Leer Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 10 online gratis en español
🏴 Grupo: Alejey✍️ Traducción: Alejey
Enfrentar al Lobo Lunar en este momento estaba fuera de toda consideración lógica. Aunque la tentación de reclamar una habilidad era enorme, avanzar a ciegas contra una bestia mutada respaldado por tres docenas de bestias en campo abierto no era valentía: era suicidio.
Aguardé a que los sollozos de Keyla cesaran y la respiración acompasada de los cuatro novatos confirmara su letargo en las oficinas del séptimo piso. Me deslicé en silencio por el pasillo y desplegué la interfaz del Sistema.
\[VENTANA DE ESTADO\]
* Puntos Libres: 2 Asignados a Agilidad (AGI)
* Agilidad: 5 7 (+2)
Contra criaturas cuya principal cualidad era la velocidad y el movimiento impredecible, elevar mis reflejos corporales era vital. La experiencia técnica de treinta años sirve de poco si la carne de dieciocho años no reacciona al ritmo de la mente. Sentí una leve corriente fría recorriendo las articulaciones de mi cuerpo; mi tiempo de reacción acababa de afilarse.
Descendí hasta los ventanales del segundo piso y me dejé caer hacia la penumbra del viaducto con una ligera flexión de rodillas. Mi aterrizaje no emitió más que un susurro sobre las hojas secas. Avancé a paso veloz bordeando los callejones, alejándome varios bloques de la guarida del alfa hasta perder la vibración de su presencia.
—Deberían estar rondando este sector... —murmuré, escaneando las sombras.
Apenas dos minutos después, el eco lejano de botas militares pesadas y murmullos amortiguados por el viento llegó a mis oídos. Me pegué de inmediato contra el chasis volcado de una furgoneta, ocultándome.
—¿Por qué demonios nos enviaron a esta zona? Esos tipos de la radio seguro ya están muertos o devorados... —rezongó una voz masculina.
—¡Cállate y mantén la linterna baja! —siseó el segundo—. La orden del mando es clara: verificar si hay sobrevivientes o confirmar sus bajas para cerrar el reporte de rescate.
—Aun así es absurdo... Si nos topamos con una jauría, las patrullas no van a salvarnos el pellejo.
De la bruma surgieron tres hombres ataviados con uniformes de guardias de contención. Portaban linternas tácticas y fusiles de asalto militarizados.
—¿A qué le tienes miedo? Con este calibre perforante las alimañas no van a durar ni dos segundos —se jactó el tercero, sopesando el fusil con imprudencia.
Ignorantes del nuevo orden, el escuadrón continuó su avance hacia una intersección a oscuras.
—La carnada ya está en la mesa... —sonreí con frialdad desde las sombras.
El plan que ideé al atardecer marchaba a la perfección. Sabía que, ante la falta de reporte, la directiva del refugio enviaría un grupo de reconocimiento armado. Si Keyla hubiera aceptado la misión de volver, me habría privado de usar a este escuadrón como cebo para reducir las líneas enemigas. En la guerra, las piezas se sacrifican según su utilidad.
Los seguí a distancia, manteniéndome fuera del abanico de luz de sus linternas.
No pasó mucho antes de que el escuadrón doblara una esquina y se tropezara de frente con un par de Lobos Degolladores de patrulla.
¡RAT-TAT-TAT-TAT!
Las ráfagas automáticas iluminaron la calle con destellos violentos. Los proyectiles de plomo impactaron contra las placas óseas de los lobos, haciendo brotar chispas y jirones de pelaje, pero sin penetrar las cavidades vitales. El fuego convencional solo logró enfurecer a las bestias.
¡CRUNCH-SQUELCH!
Un aullido rabioso precedió al pánico. En cuestión de diez segundos, la formación de los guardias colapsó. El primer soldado fue derribado y mutilado de un zarpazo en la tráquea; el segundo intentó huir antes de que las mandíbulas del segundo lobo le fracturaran la columna vertebral. Los gritos de agonía se ahogaron rápidamente entre el crujido de huesos y el masticar voraz de la carne caliente.
Aprovechando que los dos monstruos devoraban las entrañas del escuadrón con avidez, me aproximé por su punto ciego, pisando con suavidad absoluta.
¡CHAK!
Avancé en un estallido de velocidad gracias a mi nueva agilidad, hundiendo la espada corta directamente en la garganta del primer lobo desde atrás. Al mismo tiempo, clave los dedos de mi mano izquierda con brutalidad en las cuencas oculares del animal, retorciendo su cabeza para asegurar un desgarro arterial.
El lobo soltó un aullido sofocado por la sangre. Retiré el acero con un golpe seco, di una pirueta hacia atrás para esquivar la dentellada ciega del segundo lobo y me adentré en el vestíbulo de un edificio colindante.
—¡Vengan por más! —provoqué.
Las dos bestias —una emanando sangre a borbotones por el cuello y la otra enloquecida por el olor a presa viva— irrumpieron en la penumbra del vestíbulo.
Aguardé en la oscuridad detrás de una columna estructural. En cuanto la primera bestia herida cruzó el umbral, arremetí con una estocada limpia en la misma abertura del cuello.
¡SQUELCH-CRAC!
El acero atravesó la médula. La bestia se desplomó inerte sobre las baldosas.
Sin perder medio segundo, me di la vuelta y eché a correr hacia el cubo de la escalera caracol del edificio, ascendiendo en espiral con pasos ágiles. El segundo lobo rugió y comenzó a perseguirme escalera arriba, con sus garras metálicas sacando chispas contra el concreto.
Calculé el ángulo, la trayectoria y la aceleración. Cuando la bestia alcanzó el descanso del primer piso justo debajo de mi vertical, me arrojé hacia atrás por encima del pasamanos.
¡CRAC-SQUELCH!
\[Habilidad Pasiva «Gota de Hierro» activada\]
Caí con todo el peso de mi cuerpo, incrustando la espada corta en el ápice del cráneo del lobo. El impacto gravitacional trituró la caja craneana del animal en un crujido sordo, mientras la pasiva mitigaba el golpe en mis articulaciones. La bestia se sacudió en convulsiones agónicas antes de quedar inmóvil.
\[Has eliminado a un Lobo Degollador de Elysium\]
\[Has eliminado a un Lobo Degollador de Elysium\]
\[Has ganado 160 XP\]
Hah... hah...
Retiré la espada cubierta de sesos y sangre negra. El sudor y la adrenalina empapaban mi frente, pero mi mente permanecía cristalina.
—Primera fase completada... —sonreí, limpiando la hoja.
Regresé a la calle donde yacían los restos mutilados de los tres guardias. Saqué un mechero de mi bolsillo, encendí un jirón de tela impregnado en combustible de las linternas y le prendí fuego a uno de los cadáveres.
El olor penetrante a carne quemada actuó como un imán para los estómagos hambrientos de la jauría lejana.
Uno a uno, o en parejas, los Lobos Degolladores acudían atraídos por la pestilencia. Y uno a uno, utilizando la oscuridad, los rincones estrechos de los edificios y las caídas desde las alturas, fui decapitando a los cazadores.
¡CHAK! \[Has ganado 80 XP\]
¡CRAC! \[Has ganado 80 XP\]
¡SQUELCH! \[Has ganado 80 XP\]
...
Cuatro horas más tarde, el fuego improvisado se consumió por completo.
Me hallaba sentado en un rincón oscuro del tercer piso de un local abandonado, apoyando la espalda contra la pared de ladrillos. Usé tiras de tela rasgadas del uniforme de uno de los guardias para vendar con firmeza mi antebrazo izquierdo y el muslo derecho. Dos laceraciones profundas de garras manaban sangre; el dolor era punzante, pero soportable.
\[Puntos de Vida (PV): 105 / 200\]
Había recibido algunos impactos directos al acorralar a dos lobos en un callejón sin salida, un costo aceptable para la cosecha obtenida.
En la décimo primera baja, el eco del Sistema resonó en el fondo de mi conciencia con una nota dorada:
\[¡Has subido de Nivel!\]
\[Nivel Actual: 4 (62 / 2111 XP)\]
\[Puntos Libres Disponibles: 1\]
Sonreí en la penumbra.
Once lobos erradicados en una sola noche. La manada del Lobo Lunar había perdido más de un tercio de sus efectivos de patrulla; de las tres docenas originales, apenas debían restar unos dieciocho o veinte sabuesos escoltando al alfa. La balanza de fuerza acababa de inclinarse un poco hacia mi lado.
Cerré el panel de datos, ajusté las vendas de mi muslo y me puse de pie, empuñando la espada corta.
—Hora de regresar al edificio antes de que la luz del amanecer despierte al grupo... —murmuré, deslizándome de vuelta hacia la azotea.

Enfrentar al Lobo Lunar en este momento estaba fuera de toda consideración lógica. Aunque la tentación de reclamar una habilidad era enorme, avanzar a ciegas contra una bestia mutada respaldado por tres docenas de bestias en campo abierto no era valentía: era suicidio.
Aguardé a que los sollozos de Keyla cesaran y la respiración acompasada de los cuatro novatos confirmara su letargo en las oficinas del séptimo piso. Me deslicé en silencio por el pasillo y desplegué la interfaz del Sistema.
\[VENTANA DE ESTADO\]
* Puntos Libres: 2 Asignados a Agilidad (AGI)
* Agilidad: 5 7 (+2)
Contra criaturas cuya principal cualidad era la velocidad y el movimiento impredecible, elevar mis reflejos corporales era vital. La experiencia técnica de treinta años sirve de poco si la carne de dieciocho años no reacciona al ritmo de la mente. Sentí una leve corriente fría recorriendo las articulaciones de mi cuerpo; mi tiempo de reacción acababa de afilarse.
Descendí hasta los ventanales del segundo piso y me dejé caer hacia la penumbra del viaducto con una ligera flexión de rodillas. Mi aterrizaje no emitió más que un susurro sobre las hojas secas. Avancé a paso veloz bordeando los callejones, alejándome varios bloques de la guarida del alfa hasta perder la vibración de su presencia.
—Deberían estar rondando este sector... —murmuré, escaneando las sombras.
Apenas dos minutos después, el eco lejano de botas militares pesadas y murmullos amortiguados por el viento llegó a mis oídos. Me pegué de inmediato contra el chasis volcado de una furgoneta, ocultándome.
—¿Por qué demonios nos enviaron a esta zona? Esos tipos de la radio seguro ya están muertos o devorados... —rezongó una voz masculina.
—¡Cállate y mantén la linterna baja! —siseó el segundo—. La orden del mando es clara: verificar si hay sobrevivientes o confirmar sus bajas para cerrar el reporte de rescate.
—Aun así es absurdo... Si nos topamos con una jauría, las patrullas no van a salvarnos el pellejo.
De la bruma surgieron tres hombres ataviados con uniformes de guardias de contención. Portaban linternas tácticas y fusiles de asalto militarizados.
—¿A qué le tienes miedo? Con este calibre perforante las alimañas no van a durar ni dos segundos —se jactó el tercero, sopesando el fusil con imprudencia.
Ignorantes del nuevo orden, el escuadrón continuó su avance hacia una intersección a oscuras.
—La carnada ya está en la mesa... —sonreí con frialdad desde las sombras.
El plan que ideé al atardecer marchaba a la perfección. Sabía que, ante la falta de reporte, la directiva del refugio enviaría un grupo de reconocimiento armado. Si Keyla hubiera aceptado la misión de volver, me habría privado de usar a este escuadrón como cebo para reducir las líneas enemigas. En la guerra, las piezas se sacrifican según su utilidad.
Los seguí a distancia, manteniéndome fuera del abanico de luz de sus linternas.
No pasó mucho antes de que el escuadrón doblara una esquina y se tropezara de frente con un par de Lobos Degolladores de patrulla.
¡RAT-TAT-TAT-TAT!
Las ráfagas automáticas iluminaron la calle con destellos violentos. Los proyectiles de plomo impactaron contra las placas óseas de los lobos, haciendo brotar chispas y jirones de pelaje, pero sin penetrar las cavidades vitales. El fuego convencional solo logró enfurecer a las bestias.
¡CRUNCH-SQUELCH!
Un aullido rabioso precedió al pánico. En cuestión de diez segundos, la formación de los guardias colapsó. El primer soldado fue derribado y mutilado de un zarpazo en la tráquea; el segundo intentó huir antes de que las mandíbulas del segundo lobo le fracturaran la columna vertebral. Los gritos de agonía se ahogaron rápidamente entre el crujido de huesos y el masticar voraz de la carne caliente.
Aprovechando que los dos monstruos devoraban las entrañas del escuadrón con avidez, me aproximé por su punto ciego, pisando con suavidad absoluta.
¡CHAK!
Avancé en un estallido de velocidad gracias a mi nueva agilidad, hundiendo la espada corta directamente en la garganta del primer lobo desde atrás. Al mismo tiempo, clave los dedos de mi mano izquierda con brutalidad en las cuencas oculares del animal, retorciendo su cabeza para asegurar un desgarro arterial.
El lobo soltó un aullido sofocado por la sangre. Retiré el acero con un golpe seco, di una pirueta hacia atrás para esquivar la dentellada ciega del segundo lobo y me adentré en el vestíbulo de un edificio colindante.
—¡Vengan por más! —provoqué.
Las dos bestias —una emanando sangre a borbotones por el cuello y la otra enloquecida por el olor a presa viva— irrumpieron en la penumbra del vestíbulo.
Aguardé en la oscuridad detrás de una columna estructural. En cuanto la primera bestia herida cruzó el umbral, arremetí con una estocada limpia en la misma abertura del cuello.
¡SQUELCH-CRAC!
El acero atravesó la médula. La bestia se desplomó inerte sobre las baldosas.
Sin perder medio segundo, me di la vuelta y eché a correr hacia el cubo de la escalera caracol del edificio, ascendiendo en espiral con pasos ágiles. El segundo lobo rugió y comenzó a perseguirme escalera arriba, con sus garras metálicas sacando chispas contra el concreto.
Calculé el ángulo, la trayectoria y la aceleración. Cuando la bestia alcanzó el descanso del primer piso justo debajo de mi vertical, me arrojé hacia atrás por encima del pasamanos.
¡CRAC-SQUELCH!
\[Habilidad Pasiva «Gota de Hierro» activada\]
Caí con todo el peso de mi cuerpo, incrustando la espada corta en el ápice del cráneo del lobo. El impacto gravitacional trituró la caja craneana del animal en un crujido sordo, mientras la pasiva mitigaba el golpe en mis articulaciones. La bestia se sacudió en convulsiones agónicas antes de quedar inmóvil.
\[Has eliminado a un Lobo Degollador de Elysium\]
\[Has eliminado a un Lobo Degollador de Elysium\]
\[Has ganado 160 XP\]
Hah... hah...
Retiré la espada cubierta de sesos y sangre negra. El sudor y la adrenalina empapaban mi frente, pero mi mente permanecía cristalina.
—Primera fase completada... —sonreí, limpiando la hoja.
Regresé a la calle donde yacían los restos mutilados de los tres guardias. Saqué un mechero de mi bolsillo, encendí un jirón de tela impregnado en combustible de las linternas y le prendí fuego a uno de los cadáveres.
El olor penetrante a carne quemada actuó como un imán para los estómagos hambrientos de la jauría lejana.
Uno a uno, o en parejas, los Lobos Degolladores acudían atraídos por la pestilencia. Y uno a uno, utilizando la oscuridad, los rincones estrechos de los edificios y las caídas desde las alturas, fui decapitando a los cazadores.
¡CHAK! \[Has ganado 80 XP\]
¡CRAC! \[Has ganado 80 XP\]
¡SQUELCH! \[Has ganado 80 XP\]
...
Cuatro horas más tarde, el fuego improvisado se consumió por completo.
Me hallaba sentado en un rincón oscuro del tercer piso de un local abandonado, apoyando la espalda contra la pared de ladrillos. Usé tiras de tela rasgadas del uniforme de uno de los guardias para vendar con firmeza mi antebrazo izquierdo y el muslo derecho. Dos laceraciones profundas de garras manaban sangre; el dolor era punzante, pero soportable.
\[Puntos de Vida (PV): 105 / 200\]
Había recibido algunos impactos directos al acorralar a dos lobos en un callejón sin salida, un costo aceptable para la cosecha obtenida.
En la décimo primera baja, el eco del Sistema resonó en el fondo de mi conciencia con una nota dorada:
\[¡Has subido de Nivel!\]
\[Nivel Actual: 4 (62 / 2111 XP)\]
\[Puntos Libres Disponibles: 1\]
Sonreí en la penumbra.
Once lobos erradicados en una sola noche. La manada del Lobo Lunar había perdido más de un tercio de sus efectivos de patrulla; de las tres docenas originales, apenas debían restar unos dieciocho o veinte sabuesos escoltando al alfa. La balanza de fuerza acababa de inclinarse un poco hacia mi lado.
Cerré el panel de datos, ajusté las vendas de mi muslo y me puse de pie, empuñando la espada corta.
—Hora de regresar al edificio antes de que la luz del amanecer despierte al grupo... —murmuré, deslizándome de vuelta hacia la azotea.

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Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela)
Capítulo 11
Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) Capítulo 10
Estás leyendo el capítulo 10 de Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela), un novela. La humanidad enfrentaba la extinción. La aparición de bestias y monstruos de fantasía azotó el mundo, pero con ellos vino una esperanza: los Despertados, personas que recibieron la facultad de usar el Sistema para… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Alejey. Elysium: El Regreso al Fin del Mundo (Novela) tiene 59 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.