Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 17 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Ahí estábamos los dos, dos entidades al borde del colapso en un escenario devastado donde la balanza de la muerte podía inclinarse hacia cualquiera en cuestión de milisegundos.
¡BAM! ¡BAM! ¡BAM!
El Goblin Progenitor se abalanzó hacia mi posición a zancadas pesadas. El impacto de sus pies hacía retumbar el suelo del bosque, proyectando piedras y hojas secas en todas direcciones. Sin embargo, la masa hipertrofiada de casi cuatro metros provocada por la \[Bendición de Sangre\] le restaba agilidad lineal; sus movimientos ya no respondían a la táctica, sino a un frenesí ciego e incontrolable alimentado por la ira divina.
Sin quedarme paralizado esperando un impacto fatal, apreté los dientes y arremetí directamente hacia él utilizando mi máxima aceleración.
¡ROOOOOAAAR!
El monstruo rugió con una fuerza que hizo vibrar el aire, lanzando un zarpazo descendente con ambos puños cerrados como un mazo de piedra.
¡PUMMMM!
El doble puñetazo reventó contra el suelo justo donde me encontraba un milisegundo antes. Logré pivotar sobre mi tobillo y esquivar el golpe hacia el flanco derecho sin un esfuerzo excesivo, sintiendo únicamente la onda expansiva del aire comprimido rozarme la piel. La mole intentó corregir la trayectoria lanzando una segunda dentellada e intentando atraparme con sus garras de frente, pero sus patrones eran lentos, absurdamente predecibles para la experiencia que poseía.
Esquivé un tercer manotazo deslizándome a ras de suelo.
—Si sigo dedicándome únicamente a esquivar sus embestidas, el temporizador me matará por falta de tiempo... —pensé, contemplando cómo el impacto abría cráteres y levantaba cortinas de polvo en el pavimento.
Aprovechando el instante exacto en que el Progenitor levantó ambos brazos para descargar un cuarto golpe, aceleré por debajo de su centro de gravedad, cruzando por entre sus piernas corpulentas. Emergí inmediatamente a su espalda y ejecuté un tajo rasante dirigido directamente a su tendón de Aquiles izquierdo.
¡PLASHHH!
El filo desgarró la masa muscular gruesa. Un torrente de sangre hirviente y viscosa brotó de la incisión a chorros.
El Progenitor soltó un aullido gutural de rabia y dolor, girando sobre su propio eje para intentar aplastarme con la mano abierta. Pero para cuando sus garras barrieron el aire, yo ya había ganado cinco metros de distancia. Si este duelo se hubiera desarrollado en los pasillos estrechos del nido subterráneo, la falta de espacio habría limitado severamente mi margen de maniobra; en la superficie, en cambio, la amplitud del bosque me permitía entrar y salir del rango de amenaza a voluntad.
Sin embargo, el tiempo era mi verdadero enemigo. Ocultarme entre las sombras equivalía a una sentencia de muerte ejecutada por la penalización del Dios Goblin. Tenía que erradicar a la bestia antes de que el marcador llegara a cero.
El Progenitor, con los ojos inyectados en un rojo sanguinolento y desprovisto de todo vestigio de intelecto, emprendió una segunda embestida frenética. Repetí la maniobra con precisión milimétrica: flexioné las rodillas, me deslicé rasante por el suelo entre sus extremidades y alcancé su retaguardia para asestar dos cortes verticales profundos en su tendón de Aquiles derecho.
¡CRAC-PLASHHH!
Los dos Títulos activos en mi panel —«Cazador Goblin» (+5% de daño a la especie) y «Cazador de la Raíz» (+5% de daño a Líderes)— multiplicaron la potencia del impacto de mis 9 puntos de Fuerza. El acero penetró profundamente, seccionando la fibra muscular.
La mole se tambaleó violentamente. Las rodillas de la criatura cedieron por la pérdida de sustentación física y el dolor masivo. Aunque la \[Bendición de Sangre\] anestesiaba parcialmente su sistema nervioso, la gravedad y la mecánica biológica no podían ser ignoradas.
Eché un vistazo relámpago a la interfaz de mi arma:
\[Espada corta\]
* Durabilidad: 3 / 50
Apenas tres impactos estructurales antes de que la hoja colapsara en pedazos.
El intercambio era un infierno rítmico: el temporizador descendía de forma implacable mientras mi velocidad de ataque escalaba impulsada por la pura adrenalina de supervivencia.
Por fortuna, el desgaste del Progenitor comenzaba a ser insostenible. El volumen de sangre negra que perdía por las heridas de los talones era masivo, y con cada bocanada de aire expulsaba jirones de flema, cenizas e hilos sanguinolentos. La inhalación de monóxido de carbono durante el incendio del nido había achicharrado sus vías respiratorias; las heridas internas lo estaban carcomiendo desde dentro.
—Vamos... sígueme, pequeña bestia... —provocó en voz baja, sintiendo una pesadez sofocante en mis propios pulmones.
Mi desgaste físico tocaba el límite. Las laceraciones no tratadas en mis muslos y tórax manaban sangre de forma continua, mermando lentamente mi barra de salud.
Giré sobre mis talones y me adentré en la fronda densa, trepando con agilidad por la corteza rugosa de un pino de diez metros. Me oculté entre las ramas altas, conteniendo la respiración.
El Progenitor irrumpió en el lugar unos segundos después, tosiendo sangre y girando la cabeza de forma errática en busca de mi posición.
Eché un vistazo al marcador translúcido:
\[TIEMPO RESTANTE: 00 MINUTOS 48 SEGUNDOS\]
Era el momento.
Verifiqué los 3 puntos de durabilidad restantes de la espada, tomé aire y me arrojé al vacío desde la cima de la copa.
¡HUMMM!
\[Habilidad Pasiva «Gota de Hierro» activada: +15% de Daño de Impacto\]
¡PUSSSSSHHHH!
Caí con todo el peso de mi cuerpo directamente sobre el ápice del cráneo del Progenitor. Con una precisión quirúrgica, clavé la espada corta hasta la empuñadura en su ojo derecho —el único órgano visual que conservaba intacto, ya que la mitad izquierda de su rostro había sido carbonizada por el fuego—.
Un torrente de sangre hirviente emergió del globo ocular reventado como si fuera un géiser desbocado, empapándome la cara y el pecho.
¡ROOOOOAAAGGGHHH!
El Progenitor colapsó de espaldas contra la tierra en una conmoción brutal que hizo temblar los árboles. En su agonía, alzó ambas manos colosales hacia su rostro para atraparme y triturarme entre sus dedos.
—Este imbécil... incluso con un Golpe Crítico directo en la cabeza se niega a morir... —mascullé.
Retiré la espada corta con un tajo rápido —que por un milagro de la pasiva de Suerte de «Ejecutor Eficiente» conservó su durabilidad intacta— y me impulsé en un salto acrobático hacia atrás, esquivando el manotazo por milímetros.
Aterricé sobre una rama intermedia, flexioné las rodillas sin perder un solo segundo y ejecuté un segundo salto aéreo en picado.
¡PUSSSSSTTTT!
Hundí la hoja lacerada con ambas manos directamente en la manzana de su garganta expuesta. Un segundo volcán de sangre carmesí se proyectó hacia el cielo, bañándome por completo.
Eché una mirada agónica al borde de mi visión:
\[TIEMPO RESTANTE: 00 MINUTOS 05 SEGUNDOS\]
\[TIEMPO RESTANTE: 00 MINUTOS 04 SEGUNDOS\]
\[TIEMPO RESTANTE: 00 MINUTOS 03 SEGUNDOS\]
El contador no se detenía. La barra de vida de la bestia negaba la extinción final.
—¡MALDITA SEA! —grité con todas las fuerzas de mis pulmones.
Aferré la empuñadura con ambas manos y, aplicando todo el peso de mis puntos de Fuerza y el empuje de mi cuerpo, arrastré el filo desgastado hacia abajo en un corte vertical desesperado para rasgarle la tráquea de extremo a extremo. Hundí el acero una segunda vez con rabia pura.
¡CLINK!
Un sonido seco y metálico resonó en la penumbra.
La espada corta colapsó estructuralmente. La hoja de acero se fragmentó en mil pedazos, quedando la punta de hierro incrustada en el cuello de la mole mientras yo sostenía únicamente la empuñadura de madera rota en mi mano derecha.
\[TIEMPO RESTANTE: 00 MINUTOS 02 SEGUNDOS\]
\[TIEMPO RESTANTE: 00 MINUTOS 01 SEGUNDOS\]
Mi corazón se detuvo por una fracción de segundo.
Y justo cuando el contador rozó el cero absoluto...
¡DING!
Un repique armónico, dorado y majestuoso retumbó en las profundidades de mi mente, deteniendo el flujo del aire.
\[¡FELICIDADES! HAS COMPLETADO EL DESAFÍO CELESTIAL «LA PRUEBA DEL PROGENITOR»\]
Jamás en mis dos vidas el timbre mecánico de una notificación del Sistema me había devuelto la respiración con tanta satisfacción.
Aún sobre el tórax del Progenitor, sentí cómo el cuerpo de la bestia perdía de golpe el aura escarlata de la \[Bendición de Sangre\]. La carne hipertrofiada comenzó a agrietarse y a convertirse rápidamente en capas de ceniza negra que el viento de la mañana se encargó de dispersar.
—Las bendiciones de los dioses de planos superiores siempre se pagan con intereses... —suspiré, dejándome caer de espaldas sobre el pasto mientras los restos óseos del monstruo se desintegraban en polvo.
El combate había sido una carnicería táctica contra el reloj. Si el Progenitor hubiera conservado un mínimo de instinto de conservación e inteligencia en lugar de dejarse arrastrar por el frenesí absoluto que se le imbuyó, habría bastado con retener su posición dentro del nido para dejar que el tiempo se agotara. Ciego por la ira, el Dios Goblin había firmado la sentencia de su propio campeón.
Las notificaciones en mi campo de visión comenzaron a brotar como una marea ininterrumpida:
\[La deidad menor «Dios de las Hordas Verdes» emite un chillido de rabia y humillación\]
\[Múltiples Constelaciones Menores se mofan abiertamente del fracaso de la deidad\]
\[Varias Constelaciones Espectadoras observan tu hazaña con genuina curiosidad y entretenimiento\]
\[¡RECOMPENSA DE DESAFÍO ENTREGADA!\]
\[Has recibido un «Fragmento de Autoridad Divina»\]
Desplegué mi estado físico. Mi salud rozaba los 52 / 200 PV. Todo mi cuerpo estaba bañado en una mezcla grotesca de sangre hirviente, hollín, carbón y sudor.
—Je... pero primero, revisemos la cosecha completa de este infierno —sonreí con frialdad.
Me arrastré con esfuerzo hasta el tronco de un roble cercano y me apoyé contra la madera rugosa. Extraje musgo limpio y tiras de tela seca para improvisar torniquetes sobre las heridas abiertas de mis piernas y tórax, deteniendo el sangrado activo antes de abrir el panel del Sistema para reclamar mis botines.

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Estás leyendo el capítulo 17 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 12 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.