próxima oportunidad, te sugiero medir mejor tus condiciones —respondí firmando el pliego de Rango Oro con trazo firme.
Arthur tomó el duplicado del contrato, guardó el bolígrafo y se puso en pie con una sonrisa diplomática renovada:
—Ahora que los términos de Rango Oro están formalizados... hablemos del negocio real que nos compete.

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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 33
Estás leyendo el capítulo 33 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 13 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.