Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 11 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Los primeros destellos dorados del amanecer se filtraron por los ventanales rotos, ahuyentando las sombras del edificio. Uno a uno, los miembros del grupo comenzaron a despertarse en la oficina del séptimo piso.
Elizabeth fue la primera en subir a la azotea, frotándose los ojos con cansancio. Al verme de pie contra el pretil, esbozó una sonrisa tibia.
—Buenos días... Veo que te levantaste temprano —saludó, acercándose al borde para escudriñar la avenida.
Se detuvo un segundo y me examinó de arriba abajo con curiosidad:
—Veo que te cambiaste de ropa...
Había aprovechado las primeras luces del amanecer para registrar los casilleros del personal de seguridad en el tercer piso. Reemplacé mis prendas manchadas por un conjunto táctico de corte militar de color negro azabache. Ligero, resistente y perfecto para que el carmesí de la sangre no delatara rasgaduras o heridas.
—Encontré esto en una taquilla de seguridad —mentí con naturalidad, acomodando el ajuste de las mangas—. Es tela reforzada y mucho más práctica para moverme entre los escombros que mi ropa anterior.
Elizabeth devolvió la vista hacia las calles.
—Los lobos... parecen haberse dispersado —comentó con el ceño fruncido—. No veo la masa que había ayer.
El grupo principal que custodiaba al alfa había desaparecido de la arteria principal antes de que el sol despuntara. Sabiendo que sus patrullas habían sido diezmadas durante la noche, el Lobo Lunar replegó a los sobrevivientes hacia la guarida interior.
—Solo quedan unos tres rondando las inmediaciones —señalé con la barbilla hacia el frente de la tienda de conveniencia—. Si bajamos ahora, podremos despacharlos sin riesgo de ser rodeados.
Nos quedamos en silencio durante un par de minutos, sintiendo la brisa helada de la mañana. La ciudad parecía un cementerio de concreto sepultado por la vegetación emergente de Elysium.
—Alwyn... —rompió el silencio Elizabeth, mirando al horizonte con la vista perdida—. ¿A qué te dedicabas antes de que comenzara todo este infierno?
—Vivía solo en mi departamento —respondí con tono neutro—. Tenía planeado postular a la universidad este año... pero la Fusión reescribió los planes.
Esa era la vida que me aguardaba antes de que mi primera línea temporal se descarrilara por el despertar tardío.
—La universidad es una etapa hermosa... —suspiró ella con una pizca de nostalgia—. Ahí fue donde coincidí con Keyla.
—Tienen suerte de haberse encontrado —comenté—. A estas alturas, casi todos han perdido a sus familias o han visto morir a sus conocidos.
Elizabeth dejó escapar una pequeña risa amarga, cargada de autodesprecio.
—La verdad... Keyla y yo ni siquiera éramos amigas en la facultad —admitió, apretando los puños sobre el pretil—. Solo compartíamos el mismo salón. De hecho... ella solía ser acosada constantemente por mis compañeras de grupo. Keyla siempre ha sido retraída y callada; para ellas, era el blanco perfecto para sus burlas.
La historia resultaba más cruda de lo que aparentaba en la superficie.
—El fin de semana previo al desastre, la delegada del aula organizó una fiesta de cumpleaños e invitó a todos. Sorprendentemente, Keyla asistió porque la organizadora la presionó para no quedar mal. Todo iba normal hasta que mis amigas se pasaron de tragos... Acorralaron a Keyla en una esquina y empezaron a exigirle que cantara, que bebiera y bailara para entretenerlas.
La mirada de Elizabeth se volvió oscura:
—Ver a alguien tímido ser humillado frente a decenas de personas que se ríen en silencio es repugnante. La delegada, que debía poner orden, no aparecía por ningún lado. Y yo... aunque nunca me uní a sus burlas, no hice nada para detenerlas. Tenía miedo de interponerme y convertirme en el nuevo objetivo de mi propio grupo.
Se detuvo un instante, tomando aire.
—Y justo cuando la situación se ponía más agresiva... ocurrió La Gran Fusión. La tierra se fracturó, las paredes colapsaron y perdí el conocimiento. Al despertar... el lugar era una carnicería: miembros cercenados, aplastados por bloques de concreto, masa encefálica y sangre por todas partes.
—Una visión difícil de procesar para alguien común.
—Lo fue —sonrió Elizabeth con una mueca melancólica—. Vomité hasta quedar vacía... Pero cuando logré ponerme de pie y asimilar la masacre, sentí algo horrible. Sentí... un alivio desgarrador. Alivio de ver a las chicas que acosaban a Keyla sepultadas bajo toneladas de escombros. Fue como si me quitaran un peso aplastante del pecho.
Se giró hacia mí, buscando algún juzgamiento en mi rostro.
—Eras una rehén de tu propio entorno —le dije con voz tranquila y firme, sin un ápice de condena—. La complicidad por omisión genera una culpa que desgasta por dentro. El Sistema simplemente destruyó la estructura social que te mantenía atada a ellas. En este nuevo mundo, esa culpa no te sirve de nada; lo que importa es lo que haces con la libertad que te quedó.
Elizabeth parpadeó, sorprendida por la fría comprensión de mis palabras, y asintió levemente.
—Supongo que tienes razón... —murmuró—. Mientras salía de las ruinas encontré a Keyla inconsciente entre los escombros. Estaba aterrorizada, incluso más que yo. La ayudé a ponerse en pie y caminamos juntas hasta alcanzar el refugio.
La historia encajaba a la perfección. Ambos nos quedamos en silencio, contemplando cómo el sol terminaba de alzarse sobre el nuevo mundo.

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Estás leyendo el capítulo 11 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.