Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 13 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Al cruzar los controles del refugio subterráneo, los guardias de guardia nos detuvieron para interrogarnos. Exigieron explicaciones sobre el retraso y las causas de nuestro aislamiento durante la noche.
Elizabeth asumió la portavocía con elegancia táctica: relató una emboscada menor que nos obligó a atrincherarnos en la azotea de un edificio de oficinas hasta que la jauría se dispersó al amanecer. En respuesta, los centinelas nos informaron que un escuadrón de tres hombres había salido en nuestra búsqueda y no había retornado.
—No divisamos a ninguna patrulla en el camino de regreso —respondió Elizabeth sin parpadear.
Satisfechos con las raciones de latas de conserva que Elizabeth les entregó como contribución al refugio, los guardias nos franquearon el paso. Elizabeth permaneció unos minutos en la mesa de control organizando los suministros mientras el resto caminaba de vuelta al sector de los vagones.
—¿Creen que el escuadrón de rescate siga con vida allá afuera? —preguntó Keyla en voz baja, con la mirada clavada en el suelo de concreto.
—Hay que mantener la fe, aunque la estadística diga lo contrario —respondió Will con tono sobrio.
—Alwyn... ¿tú qué opinas? —buscó Keyla mi mirada.
—Están muertos —sentencié con helada objetividad. — A diferencia de nosotros, eran humanos comunes armados con plomo ineficaz contra la armadura natural de las bestias.
Keyla encogió los hombros y agachó la cabeza. La culpa se le leía en el rostro: sabía en el fondo que, si hubiera aceptado la misión de sigilo la tarde anterior, el refugio jamás habría despachado a esa patrulla hacia la fosa.
—No seas tan pesimista, Alwyn —intervino Jhon, intentando disipar la pesadez del ambiente—. Tal vez solo se atrincheraron en alguna tienda como lo hicimos nosotros.
No me moleste en derribar su ilusión infantil. La esperanza ciega es un bálsamo que los novatos necesitan para no colapsar antes de tiempo.
Alcancemos la carpa de comunicaciones y nos acomodamos a esperar. Minutos después, Elizabeth hizo su aparición.
—Entregué todo el cargamento seco —anunció, sentándose con una mueca de pesar—. El encargado me confirmó que las reservas del refugio rozan un punto crítico. La mayoría de los guardias asignados a buscar alimentos se niegan a salir porque saben que las probabilidades de volver son nulas.
—Somos más de doscientas bocas en este túnel... ¿cuánto tiempo calculan que duren las raciones? —cuestionó Will.
—A dos comidas por día, un mes como máximo —respondió Elizabeth—. Si recortan a una ración diaria, extenderán la agonía un poco más, pero la desesperación estallará igual.
—¡Esto es absurdo! —protestó Jhon, apretando los puños con rabia—. ¡No podemos quedarnos de brazos cruzados! Nosotros ya subimos de nivel y sabemos cazar. Deberíamos ofrecernos como voluntarios para saquear víveres en las avenidas, ¿no creen?
La intención de Jhon era noble, pero miope. La comida en las tiendas de la superficie era una cifra finita que se pudriría o agotaría en cuestión de semanas. La solución real no era recolectar latas para doscientas personas, sino evacuar de la Zona de Integración hacia las regiones no asimiladas de la Tierra. Un despliegue que las fuerzas armadas tardarían al menos dos meses en consolidar.
—Jhon tiene razón. Como Despertados, es nuestro deber apoyar —asintió Elizabeth.
Will y Keyla expresaron su acuerdo con ligeros cabezazos. Cuatro pares de ojos se giraron hacia mí.
—¿Qué dices tú, Alwyn? —preguntó Elizabeth.
—Lo siento, pero no participaré —decliné con voz serena.
Un silencio sepulcral cayó sobre la carpa. Daban por sentado que la vanguardia seguiría bajo mi dirección.
—Voy a abandonar el refugio —continué poniéndome en pie—. Me marcharé de este perímetro.
—¿Marcharte? —Jhon me miró sin comprender.
—Como habrán escuchado en las breves transmisiones satelitales, la Fusión no cubrió todo el planeta. Ocurrió en focos y zonas específicas. Mi objetivo es abrirme paso a través de los sectores hostiles hacia zonas libres de asimilación.
Sin esperar réplicas ni discursos morales, di media vuelta y salí de la carpa en dirección a las vías de evacuación.
El eco de unos pasos ligeros aceleró a mi espalda. Me detuve al pie del túnel. Era Elizabeth.
—¡Alwyn, detente! —pidió, recuperando el aire.
—¿Ocurre algo? —pregunté girándome a verla.
—¿De verdad piensas marcharte ahora? —me escudriñó con sus anteojos.
—¿Acaso no me ves caminando hacia las compuertas?
—No me refiero a eso... Me refiero a si de verdad tu único objetivo es huir de esta ciudad plagada de bestias —replicó con una mirada aguda.
Sostuve el silencio durante un segundo. La chica poseía un intelecto superior a la media de su clase.
—No tengo por qué ocultártelo —admití suavemente—. Voy a continuar cazando. Esta ciudad infestada de lobos es solo una pequeña fracción del mapa. Deben existir regiones con monstruos de mayor rango que otorgan una cantidad de experiencia infinitamente superior.
Elizabeth esbozó una pequeña sonrisa sobria, asintiendo para sí misma:
—Lo sabía... La noche anterior en la azotea me desperté a medianoche y noté que no estabas en el refugio. Y esta mañana, cuando vi que las patrullas de lobos habían reducido su número misteriosamente... uní los puntos. Saliste a cazar solo.
—Se mueven mejor las sombras cuando no tengo que cubrir la espalda de cuatro novatos —admití con frialdad.
—Éramos una carga para ti, ¿verdad? —preguntó sin rencor en la voz.
—No —tajé con verdad—. Simplemente mi ritmo de crecimiento no encaja con la cacería en grupo.
—Entonces... ¿por qué te molestaste en venir a este refugio subterráneo en primer lugar?
—Buscaba a otros Despertados —respondí. Pensaba marcharme de inmediato, pero al notar que no tenían la menor idea de cómo usar su interfaz ni cómo sobrevivir en combate, decidí darles las herramientas básicas. Mi trabajo aquí está concluido.
Mi verdadero motivo estratégico había sido hallar a un Clérigo capaz de conjurar «Arma Bendita», asegurándome de dejar a Keyla fortalecida y dentro de un equipo capaz de preservarla hasta la llegada de los No-Muertos.
—Es hora de irme. Tal vez cruzaremos nuestros caminos en algún evento futuro —concluí, ajustándome el correaje táctico.
—Espero que así sea, Alwyn... Que tengas buena caza —se despidió Elizabeth con un gesto respetuoso.
Así concluyó mi breve alianza con el grupo del refugio.
...
Durante los siguientes tres días, me dediqué exclusivamente a la cacería de erradicación. Mantenía una rutina estricta: avanzar en dirección a la finca montañosa, cazar escuadras de Lobos Degolladores y emboscar patrullas de goblins utilizando las alturas del bosque.
Aprovechando mi Agilidad en 8 puntos, ejecutaba estocadas letales a la tráquea y decapitaciones limpias. La acumulación de bajas fue masiva:
\[¡Has subido de Nivel!\]
\[¡Has subido de Nivel!\]
\[Nivel Actual: 6 (140 / 5320 XP)\]
\[Puntos Libres Disponibles: 2\]
Alcancé el perímetro de mi finca privada al atardecer del tercer día. Las protecciones que instalé previo a la Fusión permanecían intactas; ni una sola bestia había logrado franquear las vallas industriales. Los contenedores de suministros, agua pura y medicamentos permanecían seguros.
Me despojé del uniforme táctico negro saturado de sangre seca y me sumergí bajo el chorro de agua fría del tanque elevado. El agua teñida de carmesí corrió por el desagüe mientras me frotaba la piel para quitarme el tufo metálico de la carnicería.
—Los goblins del bosque son presas fáciles, pero la ganancia de experiencia de 40 XP ha quedado ridículamente desfasada para mi nivel actual... —reflexioné, observando el agua caer.
La población de goblins en la superficie del bosque había caído en picada; los pocos sobrevivientes se habían replegado hacia las entrañas de la tierra.
—Deben estar atrincherados en sus nidos subterráneos, procreando como alimañas —pensé.
La tasa de gestación de la especie goblin era aterradora: bastaban un par de días para que una capa de crías alcanzara la madurez biológica de combate. Si deseaba obtener un título de cacería antes de que la plaga se saliera de control y conseguir un reemplazo para mi equipo, debía incursionar en sus dominios.
Examiné el estado de mi arma:
\[Espada corta\]
* Durabilidad: 20 / 50
El acero mostraba muescas profundas y el filo estaba al borde del colapso estructural.
—Es hora de incursionar en un Nido Goblin y conseguir una nueva arma.

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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 13
Estás leyendo el capítulo 13 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.