Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 12 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
El grupo volvió a reunirse en la azotea al poco tiempo. Compartimos las conservas restantes bajo la cálida luz de la mañana mientras analizábamos la travesía de retorno.
—Con la jauría dispersa, el camino hacia el refugio debería estar relativamente despejado —comentó Will, dando un bocado a su ración.
—Así es —asentí, dando un sorbo a mi botella de agua—. Pero no bajen la guardia. Tendremos que eliminar a algunos que se crucen en nuestro trayecto.
Elizabeth dejó su lata a un lado y abrió la interfaz translúcida frente a ella:
—Alwyn... ¿de qué forma debería asignar el punto de estadística que gané al subir de nivel?
—Yo también quería preguntarte eso —añadió Will, escudriñando su panel de datos—. Jhon intentó explicármelo, pero solo me confundió más.
—Es una lógica matemática simple —les expliqué, mirando a ambos—. Deben reforzar los atributos primarios de su clase. Si eres Mago, inviertes en Inteligencia para incrementar el daño bruto de tus hechizos, o en Maná para expandir tu reserva. Si eres Arquero, inviertes en Destreza para afilar la precisión del tiro y en Agilidad para mantener el espacio con el objetivo. Si eres Guerrero o Caballero, potencias Fuerza o Vitalidad. Si eres Mago, jamás malgastes puntos en Fuerza; si eres Guerrero, no inviertas en Inteligencia.
Ambos asintieron con atención y procedieron a asignar sus atributos en silencio. A decir verdad, las elecciones exactas que hicieran me resultaban irrelevantes.
—Qué lástima que Keyla y yo aún no hayamos podido subir de nivel... —suspiró Jhon con una mueca de desánimo.
—No te angusties, Jhon —lo consoló Will, dándole una palmadita en el hombro—. En el camino de regreso habrá combate de sobra para que reclames tu parte.
Me giré hacia Keyla, quien permanecía sentada en silencio:
—Keyla, en cuanto entremos en combate, quiero que conjures el encantamiento «Arma Bendita» sobre el filo de mi espada corta.
—¿Eh? Pero... las bestias vivas no reciben daño extra de la energía sagrada... —murmuró ella confundida.
—No importa —tajé—. El Sistema registra el beneficio activo de tu milagro sobre mi arma como asistencia directa. Cuando yo ejecute a la presa, el registro te otorgará una tajada de la experiencia por contribución.
Esa era la única vía para forzar el progreso de un soporte pasivo en las etapas tempranas.
En la nueva era, ampliar el arsenal de un Mago o Clérigo requería caminos complejos. El primero era la obtención de tomos arcanos o pergaminos sagrados mediante botín de jefes o cofres de zona. Sin embargo, no bastaba con poseerlos; el usuario debía memorizar cada runa hasta integrar el hechizo a su panel del sistema. Además, exigían un requisito mínimo de Inteligencia o Fe. Intentar leer un compendio superior sin los atributos requeridos producía migrañas aplastantes, como si el propio conocimiento rechazara la mente del portador.
El segundo método —y el más cotizado en el mercado— era el consumo de Núcleos. Al erradicar a ciertas bestias mutadas o jefes de área, existía una pequeña probabilidad ligada a la Suerte de que soltaran un núcleo que, al ser absorbida, obtenías el hechizo de forma instantánea sin requerir memorización ni requisitos de atributo.
Por esa razón, las alianzas de magos pasaban semanas enteras exterminando a la misma especie en busca de un drop directo. Asimismo, derrotar por primera vez a una bestia de variante única en el planeta —como el Lobo Lunar que acechaba en las cercanías— garantizaba la obtención de un drop irrepetible en todo el Sistema.
—Estamos listos —decreté, poniéndome de pie y ajustando el correaje táctico negro.
Asigné mi punto disponible del Nivel 4 antes de cruzar la puerta de la terraza:
\[VENTANA DE ESTADO\]
* Agilidad (AGI): 7 8 (+1)
Lideré el descenso junto a Jhon. Apenas pisamos la cinta de asfalto de la avenida, dos Lobos Degolladores nos detectaron y arremetieron con las garras por delante.
—¡Jhon, bloquea al de la izquierda! ¡Yo me encargo del otro! —ordené, acelerando el paso.
Con mi Agilidad en 8 puntos, mi desplazamiento era un borrón negro sobre el pavimento. El lobo abrió las fauces buscando mi yugular, pero una flecha de Will atravesó brillantemente una de sus cuencas oculares. La bestia se desestabilizó por el impacto. Aproveché la abertura para avanzar en una estocada ascendente que le atravesó el paladar hasta reventarle el cerebro.
A mi costado, Jhon hincó la rodilla absorto tras su escudo de madera, aguantando las embestidas rabiosas de la segunda bestia. Un «Cometa Mágico» enviado por Elizabeth impactó de lleno en el costado del monstruo, derribándolo. Jhon aprovechó la brecha y descargó su espada larga con un tajo vertical que cercenó el cuello de la criatura.
—¡Eso fue increíblemente rápido! —celebró Jhon emocionado, limpiándose el sudor de la frente.
—Es la ventaja del trabajo en formación —lo corté secamente, sacudiendo la sangre del acero—. En solitario, cualquiera de esos golpes te habría costado la vida.
Avanzamos a través del perímetro urbano durante dos horas. Nos topamos con un total de ocho lobos repartidos en pequeñas escuadras.
Con cada intercambio, la precisión del grupo se afilaba. Will ya no fallaba los tiros de cobertura; Elizabeth calculaba el tiempo de canalización de sus cometas con frialdad; y Jhon aprendió a no limitarse a la defensa pasiva, buscando aberturas para asestar tajos letales.
No obstante, la instrucción no fue un paseo de campo. Cuando una pareja de lobos acorraló a la vanguardia, me abstuve intencionalmente de intervenir de inmediato. Los obligué a combatir bajo la presión sofocante del dolor y el agotamiento, permitiendo que Jhon absorbiera un par de arañazos superficiales en los brazos. Necesitaban entender que el margen de error en este mundo cambiante se paga con sangre.
A solo dos calles del acceso subterráneo del refugio, un destello dorado envolvió a Jhon y a Keyla.
—¡Al fin! ¡Subí de nivel! ¡Voy a meterle todo a Fuerza! —exclamó Jhon riendo con alivio al revisar su interfaz.
gracias al encantamiento sagrado que imbuyó en mi hoja en cada baja, Keyla también había acumulado la experiencia requerida para subir al Nivel 2.
—Alwyn... ¿en qué debería distribuir mis puntos? —me preguntó ella con timidez.
—Eres Clérigo, así que la Fe es tu pilar mágico —le aconsejé con tono calmado—. Pero en esta etapa inicial, no descuides la Resistencia y la Vitalidad. Un soporte muerto no ayuda a nadie.
Keyla escuchó con atención, asentiendo como una alumna disciplinada.
A unos metros, Will aplicaba vendas improvisadas sobre los brazos rasgados de Jhon.
—Aunque las heridas se ven espantosas... la verdad es que casi no siento dolor —comentó Jhon con extrañeza, poniéndose en pie sin mayor molestia.
—Eso se debe a tu estadística de Resistencia —expliqué—. Tus atributos absorben la conmoción del impacto físico. Posees alrededor de 500 Puntos de Vida; cualquiera de nosotros habría quedado tullido con el daño que recibiste.
—Tengo la barra en 380 / 500 PV... —revisó Jhon su estado—. Esto se recupera descansando, ¿verdad?
Asentí en silencio.
Elizabeth se acercó, observando los túneles del metro a la distancia con el ceño fruncido:
—Alwyn... ¿qué ocurre si nuestra barra de vida llega a cero? ¿Existe la posibilidad de reaparecer o revivir como en los juegos tradicionales?
La miré fijamente con una helada indiferencia:
—No creo que exista una segunda oportunidad, y te sugiero que jamás intentes comprobarlo. En este mundo es mejor pensar que si tus PV caen a cero, tu historia termina para siempre.
En mis treinta años de vida anterior, jamás escuché del caso de un solo jugador que hubiera revivido tras sufrir la muerte. Existían milagros de preservación e inmunidades temporales, pero no resurrecciones libres.
Sin más palabras, el grupo de cinco avanzó en silencio hasta cruzar las pesadas compuertas blindadas del refugio subterráneo.

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Estás leyendo el capítulo 12 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.