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Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 16 online gratis en español

🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
El interior de la caverna se convirtió en un infierno claustrofóbico. Las vigas de madera ancestrales crujían bajo el estrés térmico y gigantescas losas de piedra comenzaron a desprenderse del techo, reventando contra el suelo en una lluvia de escombros y chispas. El camino de retirada que había trazado ya no era una pasarela de sigilo: era un mar abrasador de llamas desbocadas. La paja seca, la grasa acumulada y los desechos alimentaban un fuego que devoraba todo el oxígeno del túnel. —Maldición... —mascullé, sintiendo cómo el calor achicharraba los vellos de mis brazos. Con las manos temblorosas por la adrenalina, abrí mi mochila militar y extraje las últimas dos botellas de agua purificada que me quedaban. Sin vacilar, desenrosqué las tapas y me vacié el líquido helado directamente sobre la cabeza, empapando el pañuelo táctico de mi rostro, el cabello y cada rincón de mi atuendo negro. El agua se evaporó casi al instante al contacto con el aire candente, creando una capa de vapor denso que evitó que la tela se incendiara sobre mi piel. ¡PAM! ¡PAM! ¡PAM! El suelo tembló con una serie de sacudidas rítmicas y violentas. Giré la cabeza hacia el túnel secundario. La mole grotesca del Goblin Progenitor había alcanzado el pasadizo estrecho, pero su abultada masa corporal de casi cuatro metros —expandida aún más por la \[Bendición de Sangre\]— le impedía cruzar la abertura de piedra. Sus hombros y tórax chocaban torpemente contra los bordes del marco rocoso. —Eso lo mantendrá atascado el tiempo suficiente para ganar la superficie... —murmuré con un destello de confianza. Pero mi intuición estratégica me falló. ¡CRUNCH-PAM! En su demencial pérdida de cordura, el Progenitor no intentó replegarse ni buscar un camino alternativo. Alzó su colosal garrote de roble tachonado de púas y comenzó a embestir frenéticamente la estructura de la pared, golpeando los pilares de sostén con una fuerza bruta descomunal. El techo entero de la cueva cedió un par de centímetros en un estruendo ensordecedor. —¡Si sigue así va a derrumbar todo el nido encima de nosotros! —maldije en voz alta. Había subestimado el impacto del estado de frenesí divino. A la deidad no le importaba si su criatura terminaba sepultada viva, siempre y cuando su garrote quebrara mi espina dorsal antes de que expirara el plazo. ¡ROOOOARRRRR! El rugido del Progenitor retumbó con tal vibración que hasta el propio mar de llamas pareció ondular por la onda expansiva. Sin perder un solo milisegundo observando cómo reventaba la roca, me di la vuelta y eché a correr hacia la salida a máxima velocidad, impulsado por mis puntos de Agilidad. En los corredores, las sombras de docenas de goblins achicharrados yacían sobre el suelo, retorciéndose en agonía. Los pocos supervivientes que aún corrían a mi lado ni siquiera intentaron atacarme; el pavor al fuego y la asfixia por el monóxido de carbono habían anulado cualquier instinto agresivo, transformándolos en alimañas desesperadas por alcanzar la luz. En el extremo superior de mi visión, el temporizador del Desafío Celestial continuaba su marcha implacable. Las runas doradas parpadearon: \[TIEMPO RESTANTE: 13 MINUTOS 42 SEGUNDOS\] ¡BRRRUUMM! Una losa del techo se desprendió justo sobre mi trayectoria. Flexioné las rodillas en una pirueta ciega hacia adelante; la masa de piedra reventó contra el suelo a milímetros de mis talones, proyectando esquirlas punzantes que se me clavaron en las pantorrillas y los hombros. El impacto me desestabilizó, haciéndome rodar sobre el suelo ardiente. —¡Agh! —gruñí, sintiendo cómo el calor perforaba la tela de mi atuendo. Mi ropa táctica quedó reducida a jirones chamuscados, dejando mi torso y extremidades prácticamente al descubierto, cubiertos de hollín, quemaduras de primer grado y laceraciones manantes. La ironía era cruel: tras sobrevivir a decenas de monstruos, estaba al borde de morir engullido por la misma trampa incendiaria que yo mismo había provocado. Con los pulmones ardiendo y la barra de vida tambaleándose, forcé a mi cuerpo a dar un último impulso vertical y atravesé la grieta exterior. El aire fresco del bosque y la luz natural del sol cayeron sobre mi rostro como un bálsamo milagroso. Caí sobre la hierba húmeda, tosiendo violentamente para expulsar el humo de mis vías respiratorias. ¡PAM! ¡PAM! ¡PAM! Pero el descanso fue una ilusión de medio segundo. El retumbar telúrico continuaba bajo mis pies. Y al levantar la vista, me encontré con una escena dantesca. Afuera del nido se agolpaba una horda errante de al menos quince goblins que habían logrado escapar previamente por las ventilaciones superiores, liderados por los dos Goblins Guardias con cornamentas que cuidaban la entrada principal horas atrás. Al verme emerger del boquete cubierto de ceniza y sangre, las bestias no dudaron. Guiadas por un odio visceral e instintivo, soltaron un chillido unísono y se abalanzaron contra mí. —Maldita sea... ¡ni un solo segundo de respiro! —rabié, apretando los dientes. Di un salto lateral ganando distancia crítica. Desenvainé la espada corta manchada de hollín. Con mi Fuerza incrementada gracias a la asignación previa y el bono de los títulos ganados, cada corte penetraba con una potencia devastadora. Asesté una estocada rasa que atravesó la garganta del primer goblin, usándolo como escudo humano para bloquear el zarpazo de un segundo. ¡CHAK! ¡CRAC! Giré sobre mi eje, rebanándole la tráquea al atacante. Sin embargo, el número de la horda comenzaba a sofocar mi margen de maniobra. La fatiga muscular hacía que cada esquiva me costara el doble de estamina. Me vi obligado a replegarme en arco, bordeando las raíces de los pinos ancestrales para evitar ser rodeado por la retaguardia. digitalmente, eché un vistazo al temporizador: \[TIEMPO RESTANTE: 07 MINUTOS 15 SEGUNDOS\] —¿Por qué esa maldita cosa no muere abajo? ¿Qué clase de vitalidad le otorgó esa bendición? —mascullé entre dientes. ¡AGHHH! Los dos Goblins Guardias —un par de engendros corpulentos con hachas de piedra melladas— rompieron la formación y se arrojaron sobre mi posición en un ataque pinza. Eran notablemente más ágiles y fuertes que la servidumbre común, pero carecían de intelecto táctico. Consumidos por la misma ira desquiciada que su líder, atacaban con tajos ciegos sin proteger sus aberturas. Aproveché el descuido. Atraje a uno de los guardias hacia la raíz sobreelevada de un roble de tres metros. ¡HUMMM! \[Habilidad Pasiva «Gota de Hierro» activada\] Me impulsé desde el tronco y me dejé caer en picado sobre su espalda. ¡SQUELCH-CRAC! Hundí la espada corta directamente entre sus vértebras cervicales. El impacto gravitacional destrozó su columna mientras la pasiva amortiguaba la conmoción en mis rodillas. Giré el filo antes de tocar suelo y decapité al segundo guardia en un movimiento fluido de regreso. Uno a uno, fui erradicando a los goblins menores restantes hasta que el último cadáver cayó inerte sobre las hojas secas. Hah... hah... hah... Mi respiración era un silbido asmático. La sangre manaba de tres laceraciones profundas en mi tórax y muslos. \[Puntos de Vida (PV): 95 / 200\] Mi salud había caído por debajo de la mitad. Un paso en falso más y entraría en estado de hemorragia severa. Y entonces... el clímax del desastre ocurrió. ¡BRRRRRUUUUUUMMMMM! La ladera rocosa donde se erigía la cueva colapsó por completo. Debilitada por el fuego interno, el humo abrasador y los impactos colosales del garrote, la bóveda del nido no aguantó más y cedió en un derrumbe masivo de toneladas de tierra y roca. Una nube gigantesca de polvo y ceniza se elevó por encima de las copas de los árboles. —Al fin... terminó esa pesadilla —suspiré, dejándome caer de rodillas sobre el pasto. Me arranqué los restos del pañuelo chamuscado de la boca, tragando bocanadas de aire fresco mientras mi corazón palpitaba con fuerza desbocada. Pero la notificación del Sistema no apareció. Desplegué la interfaz con las pupilas dilatadas. \[TIEMPO RESTANTE: 04 MINUTOS 12 SEGUNDOS\] El reloj no se había detenido. Seguía su descuento regresivo con una frialdad matemática. —No... No puede ser... —mi rostro se endureció en una mueca de incredulidad—. La única razón por la que el contador sigue corriendo es porque la condición de victoria no se ha cumplido... ¡El Progenitor sigue respirando bajo las piedras! Eché una mirada frenética a la espada corta en mi mano derecha: \[Espada corta\] * Durabilidad: 10 / 50 El acero estaba cubierto de muescas profundas, con fisuras microscópicas recorriendo la hoja desde la empuñadura hasta la punta. Estaba a solo pocos impactos violentos de quebrarse en pedazos. Y debido a la urgencia del combate, no había tenido tiempo de saquear la cámara del tesoro del último pasillo para conseguir el reemplazo. THUMM... Una vibración subterránea sacudió el suelo bajo mis botas. THUMM... El sonido resonó con mayor intensidad, haciendo saltar las piedras pequeñas sobre la hierba. THUMM... THUMM... THUMM... Los impactos eran cada vez más cercanos, más grotescos, más violentos. El centro del derrumbe comenzó a abultarse hacia arriba como si un volcán a punto de reventar se gestara debajo. —Si que es un bicho difícil de matar... —sonreí con amargura, reajustando mi postura de combate y apretando la empuñadura agrietada. ¡PRRRRRUUUHHMM! Una mano de masa muscular descomunal, de piel verdosa completamente achicharrada y manando pus y sangre, emergió de entre las rocas sepultadas, incrustando sus garras en la tierra. ¡PRRRRRUUUHHMM! Una segunda extremidad colosal la siguió, haciendo palanca sobre los bloques de piedra de varias toneladas. ¡PRRRRRUUUUUHHMMMM! Con un estruendo final, la mole entera del Goblin Progenitor se erigió de entre las ruinas del derrumbe. La visión era la estampa pura de una pesadilla: más de la mitad de su cuerpo estaba carbonizado hasta la carne viva, echando humo denso; su rostro gigante tenía la cuenca izquierda reventada y la garganta rajada por los derrumbes, manando borbotones de sangre negra. Sin embargo, el aura escarlata de la \[Bendición de Sangre\] no se había apagado; resplandecía en sus ojos supervivientes con una demencial sed de exterminio. ¡ROOOOOAAARARRRRRRRR! El Progenitor soltó un rugido tan potente y sobrehumano que las copas de los árboles más lejanos del bosque se cimbraron como sacudidas por un vendaval. La onda sonora me golpeó el pecho, haciendo que mi estómago se encogiera por la presencia pura de la muerte. —Obviamente... un Fragmento de Autoridad Divina no se regala en una bandeja de plata —murmuré. Una sonrisa oscura, desprovista de todo temor y llena de un éxtasis combativo de treinta años de experiencia, se dibujó en mis labios. Eché un último vistazo a la interfaz: \[TIEMPO RESTANTE: 02 MINUTOS 05 SEGUNDOS\] \[PUNTOS DE VIDA: 90 / 200\] Dos minutos exactos. Con mi barra de salud por debajo de la mitad y un arma a punto de colapsar, un solo roce directo de ese monstruo bastaría para reducir mi cuerpo a papilla sangrienta. Ajusté mi centro de gravedad, clavé las botas en el pasto y encaré a la mole. Era un duelo a muerte contra el reloj... y contra la ira de un dios.
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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 16

Estás leyendo el capítulo 16 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 10 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.