Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 24 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
La marea de Lobos Degolladores que irrumpía por la escalera era sensiblemente superior a mis cálculos. Sin perder un solo milisegundo en vacilaciones, canalicé la energía mágica por mi torrente sanguíneo:
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «Marea Progenitora»\]
* Consumo de Maná: 20 PM (PM Restante: 140 / 200)
* Efectos: +20% a Velocidad de Movimiento y Ataque
Antes de que las alimañas lograran desplegarse por la sala semidestruida del sexto piso, me lancé de frente como un proyectil asesino. Mi cuerpo se convirtió en un borrón negro sobre el polvo de la mampostería.
¡PLUSSSH!
La primera estocada atravesó limpiamente el pecho del lobo de vanguardia, hundiéndose hasta la empuñadura. Al levantar la vista, me encontré con un muro de diez cabezas erizadas listos para abalanzarse en masa y devorarme vivo. Retiré el acero con un golpe seco y ejecuté dos tajos continuos en ráfaga, rebanando las gargantas de dos perseguidores.
Sin embargo, el número era agobiante. En el intercambio a corta distancia, un zarpazo rasante me abrió tres arañazos sangrientos en el antebrazo derecho.
¡PUMMMM!
Un estallido brutal reventó la pared exterior. Una «Hoja Lunar» disparada desde los tejados por el alfa demolió un pilar de carga, derrumbando una lluvia de cascotes y dejando mi posición expuesta directamente al firmamento, donde la luna llena resplandecía con un brillo astral implacable.
En cuanto la cortina de polvo cayó, volví a deslizarme hacia los puntos ciegos del pasillo. Aguardé la embestida de los sobrevivientes, reactivando la «Marea Progenitora» en cuanto la aceleración expiraba. Bajo el estado de sobrecarga muscular, mi tiempo de reacción me permitía anticipar la trayectoria de las cuchillas mágicas del exterior y esquivarlas por milímetros.
Pero la resistencia física de mi cuerpo de dieciocho años no era infinita.
Hah... hah... hah...
Mi respiración se volvió un silbido pesado y áspero. La activación continua de la Marea comenzaba a sobrecargar mis articulaciones. De los diez sabuesos que invadieron el piso, ocho yacían mutilados en charcos de sangre viscosa; sin embargo, sabía que en las avenidas inferiores aún rondaba una decena más.
—Esto se transformó en una guerra de desgaste puro... —murmuré, escudriñando el exterior por uno de los boquetes de la pared.
El alfa tampoco era invulnerable. El uso desmedido de la «Hoja Lunar» para demoler la fachada del edificio estaba devorando sus reservas de maná. Un líder inteligente no agotaría su energía hasta el cero absoluto, por lo que la frecuencia de sus proyectiles de luz había caído drásticamente, disparando únicamente cuando mi figura quedaba expuesta a su rango visual.
—Aunque yo también debo administrar mi maná con rigidez quirúrgica... —mascullé.
La única razón por la que sostenía la Marea Progenitora era para aprovechar la pasiva de inercia que reducía un 10% el consumo de estamina física por cada baja. Arremetí contra los dos lobos restantes del pasillo, rebanándoles la tráquea en una ráfaga doble.
¡PUM!
Un nuevo proyectil astral reventó la esquina del piso. El edificio entero parecía una botella de vidrio agujereada. Con las salas del sexto nivel despejadas, descendí a paso rápido por el cubo de la escalera, moviéndome en sigilo absoluto para no delatar mi posición al exterior.
Al alcanzar el marco de la puerta de salida a la calle, me detuve de golpe.
Los seis lobos restantes de la manada no intentaban ingresar al inmueble. Permanecían desplegados en semicírculo en la entrada, con las garras clavadas en el asfalto y los ojos fijos en el umbral.
—Parece que aprendieron la lección... —pensé con una mueca amarga.
Si no entraban a los pasillos estrechos, perdía la ventaja del cuello de botella. Y si permanecía atrincherado en el vestíbulo, el Lobo Lunar continuaría bombardeando la estructura hasta reducirla a ruinas y sepultarme vivo.
Peor aún: bajo la luz de la luna llena, el alfa conservaba su Agilidad duplicada. En un combate a campo abierto, esquivaría mis estocadas con facilidad y me acribillaría a distancia con sus cuchillas mágicas. Tenía que forzar el choque.
Aferré la empuñadura de la Espada Negra Sangrienta.
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «Marea Progenitora»\]
Me proyecté hacia la calle no para trabar combate, sino para romper el cerco en un estallido de velocidad.
¡PLAM!
Una «Hoja Lunar» reventó el pavimento a centímetros de mis talones justo cuando traspasaba la puerta, pero la aceleración de la habilidad me permitió salir ileso del impacto. Los seis sabuesos de la guardia, tomados por sorpresa por la maniobra de fuga, soltaron un aullido de rabia y emprendieron la persecución a mis espaldas.
Me interné en un laberinto de pasajes estrechos y callejones ciegos. Giraba en esquinas cerradas sin mantener una trayectoria recta para impedir que el Lobo Lunar me fijara como objetivo desde las alturas. En cuanto un lobo acortaba la distancia en un callejón, giraba sobre mi eje, le clavaba la hoja azabache en la cuenca ocular y reanudaba la carrera.
¡PLUSSSH! \[Has eliminado a un Lobo Degollador: +80 XP\]
¡PLUSSSH! \[Has eliminado a un Lobo Degollador: +80 XP\]
Sin embargo, el costo físico fue abrumador.
Para sostener ese ritmo de escaramuzas en zig-zag me vi obligado a activar la Marea Progenitora cuatro veces consecutivas en menos de diez minutos. Sentía los músculos de las piernas arder como si me hubieran vertido plomo derretido por las venas.
\[PUNTOS DE MANÁ ACTUALES: 20 / 200\]
Mi reserva de maná rozaba el fondo absoluto. Tenía que reservar esos últimos 20 PM para una emergencia de vida o muerte.
Al mirar a mis espaldas, el callejón estaba despejado. Los seis sabuesos de la guardia habían sido eliminados uno a uno durante la retirada. Toda la manada del centro comercial había sido exterminada.
Y en ese instante, los ataques arcanos desde las alturas cesaron por completo.
—Fue más agotador de lo esperado... —jadeé, apoyando una mano contra la pared de ladrillos de una vivienda abandonada.
El silencio que cayó sobre la metrópoli era sepulcral. El Lobo Lunar también había agotado su reserva de maná. Pero una bestia de mando no se retiraría sin cobrar venganza por la destrucción de su colmena. Sabía que mi presencia representaba una amenaza mortal para su existencia; si no me ejecutaba esta noche bajo la luz de la luna, al amanecer perdería el bono de Agilidad duplicada y yo lo cazaría en su guarida sin resistencia.
—Probablemente esté acechando en las sombras de este mismo bloque... —deduje, tratando de estabilizar mi ritmo cardíaco.
Decidí cruzar la calle e internarme en un edificio de oficinas de cuatro plantas para atrincherarme y esperar la luz del sol.
Pero el alfa no me otorgaría esa tregua.
¡PAMM-BOOM!
Justo cuando estaba a tres pasos de cruzar el umbral del inmueble, una explosión reventó la pared a mi costado.
El impacto de la última «Hoja Lunar» de su reserva me lanzó por el aire. Caí sobre el asfalto rodando violentamente entre escombros y vidrios rotos. El filo del proyectil rozó de lleno mi costado izquierdo; un tajo sangriento se abrió en mi abdomen, emanando sangre carmesí sobre mi atuendo táctico negro.
\[Puntos de Vida (PV): 120 / 200\]
¡GRRRRRRRR!
Aún tendido sobre el suelo, frotándome la herida sangrante, escuché un gruñido gutural que hizo vibrar el pavimento.
De entre la cortina de humo y polvo del impacto, la figura del Lobo Lunar hizo su aparición.
Era una criatura majestuosa y dantesca: pelaje platinado erizado como espinas, musculatura magra y fibrosa del tamaño de un buey, garras metálicas sacando chispas contra el concreto y la marca de media luna en su frente resplandeciendo con una luz plateada deslumbrante.
—Así que al fin te dignas a dar la cara, maldito engendro... —mascullé, poniéndome en pie con esfuerzo y presionando la herida de mi vientre.
El alfa no lanzó un segundo proyectil mágico. Sus fauces goteaban saliva ácida, confirmando lo que había calculado: se había quedado sin una sola gota de maná. Si deseaba mi vida, tendría que conseguirla en un combate cuerpo a cuerpo.
Sin darle tiempo a fijar su postura de embestida, quemé mis últimos 20 puntos de maná:
¡HUMMM!
\[HABILIDAD ACTIVADA: «Marea Progenitora»\]
* Consumo de Maná: 20 PM (PM Restante: 0 / 200)
Giré sobre mis talones y me proyecté a máxima velocidad hacia la ventana del edificio de oficinas.
El sonido de sus garras metálicas triturando el asfalto resonó a milímetros de mis espaldas. La Agilidad duplicada del alfa lo mantenía pegado a mis talones como una sombra.
¡PLASH-CRUNCH!
En el último instante, cuando sentí el aliento caliente de la bestia a punto de cerrarse sobre mi nuca, me arrojé de cabeza contra el ventanal de cristal de la estructura.
El marco reventó en mil pedazos. Caí sobre el piso de moqueta rodeado de astillas de vidrio y muebles volcados. El choque del alfa contra la pared exterior hizo temblar la fachada, pero la apertura era demasiado estrecha para que su enorme cuerpo penetrara de un solo brinco.
—¡Agh!... —me quejé, incorporándome a duras penas.
La sobrecarga muscular de la Marea expiró en ese segundo exacto. La laceración de mi abdomen comenzó a sangrar con mayor intensidad por el esfuerzo físico.
Me arrastré hacia el cubo de la escalera y ascendí hasta el descanso del segundo piso. Me pegué contra la pared, abrí mi mochila con manos temblorosas y extraje vendas secas y torniquetes. Apliqué una presión brutal sobre la herida del vientre, atando la tela con firmeza alrededor de mi cintura para contener la hemorragia activa.
¡CRUNCH-BAM!
Desde el primer piso, el eco de marcos de madera destruidos y muebles hechos trizas retumbó por el hueco de la escalera.
El Lobo Lunar había forzado la entrada y comenzaba a subir los escalones hacia mi posición.
Sostuve la empuñadura de la Espada Negra Sangrienta con ambas manos. Una sonrisa fría y calculadora se dibujó en mis labios en medio de la penumbra.
El alfa había cometido su último y más fatal error táctico: ciego por la necesidad de exterminarme antes de que el maná de su cuerpo se recuperara, había ingresado a un espacio claustrofóbico de pasillos estrechos. Aquí adentro, la duplicidad de su Agilidad bajo la luna no le serviría de nada.
—Entra, bestia... Vamos a terminar esto —susurré, aguardando el impacto.

Continúa leyendo
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela)
Capítulo 25
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 24
Estás leyendo el capítulo 24 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 24 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.